Vien­to Sur- Ando­ni Baserrigorri

Exis­te en Eus­kal Herria, el tér­mino Hai­ze Hegoa, que vie­ne a evo­car unos días plo­mi­zos, can­si­nos, en los que no hay ganas de hacer nada. Son los días en los que los meteo­ró­lo­gos nos hablan del vien­to sur, el hai­ze egoa que can­ta­ba Mikel Laboa.

Son dece­nas las leyen­das y cuen­tos vas­cos que se desa­rro­llan en estos días. En las jor­na­das de hai­ze hegoa apa­re­cen las sor­gi­ñas, esas bru­jas míti­cas del ima­gi­na­rio ances­tral vas­co y cual­quier cosa pue­de suceder.

Nos están lle­gan­do estos días, del sur, noti­cias que nos deben hacer refle­xio­nar, no sólo a vas­cos sino a todos los pue­blos del esta­do y, por ende, de Euro­pa. En el sur de la penín­su­la Ibé­ri­ca esta­mos asis­tien­do a uno de los mayo­res cues­tio­na­mien­tos del esta­do capi­ta­lis­ta en los últi­mos años. Y eso es así por­que se va direc­ta­men­te (ya era hora) al núcleo cen­tral del capi­ta­lis­mo, a la propiedad.

El capi­ta­lis­mo es un sis­te­ma social y eco­nó­mi­co, que ha demos­tra­do capa­ci­dad sobra­da para asi­mi­lar diver­sas for­mas de lucha de las que nos hemos dota­do las cla­ses popu­la­res en esta bai­na que vie­ne a lla­mar­se lucha de cla­ses. Deci­mos bien, lucha de cla­ses, esa diná­mi­ca que nos anun­cia­ron muer­ta hace 20 años y que a fuer­za de repe­tir­la tan­to, por los medios, más de una y de uno que se las da de izquier­dis­ta, se la ha creí­do y actua­do en consecuencia.

Pero lo que el sis­te­ma capi­ta­lis­ta y sus poli­ti­cos a suel­do no van a acep­tar ni asi­mi­lar jamás es que se toque la pro­pie­dad pri­va­da. Lo dijo Azku­na, ese alcal­de bil­baíno que va a pasar a la his­to­ria por ser uno de las más reac­cio­na­rios de los que ha cono­ci­do Bil­bo, alcal­des fran­quis­tas inclui­dos. Azku­na, hace un año, tras los fuer­tes inci­den­tes des­pués del des­alo­jo del Gaz­tetxe de Kukutza, seña­ló la línea roja que no se debe pasar

-La pro­pie­da pri­va­da no se toca. Así, literalmente.

La pro­pie­dad pri­va­da de los medios de pro­duc­ción, la pro­pie­dad pri­va­da sobre los bie­nes estra­té­gi­cos, de pri­me­ra nece­si­dad o sobre tie­rras o inmue­bles para la espe­cu­la­ción, es la base del sis­te­ma capi­ta­lis­ta que nos toca pade­cer. Y si tocas estas “líneas rojas” de las que habla­ba Azku­na, estas tocan­do el sis­te­ma ner­vio­so del capi­ta­lis­mo y ponién­do­lo en cues­tio­na­mien­to por la vía de la acción. Esa es el lími­te que no está dis­pues­to a dejar que pase­mos. Nos pue­den per­mi­tir y lega­li­zar mani­fes­ta­cio­nes, sen­ta­das, huel­gas, encarceladas……pero tocar la pro­pie­dad privada…eso no.

Es por eso que cuan­do, las y los com­pa­ñe­ros del Sin­di­ca­to Anda­luz de Tra­ba­ja­do­res, han entra­do en super­mer­ca­dos y saca­do la comi­da sin pagar para repar­tir­la entre gen­tes nece­si­ta­das, el esta­do se ha pues­to tan ner­vio­so. Les han tras­pa­sa­do la línea que no dejan pasar.

Y se han pues­to ner­vio­sos por­que saben que los com­pa­ñe­ros anda­lu­ces han dado en la dia­na y acer­ta­do en la estra­te­gia. Decía un polí­ti­co del PNV, las pasa­das sema­nas que lo que hay que hacer es cola­bo­rar con Cári­tas fren­te a lo que el con­si­de­ra­ba “un robo”. De lo de Urdan­ga­rin no dijo nada. ¿Cola­bo­rar con Cári­tas? Evi­den­te­men­te, y es que Cári­tas no es, sino, la cara “bue­na” del capi­ta­lis­mo, que con una mano te da un peda­zo de pan y con la otra te pone el cru­ci­fi­jo mien­tras te pide resig­na­ción ante este robo a gran esca­la que es el sistema.

Pues, pre­ci­sa­men­te, la cla­ve de nues­tra libe­ra­ción como cla­se esta en eso, en robar. O dicho de otra mane­ra que no parez­ca una lla­ma­mien­to a la delin­cuen­cia común. La cla­ve está en cues­tio­nar la pro­pie­dad pri­va­da sobre los medios de pro­duc­ción y demás bie­nes estra­té­gi­cos y de pri­me­ra nece­si­dad con los que jue­gan y espe­cu­lan los capi­ta­lis­tas y actuar en con­se­cuen­cia, es decir, en con­fis­cár­se­los a las cla­ses explo­ta­do­ras y espe­cu­la­do­ras y pro­ce­der a colec­ti­vi­zar­los o socia­li­zar­los. El ABC del socia­lis­mo. Del socia­lis­mo mar­xis­ta, que­re­mos decir, obviamente.
Y el esta­do se ha pues­to ner­vio­so ante las accio­nes del SAT, por­que saben que crean con­cien­cia y pue­den crear efec­to domi­nó. Y hoy ser, sólo, los com­pa­ñe­ros del SAT, pero maña­na cien­tos las per­so­nas que apues­ten por este tipo de accio­nes que cues­tio­nan el capi­ta­lis­mo y el sta­tus quo.

El día que la mayo­ria de la cla­se obre­ra y otros sec­to­res popu­la­res nos con­cien­ce­mos de eso y actue­mos en con­se­cuen­cia, el sis­te­ma capi­ta­lis­ta tie­ne los dias contados.

En nues­tras manos está

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