Cen­te­na­rio de un revo­lu­cio­na­rio: Erich Honec­ker

Erich Honec­ker (Neun­kir­chen, 25 de agos­to de 1912 – San­tia­go de Chi­le, 29 de mayo de 1994) fue un polí­ti­co comu­nis­ta ale­mán, jefe de esta­do de la Repú­bli­ca Demo­crá­ti­ca Ale­ma­na entre 1976 y 1989. Demos­tró su dig­ni­dad y fide­li­dad a sus prin­ci­pios poli­ti­cos tras las trai­cio­nes a los pue­blos tra­ba­ja­do­res de los pai­ses socia­lis­tas ini­cia­das tras la ins­tau­ra­ción de la lla­ma­da Peres­troi­ka por Gor­ba­chov. Al con­tra­rio que muchos otros, siguio defen­dien­do sus ideas y los logros de las socie­da­de socia­lis­tas fren­te a las capi­ta­lis­tas has­ta su muer­te. Por ello fue juz­ga­do por segun­da vez por los fas­cis­tas (esta vez enmas­ca­ra­dos tras el fal­so maqui­lla­je demo­cra­ti­co), y con­de­na­do a pri­sión.
En 1935 fue arres­ta­do por pri­me­ra vez por los nazis y con­de­na­do a diez años de pri­sión por su mili­tan­cia polí­ti­ca. Per­ma­ne­ció en pri­sión has­ta el final de la Segun­da Gue­rra Mun­dial en 1945.
Fue uno de los prin­ci­pa­les diri­gen­tes de la Repu­bli­ca Demo­cra­ti­ca Ale­ma­na (RDA) des­de su fun­da­ción en 1949, y a par­tir de 1971 Honec­ker devino secre­ta­rio gene­ral del Par­ti­do Socia­lis­ta Uni­fi­ca­do de Ale­ma­nia (SED) y Pre­si­den­te del Con­se­jo de Defen­sa Nacio­nal. En 1976 asu­mió la Jefa­tu­ra del Esta­do de la RDA.
Como hemos dicho, se opu­so a la Peres­troi­ka de Mijaíl Gor­ba­chov, y fue sor­pren­di­do por los acon­te­ci­mien­tos que lle­va­ron a la caí­da del Muro de Ber­lín a fina­les de 1989, cuan­do los pro­pios miem­bros del Polit­bu­ró del SED le obli­ga­ron a dimi­tir el 18 de octu­bre de 1989
Tras la caí­da de la RDA, Honec­ker via­jó a la URSS para evi­tar ser juz­ga­do por las auto­ri­da­des de la Ale­ma­nia reuni­fi­ca­da , pero fue extra­di­ta­do en 1992 tras la desin­te­gra­ción de la Unión Sovié­ti­ca y la lle­ga­da a la pre­si­den­cia rusa del borra­cho opor­tu­nis­ta Boris Yel­tsin. Fue pro­ce­sa­do por la supues­ta muer­te de 192 per­so­nas que inten­ta­ron cru­zar ile­gal­men­te el Muro de Ber­lín duran­te su man­da­to y por supues­ta Alta Trai­ción, pero debi­do a su gra­ve esta­do de salud fue libe­ra­do y emigró a Chi­le, país en el cual murió en mayo de 1994 de cán­cer de híga­do.
En Junio de 2012, Fidel Cas­tro titu­la­ba una de sus refle­xio­nes, en las que recor­da­ba la figu­ra revo­lu­cio­na­ria de Erich Honec­ker “Las con­duc­tas que no se olvi­dan”, y expre­sa­ba su “sen­ti­mien­to más pro­fun­do de soli­da­ri­dad” hacia el revo­lu­cio­na­rio ale­mán.
Cada hom­bre vive su épo­ca. La actual es infi­ni­ta­men­te cam­bian­te, si se com­pa­ra con cual­quier otra ante­rior. Me corres­pon­dió el pri­vi­le­gio de obser­var su con­duc­ta cuan­do este paga­ba amar­ga­men­te la deu­da con­traí­da por aquel que ven­dió su alma al dia­blo por unas pocas líneas de Vod­ka”, refle­xio­na­ba Fidel refi­rién­do­se a Honec­ker y a Yel­tsin.
