Capi­ta­lis­mo zom­bi ‘made in Spain’- Ele­na Idoa­te

El ladrillo hucha

Nos encon­tra­mos en el ojo del hura­cán de la cri­sis, don­de está gol­pean­do con más fuer­za, para des­es­ta­bi­li­zar los mer­ca­dos finan­cie­ros inter­na­cio­na­les y sacu­dir las posi­bi­li­da­des de recom­po­si­ción del capi­ta­lis­mo. Rajoy anun­cia, entre aplau­sos en el Con­gre­so, el recor­te más bes­tia de la his­to­ria, mien­tras la poli­cía repri­me la mar­cha mine­ra en Madrid con balas de goma. Las cues­tio­nes ban­ca­rias y de la deu­da son temas de pri­mer orden, ya que el pago de las pen­sio­nes, los hos­pi­ta­les, las escue­las, el paro y las ayu­das depen­den de que en el cor­to pla­zo se resuel­van meca­nis­mos de finan­cia­ción. Pero el con­flic­to social y el cie­rre de los mer­ca­dos finan­cie­ros, con fuga de capi­ta­les inclui­da, tie­nen que ver con cues­tio­nes que van más allá.

Capi­ta­lis­mo zom­bie

Con­si­de­rar un éxi­to el cre­ci­mien­to de la eco­no­mía espa­ño­la duran­te la épo­ca de bonan­za ha sido un error de gran res­pon­sa­bi­li­dad. Los entu­sias­tas del neo­li­be­ra­lis­mo habían admi­ra­do el pro­ce­so de libe­ra­li­za­ción e inter­na­cio­na­li­za­ción, la reduc­ción de la tasa de paro y el récord de las inver­sio­nes en infra­es­truc­tu­ras. Pero el motor del cre­ci­mien­to era otro, el sec­tor inmo­bi­lia­rio, don­de el capi­tal encon­tra­ba bene­fi­cios muy rápi­da­men­te. A medi­da que los pre­cios de los pisos y los terre­nos subían apa­ren­te­men­te sin lími­te, las inver­sio­nes aban­do­na­ban cual­quier otro sec­tor pro­duc­ti­vo. Y cuan­do pin­chó la bur­bu­ja inmo­bi­lia­ria, el pano­ra­ma deso­la­dor: la estruc­tu­ra pro­duc­ti­va está casi desér­ti­ca.

Los capi­ta­les que des­aten­dían los sec­to­res pro­duc­ti­vos por­que no ofre­cían un nego­cio bas­tan­te sucu­len­to esca­pa­ron –tam­bién hacia el mun­do de las finan­zas, glo­ba­li­za­das y des­re­gu­la­das. El cir­cui­to cor­to del dine­ro que con­si­gue más dine­ro, sin pasar por la pro­duc­ción. Por otro lado, una inmen­sa can­ti­dad de dine­ro que las eco­no­mías expor­ta­do­ras de Euro­pa obte­nían por sus ven­tas a eco­no­mías impor­ta­do­ras, como la espa­ño­la y la cata­la­na, era reci­cla­da en los mer­ca­dos finan­cie­ros de las mis­mas. Los ban­cos y cajas cana­li­za­ron estos prés­ta­mos hacia la bur­bu­ja inmo­bi­lia­ria. La rique­za tomó for­ma de inmue­bles, fon­dos de pen­sio­nes y de inver­sión, de ban­cos, socie­da­des finan­cie­ras, títu­los, deri­va­dos, etc.

De 1994 a 2007, el valor de las accio­nes y el patri­mo­nio empre­sa­rial se incre­men­tó un 469%, el patri­mo­nio inmo­bi­lia­rio un 284% y los acti­vos finan­cie­ros un 210%. El sala­rio medio sólo un 1,9%1. El valor fic­ti­cio de esta rique­za se mul­ti­pli­ca­ba por la sim­ple coti­za­ción al alza de los pre­cios. Y lue­go ese dine­ro se pres­ta­ba a la eco­no­mía real, com­por­tan­do una suc­ción para­si­ta­ria de una pro­por­ción muy impor­tan­te de la ren­ta crea­da en el ámbi­to pro­duc­ti­vo, que tuvo lugar en el pasa­do pero, sobre todo, que debía dar­se en el futu­ro.

