Pri­sio­ne­ras pales­ti­nas paren enca­de­na­das- Ernes­to Carmona

Prisioneras palestinas paren encadenadas

Las muje­res pales­ti­nas pri­sio­ne­ras en Israel reci­ben un tra­to inhu­mano, a menu­do se les nie­ga asis­ten­cia médi­ca, repre­sen­ta­ción legal y son for­za­das a vivir en con­di­cio­nes mise­ra­bles, inclu­so com­par­tien­do cel­das con roe­do­res y cucarachas.

Las vio­la­cio­nes de dere­chos y las con­di­cio­nes a que hacen fren­te las muje­res en las cár­ce­les israe­líes requie­ren abor­dar­se des­de una pers­pec­ti­va de géne­ro, según el Comi­té de Nacio­nes Uni­das para la Eli­mi­na­ción de la Dis­cri­mi­na­ción con­tra la Mujer (CEDAW, sigla en inglés).

37 muje­res pales­ti­nas per­ma­ne­cen hoy pri­sio­ne­ras en cár­ce­les israe­líes, de un total de 7.500 encar­ce­la­dos, prin­ci­pal­men­te por moti­vos polí­ti­cos y, en su mayo­ría, miem­bros del Con­se­jo Legis­la­ti­vo Pales­tino. Apro­xi­ma­da­men­te 10.000 muje­res han sido arres­ta­das o dete­ni­das en cár­ce­les y cen­tros de deten­ción israe­líes des­de 1967, entre más de 700.000 pre­sos palestinos

Fabri­zia Fal­cio­ne, res­pon­sa­ble de dere­chos huma­nos de la mujer para el Fon­do de Desa­rro­llo de Nacio­nes Uni­das para la Mujer (UNIFEM), aho­ra par­te de ONU-MUJER, dijo que es cru­cial reve­lar el ros­tro humano detrás de esta vio­la­ción del dere­cho inter­na­cio­nal y del dere­cho inter­na­cio­nal huma­ni­ta­rio, para abor­dar la difí­cil situa­ción de los pre­sos polí­ti­cos pales­ti­nos, entre ellos las muje­res y niños.

Una entre­vis­ta en Vie­na de Meh­ru Jaf­fer, de Inter Press Ser­vi­ce (IPS), a la fun­cio­na­ria, publi­ca­da por The Elec­tro­nic Inti­fa­da el 11 de mar­zo 2011, fue la 18ª noti­cia más cen­su­ra­da res­ca­ta­da este año por Pro­yec­to Cen­su­ra­do. La can­ti­dad de muje­res pri­sio­ne­ras polí­ti­cas es menor com­pa­ra­da con el núme­ro de hom­bres, pero su situa­ción car­ce­la­ria en los pre­si­dios israe­líes es peor que la de sus com­pa­trio­tas varones.

El tra­ba­jo de Fal­cio­ne inclu­ye pro­vi­sión de ayu­da legal y repre­sen­ta­ción a las pri­sio­ne­ras, apo­yo psi­co-social a los fami­lia­res de los pre­sos y pre­pa­ra­ción para la libe­ra­ción y rein­ser­ción de los reclu­sos en la fami­lia y la sociedad.

La urgen­cia abso­lu­ta de abor­dar espe­cí­fi­ca­men­te los dere­chos de las muje­res dete­ni­das fue plan­tea­da por Fal­cio­ne, en la sema­na de la entre­vis­ta, duran­te una reu­nión inter­na­cio­nal cen­tra­da en la situa­ción de los pre­sos polí­ti­cos pales­ti­nos en cár­ce­les israe­líes, en el pri­mer encuen­tro de esta cla­se orga­ni­za­do por Nacio­nes Unidas.

Fabri­zia Fal­cio­ne: “Es mala la situa­ción de las muje­res pales­ti­nas y los meno­res en cen­tros de deten­ción israe­líes”, pre­ci­só Fal­cio­ne. “En tér­mi­nos numé­ri­cos, las pales­ti­nas pri­sio­ne­ras polí­ti­cas y dete­ni­das en cár­ce­les israe­líes son menos que los cien­tos de miles de pre­sos polí­ti­cos pales­ti­nos varo­nes. Sin embar­go, su difí­cil situa­ción como reclu­sas es peor que la de los hombres”.

“La situa­ción, con­di­ción y vio­la­cio­nes que enfren­tan las muje­res en las cár­ce­les de Israel debe ser abor­da­do des­de una pers­pec­ti­va de géne­ro. En la actua­li­dad el núme­ro de muje­res encar­ce­la­das es con­si­de­ra­ble­men­te menor que antes, pero las muje­res y las niñas siguen sien­do arres­ta­das, sus nece­si­da­des espe­cia­les se siguen des­cui­dan­do y vio­lan­do sus derechos”.

“Entre los pro­ble­mas físi­cos y psi­co­ló­gi­cos que enfren­tan las muje­res pre­sas exis­ten negli­gen­cia médi­ca y fal­ta de ser­vi­cios médi­cos espe­cia­li­za­dos en pre­ven­ción y tra­ta­mien­to de enfer­me­da­des pro­pias de la mujer”, dijo Fal­cio­ne. “Las pre­sas en la actua­li­dad se encuen­tran encar­ce­la­das prin­ci­pal­men­te en dos pre­si­dios israe­líes, en Hasha­ron y Damon, situa­dos fue­ra de los terri­to­rios ocu­pa­dos [Cis­jor­da­nia y Fran­ja de Gaza], en vio­la­ción del artícu­lo 76 de la Cuar­ta Con­ven­ción de Ginebra.

