Tras la muer­te de Carri­llo, valo­ra­cio­nes sobre un hom­bre que trai­cio­nó el comu­nis­mo y la cla­se obrera

¿Quién fue San­tia­go Carrillo?

Nos cuen­tan, espe­cial­men­te por la tele­vi­sión, que Carri­llo fue duran­te toda su vida un revo­lu­cio­na­rio que, por el buen desa­rro­llo de la tran­si­ción espa­ño­la, supo renun­ciar a intere­ses par­ti­dis­tas. Uno de los padres fun­da­do­res de nues­tra demo­cra­cia, de nues­tra actual Espa­ña. Pero como uno no es muy dado a tra­gar con ver­sio­nes ofi­cia­les me gus­ta­ría pro­fun­di­zar un poco más en quien fue San­tia­go Cari­llo y en lo que sig­ni­fi­có, espe­cial­men­te, para la izquier­da española.

Este hom­bre nace en Gijón en 1915, de fami­lia obre­ra e hijo del mili­tan­te del sin­di­ca­to UGT y del PSOE Wen­ces­lao Carri­llo. Por tra­di­ción fami­liar, San­tia­go se afi­lia a las Juven­tu­des Socia­lis­tas poco antes de la lle­ga­da de la Repú­bli­ca, sien­do toda­vía un ado­les­cen­te. En el 1934 alcan­za la secre­ta­ría gene­ral de la orga­ni­za­ción juve­nil, pro­mo­vi­do por el ala pro­so­vié­ti­ca (y enton­ces mino­ri­ta­ria) del par­ti­do. Ocu­pan­do este car­go par­ti­ci­pa­ría en la revo­lu­ción de Astu­rias y en la bre­ve Repú­bli­ca Socia­lis­ta de Astu­rias, par­ti­ci­pa­ción que le lle­va­ría a la cár­cel cuan­do la revo­lu­ción fue reprimida.

Es libe­ra­do con el triun­fo del Fren­te Popu­lar, momen­to en el que se encar­ga­ría de enca­be­zar el pro­ce­so de uni­fi­ca­ción de las Juven­tu­des Socia­lis­tas del PSOE con las Juven­tu­des Comu­nis­tas del PCE, dan­do como resul­ta­do la Juven­tud Socia­lis­ta Uni­fi­ca­da. Este hecho fue una de las cau­sas de que el PCE deja­ra de ser un par­ti­do mino­ri­ta­rio, al lograr absor­ver a unas colo­sa­les JJSS que con­ta­ban con 100.000 afi­lia­dos en unos momen­tos en los que el PCE no pasa­ba de los 30.000.

Duran­te la gue­rra civil par­ti­ci­pa­ría en la defen­sa de Madrid, estan­do des­pués al car­go de la cár­cel de Para­cue­llos del Jára­ma. Allí sería res­pon­sa­ble de sacas y fusi­la­mien­tos indis­cri­mi­na­dos y que sobre­pa­san lo pura­men­te nece­sa­rio en un con­flic­to mili­tar que se lle­va­rían la vida de dos milla­res de pre­sun­tos fas­cis­tas sin jui­cio pre­vio. Esta matan­za solo sería dete­ni­da por la inter­ven­ción del minis­tro de jus­ti­cia Joan Gar­cía Oli­ver de la FAI que pon­dría al man­do de la ins­ti­tu­ción peni­ten­cia­ria a Mel­chor Rodri­guez Gar­cía “El Angel Rojo”, tam­bién de la FAI.

En este con­flic­to San­tia­go Carri­llo aca­ba por entrar a mili­tar al PCE, rom­pien­do con las ideas polí­ti­cas de su padre.

Duran­te el fran­quis­mo sería uno de los ejes ver­te­bra­do­res del PCE en el exi­lio, par­ti­ci­pan­do en el lide­raz­go, des­de París, del movi­mien­to gue­rri­lle­ro del maquis espa­ñol, diri­gien­do la qui­jo­tes­ca inva­sión del Valle de Arán en 1944, lo que cos­ta­ría la vida a dos­cien­tos gue­rri­lle­ros anti­fran­quis­tas. Para pos­te­rior­men­te cam­biar de polí­ti­ca, aban­do­nan­do a su suer­te a los focos gue­rri­lle­ros que no habían logra­do salir de Espa­ña. Esta nue­va polí­ti­ca fue la infil­tra­ción de núcleos comu­nis­tas en el sin­di­ca­to ver­ti­cal fran­quis­ta, lo que deri­va­ría en la cons­truc­ción de las Comi­sio­nes Obreras.

