Hacia la orga­ni­za­ción del Pue­blo Tra­ba­ja­dor Vas­co. Con­tra el poder bur­gués, poder pro­le­ta­rio

El 26 de sep­tiem­bre está con­vo­ca­da una huel­ga gene­ral en el sur de Eus­kal Herria, es la segun­da en los sie­te meses que han pasa­do des­de que el Par­ti­do Popu­lar ganó las elec­cio­nes legis­la­ti­vas por mayo­ría abso­lu­ta.

Han sido meses duros en los que el Gobierno espa­ñol ha segui­do avan­zan­do por el camino abier­to por el PSOE al cam­biar la Cons­ti­tu­ción espa­ño­la y apro­bar la «regla de oro» que obli­ga a las admi­nis­tra­cio­nes a que sus cuen­tas no ten­gan défi­cit, sin olvi­dar­nos de las con­ti­nuas refor­mas labo­ra­les. El PP ha avan­za­do a la carre­ra en ese sen­ti­do y ha ido aca­ban­do con los pocos gas­tos que el Esta­do toda­vía man­te­nía con la cla­se tra­ba­ja­do­ra: sani­dad, edu­ca­ción, trans­por­te, gas­tos socia­les, etc. Aho­ra que­da bien a las cla­ras que el Esta­do espa­ñol, como otros Esta­dos capi­ta­lis­tas, no están para ser­vir al pue­blo, sino para ser­vir­se del pue­blo usan­do una vio­len­cia extre­ma, de la que nece­si­ta tener el mono­po­lio.

La eco­no­mía es algo de lo que se habla mucho en los medios de comu­ni­ca­ción, se dan muchos datos, te aho­gan de datos, de mane­ra que no se sabe muy bien qué sig­ni­fi­ca toda esa infor­ma­ción que dan. Por­que lo que no hacen es un aná­li­sis de cla­ses que expli­que quién la diri­ge y a qué intere­ses sir­ve. Los medios de comu­ni­ca­ción dan a enten­der que no es posi­ble com­pren­der la eco­no­mía y tomar deci­sio­nes que le ata­ñen si no se es un téc­ni­co exper­to, plan­tean­do que la eco­no­mía es simi­lar a las cien­cias posi­ti­vas con leyes y diná­mi­cas ina­mo­vi­bles solo inter­pre­ta­bles por los «sacer­do­tes» que sepan des­en­tra­ñar las ver­da­des ocul­tas en las entra­ñas de la bol­sa. Pero escon­den que estas per­so­nas se mue­ven por su úni­co inte­rés, por el inte­rés de la bur­gue­sía, lo que con­lle­va que todas las medi­das que toman van en con­tra de los intere­ses de la cla­se tra­ba­ja­do­ra. Lo esta­mos vien­do con­cre­ta­men­te en las medi­das que está toman­do el gobierno espa­ñol, todas, lo que se dice todas, van en con­tra de los y las tra­ba­ja­do­ras, en con­tra de los pue­blos que opri­men: la subi­da de gas­tos impres­cin­di­bles en las fami­lias, el recor­te de gas­tos en la edu­ca­ción, en la sani­dad, la subi­da del IVA, la baja­da de los suel­dos, y así un lar­guí­si­mo etcé­te­ra.

Todas estas medi­das toma­das bajo la direc­ción de la gran bur­gue­sía euro­pea (prin­ci­pal­men­te por su mayor fac­ción, la ale­ma­na) y de obli­ga­do cum­pli­mien­to en los Esta­dos más débi­les de la Unión: Gre­cia, Irlan­da, Por­tu­gal, Espa­ña, Ita­lia y otros que segui­rán, se hacen para inten­tar sal­var al capi­ta­lis­mo de una de sus más impor­tan­tes cri­sis, una cri­sis sis­té­mi­ca cuya sali­da plan­tean median­te la ace­le­ra­ción de acu­mu­la­ción de capi­tal extra­yen­do plus­va­lía direc­ta­men­te median­te el tra­ba­jo e indi­rec­ta­men­te median­te las medi­das toma­das.

