El Socia­lis­mo Femi­nis­ta: Las Pio­ne­ras Ale­ma­nas- María Car­men Arce Juan

Pala­bra de Mujer El sis­te­ma polí­ti­co del impe­rio ale­mán cons­ti­tu­yó un fac­tor de obs­truc­ción para el desa­rro­llo del movi­mien­to femi­nis­ta, no obas­tan­te el alto nivel de edu­ca­ción de un sec­tor impor­tan­te de la pobla­ción, la exis­ten­cia de una cla­se media sen­ta­da y el influ­jo de la cul­tu­ra pro­tes­tan­te cons­ti­tu­ye­ron, en cam­bio, fac­to­res favo­ra­bles al mismo.
Fue en Ale­ma­nia don­de se ela­bo­ra­ron doc­tri­nas bási­cas para la acti­tud del socia­lis­mo hacia la mujer. De Marx y Engels, pero sobre todo de August Bebel, pro­ce­de una corrien­te de aná­li­sis de la ins­ti­tu­ción de la fami­lia y del papel de las muje­res en la socie­dad que nutri­rá el pen­sa­mien­to de los par­ti­dos socia­lis­tas, ten­drá par­ti­cu­lar influen­cia en tie­rras ger­má­ni­cas y carac­te­ri­za­rá el femi­nis­mo socia­lis­ta a esca­la internacional.
Las pri­me­ras agrupaciones
Sur­gie­ron alre­de­dor del libe­ra­lis­mo radi­cal que tuvo su explo­sión en los suce­sos revo­lu­cio­na­rios en 1848 y no fue has­ta 1865, en vís­pe­ras de la uni­fi­ca­ción, cuan­do Loui­se Otto-Peters, de pasa­do radi­cal, fun­dó la Aso­cia­ción Gene­ral de Muje­res Ale­ma­nas. Preo­cu­pa­das por cues­tio­nes edu­ca­ti­vas, cari­ta­ti­vas y eco­nó­mi­cas, ele­vó una peti­ción al Reichs­tag sobre el dere­cho de la pro­pie­dad de la mujer casa­da, la mayo­ría de edad legal de la mujer y los dere­chos sobre los hijos, pero su carác­ter mode­ra­do le impi­dió rei­vin­di­ca­cio­nes más osa­das y la ale­jó del movi­mien­to inter­na­cio­nal así como de las socia­lis­tas del Par­ti­do Social­de­mó­cra­ta (SPD).

Doc­tri­nas básicas

Al tema de la eman­ci­pa­ción de la mujer habían hecho algu­na refe­ren­cia Marx y Engels en el Mani­fies­to Comu­nis­ta (1848), el pro­pio Marx en El Capi­tal (1867), y Engels en El ori­gen de la fami­lia, la pro­pie­dad pri­va­da y el Esta­do (1884), pero fue August Bebel (1840.1913), líder del SPD por más de tres déca­das, el pen­sa­dor cla­ve para el femi­nis­mo socialista.

En LaMu­jer y el Socia­lis­mo (1879), August Bebel, influi­do por Marx, y sobre todo, por Fou­rier, estu­dia la opre­sión de la mujer por el capi­ta­lis­mo, con­si­de­ran­do que la influen­cia del dine­ro en las rela­cio­nes socia­les hace del matri­mo­nio bur­gués una come­dia sin amor y del matri­mo­nio pro­le­ta­rio algo mise­ra­ble, pro­vo­ca el aumen­to de la pros­ti­tu­ción y hun­de a innu­me­ra­bles muje­res obra­ras en las horro­ro­sas con­di­cio­nes de tra­ba­jo fabril.

Pro­po­ne dos solu­cio­nes: La pri­me­ra es la lucha por la igual­dad de dere­chos, el sufra­gio feme­nino, la igual­dad ante el dere­cho penal y civil, ante la edu­ca­ción, y una pro­tec­ción legal ade­cua­da con­tra la explo­ta­ción y las con­di­cio­nes de trabajo.

