Car­ta abier­ta de Igor Arro­yo, por­ta­voz de LAB en Nafa­rroa a la seño­ra Bar­ci­na

El Responsable De LAB En Navarra, Igor Arroyo.

«Sra. Bar­ci­na:

La maña­na siguien­te a la Huel­ga Gene­ral del 26‑S, usted reali­zó unas decla­ra­cio­nes que ilus­tran la deca­den­cia éti­ca y polí­ti­ca del espa­ño­lis­mo neo­li­be­ral que usted repre­sen­ta en Nava­rra. Habló en la sede del Par­la­men­to de Nava­rra, man­ci­lla­da la vís­pe­ra por la pre­sen­cia, ile­gal, de poli­cías espa­ño­les, quién sabe si arma­dos, en su inte­rior. Por supues­to, usted no hizo nin­gu­na refe­ren­cia a esa vio­la­ción del Par­la­men­to nava­rro, no con­de­nó la insó­li­ta agre­sión sufri­da por el Dipu­tado por Nava­rra Sr. Cua­dra, no tomó en con­si­de­ra­ción las rei­vin­di­ca­cio­nes de la marea huma­na que lle­nó Pam­plo­na ni tam­po­co hizo nin­gún tipo de auto­crí­ti­ca por la actua­ción de la Poli­cía Foral, que está a las órde­nes de su Gobierno. Al con­tra­rio, fue­ron unas decla­ra­cio­nes idea­das exclu­si­va­men­te para fus­ti­gar y denos­tar a esa par­te con­si­de­ra­ble de la ciu­da­da­nía nava­rra que deci­dió hacer huel­ga y movi­li­zar­se para recha­zar los recor­tes y exi­gir un cam­bio social.

Usted min­tió al afir­mar que las huel­gas de LAB y ELA no obtie­nen un gran segui­mien­to entre los tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras nava­rras. De hecho, el mie­do que tie­ne usted, y la eli­te a la que repre­sen­ta, al res­pal­do con el que cuen­tan nues­tras con­vo­ca­to­rias está más que demos­tra­do por varios hechos. En pri­mer lugar, su Gobierno des­obe­de­ce cons­cien­te­men­te reso­lu­cio­nes judi­cia­les al esta­ble­cer los ser­vi­cios míni­mos, con el obje­ti­vo de que varios miles de tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras no pue­dan ejer­cer su dere­cho a la huel­ga. La Sala de lo Con­ten­cio­so-admi­nis­tra­ti­vo del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia de Nava­rra ha anu­la­do por dos veces los ser­vi­cios míni­mos esta­ble­ci­dos para la admi­nis­tra­ción en ante­rio­res con­vo­ca­to­rias por no estar sufi­cien­te­men­te jus­ti­fi­ca­dos; así lo argu­men­ta­mos los sin­di­ca­tos en nues­tras ale­ga­cio­nes, y sin embar­go su Gobierno ha vuel­to a impo­ner esos mis­mos ser­vi­cios míni­mos, por­que sabe que su anu­la­ción lle­ga­rá, en todo caso, des­pués de la jor­na­da de huel­ga. Por otra par­te, uste­des impu­sie­ron en trans­por­te unos ser­vi­cios míni­mos que doblan los esta­ble­ci­dos en mar­zo, con el argu­men­to de que esta vez UGT y CCOO no con­vo­ca­ban; sin embar­go, uste­des saben que los ser­vi­cios míni­mos no se deben esta­ble­cer en base a los con­vo­can­tes, sino en base a las carac­te­rís­ti­cas del ser­vi­cio, esto es, si éste es o no es esen­cial.

