La vio­len­cia esté­ti­ca: una nue­va for­ma de vio­len­cia con­tra la mujer- Esther Pineda

Mejores Cremas y Productos de Belleza para el Rostro y el Cuerpo
Tra­di­cio­nal­men­te cuan­do se abor­da la temá­ti­ca de la vio­len­cia con­tra la mujer, con fre­cuen­cia la aten­ción es con­ce­di­da de mane­ra pre­do­mi­nan­te a la vio­len­cia físi­ca, ver­bal y psi­co­ló­gi­ca, fun­da­men­tal­men­te ejer­ci­da por el hom­bre con­tra su pare­ja mujer, sin embar­go, en nues­tras socie­da­des con­tem­po­rá­neas las muje­res son vic­ti­mas de una for­ma de vio­len­cia poco aten­di­da y no tipi­fi­ca­da en la nor­ma­ti­va jurí­di­ca de nues­tros paí­ses, pero que ha alcan­za­do gran­des pro­por­cio­nes y ha cobra­do la vida de una mul­ti­pli­ci­dad de mujeres.
Esta vio­len­cia con­tra la mujer refe­ri­da es la vio­len­cia esté­ti­ca, la cual es de orden psi­co­ló­gi­co pero que ten­drá efec­to en el aspec­to físi­co de las muje­res, es decir, impac­ta su sub­je­ti­vi­dad pero tam­bién sus cuer­pos, en una socie­dad que esta­ble­ce la belle­za como ele­men­to cons­ti­tu­ti­vo de la iden­ti­dad y valo­ra­ción femenina.
Esta vio­len­cia esté­ti­ca se ini­cia con el pro­ce­so de defi­ni­ción de mane­ra arbi­tra­ria de mode­los y patro­nes de belle­za median­te el impe­ria­lis­mo cul­tu­ral, es decir, la vio­len­cia esté­ti­ca con­sis­te en la pro­mo­ción por par­te de los medios de comu­ni­ca­ción y difu­sión masi­va, la indus­tria de la moda, de la músi­ca y el mer­ca­do cos­mé­ti­co, de unos cuer­pos “per­fec­tos”, los cua­les no son más que cuer­pos fic­ti­cios, irrea­les, con­ce­bi­dos como ideal, como deber ser, como patrón a seguir, y don­de las par­ti­cu­la­ri­da­des físi­cas de las muje­res son deno­mi­na­das “imper­fec­cio­nes”, que de acuer­do a los cri­te­rios de belle­za repro­du­ci­dos y trans­mi­ti­dos nece­sa­ria­men­te han de ser inter­ve­ni­das y supri­mi­das, o en el menor de los casos corregidas.
Pero la vio­len­cia esté­ti­ca es tam­bién, aque­lla que ejer­ce el sis­te­ma patriar­cal cuan­do los hom­bres des­va­lo­ri­zan la natu­ra­li­dad del cuer­po feme­nino, cuan­do asu­men como cri­te­rio de valo­ra­ción de belle­za las muje­res fic­ti­cias, es decir, el canon impues­to por el sis­te­ma, es vio­len­cia esté­ti­ca cuan­do los hom­bres, espo­sos, padres, com­pa­ñe­ros, novios, her­ma­nos, ami­gos, pro­mue­ven en las muje­res que for­man par­te de su vida la trans­for­ma­ción de sus cuer­pos para lucir mas atrac­ti­vas, cuan­do son des­ca­li­fi­ca­das y humi­lla­das, es vio­len­cia esté­ti­ca cuan­do el hom­bre aver­güen­za a la mujer, cri­ti­ca con ahín­co su ima­gen y apa­rien­cia físi­ca por no lucir como esa muñe­ca de per­fec­tos ras­gos y medi­das exac­tas que le ha sido pro­me­ti­da por el mercado.
La vio­len­cia esté­ti­ca es la vio­len­cia que ejer­ce el mer­ca­do de la salud a tra­vés de médicos/​as inescrupulosos/​as que per­ci­ben a las muje­res como obje­tos, como clien­tes, como nego­cio, es vio­len­cia esté­ti­ca cuan­do los/​as pro­fe­sio­na­les de la salud rea­li­zan pro­ce­di­mien­tos en con­di­cio­nes inade­cua­das, cuan­do intro­du­cen en los cuer­pos de las muje­res sus­tan­cias prohi­bi­das por el incum­pli­mien­to de la nor­ma­ti­va de salud y alta peli­gro­si­dad como los bio­po­lí­me­ros, es vio­len­cia esté­ti­ca cuan­do las muje­res no son infor­ma­das deta­lla­da­men­te, ase­so­ra­das y adver­ti­das acer­ca de los ries­gos aso­cia­dos a la rea­li­za­ción de pro­ce­di­mien­tos qui­rúr­gi­cos o ambu­la­to­rios diri­gi­dos a modi­fi­car su ima­gen, es vio­len­cia esté­ti­ca la imple­men­ta­ción de ins­tru­men­tos inade­cua­dos, mate­ria­les ven­ci­dos, como tam­bién la reuti­li­za­ción de implan­tes para aba­ra­tar los cos­tos e incre­men­tar sus ganan­cias a cos­ta de la inte­gri­dad físi­ca de las mujeres.
Pero fun­da­men­tal­men­te es vio­len­cia esté­ti­ca aque­lla que ejer­cen las muje­res con­tra si mis­mas, al eva­luar­se y valo­rar­se a par­tir de los cri­te­rios impues­tos por un mer­ca­do capi­ta­lis­ta que ha cosi­fi­ca­do, mer­can­ti­li­za­do y comer­cia­li­za­do sus cuer­pos, es vio­len­cia esté­ti­ca aque­lla que come­ten las muje­res con­tra sí al some­ter­se a ciru­gías inva­si­vas, res­tric­cio­nes ali­men­ta­rías, pro­ce­di­mien­tos agre­so­res de su inte­gri­dad y su natu­ra­le­za, así como, todo el con­jun­to de ele­men­tos cons­ti­tu­ti­vos de la tira­nía de la belle­za, como medio de ade­cua­ción a la expec­ta­ti­va social esté­ti­ca y este­reo­tí­pi­ca de la sociedad.
Es vio­len­cia esté­ti­ca la que ejer­cen las muje­res con­tra si mis­mas al borra su iden­ti­dad, sus par­ti­cu­la­ri­da­des y some­ter sus cuer­pos al mol­de impues­to de la belle­za, es vio­len­cia esté­ti­ca el renun­ciar a quie­nes son, al invi­si­bi­li­zar su his­to­ria escri­ta en sus cuer­pos, en sus kilos, en sus mar­cas, la vio­len­cia de borrar su unicidad…
Soció­lo­ga Esther Pine­da G.
[email protected]​gmail.​com

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *