Reapa­ri­ción de las tro­pas colo­nia­les

por Man­lio Dinuc­ci

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El pri­mer bata­llón de la fuer­za de éli­te de la «Nue­va Libia»: libios al ser­vi­cio de la colo­ni­za­ción de su pro­pio país.

Hace un año, des­pués de un inten­so tra­ba­jo de demo­li­ción del Esta­do libio a lo lar­go de 10 000 misio­nes aéreas y ata­ques de las fuer­zas espe­cia­les infil­tra­das, la OTAN daba por ter­mi­na­da la ope­ra­ción Pro­tec­tor Uni­fi­ca­do con la eli­mi­na­ción del pro­pio Muam­mar el-Kadha­fi a manos de los ser­vi­cios secre­tos.

Pero aque­llo no ponía fin a la gue­rra. Las grie­tas en las que se había intro­du­ci­do, des­de el exte­rior, la cuña para hacer caer el Esta­do libio se amplia­ron y se rami­fi­ca­ron. En Bani Walid, rodea­da y bom­bar­dea­da por las mili­cias de Mis­ra­ta, una pobla­ción ente­ra resis­te hoy en día. Trí­po­li sólo con­tro­la una por­ción míni­ma de la «Nue­va Libia», tea­tro de cons­tan­tes enfren­ta­mien­tos arma­dos entre mili­cias, así como de homi­ci­dios y des­apa­ri­cio­nes. Según el pre­si­den­te Moha­med Maga­riaf, ello se debe a «retra­sos y negli­gen­cias» en la for­ma­ción de un ejér­ci­to nacio­nal. Pero no debe preo­cu­par­se ya que el pro­ble­ma está a pun­to de resol­ver­se… no en Trí­po­li sino en Washing­ton.

Des­pués de haber diri­gi­do la ope­ra­ción Pro­tec­tor Uni­fi­ca­do, Esta­dos Uni­dos se está encar­gan­do aho­ra de pro­te­ger a la «Nue­va Libia» dotán­do­la de un ejér­ci­to. El Pen­tá­gono y el Depar­ta­men­to de Esta­do ya están ocu­pán­do­se de la for­ma­ción de una «fuer­za de éli­te» libia de 500 hom­bres, que serán el núcleo duro alre­de­dor del cual ha de con­for­mar­se el futu­ro ejér­ci­to. El finan­cia­mien­to ini­cial es de 8 millo­nes de dóla­res, pro­ve­nien­tes de la reduc­ción de la ayu­da a Pakis­tán para las «ope­ra­cio­nes anti­te­rro­ris­tas».

La misión ofi­cial de la «fuer­za de éli­te», cuya for­ma­ción ya fue apro­ba­da por el Con­gre­so [de los Esta­dos Uni­dos], será «enfren­tar y ven­cer a las orga­ni­za­cio­nes terro­ris­tas y extre­mis­tas vio­len­tas». Ya está en mar­cha la selec­ción de los hom­bres, esco­gi­dos por fun­cio­na­rios del Pen­tá­gono, del Depar­ta­men­to de Esta­do y de la CIA a tra­vés de un scree­ning que eva­lúa la capa­ci­dad físi­ca del can­di­da­to, su mane­ra de pen­sar y, sobre todo, su acti­tud hacia Esta­dos Uni­dos.

Con­di­ción núme­ro uno: el cono­ci­mien­to de la len­gua ingle­sa (o mejor aún del inglés que se habla en Esta­dos Uni­dos), dado que es en ese idio­ma que se impar­ti­rán las órde­nes. Y es que en reali­dad los hom­bres serán entre­na­dos y diri­gi­dos por miem­bros de las Fuer­zas Espe­cia­les esta­dou­ni­den­ses, tras­la­da­das a Libia des­de Pakis­tán y Yemen.

Un movi­mien­to de alta estra­te­gia de Washing­ton.
- En pri­mer lugar, las tro­pas selec­cio­na­das, entre­na­das y coman­da­das por el Pen­tá­gono lo úni­co que ten­drán de libias es el nom­bre. En reali­dad van a desem­pe­ñar el mis­mo papel que anti­gua­men­te tenían las tro­pas colo­nia­les que se com­po­nían de indí­ge­nas.
- En segun­do lugar, como se nece­si­ta­rán años para for­mar un ejér­ci­to libio, el des­plie­gue de Fuer­zas Espe­cia­les esta­dou­ni­den­ses en Libia no será de carác­ter tem­po­ral sino per­ma­nen­te. Esta­dos Uni­dos tam­bién ten­drá sus pro­pias bases mili­ta­res en Libia, vin­cu­la­das a las que ya exis­ten en la isla ita­lia­na de Sici­lia. En este momen­to, Ben­ga­zi y otras ciu­da­des ya están sien­do sobre­vo­la­das por dro­nes que des­pe­gan de Sigo­ne­lla (en Sici­lia) y son tele­guia­dos des­de Esta­dos Uni­dos. Esas bases ser­vi­rán en la rea­li­za­ción de ope­ra­ción no sólo en terri­to­rio libio, sino tam­bién en otras par­tes del con­ti­nen­te (don­de el Afri­Com ya está rea­li­zan­do este año 14 «manio­bras mili­ta­res» de gran enver­ga­du­ra) y en el Medio Orien­te (don­de ya hay mili­cias libias infil­tra­das en Siria).
- En ter­cer lugar, Esta­dos Uni­dos dis­pon­drá de un ins­tru­men­to de poder no sólo de índo­le mili­tar sino tam­bién polí­ti­co y eco­nó­mi­co que le garan­ti­za­rá el acce­so pri­vi­le­gia­do al petró­leo libio.

¿Y los alia­dos euro­peos? Qui­zás los lla­men para que echen una mano. Por supues­to, siem­pre bajo las órde­nes de Esta­dos Uni­dos. Ita­lia pue­de apor­tar una gran con­tri­bu­ción, dada su expe­rien­cia de 30 años de domi­na­ción colo­nial en Libia y en el uso de los aska­ris [1]. En Etio­pía, los aska­ris per­pe­tra­ron, bajo las órde­nes de sus ofi­cia­les ita­lia­nos, las masa­cres que abrie­ron camino al Impe­rio.

Fuen­te
Il Mani­fes­to (Ita­lia)


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