El colec­ti­vo de [email protected] polí[email protected] [email protected] al pue­blo vas­co

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Ihes­la­rien Kolek­ti­boak Eus­kal Herria­ri [.PDF]

El Colec­ti­vo de Refu­gia­dos al Pue­blo Vas­co [.PDF]

Le Collec­tif des Réfu­giés au Pays Bas­que [.PDF]

Los miem­bros del Colec­ti­vo de Refu­gia­dos Polí­ti­cos dis­per­sa­dos por el mun­do en dife­ren­tes situa­cio­nes quie­ren mos­trar su fir­me com­pro­mi­so con el nue­vo tiem­po abier­to en Eus­kal Herria y con la reso­lu­ción del con­flic­to.

Dos son los desa­fíos: por una par­te, avan­zar en el pro­ce­so polí­ti­co que trae­rá con­si­go el reco­no­ci­mien­to nacio­nal y el dere­cho a deci­dir y, por otra, supe­rar defi­ni­ti­va­men­te las con­se­cuen­cias más duras del con­flic­to. En ambos casos, el pro­ta­go­nis­mo popu­lar debe resul­tar deter­mi­nan­te. Tam­bién los refu­gia­dos veni­mos con ganas de apor­tar en esos dos queha­ce­res, con volun­tad de tomar par­te en el pro­ce­so polí­ti­co como cual­quier ciu­da­da­na o ciu­da­dano vas­co, así como con la fir­me inten­ción de hacer des­apa­re­cer para siem­pre el exi­lio.

En nues­tro pue­blo se han ges­ta­do opor­tu­ni­da­des polí­ti­cas excep­cio­na­les. Mira­mos con espe­ran­za al futu­ro, inclu­so al futu­ro inme­dia­to. El deba­te polí­ti­co está total­men­te abier­to en el con­jun­to del terri­to­rio vas­co.

El pro­yec­to polí­ti­co del Esta­do espa­ñol, sus­ten­ta­do en la impo­si­ción y la asi­mi­la­ción, ha hecho agua en nues­tra tie­rra. Los mar­cos jurí­di­co-polí­ti­cos cons­ti­tui­dos a par­tir del Esta­tu­to de la Mon­cloa y del Ame­jo­ra­mien­to del Fue­ro Nava­rro eran ins­tru­men­tos esté­ri­les y hoy se demues­tran ago­ta­dos. Es una con­clu­sión a la que hoy en día no solo ha lle­ga­do la Izquier­da Aber­tza­le.

Qué decir sobre la fal­ta de reco­no­ci­mien­to de Ipar Eus­kal Herria. La rei­vin­di­ca­ción de la ins­ti­tu­cio­na­li­za­ción es más fuer­te y com­par­ti­da que nun­ca ya que, refle­jan­do la volun­tad popu­lar, el con­sen­so alcan­za­do entre los agen­tes polí­ti­cos y socia­les es muy amplio.

Haber traí­do has­ta aquí el pro­ce­so de libe­ra­ción es una vic­to­ria polí­ti­ca muy impor­tan­te. Un logro de todos aque­llos que nos opu­si­mos a la impo­si­ción. Una con­se­cuen­cia direc­ta de la labor de todos aque­llos que que­re­mos cons­truir un futu­ro basa­do en dere­chos.

Por des­gra­cia, los esta­dos no son capa­ces de dar una sali­da apro­pia­da y demo­crá­ti­ca a este his­tó­ri­co con­flic­to. Uti­li­zan la vio­len­cia, la vio­len­cia estruc­tu­ral, pues­to que impi­den al Pue­blo Vas­co deci­dir su futu­ro sin inje­ren­cias exter­nas; y tam­bién la vio­len­cia sis­te­má­ti­ca, por­que uti­li­zan la repre­sión para impo­ner su pro­yec­to. Aun­que este­mos en un tiem­po nue­vo, man­tie­nen su maqui­na­ria de cas­ti­go y ven­gan­za, tal y como lo demues­tran la situa­ción de las cár­ce­les o las deten­cio­nes.

Las últi­mas decla­ra­cio­nes del minis­tro Valls cons­ti­tu­yen un cla­ro ejem­plo de todo ello. Ha recha­za­do inclu­so el míni­mo reco­no­ci­mien­to de Ipar Eus­kal Herria; ha defen­di­do la polí­ti­ca de dis­per­sión en con­tra de los pre­sos y sus fami­lia­res, y ha ala­ba­do la vía poli­cial. Se ha colo­ca­do en el otro extre­mo de la Decla­ra­ción de Aie­te, una decla­ra­ción que cuen­ta con un impre­sio­nan­te res­pal­do en Eus­kal Herria, en espe­cial en Lapur­di, Nafa­rroa Behe­rea y Zube­roa. Ha menos­pre­cia­do rei­vin­di­ca­cio­nes que con­ci­tan el acuer­do de la ciu­da­da­na vas­ca, en una bur­la que ha alcan­za­do su máxi­ma expre­sión con la deten­ción y entre­ga de Auro­re Mar­tin.