En los años 60 alcan­za la secre­ta­ría gene­ral del PCE, deri­van­do sus pos­tu­ras hacia un ale­ja­mien­to de la línea ofi­cial de Mos­cú, el euro­co­mu­nis­mo, de cor­te más simi­lar a las pos­tu­ras socialdemócratas.
En 1976 y con la muer­te de Fran­co vuel­ve a Espa­ña, no sin antes entre­vis­tar­se con geri­fan­tes de la dic­ta­du­ra como Adol­fo Suá­rez, el minis­tro Manuel Fra­ga o el prín­ci­pe Juan Car­los de Bor­bón. Tras pac­tar con estos oli­gar­cas del régi­men San­tia­go Carri­llo acep­ta, y el PCE con él, la monar­quía y la tran­si­ción fren­te a la rup­tu­ra, lo que per­mi­tió un con­ti­nuis­mo que hizo que las éli­tes socia­les del fran­quis­mo no solo no fue­ran nun­ca juz­ga­das, sino que inclu­so pere­ma­nez­can actual­men­te en el poder.

En 1977 el PCE, bajo su direc­ción, fir­ma los pac­tos de la Mon­cloa, en la cual se adop­ta ofi­cial­men­te una eco­no­mía y estruc­tu­ra social libe­ral. Las úni­cas orga­ni­za­cio­nes de peso que lo recha­za­ron fue­ron los sin­di­ca­tos CNT y UGT (si bien este últi­mo aca­bó por fir­mar­lo más tar­de), debi­do a lo que estos pac­tos supo­nían para la cla­se tra­ba­ja­do­ra española.

Par­ti­ci­pa en la ela­bo­ra­ción de la con­ser­va­do­ra, por no decir reac­cio­na­ria, cons­ti­tu­ción de 1978 que faci­li­ta­ría la con­ver­sión de Espa­ña en una monar­quía de cor­te libe­ral per­fec­ta­men­te inte­gra­da en el mun­do capitalista.

La deba­cle refor­mis­ta a la que lle­va­ba al PCE pro­pi­ció su expul­sión por par­te de un sec­tor lide­ra­do por Gerar­do Igle­sias en 1985, ante la alar­ma de que Carri­llo pre­ten­die­ra con­ver­tir al PCE en una sim­ple corrien­te den­tro del PSOE. Carri­llo fun­da el PTE como par­ti­do per­so­na­lis­ta, que sin éxi­to elec­to­ral, aca­ba­ría por inte­grar­se en el PSOE.

Des­de enton­ces se ha con­ver­ti­do en una figu­ra mera­men­te tes­ti­mo­nial, par­ti­ci­pan­do en actos con­me­mo­ra­ti­vos, pro­gra­ma tele­vi­si­vos don­de se invi­ta a las vie­jas glo­rias. Siem­pre, por supues­to, con su duca­dos en la mano.

Creo que aho­ra que­da bas­tan­te cla­ro por que los que domi­nan en la Espa­ña actual sien­ten tan­to agra­de­ci­mien­to hacia este padre de la democracia.

San­tia­go Carri­llo, in memo­rian: la tra­yec­to­ria his­tó­ri­ca de la trai­ción- Manuel Medina 

El pasa­do mar­tes, sobre las tres de la tar­de, murió San­tia­go Carri­llo Sola­res mien­tras dor­mía plá­ci­da­men­te la sies­ta. Los más des­ta­ca­dos repre­sen­tan­tes del esta­blish­ment polí­ti­co – y tam­bién eco­nó­mi­co – han des­car­ga­do todo géne­ro de elo­gios sobre la figu­ra del difun­to. El pro­pio monar­ca tuvo la defe­ren­cia de acer­car­se jun­to a su espo­sa has­ta el domi­ci­lio del polí­ti­co des­apa­re­ci­do para expre­sar sus con­do­len­cias a los fami­lia­res. ¿A qué res­pon­de la una­ni­mi­dad en el dolor de los pode­ro­sos ante la des­apa­ri­ción de un pre­sun­to comu­nis­ta? His­tó­ri­ca­men­te no son estos los sen­ti­mien­tos que se sue­len pro­du­cir entre quie­nes deten­tan el poder cuan­do un comu­nis­ta des­apa­re­ce del mun­do de los vivos. Vale la pena, pues, que tra­te­mos de des­en­tra­ñar la razo­nes que pro­vo­can tan gene­ra­li­za­da tristeza.

BREVES REFERENCIAS BIOGRÁFICAS DE SANTIAGO CARRILLO

Carri­llo nació en el año 1915, por lo que el pró­xi­mo mes de enero habría cum­pli­do los 98 años de edad. Su tra­yec­to­ria polí­ti­ca se exten­dió prác­ti­ca­men­te a lo lar­go de todo el siglo XX. Hijo de un cono­ci­do diri­gen­te del PSOE, Wen­ces­lao Carri­llo, ingre­só en las filas de las Juven­tu­des Socia­lis­tas a fina­les de la déca­da de los años 20. En 1930, con tan sólo 15 años, ini­ció su cola­bo­ra­ción como perio­dis­ta en la publi­ca­ción «El Socia­lis­ta», órgano de expre­sión del PSOE, cubrien­do la infor­ma­ción del Par­la­men­to de la II Repú­bli­ca. A par­tir de enton­ces San­tia­go Carri­llo se con­vier­te en un polí­ti­co pro­fe­sio­nal has­ta el final de sus días.

En 1934 Carri­llo es dete­ni­do por su par­ti­ci­pa­ción en la revo­lu­ción de Astu­rias. A la sali­da de pri­sión, en 1936, es invi­ta­do por los repre­sen­tan­tes de la Inter­na­cio­nal Comu­nis­ta en Espa­ña a visi­tar la URSS, don­de que­da des­lum­bra­do por los triun­fos alcan­za­dos por la revo­lu­ción sovié­ti­ca. Como resul­ta­do de estos con­tac­tos, las Juven­tu­des Socia­lis­tas y Comu­nis­tas se uni­fi­can en una sola orga­ni­za­ción, las JSU. Carri­llo fue nom­bra­do Secre­ta­rio Gene­ral de la recién cons­ti­tui­da orga­ni­za­ción. En octu­bre de 1936, San­tia­go Carri­llo ingre­sa en el Par­ti­do Comu­nis­ta de Espa­ña. En 1939, derro­ta­da la repú­bli­ca, Carri­llo par­te para Fran­cia, per­ma­ne­cien­do en el exi­lio has­ta 1976.

En 1960 es nom­bra­do Secre­ta­rio Gene­ral del PCE. En 1976, tras morir Fran­co, San­tia­go Carri­llo regre­sa clan­des­ti­na­men­te a Espa­ña don­de es dete­ni­do y pues­to en liber­tad unas sema­nas des­pués. En noviem­bre de 1982, el has­ta enton­ces Secre­ta­rio Gene­ral, aco­sa­do por la cri­sis inter­na del par­ti­do, aban­do­na la direc­ción del PCE, que pone en manos de Gerar­do Igle­sias, un joven diri­gen­te astu­riano en cuya fide­li­dad había confiado.

Un par de años des­pués aban­do­na el Par­ti­do Comu­nis­ta y crea el PTE (Par­ti­do de los Tra­ba­ja­do­res de Espa­ña), orga­ni­za­ción que tie­ne una cor­ta vida de tan solo un par de años. A par­tir de la diso­lu­ción de esta orga­ni­za­ción, dise­ña­da ad hoc para estar en con­di­cio­nes de poder «nego­ciar» su inser­ción en el PSOE, los mili­tan­tes del mis­mo ingre­san en alu­vión en el par­ti­do de Feli­pe Gon­zá­lez. Carri­llo, en cam­bio, pre­tex­tan­do su edad se reti­ra de la vida polí­ti­ca activa.

CON CARRILLO ESTÁ MURIENDO TAMBIÉN LA INSTITUCIONALIDAD QUE ÉL AYUDÓ A CONSTRUIR

San­tia­go Carri­llo depar­tien­do ani­ma­da­men­te con Manuel Fra­ga. La muer­te de San­tia­go Carri­llo vie­ne a coin­ci­dir con el cues­tio­na­mien­to social­men­te gene­ra­li­za­do del sis­te­ma polí­ti­co y eco­nó­mi­co a cuya cons­truc­ción él pres­tó un ines­ti­ma­ble ser­vi­cio. Carri­llo no sólo fue el pro­ta­go­nis­ta teó­ri­co de la social­de­mo­cra­ti­za­ción de una par­te del movi­mien­to comu­nis­ta inter­na­cio­nal, sino que su figu­ra fue deci­si­va a la hora de con­for­mar en el Esta­do espa­ñol una ins­ti­tu­cio­na­li­dad monár­qui­ca que per­mi­tie­ra a las cla­ses socia­les hege­mó­ni­cas con­ti­nuar deten­tan­do, en régi­men de mono­po­lio, el poder del que habían dis­fru­ta­do duran­te los casi 40 años de dictadura.

El peso del pres­ti­gio que en los años de la lla­ma­da «Tran­si­ción» tenía Carri­llo como diri­gen­te incues­tio­na­ble del PCE fue deter­mi­nan­te en la acep­ta­ción por par­te de la mili­tan­cia comu­nis­ta del régi­men ins­tau­ra­do por el here­de­ro del Dic­ta­dor. La impo­si­ción de la ban­de­ra roji­gual­da, la liqui­da­ción de la his­tó­ri­ca rei­vin­di­ca­ción repu­bli­ca­na como alter­na­ti­va al sis­te­ma polí­ti­co fran­quis­ta y el bene­plá­ci­to en la implan­ta­ción de una suer­te de amne­sia colec­ti­va en rela­ción con la Gue­rra Civil y la pos­te­rior lucha clan­des­ti­na en la que per­die­ron la vida miles de com­ba­tien­tes comu­nis­tas, con­ta­ron con la explí­ci­ta com­pli­ci­dad del per­so­na­je fallecido.

Gra­cias a su ges­tión polí­ti­ca en el PCE, e indi­rec­ta­men­te en el sin­di­ca­to CC.OO., el movi­mien­to obre­ro del esta­do empren­dió la vía de la deno­mi­na­da «polí­ti­ca de con­cer­ta­ción», con­vir­tien­do sus estruc­tu­ras buro­crá­ti­cas en ins­ti­tu­cio­nes al ser­vi­cio del poder. Los movi­mien­tos socia­les crea­dos duran­te la dic­ta­du­ra des­apa­re­cie­ron, o se con­vir­tie­ron en apén­di­ces par­ti­da­rios sin ape­nas par­ti­ci­pa­ción social. La direc­ción del PCE, con Carri­llo a la cabe­za, optó sin fisu­ras por la ins­ti­tu­cio­na­li­dad del sis­te­ma. A cam­bio, éste ofre­ció la garan­tía de blin­dar su exis­ten­cia y la de los fun­cio­na­rios de par­ti­dos y sin­di­ca­tos, con sub­ven­cio­nes y canon­jías diver­sas. De esa for­ma, pro­gre­si­va­men­te, las orga­ni­za­cio­nes que teó­ri­ca­men­te tenían como fun­ción cues­tio­nar al sis­te­ma polí­ti­co y eco­nó­mi­co domi­nan­te ter­mi­na­ron con­vir­tién­do­se en par­te de su mis­ma esen­cia y, con­se­cuen­te­men­te, per­dien­do toda repre­sen­ta­ti­vi­dad social.

EL ESTABLISHMENT SE CONDUELE

Que el papel polí­ti­co del recién falle­ci­do fue deter­mi­nan­te para hacer posi­ble el dise­ño de las actua­les ins­ti­tu­cio­nes, lo com­pren­dió cla­ra­men­te el Par­la­men­to espa­ñol en la tar­de del pasa­do mar­tes, cuan­do el pleno en peso, pues­to en pie, home­na­jeó con un aplau­so su memo­ria. Para Este­ban Gon­zá­lez Pons, dipu­tado del ultra­con­ser­va­dor Par­ti­do Popu­lar, San­tia­go Carri­llo no sólo fue «uno de los pro­ta­go­nis­tas de la Tran­si­ción», sino que afir­mó tener la segu­ri­dad de que «la His­to­ria recor­da­rá su con­tri­bu­ción a la recon­ci­lia­ción de los espa­ño­les». El pro­pio Mariano Rajoy cali­fi­có al fina­do como «un refe­ren­te para la polí­ti­ca española».