Esta autén­ti­ca gue­rra sucia con­tra la Huel­ga tam­bién se repro­du­ce en el ámbi­to pri­va­do. Sin ir más lejos, en Volks­wa­gen se coac­cio­nó a tra­ba­ja­do­res para sus­ti­tuir a huel­guis­tas, algo que tam­bién es ile­gal. Las ame­na­zas fue­ron igual­men­te una cons­tan­te en el Cor­te Inglés y en otros muchos cen­tros de tra­ba­jo, sin que su Gobierno ni Ins­pec­ción de Tra­ba­jo se preo­cu­pa­ra en abso­lu­to por ello. Es más, pen­sa­mos que hubo una ope­ra­ción orques­ta­da entre Patro­nal, UPN y PP para sabo­tear la Huel­ga, como deno­tan las sos­pe­cho­sas decla­ra­cio­nes de la Dele­ga­da del Gobierno Sra. Alba en una cade­na de radio a las 9:00 de la maña­na: puso como ejem­plo de “nor­ma­li­dad” y “esca­so segui­mien­to de la huel­ga” los casos de las villa­ve­sas y Volks­wa­gen, don­de pre­ci­sa­men­te suce­die­ron las ver­gon­zo­sas manio­bras (ile­gí­ti­mas e ile­ga­les) que he des­cri­to.

Otro hecho que demues­tra la fal­se­dad de sus valo­ra­cio­nes sobre el éxi­to de la Huel­ga es la mani­pu­la­ción que rea­li­za su Gobierno sobre los datos de segui­mien­to. A la hora de rea­li­zar el recuen­to en el sec­tor públi­co, uste­des con­ta­bi­li­zan el total de la plan­ti­lla, inclu­yen­do a las per­so­nas que no les toca tra­ba­jar el día en cues­tión, o que están de baja, exce­den­cia o vaca­cio­nes. En cual­quier caso, lo cier­to es que el 26‑S no lle­gó a las cotas de mar­zo por la deci­sión de UGT y CCOO de no sumar­se a la mis­ma, pero tuvo mayor res­pal­do que las tres huel­gas con­vo­ca­das con ante­rio­ri­dad por los sin­di­ca­tos aber­tza­les. Y por eso están uste­des tan preo­cu­pa­dos.

Por últi­mo, está el hecho con­tun­den­te y cons­ta­ta­ble de la mani­fes­ta­ción del medio­día, esas 20.000 per­so­nas que aba­rro­ta­ron todo el reco­rri­do pre­vis­to. Usted no ha vis­to una mani­fes­ta­ción tan gran­de en Pam­plo­na como ésta de sep­tiem­bre y la ante­rior del 29 de mar­zo. Me corri­jo: usted par­ti­ci­pó una vez en una mani­fes­ta­ción de pare­ci­das dimen­sio­nes, la que en 2007 rei­vin­di­có que Nava­rra debía per­ma­ne­cer liga­da a Espa­ña; la dife­ren­cia es que en aque­lla oca­sión la mayo­ría de los mani­fes­tan­tes vinie­ron de fue­ra y el 26‑S todos era­mos nava­rros y nava­rras. Así que esa can­ti­ne­la de que “la mayo­ría de tra­ba­ja­do­res per­ma­ne­cie­ron en su pues­to de tra­ba­jo” es una répli­ca poco ori­gi­nal de la con­sig­na con la que los ase­so­res de Rajoy tra­tan de menos­pre­ciar la cre­cien­te movi­li­za­ción social (la mayo­ría de espa­ño­les están en sus casas, repi­te el galle­go).

Pero lo que real­men­te le envi­le­ce a usted como Pre­si­den­ta y como per­so­na es aque­lla afir­ma­ción de que LAB y ELA arras­tran a gru­pos vio­len­tos, en refe­ren­cia a los alter­ca­dos que comen­za­ron en el Paseo Sara­sa­te cuan­do aún no había fina­li­za­do el mitin sin­di­cal. Lo ocu­rri­do en Sara­sa­te no es gra­ve, es gra­ví­si­mo: se puso en peli­gro la segu­ri­dad y la vida de 20.000 per­so­nas. No estoy exa­ge­ran­do: hace seis meses Iñi­go Caba­cas murió en Bil­bao como con­se­cuen­cia del impac­to de una pelo­ta de goma. Y el 26‑S la poli­cía lan­zó varias doce­nas de ellas en direc­ción a la esta­tua de los Fue­ros, don­de esta­ba el grue­so de mani­fes­tan­tes; varios resul­ta­ron heri­dos y uno de ellos ha sal­va­do el ojo por poco.

