Decep­ción- Borro­ka Garaia

Si hay algo que ha sor­pren­di­do en mayor o menor medi­da a muchas de las per­so­nas que defen­de­mos y apos­ta­mos por Eus­kal Herria como mar­co autó­no­mo de la lucha de cla­ses y que por con­si­guien­te enten­de­mos como posi­ti­va y nece­sa­ria una diná­mi­ca de com­ba­te sobe­ra­na y suje­ta a la reali­dad nacio­nal vas­ca, ha sido la acti­tud de abso­lu­ta­men­te todos los sin­di­ca­tos vas­cos ante la jor­na­da de lucha a esca­la euro­pea con­vo­ca­da para el pró­xi­mo miércoles.

La mayo­ría sin­di­cal vas­ca enca­be­za­da por ELA y LAB, incom­pren­si­ble­men­te esta­ta­li­za­ba el deba­te median­te sen­dos comu­ni­ca­dos de res­pues­ta a la huel­ga gene­ral con­vo­ca­da por UGT y CCOO colo­can­do al esta­do espa­ñol como mar­co de refe­ren­cia nacio­nal y cen­tra­li­za­ba el deba­te en el “si o no” a una huel­ga gene­ral no deci­di­da en Eus­kal Herria. A estas altu­ras de la pelí­cu­la, la mayo­ría de la cla­se tra­ba­ja­do­ra vas­ca no nece­si­ta ser con­ven­ci­da sobre el carác­ter ama­ri­llo y espa­ño­lis­ta de sin­di­ca­tos de acom­pa­ña­mien­to como UGT y CCOO. Ni ese es el deba­te. Sino que tipo de res­pues­ta o no, se iba a dar des­de Eus­kal Herria a la con­vo­ca­to­ria euro­pea de movi­li­za­ción. Las con­se­cuen­cias de ello han sido desas­tro­sas des­de un pun­to de vis­ta estra­té­gi­co nacio­nal y social.

Hemos teni­do que espe­rar has­ta prác­ti­ca­men­te la vís­pe­ra del 14‑N para que a nivel públi­co al menos des­de LAB, median­te un articu­lo de opi­nión en el dia­rio Gara, se jus­ti­fi­que la no par­ti­ci­pa­ción en la jor­na­da de lucha por el bajo per­fil ideo­ló­gi­co de la con­fe­de­ra­ción de sin­di­ca­tos euro­peos con­vo­can­tes, don­de no lo olvi­de­mos, el pri­mer sin­di­ca­to vas­co (ELA) es miem­bro. Pero tam­po­co ese es el debate.

Como en casi todo, hay que poner en la balan­za los pros y los con­tras a la hora de tomar deci­sio­nes. Y en este caso se ha demos­tra­do y se está demos­tran­do que los pros de una pre­sen­cia vas­ca en el 14‑N han gana­do por golea­da mien­tras la afi­ción se mar­cha a casa desorientada.

  • El mar­co esta­tal espa­ñol ha gana­do una refe­ren­cia que afor­tu­na­da­men­te había per­di­do des­de hace años.
  • Se ha pues­to en ban­de­ja a UGT y CCOO, esqui­ro­les por exce­len­cia, colo­car al sin­di­ca­lis­mo vas­co en una posi­ción auto-defensiva.
  • Se han abier­to más que amplias dife­ren­cias y dis­tan­cias entre la base social de izquier­da y el movi­mien­to social de este país con las estruc­tu­ras sin­di­ca­les y polí­ti­cas vascas.
  • El inter­na­cio­na­lis­mo en Eus­kal Herria se ha vis­to gra­ve e injus­ta­men­te erosionado.

¿Y qué podía­mos haber ganado?

  • Apa­re­cer como pue­blo en Euro­pa, de una mane­ra com­ba­ti­va con nues­tra pro­pia agen­da, y con­se­guir más referencia.
  • Acti­var y ten­sio­nar a la cla­se tra­ba­ja­do­ra vas­ca refor­zan­do la nece­si­dad de cam­bio y ero­sio­nar al capi­tal y a las fuer­zas reac­cio­na­rias. La abso­lu­ta gra­ve­dad de la situa­ción lo requie­re a la menor ocasión.
  • No per­mi­tir sacar rédi­tos al sin­di­ca­lis­mo ama­ri­llo en nues­tro país.
  • Acom­pa­ñar a sin­di­ca­tos de cla­se y com­ba­ti­vos que si van a estar pre­sen­tes. Como los com­pa­ñerxs cata­la­nes, galle­gos y otros sin­di­ca­tos alter­na­ti­vos de Europa.

En resu­mi­das cuen­tas, des­orien­ta­ción. ¿Qué hacer de aho­ra en ade­lan­te?. Afor­tu­na­da­men­te hay con­vo­ca­das algu­nas movi­li­za­cio­nes del movi­mien­to popu­lar para el 14‑N pero se ha per­di­do una opor­tu­ni­dad que no ha sido bien cali­bra­da por órga­nos de deci­sión sin­di­cal y polí­ti­ca. Y ahí entra­ría­mos en un deba­te que daría para mucho.

En cual­quier caso, se hace abso­lu­ta­men­te impres­cin­di­ble para que la cla­se tra­ba­ja­do­ra vas­ca avan­ce en su pro­pio camino dise­ñar las pin­ce­la­das de ese camino que no está dise­ña­do y para ello el sin­di­ca­lis­mo vas­co, el movi­mien­to popu­lar y los par­ti­dos, así como todo tipo de agen­te que apues­te por un cam­bio radi­cal en cla­ve nacio­nal y social ten­drá que bajar­se de la nube (todos) y lle­gar de una vez por todas a un míni­mo común deno­mi­na­dor con un hori­zon­te cla­ro , sin auto-com­pla­cen­cia, sin luchas intes­ti­nas por cota de poder y refe­ren­cia par­ti­dis­ta, sin sin­di­ca­lis­mos ombli­guis­tas, y sin acti­vis­mos sin hori­zon­te. Ayer ya es tarde.

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