Para el pre­si­den­te de la Jun­ta de Anda­lu­cía, el social­de­mó­cra­ta José Anto­nio Gri­ñán, «la recon­ci­lia­ción y el con­sen­so hicie­ron posi­ble la tran­si­ción demo­crá­ti­ca: Carri­llo fue su prin­ci­pal artí­fi­ce». La dipu­tada dere­chis­ta, Rosa Díez, ase­gu­ró que “había que recor­dar su tra­ba­jo y esfuer­zo por la con­cor­dia». Garri­gues Wal­ker, pode­ro­so mul­ti­mi­llo­na­rio, miem­bro de la Tri­la­te­ral y repre­sen­tan­te de los intere­ses nor­te­ame­ri­ca­nos en Espa­ña, dijo al ser entre­vis­ta­do por la cade­na tele­vi­si­va «24 Horas» que «habría que seguir el ejem­plo de las ideas de San­tia­go Carri­llo, tan­to en el terreno de la polí­ti­ca como de la economía».

LA IZQUIERDA INSTITUCIONAL LLORA LA DESAPARICIÓN DE SU MANTRA SECRETO

Pero si los repre­sen­tan­tes ins­ti­tu­cio­na­les de la dere­cha y de la social­de­mo­cra­cia se des­hi­cie­ron en apo­lo­gías al recor­dar la memo­ria del ex comu­nis­ta, los diri­gen­tes del PCE e Izquier­da Uni­da no se que­da­ron a la zaga. Gas­par Lla­ma­za­res, por ejem­plo, no tuvo empa­cho en decir que «se nos ha ido un peda­ci­to de lo mejor de nues­tra his­to­ria». Alber­to Gar­zón, el joven dipu­tado que la direc­ción de IU tra­ta de con­ver­tir en su estre­lla mediá­ti­ca, des­ta­có de la ideo­lo­gía de San­tia­go Carri­llo – con una igno­ran­cia dig­na de mejor cau­sa – «su espí­ri­tu por supe­rar el capi­ta­lis­mo». El secre­ta­rio gene­ral del PCE, José Luis Cen­te­lla, se atre­vió a decir algo que estre­me­ce­ría en sus tum­bas a los vie­jos mili­tan­tes de ese Par­ti­do: que su falle­ci­do ante­ce­sor «entre­gó su vida a la lucha y a la defen­sa del comu­nis­mo». Pero quien jugó fuer­te para qué se mate­ria­li­za­ra la coa­li­ción PSOE-IU en la Jun­ta de Anda­lu­cía, fue aún más lejos cuan­do se aven­tu­ró a tras­la­dar su pésa­me «a todos los comu­nis­tas y las comu­nis­tas de España».

Lo sor­pren­den­te de las doli­das hon­ras fúne­bres de estos des­ta­ca­dos miem­bros de las actua­les direc­cio­nes de IU y del PCE es que, hace tan solo un año y medio, el dia­rio social­de­mó­cra­ta «Públi­co» des­ta­ca­ba en gran­des titu­la­res unas decla­ra­cio­nes de Carri­llo en las que éste ase­gu­ra­ba que «El PCE está en vías de des­apa­ri­ción total». Y es posi­ble que no le fal­ta­ra razón en su negro augu­rio al vie­jo cama­león des­apa­re­ci­do, a tenor del empe­ño de sus actua­les diri­gen­tes en reco­rrer los mis­mos tri­lla­dos sen­de­ros que hace 35 años mar­ca­ra el fina­do tahúr del euro­co­mu­nis­mo. ¿O qui­zá hoy con­ti­núa sien­do ese el obje­ti­vo subyacente?

San­tia­go Carri­llo tres veces defrau­da­dor- Fran­cis­co Larrauri

El títu­lo no es un inten­to de insul­to des­al­ma­do a un difun­to sino una con­si­de­ra­ción polí­ti­ca lle­na de res­pe­to, a quien hace déca­das repre­sen­tó un esfor­za­do y vale­ro­so movi­mien­to comu­nis­ta y pos­te­rior­men­te, libre y volun­ta­ria­men­te se hizo ami­go de un rey, ele­gi­do para rei­nar por el gene­ral Fran­cis­co Fran­co y que ha repre­sen­ta­do los ‘prin­ci­pios fun­da­men­ta­les’ de la dic­ta­du­ra, que el ex secre­ta­rio gene­ral de los comu­nis­tas man­dó com­ba­tir duran­te cua­ren­ta años.

