Algu­nas con­si­de­ra­cio­nes sobre el nue­vo pro­ce­so de paz en Colom­bia- Mar­co Vini­cio Dávi­la Juárez

Que­re­mos apro­ve­char la opor­tu­ni­dad que da la pre­sen­ta­ción del libro Maru­lan­da y las FARC para prin­ci­pian­tes para refe­rir­nos a un tema que sien­do vigen­te des­de hace casi 50 años, hoy pre­ci­sa­men­te cobra una actua­li­dad tal que no es posi­ble hablar de lo que ocu­rre en el mun­do y sin hablar de él.

Nos refe­ri­mos des­de lue­go al anun­cio hecho tan­to por el gobierno colom­biano en voz de su pre­si­den­te Juan Manuel San­tos y con­fir­ma­do por el Coman­dan­te en Jefe de las FARC-EP, Timo­león Jimé­nez de que se ha ini­cia­do de mane­ra for­mal un pro­ce­so de diá­lo­go para lograr la paz en Colombia.

Caben algu­nas con­si­de­ra­cio­nes de lo que sig­ni­fi­ca este hecho en el con­tex­to eco­nó­mi­co, polí­ti­co y social colombiano.

Comen­za­re­mos dicien­do que a este pro­ce­so de diá­lo­go lle­gan dos fuer­zas polí­ti­cas en con­di­cio­nes de igual­dad y este hecho por si sólo ya debe ser con­si­de­ra­do como un triun­fo de la polí­ti­ca faria­na; pero del mis­mo se des­do­blan varias lec­tu­ras para tomar en cuen­ta a la hora de emi­tir jui­cios o valo­ra­cio­nes sobre las FARC-EP, sobre todo por­que per­mi­te redu­cir a ceni­zas muchos de los prin­ci­pa­les argu­men­tos que con­tra la gue­rri­lla más anti­gua del mun­do ha ver­ti­do el fun­da­men­ta­lis­mo yanqui.

Pri­me­ro, de este nue­vo pro­ce­so de paz se advier­te que las FARC-EP son una fuer­za real, con amplia y enrai­za­da pre­sen­cia nacio­nal, que no están debi­li­ta­das como lo anun­cia­ba el gobierno, que los gol­pes arte­ros y cri­mi­na­les en su con­tra que cos­ta­ron la vida de los coman­dan­tes Raúl Reyes, Alfon­so Cano, Jor­ge Bri­se­ño e Iván Ríos y las dece­nas de gue­rri­lle­ros muer­tos o pri­sio­ne­ros, no logra­ron debi­li­tar ni su estruc­tu­ra, ni su moral, ni su fuer­za mili­tar. En polí­ti­ca, como en cual­quier acti­vi­dad de la vida social es la corre­la­ción de fuer­zas la que impo­ne tiem­pos y agen­das; nadie se sien­ta a dia­lo­gar en con­di­cio­nes de igual­dad con un enemi­go débil.

Segun­do, la pre­sen­cia de varios gobier­nos tan­to de Amé­ri­ca y Euro­pa invo­lu­cra­dos en el pro­ce­so ya sea en cali­dad de garan­tes como Cuba y Norue­ga, o de acom­pa­ñan­tes como Chi­le y Vene­zue­la, éste últi­mo tam­bién como faci­li­ta­dor de logís­ti­ca para la rea­li­za­ción de los diá­lo­gos, le otor­gan por la vía de los hechos el reco­no­ci­mien­to de fuer­za beli­ge­ran­te a las FARC-EP por par­te de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal; y al hacer­lo tam­bién acep­tan lo evi­den­te: Colom­bia se desan­gra en una gue­rra civil, un con­flic­to arma­do que el gobierno colom­biano ha nega­do des­de siempre.

Ter­ce­ro, caen por su pro­pio peso los argu­men­tos fala­ces, las calum­nias per­ver­sas de terro­ris­tas o nar­co­tra­fi­can­tes; nin­gún gobierno acep­ta­ría sen­tar­se a dia­lo­gar para tra­tar de cons­truir un pro­ce­so de paz con car­tel alguno del cri­men orga­ni­za­do; ni ser garan­tes o acom­pa­ñar a un gru­po cri­mi­nal para que dia­lo­gue con otro gobierno. Ni a nin­gún gru­po cri­mi­nal le inte­re­sa­ría un dia­lo­go para cons­truir un acuer­do de paz. Y el poli­cía del mun­do, con su pre­mio novel de la paz al fren­te, ya esta­ría decla­ran­do la gue­rra a los gobier­nos de Norue­ga, Chi­le, Cuba y Vene­zue­la, por apo­yar a gru­pos terro­ris­tas, este sería el pre­tex­to ideal para ata­car a los dos últi­mos paí­ses men­cio­na­dos, idea que por cier­to no dejan de aca­ri­ciar los hal­co­nes yan­quis. Pero nada de esto ha pasado.