En el siguien­te dis­cur­so, pro­nun­cia­do por Honec­ker ante el segun­do tri­bu­nal fas­cis­ta que le juz­go en su vida, defien­de los logros del socia­lis­mo de la RDA, jus­ti­fi­ca la crea­ción del muro como for­ma de defen­sa hacia las agre­sio­nes de la Ale­ma­nia Fede­ral (la que fue cla­ra­men­te la here­de­ra de la Ale­ma­nia nazi ) y , ante todo, defien­de sus prin­ci­pios y sus razo­nes de seguir sien­do comu­nis­ta has­ta el final sin aver­gon­zar­se de nada.
DISCURSO DE AUTODEFENSA DE ERICH HONECKER PRONUNCIADO ANTE EL TRIBUNAL DE BERLÍN
Defen­dién­do­me de la acu­sa­ción mani­fies­ta­men­te infun­da­da de homi­ci­dio no pre­ten­do para nada atri­buir a este Tri­bu­nal y a este pro­ce­so penal la apa­rien­cia de lega­li­dad. La defen­sa del res­to no ser­vi­ría para nada, tam­bién por­que no vivi­ré lo sufi­cien­te para escu­char la sen­ten­cia de uste­des. La con­de­na que evi­den­te­men­te me quie­ren uste­des inflin­gir no se podrá lograr. Eso todos lo saben. Bas­ta­ría sola­men­te esto para demos­trar que el pro­ce­so es una far­sa. Es un mon­ta­je polí­ti­co.
Nadie en las regio­nes occi­den­ta­les de Ale­ma­nia, inclui­da la ciu­dad de pri­me­ra línea de Ber­lín Oes­te, tie­ne dere­cho a lle­var al ban­qui­llo de los acu­sa­dos ni a con­de­nar a mis com­pa­ñe­ros impu­tados, ni a mi ni a nin­gún otro ciu­da­dano de la RDA, por accio­nes come­ti­das en el cum­pli­mien­to de los debe­res ema­na­dos del Esta­do de la RDA.
Si hablo en esta sede lo hago para dar fe a las ideas del Socia­lis­mo y para dar un jui­cio moral­men­te y polí­ti­ca­men­te hon­ra­do de esa Repú­bli­ca Demo­crá­ti­ca Ale­ma­na que más de cien esta­dos habían reco­no­ci­do en tér­mi­nos de dere­cho inter­na­cio­nal. Esta Repú­bli­ca que aho­ra la RFA lla­ma Esta­do ile­gal e injus­to, ha sido miem­bro del Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU, que inclu­so ha pre­si­di­do por algún tiem­po, al igual que ha pre­si­di­do por un perío­do la mis­mí­si­ma Asam­blea gene­ral. No espe­ro segu­ra­men­te de este pro­ce­so y de este Tri­bu­nal un jui­cio polí­ti­ca­men­te y moral­men­te hon­ra­do de la RDA, pero apro­ve­cho la oca­sión de este mon­ta­je polí­ti­co para dar a cono­cer a mis con­ciu­da­da­nos mi posi­ción.
La situa­ción en la cual me encuen­tro en este pro­ce­so no es un hecho extra­or­di­na­rio. El Esta­do de dere­chos ale­mán tam­bién per­si­guió y con­de­nó a Karl Marx, August Bebel, Karl Liebk­necht y muchos otros socia­lis­tas y comu­nis­tas. El ter­cer Reich, sir­vién­do­se de los jui­cios here­da­dos del Esta­do de dere­cho de Wei­mar lle­vó a cabo este tra­ba­jo en muchos pro­ce­sos, uno de los cua­les yo mis­mo he vivi­do en con­di­ción de impu­tado. Des­pués de la derro­ta del fas­cis­mo ale­mán y del Esta­do hitle­riano, la RFA no ha teni­do que bus­car­se nue­vos pro­cu­ra­do­res de la repú­bli­ca y nue­vos jue­ces para repri­mir y per­se­guir penal­men­te y en masa a los comu­nis­tas, qui­tán­do­les el tra­ba­jo y el pan en tri­bu­na­les del tra­ba­jo, ale­ján­do­los de los empleos públi­cos a tra­vés de los tri­bu­na­les admi­nis­tra­ti­vos o per­si­guién­do­los de otras mane­ras. Aho­ra nos ocu­rre a noso­tros lo mis­mo que les ocu­rrió a nues­tros com­pa­ñe­ros de la Ale­ma­nia occi­den­tal en los años 50. Des­de hace cer­ca de 190 años se repi­te el mis­mo abu­so. El Esta­do de dere­chos de la Repú­bli­ca Fede­ral Ale­ma­na no es un esta­do de dere­chos sino un esta­do de las dere­chas.