Tan­to Valls como todos aque­llos que mane­jan la agen­da en con­tra de la solu­ción ten­drán cum­pli­da res­pues­ta. El pró­xi­mo 10 de noviem­bre tene­mos la pri­me­ra cita impor­tan­te en la mani­fes­ta­ción que, bajo el lema «Hur­bil­du bake­ra», se cele­bra­rá en Baio­na, a la que se suma el Colec­ti­vo de Refu­gia­dos Polí­ti­cos Vas­cos y a la que lla­ma­mos a acu­dir a toda la ciu­da­da­nía vas­ca. Por­que el mejor antí­do­to con­tra el blo­queo de los esta­dos no es otro que la movi­li­za­ción e impli­ca­ción popu­lar para sacar­les de su cerra­zón o, si siguen obs­ti­na­dos, para avan­zar en el pro­ce­so polí­ti­co des­de la uni­la­te­ra­li­dad.

Hemos demos­tra­do en dife­ren­tes ámbi­tos que hay múscu­lo, tam­bién en este últi­mo ciclo elec­to­ral. La acu­mu­la­ción de fuer­zas que dote al pro­ce­so demo­crá­ti­co de alcan­ce estra­té­gi­co hacia la inde­pen­den­cia está cua­jan­do.

Ade­más, gra­cias al tra­ba­jo de la Izquier­da Aber­tza­le, en las elec­cio­nes al Par­la­men­to de Gas­teiz que se aca­ban de cele­brar, se ha logra­do poner fin, aun­que aún bajo ame­na­za, a un ciclo de diez años de ile­ga­li­za­ción. Ello no quie­re decir ni de lejos, tal como han apun­ta­do con insis­ten­cia algu­nos, que dichas elec­cio­nes se hayan cele­bra­do en un ambien­te de ple­na «nor­ma­li­dad». Si así fue­ra, noso­tros no esta­ría­mos aquí.

Cam­biar la situa­ción de los repre­sa­lia­dos vas­cos no solo res­pon­de­ría a la injus­ti­cia que pade­ce un gru­po de per­so­nas, sino que favo­re­ce­ría al desa­rro­llo glo­bal del pro­ce­so demo­crá­ti­co. Por eso mis­mo, las fuer­zas con­tra­rias a la paz guar­dan con celo la lla­ve de las cel­das, por­que tie­nen mie­do a una solu­ción jus­ta y demo­crá­ti­ca. Impi­dien­do dar sali­da a las con­se­cuen­cias del con­flic­to, bus­can enca­llar ahí la apues­ta polí­ti­ca de la izquier­da aber­tza­le.

No dare­mos por bueno nin­gún blo­queo. No nos acos­tum­bra­re­mos a ello. Por­que ade­más de nues­tra pro­pia situa­ción, tam­bién está en jue­go el futu­ro de nues­tro pue­blo. Somos fru­to del con­flic­to sur­gi­do de la opre­sión, y somos ple­na­men­te cons­cien­tes de que solo una reso­lu­ción jus­ta garan­ti­za­rá supe­rar total­men­te todas las con­se­cuen­cias. Sin embar­go, ello no sig­ni­fi­ca que mien­tras no se pro­duz­ca la reso­lu­ción inte­gral no vaya­mos a lle­var a cabo ini­cia­ti­vas.

Tene­mos que impli­car­nos todos, tam­bién los refu­gia­dos, en la labor para que el blo­queo no se asien­te y para hacer que se libe­ren las con­di­cio­nes crea­das. En el mar­co del pro­ce­so demo­crá­ti­co, al obje­to de supe­rar las con­se­cuen­cias del con­flic­to, esta­mos dis­pues­tos a dar pasos más auda­ces, des­de el acuer­do con los esta­dos, tal y como lo mani­fes­ta­ron las per­so­na­li­da­des inter­na­cio­na­les en el segun­do pun­to de la Decla­ra­ción de Aie­te, o des­de la uni­la­te­ra­li­dad. En todo caso, es cla­ro que será el empu­je de nues­tro pue­blo el que nos lle­va­rá a casa.

Ya hemos comen­za­do a andar ese camino, aun­que en este colec­ti­vo exis­ten reali­da­des muy dife­ren­tes. En nues­tra men­te, pri­me­ro, están aque­llos que se encuen­tran más lejos y los que nece­si­tan mayor ampa­ro. Vivir con dig­ni­dad es el prin­ci­pio bási­co para todos noso­tros, mien­tras sea­mos refu­gia­dos y, tam­bién, cuan­do deje­mos de ser­lo.

Vamos, jun­to con el res­to de ciu­da­da­nas y ciu­da­da­nos vas­cos, a vivir, a ser libres, a ganar.

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