Algu­nas voces se levan­tan plan­tean­do que es posi­ble vol­ver hacia un capi­ta­lis­mo huma­nis­ta, voces que toda­vía no com­pren­den o no quie­ren com­pren­der que el capi­ta­lis­mo ha avan­za­do por un camino del que no hay vuel­ta atrás. Por­que lo que está pasan­do es que los Esta­dos fuer­tes euro­peos están obli­gan­do a los Esta­dos más débi­les a acep­tar «acuer­dos de gue­rra (los memo­ran­dos)», en los que estos últi­mos pier­den gran par­te de su sobe­ra­nia. Y ya se sabe que si se pier­de la sobe­ra­nía eco­nó­mi­ca, se pier­de la inde­pen­den­cia polí­ti­ca y social. Es como si hubie­ra habi­do una gue­rra, la hubie­ran per­di­do una serie de esta­dos y tuvie­ran que acep­tar las con­di­cio­nes de gue­rra impues­tas por los ven­ce­do­res. En reali­dad lo que se está dan­do es una nue­va reor­de­na­ción en Euro­pa y en el mun­do. La úni­ca sali­da es avan­zar hacia delan­te, des­truir el capi­ta­lis­mo y tra­ba­jar para que las cla­ses tra­ba­ja­do­ras se orga­ni­cen y luchen por un Esta­do popu­lar que tome las medi­das nece­sa­rias para aca­bar con la explo­ta­ción, la repre­sión, y que ten­ga la capa­ci­dad de adop­tar medi­das para que el Esta­do esté al ser­vi­cio del pue­blo, y no al revés como es en la actua­li­dad.

Para poder avan­zar por ese camino hay que aca­bar con el amo­do­rra­mien­to en el que una gran par­te de las cla­ses tra­ba­ja­do­ras se encuen­tran, hay que aca­bar con la creen­cia de que los dere­chos con­quis­ta­dos hace tiem­po son into­ca­bles, esos dere­chos que ya casi no exis­ten, por­que nos los están arre­ba­tan­do a mar­chas for­za­das, hay que poner en duda el mode­lo de demo­cra­cia bur­gue­sa y de par­ti­ci­pa­ción ins­ti­tu­cio­nal, hay que levan­tar­se y luchar para recon­quis­tar esos dere­chos y cons­truir una nue­va demo­cra­cia que res­pon­da a los intere­ses de la mayo­ria (de los tra­ba­ja­do­res) por enci­ma de los intere­ses par­ti­cu­la­res de la bur­gue­sía, mucho mas de los de la bur­gue­sía espa­ño­la.

A pesar de que han inten­ta­do con­ven­cer­nos que las cla­ses ya no exis­tían, que todo el mun­do tenía los mis­mos dere­chos, que todo el mun­do era igual, la reali­dad es tozu­da y está demos­tran­do que eso es una fala­cia, que las cla­ses exis­ten, que hay una cla­se mino­ri­ta­ria, la bur­gue­sía, que explo­ta a la cla­se mayo­ri­ta­ria, la cla­se tra­ba­ja­do­ra. Todos los tra­ba­ja­do­res, todas las tra­ba­ja­do­ras, en defi­ni­ti­va, todas las per­so­nas que están obli­ga­das a ven­der su fuer­za de tra­ba­jo «depen­den» de la bur­gue­sía, de la cla­se que uti­li­za su fuer­za de tra­ba­jo, sus habi­li­da­des para enri­que­cer­se, y si ésta deci­de cerrar la empre­sa, se aca­bó, no podrán man­te­ner la ilu­sión de ser par­te de esas mal lla­ma­das «cla­ses medias» que podían endeu­dar­se en hipo­te­cas, pres­ta­mos y diver­sos cré­di­tos al con­su­mo lle­van­do a muchos y muchas a las puer­tas de la indi­gen­cia y la mar­gi­na­ción.

El Esta­do espa­ñol se está hun­dien­do y está arras­tran­do tras de sí a los pue­blos que opri­me. El pue­blo vas­co se ve obli­ga­do a estar den­tro de esa vorá­gi­ne que le lle­va al más abso­lu­to de los desas­tres.

Ante esta situa­ción, impo­si­ble olvi­dar­nos en estos momen­tos esas fra­ses tan boni­tas como aqué­llas de que «los vas­cos deben sen­tir­se cómo­dos en Espa­ña». Hemos esta­do tan cómo­dos tras siglos de ocu­pa­ción mili­tar que actual­men­te la rui­na eco­nó­mi­ca de Espa­ña nos arras­tra a noso­tros a la indi­gen­cia. Y todo gra­cias a una bur­gue­sía vas­ca que des­de el prin­ci­pio se alió con los opre­so­res de su pue­blo.