“Ex pri­sio­ne­ras pales­ti­nas de ambas pri­sio­nes y fami­lia­res de las muje­res actual­men­te en pri­sión dicen que las cel­das están infec­ta­das de insec­tos, en par­ti­cu­lar cuca­ra­chas, así como roe­do­res. Una ex reclu­sa libe­ra­da hace unos meses, dijo: ‘Es difí­cil inten­tar des­cri­bir­te la cel­da, no pue­do. Es como una tum­ba bajo tie­rra… Hay tan­tos insec­tos en la cel­da, los col­cho­nes y la cubier­ta cubre cama esta­ban húme­das y olía fatal. Las aguas resi­dua­les se des­bor­dan. Ape­nas pude hacer mis ablu­cio­nes para orar’.

“Más allá de la salud en gene­ral, no hay sopor­te gine­co­ló­gi­co. Las muje­res requie­ren aten­ción médi­ca regu­lar­men­te, lo que es su dere­cho duran­te el par­to, como se reco­no­ce en el CEDAW [Comi­té para la Eli­mi­na­ción de la Dis­cri­mi­na­ción con­tra la Mujer]. La gran mayo­ría de las muje­res pre­sas polí­ti­cas pales­ti­nas en cár­ce­les israe­líes sufre de diver­sos pro­ble­mas de salud”.

“– ¿Es ver­dad que las muje­res emba­ra­za­das son espo­sa­das duran­te el parto?

“– Es cier­to. Las muje­res emba­ra­za­das están enca­de­na­das mien­tras dan a luz y tam­bién des­pués. Hay una fal­ta total de aten­ción médi­ca, en par­ti­cu­lar duran­te el par­to. Las muje­res se lamen­tan de que los niños naci­dos allí son lle­va­dos al cabo de dos años. En las cár­ce­les israe­líes, los dere­chos de las muje­res pales­ti­nas pri­sio­ne­ras son reco­no­ci­dos, pero no respetados.

“Las muje­res car­gan con el peso de que se infrin­gen sus dere­chos cul­tu­ra­les y reli­gio­sos. Una ex pre­sa dijo: ‘Me qui­ta­ron mi jil­bab [ves­ti­do lar­go] y me die­ron el uni­for­me marrón espe­cial de pri­sio­ne­ras, de man­ga cor­ta. Pedí una cami­sa de man­ga lar­ga que podía lle­var deba­jo del uni­for­me. Una vez más se nega­ron. Me moví entre las cel­das entre guar­dias varo­nes con un uni­for­me de man­ga cor­ta … lo que más me dolió fue­ron los insul­tos que lan­za­ban con­tra mí .»

“La pri­va­ci­dad de la mujer es vio­la­da y guar­dias varo­nes rea­li­zar bús­que­das en la cel­da sin nin­gu­na con­si­de­ra­ción por las nor­mas reli­gio­sas. Los pre­sio­ne­ros se cuen­tan cua­tro veces al día, inclu­so muy tem­prano en la maña­na, y se infli­gen cas­ti­gos si las muje­res se encuen­tran dor­mi­das o no res­pon­den inme­dia­ta­men­te al conteo.

“El aspec­to más preo­cu­pan­te es la nega­ción de los dere­chos de visi­ta de fami­lia. Las visi­tas de fami­lia­res a los pre­sos se per­mi­ten dos veces al mes, en teo­ría, pero se redu­je­ron drás­ti­ca­men­te debi­do al hecho de que las cár­ce­les se encuen­tran fue­ra del terri­to­rio pales­tino ocupado.

“Una visi­ta de ida y vuel­ta a la pri­sión sig­ni­fi­ca un via­je de 10 horas, no sólo debi­do a la dis­tan­cia geo­grá­fi­ca, sino tam­bién por los con­tro­les al movi­mien­to de los pales­ti­nos en Israel. Si las fami­lias logran hacer el via­je, se les per­mi­te una visi­ta de 30 minu­tos, hablan­do a tra­vés de la divi­sion de un vidrio grue­so que impi­de cual­quier con­tac­to físi­co, inclu­so entre la madre y el niño. Esto afec­ta el bien­es­tar, no sólo de la madre sino tam­bién de los niños. La rup­tu­ra de las rela­cio­nes fami­lia­res y socia­les es gra­ve en el esta­do psi­co­ló­gi­co de las mujeres.

“– ¿Cuál es, exac­ta­men­te, el cri­men de estas mujeres?

“– Muchas muje­res son encar­ce­la­das sin jui­cio por per­te­nen­cia a orga­ni­za­cio­nes prohi­bi­das por par­te de Israel, bajo el pre­tex­to de pro­te­ger la segu­ri­dad nacio­nal del esta­do. En la pri­sión de Neve Ter­za, las pre­sas polí­ti­cas pales­ti­nas per­ma­ne­cen dete­ni­das a la espe­ra de jui­cio en la sec­ción de muje­res asig­na­da a per­so­nas que come­tie­ron deli­tos pena­les, en cla­ra vio­la­ción de la Regla 85 del están­dar míni­mo de reglas de Nacio­nes míni­mas para el tra­ta­mien­to de pri­sio­ne­ros, que dice: «Los acu­sa­dos serán man­te­ni­dos sepa­ra­dos de los reclu­sos condenados».

“Esto per­mi­te que los pri­sio­ne­ros israe­líes ame­na­cen y humi­llen a las muje­res pales­ti­nas a tra­vés del abu­so ver­bal y físi­co. Pre­sas y dete­ni­dos pales­ti­nos están aún impe­di­dos de uti­li­zar las ins­ta­la­cio­nes peni­ten­cia­rias como bolí­gra­fos, mate­rial de lec­tu­ra y tiem­po de recreo”.

Ernes­to Car­mo­na es perio­dis­ta y escri­tor chileno.

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