«Nues­tra for­ta­le­za es la con­fian­za del pue­blo «. Gran­ma entre­vis­ta a Thuan Huu, miem­bro del Comi­té Cen­tral del Par­ti­do Comu­nis­ta Viet­na­mi­ta

Más de 25 años han trans­cu­rri­do des­de que en 1986 Viet­nam empren­die­ra el pro­ce­so de trans­for­ma­cio­nes socio­eco­nó­mi­cas cono­ci­do como Doi Moi o Reno­va­ción, cuya esen­cia dia­léc­ti­ca con­sis­te en dic­tar polí­ti­cas que res­pon­dan a las deman­das de cada con­tex­to his­tó­ri­co. Des­de enton­ces, la nación indo­chi­na ha obte­ni­do resul­ta­dos impre­sio­nan­tes que la apro­xi­man al país «diez veces más bello» año­ra­do por Ho Chi Minh, y que le per­mi­ten tra­zar­se ambi­cio­sos pla­nes de desa­rro­llo.
Foto: Jorge Luis González Thuan Huu, direc­tor del órgano ofi­cial del PCV, Nhan Dam.
Al res­pec­to, Gran­ma con­ver­só con Thuan Huu, miem­bro del Comi­té Cen­tral del Par­ti­do Comu­nis­ta (PCV) y de la Asam­blea Nacio­nal de Viet­nam, duran­te su recien­te visi­ta a Cuba al fren­te de una dele­ga­ción del perió­di­co Nhan Dam.
En el con­tex­to de la cri­sis eco­nó­mi­ca inter­na­cio­nal, ¿cómo avan­za el pro­ce­so de Reno­va­ción viet­na­mi­ta?
Gra­cias al Doi Moi hemos logra­do edi­fi­car una eco­no­mía bas­tan­te sóli­da y mejo­rar la vida del pue­blo. Pasa­mos de ser una nación pobre a una de ingre­so pro­me­dio, y nos con­ver­ti­mos en uno de los pocos esta­dos en todo el mun­do con posi­bi­li­da­des reales de cum­plir con los Obje­ti­vos de Desa­rro­llo del Mile­nio.
Aho­ra la eco­no­mía viet­na­mi­ta está abier­ta al exte­rior, por lo que la cri­sis nos ha afec­ta­do sobre todo en el ámbi­to del comer­cio y las expor­ta­cio­nes. Por tan­to, debe­mos lograr una mayor esta­bi­li­dad macro­eco­nó­mi­ca, redu­cir la infla­ción y ele­var la com­pe­ti­ti­vi­dad.
Hace poco tiem­po ini­cia­mos una rees­truc­tu­ra­ción en las empre­sas esta­ta­les —para redu­cir las pér­di­das — , así como en el mer­ca­do mone­ta­rio y finan­cie­ro, y en las inver­sio­nes públi­cas.
Aun cuan­do tene­mos impor­tan­tes desa­fíos que ven­cer, nos tra­za­mos el obje­ti­vo de cons­truir un país bási­ca­men­te indus­tria­li­za­do para el 2020, y hacia ese empe­ño están vol­ca­das todas las fuer­zas del Par­ti­do, el Esta­do y el Gobierno des­de la cele­bra­ción del XI Con­gre­so Nacio­nal en el 2011.
¿Cuá­les son en este momen­to los prin­ci­pa­les retos de Viet­nam en el ámbi­to social?
Por ejem­plo, debe­mos enfren­tar el fenó­meno de la glo­ba­li­za­ción cul­tu­ral, que impo­ne modos de vida aje­nos a las tra­di­cio­nes ances­tra­les del pue­blo viet­na­mi­ta y que tam­po­co se avie­nen a nues­tro sis­te­ma socia­lis­ta, como es el caso del con­su­mis­mo y el egoís­mo ante los pro­ble­mas del otro. El Par­ti­do debe luchar con­tra esta ten­den­cia en los jóve­nes, que en defi­ni­ti­va es una for­ma de domi­na­ción extran­je­ra, que aten­ta con­tra los valo­res y la iden­ti­dad nacio­nal y que trae aca­rrea­das otras indis­ci­pli­nas socia­les.
Debe­mos rea­li­zar, asi­mis­mo, una refor­ma pro­fun­da en la edu­ca­ción, crear nue­vos empleos y esfor­zar­nos aún más en dis­mi­nuir las dife­ren­cias entre las mon­ta­ñas y las ciu­da­des. Por­que si bien logra­mos redu­cir la pobre­za, aho­ra el reto está en ele­var el nivel de vida de la pobla­ción en gene­ral.
Como pre­si­den­te de la Aso­cia­ción de Perio­dis­tas de Viet­nam y direc­tor del órgano ofi­cial del PCV, ¿qué papel cree que jue­ga la pren­sa en la lucha con­tra el buro­cra­tis­mo, la corrup­ción y la dege­ne­ra­ción de valo­res, que tal como men­cio­nó el Secre­ta­rio Gene­ral, Ngu­yen Phu Trong, en su recien­te visi­ta a Cuba, «cons­ti­tu­yen los peli­gros fun­da­men­ta­les para un Par­ti­do gober­nan­te»?