Para este pro­ce­so, como para tan­tos otros en los cua­les se per­si­guen a otros ciu­da­da­nos de la RDA por su con­ti­güi­dad con el sis­te­ma, fren­te a tri­bu­na­les pena­les y del tra­ba­jo, socia­les o admi­nis­tra­ti­vos, hay un argu­men­to que se usa prin­ci­pal­men­te. Polí­ti­cos y juris­tas sos­tie­nen: debe­mos con­de­nar a los comu­nis­tas por­que no lo hemos hecho con los nazis. Aho­ra tene­mos que ajus­tar las cuen­tas con el pasa­do. A muchos les pare­ce un argu­men­to obvio, pero en reali­dad eso es total­men­te fal­so. La ver­dad es que la jus­ti­cia ale­ma­na occi­den­tal no podía cas­ti­gar a los nazis por­que los jue­ces y los pro­cu­ra­do­res de la repú­bli­ca no podían cas­ti­gar­se a ellos mis­mos. La ver­dad es que esta jus­ti­cia de Ale­ma­nia Fede­ral le debe su nivel actual, de la mane­ra que se quie­ra juz­gar, a los nazis de los cua­les asu­mie­ron la heren­cia. La ver­dad es que los comu­nis­tas y los ciu­da­da­nos de la RDA son per­se­gui­dos hoy por las mis­mas razo­nes que fue­ron siem­pre per­se­gui­dos en Ale­ma­nia. Sola­men­te en los 40 años de exis­ten­cia de la RDA las cosas andu­vie­ron en sen­ti­do opues­to y es con este des­agra­da­ble incon­ve­nien­te con quien hace fal­ta aho­ra ajus­tar las cuen­tas. Todo natu­ral­men­te en el total res­pe­to del dere­cho. ¡La polí­ti­ca no tie­ne nada que ver!
Los juris­tas más emi­nen­tes de este país, tan­to de los par­ti­dos de mayo­ría como del SPD, juran que nues­tro pro­ce­so no es otra cosa que un pro­ce­so nor­mal, no es un pro­ce­so polí­ti­co, no es un mon­ta­je. Se arres­tan los miem­bros de uno de los más altos orga­nis­mos esta­ta­les del país fron­te­ri­zo y se dice que la polí­ti­ca no tie­ne nada que ver. Esas mis­mas per­so­na­li­da­des que ayer se reci­bían con todos los hono­res como hués­pe­des de Esta­do e inter­lo­cu­to­res de los esfuer­zos con­jun­tos para impe­dir que jamás pudie­ra des­en­ca­de­nar­se una gue­rra des­de el sue­lo ale­mán, hoy son eti­que­ta­dos de cri­mi­na­les. Pero tam­po­co esto ten­dría nada que ver con la polí­ti­ca.
Se acu­san a los comu­nis­tas, a aque­llos que han sido siem­pre per­se­gui­dos des­de el momen­to en que apa­re­cie­ron en la esce­na polí­ti­ca, pero en la RFA hoy todo esto no ten­dría nada que ver con la polí­ti­ca.
Para mí, y creo que para cual­quie­ra que esté pre­ve­ni­do, es evi­den­te que este pro­ce­so es polí­ti­co como sola­men­te podría ser un pro­ce­so con­tra la diri­gen­cia polí­ti­ca y mili­tar de la RDA. Quien lo nie­ga no se equi­vo­ca, quien lo nie­ga mien­te. Mien­te para enga­ñar una vez más al pue­blo. Con este pro­ce­so se hace jus­ta­men­te aque­llo de lo cual noso­tros esta­mos acu­sa­dos: se sacan de enci­ma a los adver­sa­rios polí­ti­cos con los medios del dere­cho penal. Pero todo se hace según la ley.