Sala­rios y plus­va­lías están com­pro­me­ti­dos con un endeu­da­mien­to por un impor­te irreal y des­pro­por­cio­na­do. La eco­no­mía espa­ño­la debe 4 veces lo que pro­du­ce duran­te un año. Pero la moro­si­dad se dis­pa­ra y los pre­cios de los inmue­bles no se pue­den ni cuan­ti­fi­car por­que el mer­ca­do inmo­bi­lia­rio se encuen­tra colap­sa­do. El capi­tal, pues, ha que­da­do atra­pa­do en una for­ma de hacer rique­za que ya no fun­cio­na. Este des­ba­ra­jus­te es muy com­ple­jo de des­ha­cer y las pér­di­das de las cajas son una bom­ba de relo­je­ría, pre­pa­ra­da para hacer esta­llar el sis­te­ma ban­ca­rio. Los cálcu­los de las nece­si­da­des de capi­ta­li­za­ción de la ban­ca espa­ño­la no están nada cla­ros, pero ilus­tran la mag­ni­tud del pro­ble­ma: dife­ren­tes infor­mes indi­can que care­cen de entre 40.000 y 84.000 millo­nes de euros.

Los ser­vi­cios públi­cos, no pre­ci­sa­men­te gene­ro­sos, se han sus­ten­ta­do con una fis­ca­li­dad muy favo­ra­ble a las gran­des rique­zas y los bene­fi­cios del capi­tal que se nutría de las ren­tas sala­ria­les, aho­ra en retro­ce­so, y los des­apa­re­ci­dos ren­di­mien­tos de la acti­vi­dad inmo­bi­lia­ria. Los ingre­sos de las admi­nis­tra­cio­nes no se corres­pon­den al nivel de rique­za de la socie­dad, por­que se basa­ban en algo fic­ti­cio y por­que exclu­yen, o gra­van muy poco, a los sec­to­res que con­cen­tran los recur­sos.

El défi­cit públi­co espa­ñol se dis­pa­ra (en 2007, el supe­rá­vit con­jun­to de todos los nive­les de admi­nis­tra­ción era del 1,9% del PIB, y en 2011 el défi­cit fue del 8,5%), no por­que el nivel de gas­to públi­co esté por enci­ma de nues­tras posi­bi­li­da­des. El Esta­do ha socia­li­za­do las pér­di­das ban­ca­rias con unos ava­les, com­pra de acti­vos y reca­pi­ta­li­za­cio­nes que al menos han supues­to el 10% del PIB. Se dis­pa­ran las alar­mas de la pri­ma de ries­go por­que no se pue­de hacer fren­te al inmen­so agu­je­ro de la ban­ca. No poder con­se­guir cré­di­to si no es a pre­cios estra­tos­fé­ri­cos expul­sa la eco­no­mía y las admi­nis­tra­cio­nes de la finan­cia­ción de los mer­ca­dos y las empu­ja a la asis­ten­cia de la Troi­ka.

La eco­no­mía en caí­da libre

Si las finan­zas son el árbol que no nos deja ver el bos­que2, sólo con un enfo­que des­de la eco­no­mía pro­duc­ti­va se pue­de lle­gar a un buen diag­nós­ti­co. La des­truc­ción del capi­tal pro­duc­ti­vo está redu­cien­do la pro­duc­ción, las ren­tas sala­ria­les y el con­su­mo y, de esta mane­ra, la sol­ven­cia de los ban­cos y el sal­do fis­cal públi­co. La cri­sis finan­cie­ra de la zona euro es la expre­sión de la cri­sis eco­nó­mi­ca mun­dial. No sólo por el resul­ta­do de unos des­equi­li­brios gene­ra­dos por­que últi­ma­men­te el mode­lo eco­nó­mi­co hizo una hui­da hacia delan­te muy arries­ga­da. Debe­mos enten­der la eta­pa actual en el mar­co de la lar­ga tra­yec­to­ria del desa­rro­llo capi­ta­lis­ta.