No fue­ron los úni­cos hechos vio­len­tos de la jor­na­da, ni mucho menos. Las dife­ren­tes poli­cías ata­ca­ron y gol­pea­ron a huel­guis­tas en varios pun­tos de la Comar­ca de Pam­plo­na, tam­bién en el pro­pio cen­tro de la Ciu­dad y ante los medios de comu­ni­ca­ción. A la maña­na, la Poli­cía Nacio­nal car­gó con­tra una cade­na huma­na en una calle pea­to­nal, jun­to al Cor­te Inglés, y a la tar­de gol­peó a un gru­po de per­so­nas que se había sen­ta­do en la zona pea­to­nal del Paseo Sara­sa­te ante la vul­ne­ra­ción de su dere­cho (reco­no­ci­do inclu­so por la legis­la­ción espa­ño­la) a for­mar un pique­te. Ya hay varias denun­cias judi­cia­les inter­pues­tas y habrá bas­tan­tes más.

Pero vol­va­mos al Paseo Sara­sa­te, una y media de la tar­de. Usted ha insis­ti­do en que los hechos vio­len­tos ocu­rri­dos en dicho lugar son «inacep­ta­bles». Pero, si real­men­te no los acep­ta­ba, ¿qué hizo usted para que no suce­die­ran o para que cesa­ran una vez ini­cia­dos? Mi apor­ta­ción está gra­ba­da por las cáma­ras: pedí insis­ten­te­men­te, des­de el estra­do, que la gen­te se sen­ta­ra; bajé y bus­qué al man­do de la Poli­cía Nacio­nal para pedir­le que se reti­ra­ran de las inme­dia­cio­nes; me diri­gí a la pri­me­ra fila de mani­fes­tan­tes indig­na­dos por la actua­ción poli­cial lla­man­do a la cal­ma (y no fui el úni­co).

¿Cuál fue su actua­ción antes, duran­te y des­pués de que esta­lla­ra la bata­lla cam­pal en el Paseo Sara­sa­te? ¿Qué órde­nes tenía el dis­po­si­ti­vo de la Poli­cía Foral que esta­ba situa­do fren­te al Par­la­men­to? Según tes­ti­gos pre­sen­cia­les, la acti­tud de esos poli­cías era de des­pre­cio y pro­vo­ca­ción hacia los mani­fes­tan­tes; uno de ellos se acer­ca­ba a la mar­cha blan­dien­do su escu­do, se reti­ra­ba y vol­vía a acer­ca­se con la mis­ma acti­tud desa­fian­te. Al pare­cer, algún mani­fes­tan­te lan­zó un petar­do hacia la zona don­de esta­ban los poli­cías fora­les. Y segui­da­men­te éstos comen­za­ron a car­gar hacia la mul­ti­tud. Esta car­ga suce­dió mien­tras yo habla­ba des­de el estra­do. Tal y como mues­tran los vídeos, un par­la­men­ta­rio foral se diri­gió a los poli­cías fora­les pre­gun­tan­do si esta­ban locos. Pero la actua­ción de la Poli­cía Foral ya había reven­ta­do el mitin sin­di­cal, la Poli­cía Nacio­nal car­ga­ba en varias direc­cio­nes y algu­nas doce­nas de mani­fes­tan­tes les lan­za­ban bote­llas.