Tam­bién otras cir­cuns­tan­cias demues­tran sin som­bra de dudas que con este pro­ce­so se per­si­guen fines polí­ti­cos. ¿Por qué el can­ci­ller fede­ral, por qué el señor Kin­kel, enton­ces jefe de los ser­vi­cios secre­tos, des­pués minis­tro de jus­ti­cia y al final minis­tro del exte­rior de la RFA, se han empe­ña­do tan­to en traer­me a cual­quier cos­to a Ale­ma­nia y ence­rrar­me en la cár­cel de Moa­bit, don­de ya estu­ve bajo Hitler? ¿Por qué el can­ci­ller ha deja­do que yo vola­ra a Mos­cú para des­pués hacer pre­sión a Mos­cú y a Chi­le para que me expi­die­ran, con­tra cual­quier prin­ci­pio del dere­cho inter­na­cio­nal? ¿Por qué los médi­cos rusos que hicie­ron el diag­nós­ti­co correc­to en el pri­mer examen lo tuvie­ron que fal­si­fi­car más tar­de? ¿Por qué yo y mis com­pa­ñe­ros, que no están mucho mejor que yo de salud, fui­mos arras­tra­dos de fren­te al pue­blo como hacían anti­gua­men­te los empe­ra­do­res roma­nos con sus adver­sa­rios pri­sio­ne­ros?
No sé si todo esto ten­ga una expli­ca­ción racio­nal. Qui­zás se con­fir­ma el dicho anti­guo de que aque­llo que Dios quie­re per­der antes lo obce­ca. Una cosa sí que­da cla­ra, y es que todos los hom­bres polí­ti­cos que en un tiem­po me pedían audien­cia y se sen­tían a su vez con­ten­tos de reci­bir­me, no sal­drán libres de este pro­ce­so. Tam­bién los niños en Ale­ma­nia sabían que había hom­bres que habían sido muer­tos en el muro y que entre los polí­ti­cos vivos el máxi­mo res­pon­sa­ble del muro era yo, pre­si­den­te del Con­se­jo Nacio­nal de la Defen­sa, secre­ta­rio gene­ral, pre­si­den­te del Con­se­jo de Esta­do de la RDA. Por lo tan­to no hay más que dos posi­bi­li­da­des: la pri­me­ra es que los seño­res polí­ti­cos de la RFA hayan cons­cien­te­men­te, libre­men­te e inclu­so ávi­da­men­te, tra­ta­do de tener rela­cio­nes con un ase­sino. La segun­da es que ellos cons­cien­te­men­te y con satis­fac­ción dejen aho­ra que un ino­cen­te sea cul­pa­do de homi­ci­dio. De estas dos posi­bi­li­da­des nin­gu­na los hono­ra. No hay una ter­ce­ra posi­bi­li­dad. Quien acep­ta un dile­ma de este tipo y resul­ta por lo tan­to, ya sea en un caso como en el otro, una per­so­na sin carác­ter, es cie­go o per­si­gue otros fines que le pre­sio­nan más que su pro­pio honor.
Admi­ta­mos inclu­so que ni el señor Kohl, ni el señor Kin­kel, ni los otros minis­tros y diri­gen­tes de par­ti­do de la Repú­bli­ca Fede­ral Ale­ma­na sean cie­gos (cosa que no sería capaz de excluir). Que­da enton­ces, como obje­ti­vo polí­ti­co de este pro­ce­so, la volun­tad de des­acre­di­tar total­men­te a la RDA y con ella al Socia­lis­mo en Ale­ma­nia. La caí­da de la RDA y del Socia­lis­mo en Ale­ma­nia y en Euro­pa evi­den­te­men­te no les bas­ta toda­vía. Tie­nen que eli­mi­nar todo aque­llo que pue­da mos­trar este perío­do en el cual los obre­ros y los cam­pe­si­nos gober­na­ron en una luz dife­ren­te de aque­lla de la per­ver­sión y del deli­to. La vic­to­ria de la eco­no­mía de mer­ca­do (como lla­man hoy eufe­mís­ti­ca­men­te al capi­ta­lis­mo) debe ser abso­lu­ta, de la mis­ma for­ma que la derro­ta del socia­lis­mo. Se debe hacer de mane­ra, como decía Hitler antes de Sta­lin­gra­do, que ese enemi­go no se pue­da levan­tar más. Los capi­ta­lis­tas ale­ma­nes siem­pre han teni­do una incli­na­ción por lo abso­lu­to.