Para supe­rar los lími­tes que obs­ta­cu­li­zan el cre­ci­mien­to de la pro­duc­ción y los ámbi­tos de actua­ción, el capi­tal encuen­tra dis­tin­tas solu­cio­nes. Des­de los 80, ha sido la inter­na­cio­na­li­za­ción del capi­tal a esca­la mun­dial. La glo­ba­li­za­ción per­mi­tió la pro­duc­ción de mer­can­cías incre­men­ta­da por las trans­for­ma­cio­nes tec­no­ló­gi­cas y los incre­men­tos de la pro­duc­ti­vi­dad del tra­ba­jo por­que se con­quis­ta­ron nue­vos mer­ca­dos, se impul­sa­ron las reor­ga­ni­za­cio­nes y racio­na­li­za­cio­nes de la pro­duc­ción para redu­cir pues­tos de tra­ba­jo e impo­ner reba­jas sala­ria­les, y se colo­ca­ron los capi­ta­les pro­duc­ti­vos ocio­sos en nue­vos espa­cios. Aun­que las ganan­cias cre­cie­ran coyun­tu­ral­men­te, eran del todo insu­fi­cien­tes para ren­ta­bi­li­zar las enor­mes can­ti­da­des de capi­tal que ponían en mar­cha3. La sobre­pro­duc­ción aco­sa la eco­no­mía mun­dial y la cri­sis esta­lla en una secuen­cia bien cono­ci­da: el capi­ta­lis­mo extre­ma su beli­ge­ran­cia con­tra las posi­bi­li­da­des de vivir con una cier­ta dig­ni­dad.

Gran par­te de los pro­ble­mas eco­nó­mi­cos que aho­ra atra­vie­sa el capi­ta­lis­mo cata­lán y espa­ñol tie­nen su ori­gen en el cho­que que supu­so para la estruc­tu­ra pro­duc­ti­va, desa­rro­lla­da bajo el fran­quis­mo, la expo­si­ción a la com­pe­ten­cia inter­na­cio­nal, muy inten­si­fi­ca­da por la glo­ba­li­za­ción4. La glo­ba­li­za­ción, de la mano de la inte­gra­ción eco­nó­mi­ca y del euro, se lle­vó gran par­te de la pro­duc­ción. Duran­te los 90 la eco­no­mía espa­ño­la depen­día de capi­tal extran­je­ro, que se des­lo­ca­li­zó a otros terri­to­rios como Euro­pa del Este, Asia o Áfri­ca. Deja­mos de ser la indus­tria de mano de obra bara­ta de Euro­pa para pasar a ser la deman­da impor­ta­do­ra, man­te­ni­da a base de cré­di­to, para sec­to­res espe­cia­li­za­dos de la indus­tria y ser­vi­cios de alta tec­no­lo­gía de paí­ses expor­ta­do­res.

La cri­sis, intrín­se­ca y recu­rren­te, se expre­sa en la deva­lua­ción de la pro­duc­ción, en la pur­ga y con­cen­tra­ción de capi­ta­les y en la bús­que­da de toda serie de ven­ta­jas para vol­ver a encen­der la acu­mu­la­ción. Es una nive­la­ción a la baja de la pro­duc­ción has­ta equi­li­brar la ren­ta­bi­li­dad de la inver­sión. Nos encon­tra­mos al prin­ci­pio de un lar­go camino de derrum­be. Mien­tras los eco­no­mis­tas neo­li­be­ra­les nos inten­tan con­ven­cer de que no hay dine­ro, el pro­ble­ma es que hay dema­sia­do volu­men de capi­tal ate­so­ra­do y las ganan­cias no son sufi­cien­tes.