La segun­da, es la revo­lu­ción socia­lis­ta, que lle­ga­rá a una socie­dad don­de todo el mun­do ele­gi­rá libre­men­te su tra­ba­jo y sus rela­cio­nes socia­les y sexua­les, don­de las muje­res ten­drán abier­to el camino hacia todas las ocu­pa­cio­nes: artes, gobierno, admi­nis­tra­ción, pro­fe­sio­nes libe­ra­les…, y don­de la mater­ni­dad y la crian­za de los hijos goza­rán de pleno apo­yo del Estado.

Des­ta­ca su aná­li­sis de las difi­cul­ta­des de la exis­ten­cia de la mujer pro­le­ta­ria y de las refor­mas nece­sa­rias para ali­viar­la. Cree que una legis­la­ción que impi­da los abu­sos más fla­gran­tes pue­de fomen­tar el tra­ba­jo de la mujer fue­ra del hogar con un doble bene­fi­cio: aumen­to de los ingre­sos de fami­lia pro­le­ta­ria y poli­ti­za­ción de la mujer, que a veces no entien­de las acti­vi­da­des polí­ti­cas o sin­di­ca­les de su compañero.

Sus teo­rías acer­ca de las posi­bi­li­da­des del tra­ba­jo de la mujer tuvie­ron gran influen­cia en el enfo­que socia­lis­ta de los pro­ble­mas del feminismo.

Todo ello podría resu­mir­se en la con­ve­nien­cia de movi­li­zar­las en sin­di­ca­tos y aso­cia­cio­nes polí­ti­cas para luchar por la igual­dad sala­rial de los dos sexos, al tiem­po que por las rei­vin­di­ca­cio­nes de dere­chos lega­les, polí­ti­cos y educativos.

Esta fue la orien­ta­ción del SPD y la que adop­tó la II Inter­na­cio­nal des­de su fun­da­ción en 1889 has­ta la I Gue­rra Mundial.

Cla­ra Zetkin

Un nue­vo empu­jón al socia­lis­mo femi­nis­ta sig­ni­fi­có la apor­ta­ción de Cla­ra Zet­kin (1854−1933), direc­to­ra de Die Gliechheit (igual­dad). Sub­ra­yó que la lucha de las muje­res obre­ras por su eman­ci­pa­ción era par­te inte­gran­te de la lucha del pro­le­ta­ria­do, insis­tió en la impo­si­ble comu­ni­dad de acción entre bur­gue­sas y pro­le­ta­rias, y orga­ni­zó la estruc­tu­ra del movi­mien­to de muje­res del SPD, con una con­fe­ren­cia bie­nal para­le­la al Con­gre­so del par­ti­do des­de 1900.

Su pro­gre­si­va radi­ca­li­za­ción y la lega­li­za­ción de que las muje­res pudie­ran afi­liar­se a par­ti­dos polí­ti­cos en Ale­ma­nia en 1908 posi­bi­li­tó su recam­bio por Lui­se Zietz (1865−1922), bajo cuyo lide­raz­go el movi­mien­to de muje­res del SPD alcan­zó las 175.00 afi­lia­das en 1914.

En 1895, el SPD pre­sen­tó una moción al Reichs­tag a favor del sufra­gio feme­nino y, des­de esa fecha, ini­ció la bata­lla en deman­da de la igual­dad de la mujer en la ense­ñan­za, de mayor pro­tec­ción para las tra­ba­ja­do­ras y de la equi­pa­ra­ción de sala­rios. Soli­ci­tó la implan­ta­ción de un sis­te­ma de guar­de­rías para los hijos de madres tra­ba­ja­do­ras y cri­ti­có las leyes ale­ma­nas del aborto.

A fina­les de siglo, ade­más tras el ale­ja­mien­to de Bis­marck del poder, en Ale­ma­nia se pro­du­ce una flo­ra­ción de aso­cia­cio­nes de todo tipo, se reorien­tan las corrien­tes del libe­ra­lis­mo polí­ti­co y, en estas con­di­cio­nes, se pro­du­ce tam­bién un cam­bio de rum­bo en el movi­mien­to femi­nis­ta de carác­ter burgués.

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