San­tia­go Carri­llo aga­sa­ja­do por la dere­cha reac­cio­na­ria y por la social­de­mo­cra­cia, a pesar de recor­dár­se­le a dia­rio el esce­na­rio de Para­cue­llos de Jara­ma en la gue­rra de 1936, ha vege­ta­do plá­ci­da­men­te con el cuer­po ideo­ló­gi­co de una estruc­tu­ra polí­ti­ca here­da­da del fas­cis­mo, a la que él mis­mo ha con­tri­bui­do en legi­ti­mar con la heren­cia de las luchas por las liber­ta­des demo­crá­ti­cas del movi­mien­to obre­ro y del movi­mien­to pro­gre­sis­ta intelectual.

Faci­li­ta­do y rea­li­za­do el paso para abra­zar a la monar­quía espa­ño­la y por con­si­guien­te al más ultra­mon­tano nacio­na­lis­mo espa­ñol con el apén­di­ce de la gue­rra sucia en Eus­kal Herria, la acti­vi­dad per­so­nal de los últi­mos años de San­tia­go Carri­llo ha sus­ci­ta­do una lógi­ca revi­sión de su obra en la que no se le ha per­do­na­do la deri­va polí­ti­ca , más por el apro­ve­cha­mien­to que de ella han hecho los que fue­ron en su día adver­sa­rios de las liber­ta­des indi­vi­dua­les y nacio­na­les, que por lo que haya reper­cu­ti­do en los que siem­pre han con­si­de­ra­do al mar­xis­mo una alter­na­ti­va real al capi­ta­lis­mo en crisis.

El pri­mer frau­de que sur­ge con el reco­no­ci­mien­to explí­ci­to de la monar­quía, el monar­ca y sus valo­res, ha sus­traí­do el sen­ti­do éti­co a millo­nes de repu­bli­ca­nos y de ciu­da­da­nos sin ads­crip­ción par­ti­dis­ta, que por el mero hecho de defen­der la lega­li­dad y seguir fie­les a la Repú­bli­ca fue­ron víc­ti­mas de las fecho­rías de los mili­ta­res fac­cio­sos. Víc­ti­mas per­ma­nen­tes des­de el ayer por la iden­ti­dad y dig­ni­dad típi­ca de la gen­te corrien­te, y por la resis­ten­cia lúci­da en com­ba­tes coti­dia­nos que les lle­va­ron a la cune­ta o a la diás­po­ra sin que San­tia­go Carri­llo recha­za­ra el ran­cio espa­ño­lis­mo repre­sen­ta­do por la monar­quía impues­ta y here­di­ta­ria. Se lle­gó a decir que todos los que lucha­ron con­tra Fran­co mere­cían que sus nom­bres fue­ran cono­ci­dos, pero Carri­llo no solo no ha roto el silen­cio por nin­guno de ellos, sino que ha vili­pen­dia­do a las víc­ti­mas y las ha con­ver­ti­do en ‘olvi­dos’ silen­cia­dos. Ahí está Ahaz­tuak 1936 – 1977 para que no se olvi­de jamás la repre­sión del fas­cis­mo y la dic­ta­du­ra home­na­jean­do a las muje­res y guda­ris asesinados.

El segun­do frau­de es a la diás­po­ra y a los exila­dos, que por cua­ren­ta años pudien­do o no vol­ver, se man­tu­vie­ron ape­ga­dos a la Repú­bli­ca, sin que nadie habla­se de ellos. En Chi­na, Mos­cú, Cuba, Repú­bli­ca Domi­ni­ca­na, Méxi­co, París y Mon­tau­ban, don­de el autor ha teni­do per­so­nal­men­te ante­ce­so­res, y a los que el cama­ra­da Carri­llo pidió dis­ci­pli­na y sacri­fi­cio para aguan­tar, inclu­so sin correo para que los fami­lia­res del inte­rior en su res­pues­ta no con­tri­bu­ye­ran a las arcas del fas­cis­mo con el valor de un sello, se vivie­ron mues­tras de heroísmo.

Los ejem­plos de cons­tan­cia y per­ma­nen­cia en el exi­lio por lo que tenía de tes­ti­mo­nio humano mun­dial, lucha­ban ínti­ma­men­te con­tra las ansias de vol­ver, y lle­ga­ron al extre­mo de ene­mis­tar a refu­gia­dos con más de trein­ta años fue­ra de sus pue­blos. Como exse­cre­ta­rio gene­ral de gran par­te de esa resis­ten­cia, su des­fa­cha­tez ha esta­do a la altu­ra de las visi­tas reales a los niños de Rusia.