El res­ca­te de los pode­ro­sos

La ges­tión de la cri­sis en las finan­zas, a gol­pe de deu­da y recor­tes y con­cen­tra­ción en el sec­tor ban­ca­rio, se ha hecho de tal mane­ra que los ries­gos de la ban­ca no se solu­cio­nan: se apla­zan para más ade­lan­te y se hacen más peli­gro­sos. Ban­kia es un buen ejem­plo. El gobierno espa­ñol, bajo la excu­sa de evi­tar que se pier­dan los aho­rros de la pobla­ción, se com­pro­me­te a sal­var la ban­ca de todas las pér­di­das de la aven­tu­ra finan­cie­ra e inmo­bi­lia­ria. Pero el valor que las enti­da­des tie­nen ano­ta­do en sus balan­ces es irreal y la insol­ven­cia y los impa­gos que­da­ron en evi­den­cia.

Retra­sar la ban­ca­rro­ta sig­ni­fi­ca sumar pér­di­das. Cuan­do hay que hacer fren­te a las mis­mas, los res­pon­sa­bles del des­ba­ra­jus­te finan­cie­ro no tie­nen nin­gún mira­mien­to a la hora de hacér­se­lo pagar a las cla­ses popu­la­res, des­tru­yen­do sus aho­rros. Pero el inten­to de sal­var los aho­rros está supo­nien­do un des­tro­zo eco­nó­mi­co y un empo­bre­ci­mien­to inne­ce­sa­rio. Los 100.000 millo­nes de euros se des­ti­nan direc­ta­men­te a la ban­ca pri­va­da espa­ño­la pero reper­cu­ten en las exi­gen­cias de recor­tes dra­co­nia­nos. La asis­ten­cia exter­na con­lle­va seguir los dic­ta­dos de la Troi­ka, reco­gi­dos en el Memo­ran­dum de la con­di­cio­na­li­dad del res­ca­te de julio de 2012. Los últi­mos recor­tes de Rajoy dejan cla­ro que no se tra­ta del “res­ca­te sua­ve” del que había habla­do. Con las medi­das, se pre­ten­de redu­cir el défi­cit públi­co en 65.000 millo­nes de euros en dos años y medio. Es una mag­ni­tud muy ele­va­da: el 14% del gas­to públi­co total del 2011 –el 19% sin tener en cuen­ta la Segu­ri­dad Social.

Los pro­ble­mas más inme­dia­tos de la finan­cia­ción de las admi­nis­tra­cio­nes públi­cas se podrían resol­ver con ope­ra­cio­nes finan­cie­ras que no sean noci­vas para la socie­dad (finan­cia­ción del BCE, emi­sión de euro­bo­nos, etc.). Sería nece­sa­ria una refor­ma fis­cal pro­fun­da y una reac­ti­va­ción de las ren­tas, pero no hay una solu­ción a la vis­ta para la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca. Y la aus­te­ri­dad empeo­ra los daños.

Los meca­nis­mos finan­cie­ros imple­men­ta­dos por la Unión Euro­pea no están dise­ña­dos para mejo­rar los des­equi­li­brios de las eco­no­mías peri­fé­ri­cas, sino para for­zar un flu­jo de recur­sos de las arcas públi­cas de la peri­fe­ria euro­pea hacia los ban­cos de Rei­no Uni­do, Ale­ma­nia y Fran­cia, prin­ci­pa­les acree­do­res exter­nos de su deu­da públi­ca y pri­va­da. El infor­me de la Comi­sión Euro­pea, con­jun­ta­men­te con el BCE, la Auto­ri­dad Ban­ca­ria Euro­pea y el FMI, de eva­lua­ción inde­pen­dien­te sobre las con­di­cio­nes de ele­gi­bi­li­dad del res­ca­te soli­ci­ta­do por el Esta­do espa­ñol, así lo reco­ge5. “La situa­ción del sec­tor ban­ca­rio espa­ñol con­lle­va ries­gos poten­cia­les para el res­to de la UE y en par­ti­cu­lar para los paí­ses de la zona euro”, debi­do al impac­to direc­to que tie­ne en los ban­cos de Rei­no Uni­do, Ale­ma­nia y Fran­cia, que tie­nen una “gran expo­si­ción a acti­vos del sec­tor ban­ca­rio espa­ñol”.