Al menos todo esto está valien­do para demos­trar que el auto­go­bierno del País Vas­co es una fala­cia y que a lo máxi­mo que se ha lle­ga­do es a poder desa­rro­llar las leyes que Madrid quie­re, pero sin salir­se del guión mar­ca­do por el Esta­do espa­ñol, por­que enton­ces apa­re­cen jue­ces, poli­cías varias, para obli­gar­nos a vol­ver a lo que quie­ren las bur­gue­sías que nos explo­tan y opri­men. De paté­ti­ca se pue­de cali­fi­car la acti­tud del Lehen­da­ka­ri de la CAPV, Fran­cis­co López, hacien­do esfuer­zos por mos­trar una rebel­día de pos­tal ante el poder de Madrid, para al final, ren­dir la pla­za sin siquie­ra hacer otra cosa que hablar, como lo han hecho duran­te años todos los lehen­da­ka­ris ante­rio­res del PNV.

Hay mucha cri­sis, se obli­ga a des­man­te­lar los pocos gas­tos socia­les que toda­vía exis­ten, pero los res­pon­sa­bles polí­ti­cos con­ti­núan rea­li­zan­do gas­tos que son com­ple­ta­men­te super­fluos, por ejem­plo el cam­bio de los car­te­les del Topo en Gipuz­koa por par­te del gobierno vas­co (1 millón de euros), la sali­da de la vuel­ta de Espa­ña des­de Iru­ñea (1,5 millo­nes de euros), con­ti­nuar con la cons­truc­ción del TAV cuan­do no tie­ne con­ti­nua­ción ni por Cas­ti­lla, obras y gas­tos que son un ver­da­de­ro des­pil­fa­rro y que no sir­ven para nada, sien­do con la men­ta­li­dad del ladri­llo y hor­mi­gón que des­tru­ye­ron la pobre estruc­tu­ra eco­nó­mi­ca del Esta­do espa­ñol y las­tra­ron la vas­ca. Están vacian­do las arcas para bene­fi­ciar­se per­so­nal­men­te. Estos polí­ti­cos pro­fe­sio­na­les, ges­to­res de un sis­te­ma impues­to bajo el rui­do de sables del post­fran­quis­mo solo están para medrar en un sis­te­ma de «bene­fi­cios» e intere­ses bajo la legi­ti­ma­ción de las habi­tua­les elec­cio­nes que nos ofre­cen en un espec­tacu­lo digno de algún «reality show».

Aho­ra que ante esta situa­ción tan cru­cial para las cla­ses tra­ba­ja­do­ras, éstas se están mani­fes­tan­do en la calle, enfren­tán­do­se a la poli­cía, una poli­cía que, aun­que se mani­fies­te por­que le bajan el suel­do jun­to con sus «com­pa­ñe­ros» tra­ba­ja­do­res, está al ser­vi­cio de la defen­sa del capi­ta­lis­mo, y ata­ca sal­va­je­men­te a los obre­ros, a los mine­ros, a todas las per­so­nas que salen a la calle en defen­sa de sus intere­ses. No crea­mos los can­tos de sire­na que quie­ren hacer­nos creer que los poli­cías son unos tra­ba­ja­do­res más, no, eso no es cier­to, la poli­cía (todas ellas indis­tin­ta­men­te de su uni­for­me) es una de las expre­sio­nes del mono­po­lio de la vio­len­cia por par­te del Esta­do capi­ta­lis­ta.

Ana­li­zan­do los hechos de las últi­mas sema­nas, se lle­ga a la con­clu­sión que aho­ra mis­mo hay tres intere­ses que se están enfren­tan­do en el Esta­do espa­ñol. Uno es el dere­cho de las cla­ses tra­ba­ja­do­ras a una vida dig­na, otro es el dere­cho de los pue­blos opri­mi­dos por el Esta­do espa­ñol a tener su pro­pio Esta­do y bus­car su vía para salir de la cri­sis y otro es el dere­cho a la pro­pie­dad pri­va­da.

Los pue­blos sin Esta­do opri­mi­dos por el Esta­do espa­ñol deben orga­ni­zar­se y luchar para cor­tar cual­quier tipo de unión con él, esa vía ya se ha demos­tra­do que está aca­ba­da. El pue­blo vas­co debe alzar­se y luchar por su Esta­do pro­pio. Sin Esta­do no tie­ne nin­gu­na sali­da. Y está cla­ro que el úni­co Esta­do posi­ble es un Esta­do popu­lar que desa­rro­lle el socia­lis­mo.