El ter­cer frau­de, el más ínti­mo y par­ti­dis­ta, lo han vivi­do los mili­tan­tes comu­nis­tas españoles,pero tam­bién los comu­nis­tas vas­cos, cata­la­nes y galle­gos. La lucha clan­des­ti­na en el inte­rior con idea­lis­mo a rau­da­les, que siguió a la polí­ti­ca de resis­ten­cia al fas­cis­mo y que tuvo su momen­to álgi­do en el maquis de 1939 y en la segun­da gue­rra mun­dial, la paga­ron los comu­nis­tas con su vida. Las muer­tes en com­ba­te, los paseos sin jui­cio, las tor­tu­ras que son endé­mi­cas, has­ta el fusi­la­mien­to de Gri­mau por el régi­men que tan bien repre­sen­tó Juan Car­los I, así como los últi­mos fusi­la­dos del fran­quis­mo, mere­cían por par­te de Carri­llo una refle­xión y un aná­li­sis menos egoís­ta. Hubie­ra sido tan jus­to que con­ti­nua­ra sin echar­se al sue­lo por un monar­ca que no es con­ti­nui­dad de la monar­quía expul­sa­da por el pue­blo, sino con­ti­nua­ción de los ‘prin­ci­pios del movi­mien­to’ del gene­ral Fran­co, que la memo­ria viva de los cama­ra­das des­apa­re­ci­dos, sus des­cen­dien­tes y fami­lia­res, se lo hubie­ran reco­no­ci­do eternamente.

Lenin en otro momen­to de la his­to­ria escri­bió ‘La revo­lu­ción pro­le­ta­ria y el rene­ga­do Kausky’, para denun­ciar la acti­tud ser­vil ante el opor­tu­nis­mo y el inau­di­to envi­le­ci­mien­to teó­ri­co del mar­xis­mo de quien fue­ra el diri­gen­te de la II Inter­na­cio­nal. La trans­fe­ren­cia del pen­sa­mien­to es libre, y de un rene­ga­do hemos tran­si­ta­do a un polí­ti­co defrau­da­dor al que el espí­ri­tu de izquier­das que per­vi­vió al fas­cis­mo del 1939 – 1975, le exi­gía, si no rebe­lión al menos indig­na­ción por la con­ti­nui­dad de un fas­cis­mo que se ha resis­ti­do a des­apa­re­cer , y pre­ci­sa­men­te por la pos­tu­ra ideo­ló­gi­ca y polí­ti­ca de Carri­llo, que a lo lar­go de las últi­mas déca­das no ha sig­ni­fi­ca­do indi­cios de pro­gre­so moral, se le arrin­co­na­rá de la his­to­ria pro­gre­sis­ta, con­vir­tién­do­le en ideo­ló­gi­ca­men­te pres­cin­di­ble para cual­quier pro­yec­to polí­ti­co emancipador.

Sin vol­car­se en gene­rar una cul­tu­ra de resis­ten­cia trans­mi­si­ble, pues la tran­si­ción que pac­ta­ron fue un espe­jis­mo y la amnis­tía un far­do de pre­ben­das para mili­ta­res ase­si­nos, Carri­llo ha opta­do per­so­nal­men­te por recrear­se en un espa­cio públi­co vehe­men­te al calor de la cor­te, ple­gán­do­se a la impu­ni­dad del fran­quis­mo como fór­mu­la para sos­te­ner el régi­men monár­qui­co actual.

Hemos des­cu­bier­to con él que la miel del poder es prin­go­sa y engan­cha, y que la per­ver­si­dad es poli­mor­fa. Anéc­do­ta de pelu­quín y silen­cio cul­po­so fren­te al pade­ci­mien­to de la repre­sión y tor­tu­ra en Eus­kal Herria en nom­bre de su ami­go el rey espa­ñol. Cono­ce­dor de que ha teni­do muchos tiem­pos, tal vez sea la dere­cha con­ser­va­do­ra y la social­de­mo­cra­cia espa­ño­la la que pre­ser­va­rán aca­so su memo­ria; esta ha sido su volun­tad y su tes­ta­men­to, su ver­da­de­ro ocaso.

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