La OIT aler­ta de los peli­gros de la “tram­pa de la aus­te­ri­dad”. Con la prio­ri­za­ción del retorno de la deu­da y los recor­tes de gas­to públi­co, la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca se ve aún más debi­li­ta­da y el paro se con­vier­te en estruc­tu­ral. Las medi­das eco­nó­mi­cas, pues, ofre­cen unos bene­fi­cios inme­dia­tos a las finan­zas, pero empeo­ran el pro­ble­ma bási­co, el de la eco­no­mía real. “La acción de la bur­gue­sía está cada vez más movi­da exclu­si­va­men­te por la volun­tad de pre­ser­var la domi­na­ción de cla­se”6.

Nos podría­mos plan­tear si otra polí­ti­ca eco­nó­mi­ca, como las polí­ti­cas de gas­to y la modu­la­ción del com­por­ta­mien­to de las empre­sas median­te la regu­la­ción, podría impe­dir una rece­sión tan drás­ti­ca y reac­ti­var los meca­nis­mos de inver­sión. Pero la reali­dad es que no se pue­de per­ci­bir nin­gu­na medi­da capaz de res­ta­ble­cer la tasa de ganan­cia. Para salir de las cri­sis, el capi­ta­lis­mo des­tru­ye las fuer­zas eco­nó­mi­cas. Ni la deman­da ni las infra­es­truc­tu­ras ejer­ce­rán un impul­so eco­nó­mi­co sufi­cien­te mien­tras no se hayan pur­ga­do los “exce­sos”, no de las fami­lias, sino del sec­tor inmo­bi­lia­rio en nues­tro país y de la sobre­pro­duc­ción mun­dial. Según la OIT, “la can­ti­dad de dine­ro sin inver­tir en las cuen­tas de las gran­des empre­sas ha alcan­za­do nive­les sin pre­ce­den­tes”7. En el con­tex­to mun­dial, las ten­sio­nes com­pe­ti­ti­vas son muy fuer­tes y los sig­nos de sobre­pro­duc­ción bas­tan­te evi­den­tes.

Más que en nin­gún otro lugar, en las eco­no­mías peri­fé­ri­cas de Euro­pa, el des­man­te­la­mien­to de la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca, la expul­sión de la fuer­za de tra­ba­jo y el recor­te de los ser­vi­cios públi­cos son masi­vos y des­pro­por­cio­na­dos. La rece­ta es la “deva­lua­ción inter­na”: redu­cir los sala­rios para hacer más atrac­ti­va la pro­duc­ción aquí y supues­ta­men­te ace­le­rar las expor­ta­cio­nes.

En Espa­ña los sala­rios son ya un 6% infe­rio­res a los del 20108. Des­de esta pers­pec­ti­va, el motor eco­nó­mi­co debe­rían ser empre­sas conec­ta­das con cade­nas de pro­duc­ción trans­na­cio­nal, que no con­ta­rán con la estruc­tu­ra pro­duc­ti­va local, o bien lo harán de mane­ra que las ganan­cias se aca­ben tam­bién expor­tan­do mien­tras empo­bre­ce la pobla­ción. Es el neo­li­be­ra­lis­mo a ultran­za, como el pro­yec­to del Euro­Ve­gas, don­de las con­di­cio­nes labo­ra­les y cual­quier otro tipo de regu­la­ción se modu­lan según los deseos de los empre­sa­rios.

