El cre­ci­mien­to del paro se ace­le­ra y en Hego Eus­kal Herria se acer­ca a las 220.000 per­so­nas- LAB Sin­di­ka­tua

Personas haciendo cola en una oficina de Lanbide-Inem en Bilbao. EFE/Archivo

Según los datos difun­di­dos por los Ser­vi­cios Públi­cos de Empleo el paro regis­tra­do en Hego Eus­kal Herria aumen­tó en 5.255 per­so­nas duran­te el mes de octu­bre, lo que supo­ne un incre­men­to del 2,5% con res­pec­to al mes ante­rior; mien­tras que en octu­bre del año pasa­do el paro aumen­tó un 1,5%. Por lo tan­to, pode­mos afir­mar que el cre­ci­mien­to del paro se está ace­le­ran­do.

El agra­va­mien­to que mues­tra la evo­lu­ción del paro tam­bién es apre­cia­ble en tér­mi­nos inter­anua­les. En la actua­li­dad hay un total de 219.071 per­so­nas en paro, es decir, un 16,9% más que hace un año; mien­tras que el incre­men­to inter­anual en octu­bre de 2011 fue del 7,4%.

Esta suce­sión de datos esta­dís­ti­cos pue­de resul­tar un tan­to fría, pero nos per­mi­te per­ci­bir la gra­ve­dad del momen­to, así como la dra­má­ti­ca situa­ción por la que atra­vie­san dece­nas de miles de fami­lias.

No debe­mos olvi­dar que des­de el ini­cio de la cri­sis el núme­ro de per­so­nas des­em­plea­das en Hego Eus­kal Herria ha aumen­ta­do más del doble (+115%) y cua­tro años des­pués con­ti­núa una ten­den­cia ascen­den­te que pare­ce no tener fin. Este hecho y el ago­ta­mien­to de las pres­ta­cio­nes por des­em­pleo son moti­vo de gran preo­cu­pa­ción, ya que actual­men­te hay casi 102.000 per­so­nas en paro que no reci­ben nin­gún tipo de pres­ta­ción por des­em­pleo.

En este sen­ti­do, resul­tan insul­tan­tes y com­ple­ta­men­te aje­nas a la reali­dad las decla­ra­cio­nes efec­tua­das por la secre­ta­ria de Esta­do de Empleo, Engra­cia Hidal­go, cuan­do ase­gu­ra que “la situa­ción no está empeo­ran­do res­pec­to a la del año pasa­do”.
A la vis­ta del pano­ra­ma que pre­sen­ta la coyun­tu­ra labo­ral, tam­bién cabe des­ta­car que la últi­ma refor­ma labo­ral ha sido un com­ple­to éxi­to como ins­tru­men­to para faci­li­tar el des­pi­do y aba­ra­tar su cos­te, aho­ra tam­bién en el sec­tor públi­co. Pero el ince­san­te ata­que a los dere­chos labo­ra­les y socia­les en nin­gún caso nos acer­ca al final de la cri­sis, sino más bien todo lo con­tra­rio.

Para remon­tar la rece­sión será pre­ci­so un cam­bio radi­cal de las polí­ti­cas eco­nó­mi­cas para for­ta­le­cer los ser­vi­cios públi­cos y la pro­tec­ción social, y al mis­mo tiem­po ali­ge­rar la deu­da car­gan­do sobre los acree­do­res las pér­di­das que les corres­pon­den por cul­pa de la bur­bu­ja inmo­bi­lia­ria y la espe­cu­la­ción finan­cie­ra.
Gas­teiz, 5 de noviem­bre de 2012

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