Apo­yar pro­tes­tas en la red podrá ser moti­vo de pri­sión- Dia­go­nal

El decli­ve neo­fas­cis­ta del régi­men espa­ñol pare­ce impa­ra­ble

Mano dura ante la res­pues­ta ciu­da­da­na. El minis­tro de Jus­ti­cia, Alber­to Ruiz-Gallar­dón, hacía públi­co hace pocos días el infor­me pre­vio al ante­pro­yec­to de refor­ma del Códi­go Penal. Entre sus pun­tos des­ta­ca la defi­ni­ción del deli­to de aten­ta­do, que inclu­ye todos los supues­tos de aco­me­ti­mien­to, agre­sión, empleo de vio­len­cia o ame­na­zas gra­ves de vio­len­cia al agen­te, por lo que los car­gos por “resis­ten­cia y aten­ta­do a la auto­ri­dad” serán toda­vía más habi­tua­les”, tal y como seña­la la Comi­sión de Legal del 15M. El infor­me acla­ra que deli­to de aten­ta­do “no se equi­pa­ra con la resis­ten­cia pasi­va, que, jun­to a la des­obe­dien­cia, se man­tie­ne pena­da con entre seis meses y un año de cár­cel”. Hace esca­sos meses, el minis­tro de Inte­rior, Jor­ge Fer­nán­dez Díaz, ame­na­za­ba con incluir la resis­ten­cia pasi­va como aten­ta­do con­tra la auto­ri­dad. Final­men­te el Gobierno ha dado mar­cha atrás en ese pun­to.

Por otro lado, el éxi­to de las con­vo­ca­to­rias a mani­fes­ta­cio­nes vía redes socia­les no ha pasa­do inad­ver­ti­do. La refor­ma intro­du­ce como nue­vo deli­to la difu­sión de men­sa­jes que inci­ten a alte­ra­cio­nes del orden públi­co. La pena será de entre tres meses y un año de cár­cel, o bien será san­cio­na­da con mul­ta. Ello con­lle­va que será puni­ble el sim­ple hecho de lan­zar el men­sa­je, “al con­fi­gu­rar­se como un deli­to de peli­gro y no de resul­ta­do”, expli­ca Mari­bel Mora Gran­de, coor­di­na­do­ra gene­ral de la Aso­cia­ción Pro- Dere­chos Huma­nos de Anda­lu­cía (APDHA). Mora Gran­de con­si­de­ra que “estas medi­das bus­can cri­mi­na­li­zar la res­pues­ta social, pues pre­vén que, con los recor­tes socia­les que está apli­can­do el Gobierno, pue­da haber una gran res­pues­ta social” y aña­de que “lo que quie­ren es evi­tar que la gen­te luche”.

Pri­sión per­ma­nen­te revi­sa­ble

La refor­ma tam­bién plan­tea la impo­si­ción de la pri­sión per­ma­nen­te revi­sa­ble, que, en pala­bras de Gallar­dón, tie­ne “ple­na­men­te enca­je cons­ti­tu­cio­nal”, ya que no vul­ne­ra el prin­ci­pio de la rein­ser­ción y reedu­ca­ción del reo. No lo ve así Mora Gran­de, quien afir­ma que, una vez con­de­na­do, “al pre­so deja de pres­tár­se­le aten­ción y pasa de ser el pun­to de mira a con­ver­tir­se poco más que en esco­ria para la socie­dad”, e indi­ca que, “de hecho, ya exis­te la cade­na per­pe­tua y aho­ra se pre­ten­de que sea posi­ble con un solo deli­to. Has­ta aho­ra, por un lado, el lími­te de 40 años de cár­cel no es abso­lu­to y algu­nas per­so­nas acu­mu­lan varias con­de­nas a cuyo con­jun­to total de penas no se les apli­ca dicho lími­te”.

La res­pon­sa­ble de APDHA apun­ta que el Dere­cho Penal no es el úni­co ni el más efi­caz de los medios de pre­ven­ción de los deli­tos, ni siquie­ra el más apro­pia­do para pro­te­ger y repa­rar a las víc­ti­mas.

En 2010, Espa­ña tenía 345 per­so­nas con­de­na­das a más de 30 años de pri­sión, sin con­tar las con­de­nas por deli­tos de terro­ris­mo, mien­tras que otros paí­ses don­de exis­te legal­men­te la cade­na per­pe­tua, como Ingla­te­rra o Ale­ma­nia, los pre­sos no están más de 15 o 19 años en pri­sión, según la APDHA. La Aso­cia­ción advier­te que en los últi­mos años Espa­ña ha aumen­ta­do las tasas de pobla­ción peni­ten­cia­ria, sien­do el país con mayor tasa en Euro­pa, pese a que es uno de los paí­ses más segu­ros del entorno.

PUNTOS ROJOS DE LA REFORMA DE GALLARDÓN

  • ATENTADO AGRAVADO

Al deli­to de aten­ta­do a la auto­ri­dad se le apli­ca­rá un agra­van­te si el reo uti­li­za obje­tos que con­lle­ven peli­gro para la inte­gri­dad físi­ca del agen­te.

  • CUSTODIA

Esta nue­va figu­ra supon­drá que, tras cum­plir su pena, el con­de­na­do por deli­tos de espe­cial gra­ve­dad pue­da pasar has­ta diez años más en pri­sión si el tri­bu­nal valo­ra que aún es peli­gro­so.

  • ADIÓS A LAS FALTAS

Con la refor­ma, las fal­tas des­apa­re­cen del Códi­go Civil, con­vir­tién­do­se en deli­tos leves o per­si­guién­do­se por vía admi­nis­tra­ti­va.

  • DELITO DE HURTO

La fal­ta de hur­to, antes pena­da con mul­ta de has­ta dos meses y pri­sión de cua­tro a 12 días, pasa a ser deli­to leve. Eso sí, el valor máxi­mo de lo hur­ta­do ascien­de de 400 a los mil euros.

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