Se nos dice que apli­can las medi­das de Ale­ma­nia, pero en reali­dad son las de Amé­ri­ca Lati­na. Con un sal­do comer­cial tan defi­ci­ta­rio, nues­tro enca­je en el capi­ta­lis­mo mun­dial es com­pli­ca­do. Expor­tar no es una solu­ción cuan­do nues­tros sec­to­res expor­ta­do­res son esca­sos y desa­rro­llar la estruc­tu­ra indus­trial para redi­ri­gir­se a otros mer­ca­dos es una tarea que no se pue­de hacer a cor­to pla­zo y menos con una polí­ti­ca de reduc­ción de sala­rios. De hecho, los cos­tes sala­ria­les no son un fac­tor que nos per­mi­ta com­pe­tir con las eco­no­mías expor­ta­do­ras, ya que en otros luga­res la pro­duc­ción segui­rá sien­do mucho más bara­ta, o bien la tec­no­lo­gía mucho más pro­duc­ti­va. Ade­más, los mer­ca­dos están muy debi­li­ta­dos. Ale­ma­nia está lle­van­do a cabo una expan­sión sala­rial para des­viar las expor­ta­cio­nes hacia la deman­da inter­na, dado el colap­so de la deman­da.

Den­tro del Euro, siguien­do los man­da­tos del libre mer­ca­do y de la aus­te­ri­dad, los pro­ble­mas eco­nó­mi­cos de aquí no se corre­gi­rán. No se podrá desa­rro­llar una estruc­tu­ra pro­duc­ti­va dife­ren­te, que inclu­ya a la pobla­ción, con la fuer­za de tra­ba­jo y la deman­da inter­na, como motor eco­nó­mi­co. La Unión Euro­pea, con el con­jun­to de medi­das de ayu­da finan­cie­ra y de uni­fi­ca­ción fis­cal y ban­ca­ria, está gene­ra­li­zan­do, inten­si­fi­can­do y per­pe­tuan­do la aus­te­ri­dad a cos­ta de per­der la poca demo­cra­cia que tenía­mos.

La natu­ra­le­za de las ins­ti­tu­cio­nes euro­peas es pura­men­te capi­ta­lis­ta, son un pro­yec­to del capi­tal, para cons­truir entor­nos más favo­ra­bles a la obten­ción de bene­fi­cios por el capi­tal euro­peo. Pero fue­ra del euro o de la Unión Euro­pea tam­po­co pare­ce estar la solu­ción a la cri­sis. Las ins­ti­tu­cio­nes socia­les cata­la­nas y espa­ño­las están sien­do tan­to o más favo­ra­bles al capi­tal que las euro­peas, y las rela­cio­nes comer­cia­les y finan­cie­ras segui­rían sien­do igual de com­pli­ca­das.

La cues­tión es bus­car solu­cio­nes a la cri­sis fue­ra del capi­ta­lis­mo: rom­per con la aus­te­ri­dad y hacer unas medi­das eco­nó­mi­cas que per­mi­tan mejo­rar el bien­es­tar de la pobla­ción y avan­zar hacia una orga­ni­za­ción dife­ren­te de la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca, don­de el obje­ti­vo de la pro­duc­ción no sean los bene­fi­cios sino satis­fa­cer las nece­si­da­des de la socie­dad. El esce­na­rio para hacer­lo, den­tro o fue­ra del euro, aún está por cons­truir.

Noso­tras y noso­tros tene­mos la fuer­za

Aquí y aho­ra, las cla­ses popu­la­res tene­mos muy poca capa­ci­dad de inci­dir en las deci­sio­nes que toman los de arri­ba. La into­xi­ca­ción de la opi­nión públi­ca gene­ral con dis­cur­so ofi­cial, que repi­te el man­tra de la aus­te­ri­dad, no ha lle­va­do a un apo­yo incon­di­cio­nal hacia las polí­ti­cas neo­li­be­ra­les pero sí a una con­fu­sión para­li­zan­te: des­pués del mal tra­go de los recor­tes y el paro nos espe­ra la mejo­ra de la situa­ción eco­nó­mi­ca y labo­ral.