En Viet­nam exis­ten más de 19 mil perio­dis­tas, que tra­ba­jan en más de 700 orga­ni­za­cio­nes de pren­sa, y un 35 % de la pobla­ción tie­ne cone­xión a Inter­net en sus hoga­res. Por lo tan­to, los medios de comu­ni­ca­ción se con­vier­ten en una fuer­za bien impor­tan­te para el Par­ti­do en la lucha con­tra esos males y en la pre­ser­va­ción de los valo­res patrios.
El PCV esti­mu­la a nues­tros perio­dis­tas para que des­cu­bran y cri­ti­quen los hechos nega­ti­vos en la socie­dad. De hecho, en los últi­mos años la pren­sa ha des­en­mas­ca­ra­do varios casos de corrup­ción, por lo que pue­de afir­mar­se que el sec­tor está con­tri­bu­yen­do acti­va­men­te en la cons­truc­ción de una socie­dad cada vez más jus­ta.
En el XI Con­gre­so Nacio­nal del PCV, cele­bra­do en el 2011, se hizo un lla­ma­do a apli­car cons­tan­te­men­te la crí­ti­ca y la auto­crí­ti­ca en el pro­ce­so de trans­for­ma­cio­nes que rea­li­za Viet­nam en el camino hacia un socia­lis­mo con carac­te­rís­ti­cas pro­pias. ¿Qué impor­tan­cia le atri­bu­ye a este par­ti­cu­lar?
Una de las carac­te­rís­ti­cas de nues­tro Par­ti­do es que esta­mos dis­pues­tos a reco­no­cer los erro­res que come­te­mos. Por eso el ejer­ci­cio de la crí­ti­ca y la auto­crí­ti­ca tie­nen que ser coti­diano. Tras el VI Pleno del Comi­té Cen­tral, rea­li­za­do en octu­bre últi­mo, se puso en prác­ti­ca una reso­lu­ción titu­la­da Pro­ble­mas urgen­tes que debe­ría­mos resol­ver, que esta­ble­ce lími­tes para el tra­ba­jo de los cua­dros y mili­tan­tes del PCV, y deter­mi­na cla­ra­men­te las rela­cio­nes de los diri­gen­tes con los subor­di­na­dos de su nivel.
El docu­men­to ins­ta a apli­car la crí­ti­ca y la auto­crí­ti­ca des­de el nivel cen­tral has­ta la base. Por­que lo que nun­ca pode­mos per­der es la con­fian­za del pue­blo en sus diri­gen­tes. Aho­ra nos enfren­ta­mos a cam­bios inter­nos en la vida del PCV, pero lo que bus­ca­mos es que este mejo­re su capa­ci­dad de acción. El Par­ti­do tie­ne que fun­cio­nar bien.
Ante los desa­fíos que impo­ne el mun­do actual, en cre­cien­te incer­ti­dum­bre finan­cie­ra, cli­má­ti­ca, ali­men­ta­ria y en el que las gran­des poten­cias quie­ren impo­ner su con­cep­to de «demo­cra­cia» sin res­pe­tar el dere­cho sobe­rano de cada Esta­do a deci­dir su des­tino, los par­ti­dos nacio­na­les tie­nen que ser guías y man­te­ner uni­dos a sus pue­blos. Solo uni­dos podre­mos resis­tir las injus­ti­cias del sis­te­ma mun­dial impe­ran­te.
¿Qué impre­sio­nes se lle­va de su estan­cia en Cuba?
Es la pri­me­ra vez que visi­to Cuba y me voy emo­cio­na­do. Duran­te mi estan­cia aquí reco­rrí varios pro­yec­tos socio­eco­nó­mi­cos y me reu­ní con algu­nos diri­gen­tes del Par­ti­do y del Gobierno. Pude apre­ciar que pese a las difi­cul­ta­des que el país enfren­ta, ha logra­do man­te­ner las con­quis­tas de la Revo­lu­ción. Tam­bién con­si­de­ro que avan­za con buen rit­mo la imple­men­ta­ción de los linea­mien­tos apro­ba­dos en el VI Con­gre­so del PCC.

Los víncu­los bipar­ti­dis­tas siem­pre han sido muy estre­chos, como que­dó demos­tra­do en la visi­ta a La Haba­na de nues­tro Secre­ta­rio Gene­ral del PCV, en abril pasa­do. Nues­tra res­pon­sa­bi­li­dad aho­ra es cul­ti­var y here­dar ese sen­ti­mien­to de amis­tad a las nue­vas gene­ra­cio­nes.

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