Hay dos hipó­te­sis para expli­car estos hechos. La pri­me­ra: la acción de la Poli­cía Foral fue con­se­cuen­cia de la negli­gen­cia de uno o varios de sus miem­bros. Refor­za­ría esta hipó­te­sis el hecho de que el man­do pare­cía tener difi­cul­ta­des para con­tro­lar a sus subor­di­na­dos, la afir­ma­ción del man­do de la Poli­cía Nacio­nal de que “a los fora­les se les ha ido de las manos”, así como la deci­sión de la dele­ga­ción del Gobierno de poner un cor­dón de nacio­na­les por delan­te de los fora­les del Par­la­men­to duran­te la mani­fes­ta­ción de la tar­de, como si qui­sie­ra ase­gu­rar que no la vol­vían a liar. Esta hipó­te­sis no excul­pa a la Poli­cía Foral y Nacio­nal, ni a Dele­ga­ción del Gobierno, ni a usted y su con­se­je­ro de Inte­rior, pues­to que unos poli­cías negli­gen­tes en un día de Huel­ga son una autén­ti­ca bom­ba de relo­je­ría que de nin­gu­na mane­ra se pue­de poner en la calle; y por­que una vez ini­cia­do el con­flic­to, la Poli­cía Nacio­nal se dedi­có a echar más leña al fue­go (un poli­cía comen­ta­ba entre risas a su com­pa­ñe­ro que iban a apren­der una pala­bra nue­va, pues des­de la radio les ins­ta­ban a car­gar “con brío”).

Pero hay otra hipó­te­sis más terri­ble: que los dis­tur­bios de Sara­sa­te fue­ran pro­vo­ca­dos deli­be­ra­da­men­te, que se tra­ta­ra de un mon­ta­je poli­cial con obje­ti­vos polí­ti­cos, como aquel de San­fer­mi­nes del 78. Esta hipó­te­sis se refuer­za por el momen­to y lugar don­de esta­llan los dis­tur­bios, por la antes men­cio­na­da acti­tud pro­vo­ca­ti­va de la Poli­cía Foral y por la pre­sen­cia de poli­cías infil­tra­dos entre las per­so­nas que lan­za­ban bote­llas.

En cual­quier caso, debe­ría de crear­se una Comi­sión de Inves­ti­ga­ción, a ser posi­ble des­de el Par­la­men­to de Nava­rra, para escla­re­cer todos estos aspec­tos. Los orga­ni­za­do­res, por nues­tra par­te, debe­re­mos tomar medi­das para que no vuel­van a ocu­rrir hechos simi­la­res, situan­do un cor­dón de segu­ri­dad ante cada retén poli­cial con el obje­ti­vo de evi­tar futu­ras pro­vo­ca­cio­nes poli­cia­les y que nadie cai­ga en ellas.

Supon­go que la lec­tu­ra de esta car­ta no supon­drá nin­gún cam­bio en su pen­sa­mien­to ni en su acti­tud. Al fin y al cabo, usted nos con­si­de­ra, a mí, al Sr. Cua­dra, a los agre­di­dos duran­te el 26‑S y en gene­ral a los miles de huel­guis­tas, enemi­gos sin iden­ti­dad y sin dere­chos, algo así como afga­nos para los sol­da­dos esta­dou­ni­den­ses o, por poner un ejem­plo más pró­xi­mo, nava­rros y nava­rras irre­den­tas para un virrey cas­te­llano. Por suer­te, ni la poli­cía ni los mon­ta­jes ni sus cíni­cas decla­ra­cio­nes van a fre­nar el hun­di­mien­to de su Gobierno. Cada vez más tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras están salien­do a la calle, cada vez más gen­te rei­vin­di­ca la dimi­sión de su Gobierno, cada vez más sec­to­res piden la aper­tu­ra de un deba­te sobre el futu­ro eco­nó­mi­co de Nava­rra y su rela­ción con el res­to de Eus­kal Herria, don­de la ciu­da­da­nía ten­ga la pala­bra y la deci­sión. Así que espe­ro que para la pró­xi­ma usted ya no esté en el Pala­cio de Nava­rra. »

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