En cam­bio vea­mos sobre qué base se ha esta­ble­ci­do el diá­lo­go, el tema­rio de la agen­da con­lle­va la trans­for­ma­ción del mar­co jurí­di­co cons­ti­tu­cio­nal; el tema­rio es emi­nen­te­men­te polí­ti­co de amplio impac­to eco­nó­mi­co y social entre la pobla­ción colom­bia­na, inclui­dos dere­chos y garan­tías para el ejer­ci­cio de una opo­si­ción polí­ti­ca, demues­tra la voca­ción faria­na para resar­cir al pue­blo colom­biano de los dere­chos fun­da­men­ta­les con­cul­ca­dos por la oli­gar­quía. Desa­rro­llo inte­gral, repar­to agra­rio y acce­so a bie­nes que per­mi­tan explo­tar su poten­cial en un nue­vo mar­co jurí­di­co de tenen­cia y uso de la tie­rra; y, dere­chos y garan­tías para el ejer­ci­cio de una opo­si­ción polí­ti­ca abier­ta, que con­si­de­re inclu­so a los nue­vos movi­mien­tos polí­ti­cos que pue­dan sur­gir, en con­di­cio­nes de igual­dad, con acce­so a los medios de comu­ni­ca­ción, y que per­mi­ta y pro­mue­va la par­ti­ci­pa­ción, sobre todo, de los sec­to­res más des­pro­te­gi­dos y vul­ne­ra­bles de Colom­bia. Es de resal­tar, en el ter­cer pun­to de la agen­da que a la par que se esta­ble­ce la revi­sión de todos los casos de la gen­te que se encuen­tra pri­sio­ne­ra por per­te­ne­cer o cola­bo­rar con las FARC-EP, se com­ba­ti­rá a las orga­ni­za­cio­nes cri­mi­na­les y sus redes de apo­yo, esto per­mi­te dife­ren­ciar a los cri­mi­na­les, nar­co­tra­fi­can­tes, para­mi­li­ta­res y demás ralea, de los miem­bros de las FARC-EP, a los que el gobierno reco­no­ce y acep­ta, de hecho, como pre­sos políticos.

Aho­ra vea­mos el con­tex­to gene­ral de Colom­bia. A pesar de que es el país con más diri­gen­tes sin­di­ca­les ase­si­na­dos en el mun­do, a pesar de que los des­pla­za­dos por la gue­rra suman millo­nes, a pesar del terro­ris­mo de Esta­do y del apo­yo al para­mi­li­ta­ris­mo, bra­zo eje­cu­tor del gobierno y la oli­gar­quía, a pesar de que ser diri­gen­te estu­dian­til, diri­gen­te cam­pe­sino, acti­vis­ta de los dere­chos huma­nos, jefe indí­ge­na, etc., en Colom­bia equi­va­le a una sen­ten­cia de muer­te, el pue­blo colom­biano ha bus­ca­do siem­pre solu­cio­nes polí­ti­cas al con­flic­to, tiem­pos atrás la Unión Patrió­ti­ca, expe­rien­cia que pagó con ríos de san­gre esa osa­día; hoy nue­va­men­te el pue­blo colom­biano cons­tru­ye una espe­ran­za: la Mar­cha Patrió­ti­ca. Expre­sión genui­na de los anhe­los por una Nue­va Colom­bia, don­de los diver­sos sec­to­res inte­gran un gran pro­gra­ma de lucha que debe ser escu­cha­do por el gobierno, pues los diá­lo­gos de paz que­da­rán incom­ple­tos si no es escu­cha­do el cla­mor popu­lar de cien­tos de miles de hom­bres y muje­res que coin­ci­den en sus aspi­ra­cio­nes con las que enar­bo­la la gue­rri­lla colom­bia­na. Esa es la razón por la cual Juan Manuel San­tos con­di­cio­nó la rea­li­za­ción del diá­lo­go fue­ra del país, para tra­tar de qui­tar­le apo­yo popu­lar a las FARC-EP. Una deman­da más de la agen­da faria­na y el pue­blo debe ser que el diá­lo­go ten­ga su sede en sue­lo colombiano.

Y por últi­mo quie­ro decir que aun cuan­do es el deber de todos los revo­lu­cio­na­rios y los demó­cra­tas sin­ce­ros apo­yar este nue­vo diá­lo­go, hay que adver­tir que no será un pro­ce­so fácil, pues las expe­rien­cias de los inten­tos ante­rio­res lo que nos ense­ña es que mien­tras el Esta­do colom­biano habla de paz con las FARC-EP, rees­truc­tu­ra su inge­nie­ría mili­tar y cuan­do un nue­vo plan mili­tar dise­ña­do por el lobby mili­ta­ris­ta yan­qui está lis­to, de mane­ra uni­la­te­ral y trai­cio­ne­ra rom­pe el diá­lo­go y des­co­no­ce los acuer­dos. Por lo tan­to y aun cuan­do la agen­da lo con­tem­pla, en prin­ci­pio del diá­lo­go no impli­ca la entre­ga de las armas pues ellas son las garan­tes de que se cum­plan los acuer­dos que per­mi­tan una Nue­va Colom­bia de paz con jus­ti­cia social.
Como pode­mos ver, las FARC-EP se han colo­ca­do nue­va­men­te a la ofensiva.

* Ponen­cia pre­sen­ta­da en la ciu­dad de Ori­za­ba, duran­te la pre­sen­ta­ción del libro Maru­lan­da y las FARC para prin­ci­pian­tes, el día 13 de sep­tiem­bre de 2012.

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