Nadie nos dice que, si no lo evi­ta­mos, des­pués de los recor­tes y las refor­mas labo­ra­les nos espe­ra más de lo mis­mo, en una rece­sión que dura­rá muchos años. Las polí­ti­cas neo­li­be­ra­les no redu­cen el défi­cit públi­co, ni crean pues­tos de tra­ba­jo ni reac­ti­van la inver­sión. Pero sí hacen sal­tar por los aires las estruc­tu­ras de pro­tec­ción social y labo­ral que hemos man­te­ni­do en pie.

Las refor­mas de las pen­sio­nes y de la legis­la­ción labo­ral han sido sal­va­jes, y aho­ra las des­ple­ga­rán con inme­dia­tez y has­ta las últi­mas con­se­cuen­cias. Y aña­den recor­tes por todas par­tes, con gra­ves efec­tos en áreas espe­cial­men­te sen­si­bles: la pres­ta­ción de des­em­pleo, la aten­ción a la salud de la pobla­ción inmi­gra­da, el copa­go de los medi­ca­men­tos, etc. Sube el IVA, se reba­jan las coti­za­cio­nes y se recor­ta a la fun­ción públi­ca. El impac­to sobre las con­di­cio­nes de vida de la cla­se tra­ba­ja­do­ra es devas­ta­dor y se suma al dete­rio­ro que hemos veni­do expe­ri­men­tan­do ante­rior­men­te.

Los recor­tes dra­co­nia­nos en edu­ca­ción, sani­dad y pres­ta­cio­nes que impon­drá la nue­va situa­ción de inter­ven­ción harán que la pér­di­da de dere­chos socia­les se sitúe en un nivel muy supe­rior al que tene­mos has­ta aho­ra. Si no lo dete­ne­mos, esta­mos a las puer­tas del fin de la sani­dad uni­ver­sal, de la edu­ca­ción públi­ca y de la pro­tec­ción del paro. Y todo ello afec­ta­rá muy dura­men­te a la espe­ran­za de vida, el nivel edu­ca­ti­vo y la pobre­za. El res­ca­te de los pode­ro­sos está com­por­tan­do unas con­se­cuen­cias socia­les peo­res que el adve­ni­mien­to de una catás­tro­fe. Los recur­sos más bási­cos que nece­si­ta­mos, la con­vi­ven­cia del día a día, están ame­na­za­dos. Es pro­ba­ble que la res­pues­ta social crez­ca.

Las posi­bi­li­da­des de que se impul­se un cam­bio de estra­te­gia den­tro de las ins­ti­tu­cio­nes son redu­ci­das. La mayo­ría abso­lu­ta de la dere­cha en los gobier­nos cata­lán y espa­ñol, que aplau­de y son­ríe a los recor­tes, la fal­ta de una opción par­la­men­ta­ria que desa­fíe los man­da­tos neo­li­be­ra­les, hacen que el terreno de la polí­ti­ca ins­ti­tu­cio­nal esté con­de­na­do a seguir decan­tán­do­se por la defen­sa de los intere­ses del capi­tal. La recien­te polí­ti­ca repre­si­va, de encar­ce­la­mien­to y balas de goma, es una mues­tra de las res­pues­tas del poder ante las pro­tes­tas.