Para avan­zar en ese camino debe­mos movi­li­zar­nos para la huel­ga gene­ral del 26 de sep­tiem­bre, pero hemos de tener pre­sen­te que con una huel­ga gene­ral, por muy exi­to­sa que sea, no bas­ta. Ten­dre­mos que hacer muchas más huel­gas gene­ra­les, muchas más movi­li­za­cio­nes.

Aun­que plan­tee­mos en un pri­mer momen­to movi­li­za­cio­nes por obje­ti­vos con­cre­tos como son el no acep­tar las medi­das eco­nó­mi­ca y socia­les que el Esta­do espa­ñol quie­re impo­ner­nos, sólo podre­mos avan­zar si estos obje­ti­vos con­cre­tos van enmar­ca­dos en unos obje­ti­vos más gene­ra­les, en unos obje­ti­vos que se plan­teen la toma del poder por par­te del pue­blo tra­ba­ja­dor vas­co. Esa toma del poder no se hará de la noche a la maña­na, se irá hacien­do a medi­da que avan­ce­mos en nues­tra auto­or­ga­ni­za­ción. Las masas tra­ba­ja­do­ras deben orga­ni­zar­se en las fábri­cas, en los sitios de tra­ba­jo, en las uni­ver­si­da­des, en los barrios, en los pue­blos… por toda la geo­gra­fía de Eus­kal Herria deben haber movi­mien­tos popu­la­res deci­di­dos a enfren­tar­se al Esta­do espa­ñol y a sus ser­vi­do­res en Eus­kal Herria. Es nece­sa­rio que la unión de sin­di­ca­tos y movi­mien­tos popu­la­res avan­ce en pie de igual­dad.

Las muje­res debe­mos auto­or­ga­ni­zar­nos. Somos el prin­ci­pal sec­tor de la pobla­ción más cas­ti­ga­do por la cri­sis median­te el terror del paro y con las refor­mas que nos quie­re impo­ner tan­to el Esta­do espa­ñol como el gobierno de la CAV. En todas las luchas y revo­lu­cio­nes las muje­res hemos juga­do un papel fun­da­men­tal, sin noso­tras no hay revo­lu­ción, no hay poder popu­lar, somos uno de los pila­res fun­da­men­ta­les en la lucha con­tra la opre­sión, ¡aurre­ra, orga­ni­cé­mo­nos y sal­ga­mos a la calle!

La ante­rior huel­ga gene­ral fue un gran éxi­to, la pró­xi­ma debe ser toda­vía un éxi­to mayor, pero sobre todo debe ser­vir para ser el ini­cio de la orga­ni­za­ción y movi­li­za­ción de las masas tra­ba­ja­do­ras. No bas­ta con que un día haga­mos una gran huel­ga gene­ral y des­pués todo vuel­va a la nor­ma­li­dad en espe­ra de otra huel­ga gene­ral. Así no se lle­ga­rá a nada. Nues­tro obje­ti­vo debe ser lle­gar a estar en movi­li­za­ción per­ma­nen­te, no acep­tar nada que vaya en con­tra de nues­tros intere­ses, demos­trar nues­tro poder ante ese Esta­do que nos opri­me y cons­truir nues­tro poder popu­lar, nues­tro Esta­do popu­lar. Un Esta­do popu­lar para todo el terri­to­rio vas­co. Esa debe ser nues­tra apor­ta­ción a la lucha de los pue­blos opri­mi­dos por el Esta­do espa­ñol y por el Esta­do fran­cés. Esa es la expre­sión de nues­tra lucha inter­na­cio­na­lis­ta.

Boltxe hace un lla­ma­mien­to a movi­li­zar­se y orga­ni­zar­se para salir a la calle el pró­xi­mo 26 de sep­tiem­bre, hace un lla­ma­mien­to para estar en todas las movi­li­za­cio­nes que se con­vo­quen, que todo el mun­do vea la impor­tan­cia de esta huel­ga gene­ral y sal­ga a la calle a defen­der los intere­ses del pue­blo vas­co, por una Eus­kal Herria inde­pen­dien­te, socia­lis­ta y femi­nis­ta.

Boltxe kolek­ti­boa

30 de agos­to de 2012

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