Cien­tos de comer­cios se adhie­ren a la ini­cia­ti­va de las Aso­cia­cio­nes Veci­na­les con­tra los recor­tes- Elkar­tzen

Ya son cien­tos los comer­cios que lucen un lazo negro en sus cris­ta­le­ras como adhe­sión al mani­fies­to de la Fede­ra­ción de Aso­cia­cio­nes Veci­na­les con­tra los recor­tes.

Y es que, estas, lla­man a toda la socie­dad a res­pal­dar el mani­fies­to que repro­du­ci­mos inte­gro más aba­jo.

Elkar­tzen tam­bién se suma a esta ini­cia­ti­va y ani­ma­mos a colo­car­lo en todos los pues­tos de tra­ba­jo de Bil­bo.
Ade­más hace­mos un lla­ma­mien­to a secun­dar la huel­ga gene­ral del 26 de sep­tiem­bre con­tra los recor­tes y por un cam­bio de poli­ti­ca que no haga pagar a la cla­se tra­ba­ja­do­ra lo que no ha gene­ra­do.

El mani­fies­to de las Aso­cia­cio­nes Veci­na­les es el siguien­te:

La cri­sis no ha sido gene­ra­da por los tra­ba­ja­do­res ni por los estu­dian­tes, la juven­tud o los artis­tas. No son cul­pa­bles los que se jubi­la­ron des­pués de muchos años de tra­ba­jo o los que no logra­ron encon­trar­lo. No tie­nen res­pon­sa­bi­li­dad los base­rri­ta­rras y los comer­cian­tes y autó­no­mos que lucha­ban por sacar ade­lan­te sus empre­sas. Tam­po­co son res­pon­sa­bles los fun­cio­na­rios, los sin­di­ca­lis­tas o los que inte­gran las aso­cia­cio­nes ciu­da­da­nas y ONG, vol­ca­dos en defen­der los dere­chos de los más vul­ne­ra­bles. No lo son los inmi­gran­tes que sólo bus­ca­ban sobre­vi­vir.

Los cul­pa­bles son aque­llos Con­se­jos de Admi­nis­tra­ción de la Ban­ca y las enti­da­des de cré­di­to que lle­va­ron a cabo una cam­pa­ña de prác­ti­cas corrup­tas y ope­ra­cio­nes espe­cu­la­ti­vas de alto ries­go, ama­san­do gran­des for­tu­nas que aho­ra han de pagar­se con el empo­bre­ci­mien­to de millo­nes de per­so­nas. Son res­pon­sa­bles los que se enri­que­cie­ron espe­cu­lan­do con el sue­lo y la vivien­da, los que ejer­cie­ron malas prác­ti­cas en la eco­no­mía. Fue­ron sus cóm­pli­ces los orga­nis­mos regu­la­do­res y las Agen­cias de Cali­fi­ca­ción.

Tam­bién fue­ron res­pon­sa­bles los gober­nan­tes que des­re­gu­la­ron los mer­ca­dos y cru­za­ron las puer­tas de la corrup­ción para ins­ta­lar­se en ella. Los que no pre­vie­ron ni corri­gie­ron la cri­sis, quie­nes des­pil­fa­rran­do recur­sos públi­cos en gas­tos inne­ce­sa­rios die­ron la espal­da a los sec­to­res más débi­les de la socie­dad. Los que pro­te­gien­do al capi­ta­lis­mo más sal­va­je deja­ron a la ciu­da­da­nía ente­ra sin alter­na­ti­vas fren­te al desas­tre. Los que rin­die­ron cul­to a las pri­va­ti­za­cio­nes y des­pre­cia­ron los ser­vi­cios públi­cos.

Las con­se­cuen­cias de esta cri­sis son trá­gi­cas: des­em­pleo, pre­ca­rie­dad, des­pi­dos bara­tos, desahu­cios, debi­li­ta­mien­to de los ser­vi­cios públi­cos esen­cia­les, pér­di­da de dere­chos socia­les como la aten­ción a las per­so­nas mayo­res y depen­dien­tes.

Bue­na par­te del dine­ro se escon­de en los paraí­sos fis­ca­les, huyen­do de los impues­tos y de las res­pon­sa­bi­li­da­des que los espe­cu­la­do­res con­tra­je­ron car­gan­do las cul­pas a los sec­to­res más des­pro­te­gi­dos.

Salir de la cri­sis está en manos del con­jun­to de la socie­dad. Debe­mos res­pon­der colec­ti­va­men­te. Se tra­ta de una encru­ci­ja­da en la que todos pode­mos y debe­mos res­pon­der jun­tos. Por­que todo aque­llo que con­quis­ta­mos a lo lar­go de años de esfuer­zo, con luchas y sacri­fi­cios, se pier­de por Decre­tos de un Gobierno que sólo escu­cha a las gran­des for­tu­nas y a los defrau­da­do­res.

La eco­no­mía pue­de ende­re­zar­se con un cam­bio de mode­lo y del sis­te­ma pro­duc­ti­vo. Hace fal­ta que los Par­ti­dos Polí­ti­cos oigan a la Socie­dad y escu­chen el cla­mor que les exi­ge arri­mar el hom­bro y acor­dar un hori­zon­te común. En un mar­co de aus­te­ri­dad pue­de y debe exis­tir un con­su­mo razo­na­ble que man­ten­ga el comer­cio y las empre­sas. Tie­ne que haber recur­sos eco­nó­mi­cos, tra­ba­jo, pro­duc­ti­vi­dad y sala­rios dig­nos. Con des­em­pleo y recor­tes, todo cae, todo mue­re.

Des­de el movi­mien­to veci­nal, en el que con­vi­ven per­so­nas de dife­ren­tes sen­si­bi­li­da­des, per­ci­bi­mos la divi­sión entre los sin­di­ca­tos y orga­ni­za­cio­nes socia­les vas­cas como algo inad­mi­si­ble que debe­mos corre­gir.

Hace­mos un lla­ma­mien­to a todos: Sin­di­ca­tos y orga­ni­za­cio­nes ciu­da­da­nas, para que se reúnan sin demo­ra y sin exclu­sio­nes, que apar­quen dife­ren­cias y, des­de el esfuer­zo común, acuer­den una res­pues­ta uni­ta­ria fren­te a la cri­sis en movi­li­za­cio­nes con­jun­tas, defen­dien­do las rei­vin­di­ca­cio­nes que nos unen.

Des­de esta Fede­ra­ción de AAVV de Bil­bao pro­po­ne­mos un sím­bo­lo común que mar­que el des­con­ten­to de la socie­dad con los zar­pa­zos que están sufrien­do los dere­chos que tan­to nos ha cos­ta­do con­se­guir: un sim­ple lazo negro que cual­quier per­so­na pue­de lucir en cual­quier lugar y acti­vi­dad coti­dia­na.

Estas son las pro­pues­tas que hace­mos, las que nos pide la ciu­da­da­nía. Este es el camino que debe­mos reco­rrer.

Fede­ra­ción de Aso­cia­cio­nes Veci­na­les de Bil­bao /​Bil­bo­ko Auzo Elkar­teen Fede­ra­zioa
Bil­bao, Agos­to de 2012

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