El sin­di­ca­lis­mo ins­ti­tu­cio­nal ha demos­tra­do que tam­po­co es un ins­tru­men­to váli­do para impul­sar una rup­tu­ra con el neo­li­be­ra­lis­mo, por­que CCOO y UGT lle­van mucho tiem­po abra­zan­do la ges­tión anti­obre­ra del capi­ta­lis­mo y la cri­sis. En febre­ro de 2011 for­ma­ron par­te del Acuer­do Social y Eco­nó­mi­co, que retra­só la edad de jubi­la­ción y recor­tó las pen­sio­nes, y en enero de este mis­mo año, dos meses antes de la huel­ga gene­ral del 29 de mar­zo, fir­ma­ron con la patro­nal el II Acuer­do para el empleo y la nego­cia­ción colec­ti­va, que per­mi­te que los empre­sa­rios se sal­ten las con­di­cio­nes labo­ra­les pac­ta­das en los con­ve­nios, entre otras cues­tio­nes Estos dos ele­men­tos han supues­to una enor­me pér­di­da de los dere­chos más bási­cos de la cla­se tra­ba­ja­do­ra. Por omi­sión, la inca­pa­ci­dad del sin­di­ca­lis­mo ins­ti­tu­cio­nal para lle­var a cabo res­pues­tas con­tun­den­tes se expli­ca por su fal­ta de com­ba­ti­vi­dad, des­pués de tres déca­das dedi­ca­das a la con­cer­ta­ción de las polí­ti­cas labo­ra­les neo­li­be­ra­les.

Más allá de todo esto, los movi­mien­tos socia­les no se detie­nen y las gran­des olas de movi­li­za­cio­nes (huel­ga gene­ral, 15‑M, mar­chas mine­ras, etc.) cada vez son más fre­cuen­tes. El capi­ta­lis­mo en cri­sis ya está afec­tan­do a todos, ata­can­do dife­ren­tes aspec­tos de la vida de las per­so­nas. Se des­va­ne­ce la ilu­sión de con­ci­liar los pro­ble­mas socia­les con el man­te­ni­mien­to de una estruc­tu­ra social opre­so­ra.

Todas las pro­tes­tas (labo­ra­les, en defen­sa de la sani­dad y la edu­ca­ción, con­tra desahu­cios, esta­fas ban­ca­rias, por el terri­to­rio, etc.) se expre­san como una autén­ti­ca lucha de cla­ses. Con muchos esfuer­zos y pocos resul­ta­dos visi­bles, las luchas siguen ade­lan­te, y lo hacen den­tro de un mar­co de movi­li­za­cio­nes por todas par­tes que van hacien­do que los pue­blos del mun­do vaya­mos suman­do fuer­za. Nos toca explo­rar nues­tra capa­ci­dad de desa­fiar un sis­te­ma que se impo­ne des­de arri­ba, pero se sos­tie­ne des­de aba­jo, por­que noso­tros tra­ba­ja­mos y paga­mos las fac­tu­ras.

Notas

1. “Baró­me­tro social de Espa­ña”, Colec­ti­vo IOÉ.
2. “Ban­kia: quan l’arbre no ens dei­xa veu­re el bosc”, Gor­di­llo, I., La Direc­ta.

3. “Les lla­vors de la cri­si”, Ferrer, F., Gor­di­llo, I. i Grà­cia, X., Qua­derns d’Illacrua, La Direc­ta.

4. “Boom and (deep) cri­sis in the Spa­nish eco­nomy: the role of the EU in its evo­lu­tion”, Etxe­za­rre­ta, M., Nava­rro, F., Ribe­ra, R. i Sol­de­vi­la, V.

5. “La UE reco­no­ce que el res­ca­te de la ban­ca se for­zó para evi­tar el con­ta­gio”, Cin­co Días, 13/​7/​2012.

6. La lucha de cla­ses en Euro­pa y las raí­ces de la cri­sis eco­nó­mi­ca mun­dial”, Ches­nais, F., Revis­ta Herra­mien­ta.

7. “El tra­ba­jo en el mun­do 2012”, OIT.

8. “El sur de Euro­pa regis­tra ya una deva­lua­ción vía suel­dos”, El País, 14/​5/​2012.

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