La fina­li­dad de este pro­ce­so, esta volun­tad de ase­si­nar una vez más al socia­lis­mo ya dado por muer­to, mues­tra cual es la valo­ra­ción que el señor Kohl, el gobierno y tam­bién la opo­si­ción del la RFA, dan de la situa­ción. El capi­ta­lis­mo ha ven­ci­do eco­nó­mi­ca­men­te cavan­do su pro­pia sepul­tu­ra, de la mis­ma for­ma que hizo Hitler ven­cien­do mili­tar­men­te. En todo el mun­do el capi­ta­lis­mo ha entra­do en una cri­sis sin sali­da. No le ha que­da­do otra elec­ción que pro­fun­di­zar en un caos eco­ló­gi­co y social o bien acep­tar la renun­cia a la pro­pie­dad pri­va­da de los medios de pro­duc­ción y por con­se­cuen­cia el socia­lis­mo. Las dos alter­na­ti­vas sig­ni­fi­can su final. Pero para los pode­ro­sos de la Repú­bli­ca Fede­ral Ale­ma­na el peli­gro más gra­ve es cla­ra­men­te el Socia­lis­mo. Y este pro­ce­so debe ser­vir para pre­ve­nir­lo, así como deber ser­vir para pre­ve­nir­lo toda la cam­pa­ña con­tra la ya des­apa­re­ci­da RDA, que debe ser tacha­da de esta­do injus­to e ile­gal.
Todos los casos de muer­te por razo­nes no natu­ra­les en nues­tro país siem­pre nos afec­ta­ron. Las muer­tes en el muro no solo nos afec­ta­ron huma­na­men­te, sino que tam­bién nos daña­ron polí­ti­ca­men­te. Yo, más que nin­gún otro, lle­vo des­de mayo de 1971 el peso de la res­pon­sa­bi­li­dad polí­ti­ca del hecho de que se haya dis­pa­ra­do en la fron­te­ra entre la RDA y la RFA, entre el Pac­to de Var­so­via y la OTAN. Es una gran res­pon­sa­bi­li­dad, cla­ro. Diré más ade­lan­te por qué la he asu­mi­da. Pero aho­ra, en oca­sión de lo que cons­ti­tu­ye la fina­li­dad polí­ti­ca de este pro­ce­so, no pue­do dejar de sub­ra­yar tam­bién los tipos de medios que han sido uti­li­za­dos para tra­tar de lograr el obje­ti­vo de difa­mar a la RDA. Los medios uti­li­za­dos son los muer­tos en el muro. Estos muer­tos deben ser­vir y sir­ven para hacer ape­te­ci­ble a los medios este pro­ce­so, así como otros ante­rior­men­te. Entre los muer­tos fal­tan sin embar­go los guar­dias de la fron­te­ra de la RDA ase­si­na­dos. Ya hemos vis­to, y sobre todo ya habéis vis­to, como las imá­ge­nes de los muer­tos han sido obje­to de mer­ca­do, sin res­pe­to por la pie­dad y la decen­cia. Estos son los medios con los cua­les se hace polí­ti­ca y se crea el cli­ma favo­ra­ble. Así se usan, o mejor dicho, así se abu­sa de los muer­tos de la lucha que los patro­nes con­du­cen para man­te­ner la pro­pie­dad capi­ta­lis­ta. Por­que de esto y de más nada se tra­ta la lucha con­tra el Socia­lis­mo. Los muer­tos se nece­si­tan para mos­trar cuan­to injus­tas e inhu­ma­nas fue­ran la RDA y el Socia­lis­mo y tam­bién para des­viar la aten­ción de la mise­ria del pre­sen­te y de las víc­ti­mas de la eco­no­mía de mer­ca­do. Todo esto muy bien rea­li­za­do demo­crá­ti­ca­men­te, legal­men­te, cris­tia­na­men­te, huma­na­men­te y por el bien del pue­blo ale­mán.
¡Pobre Ale­ma­nia!
Aho­ra entre­mos en los méri­tos. Los pro­cu­ra­do­res de la ciu­dad de pri­me­ra línea nos acu­san de homi­ci­dio como a cri­mi­na­les comu­nes. Dado que per­so­nal­men­te no hemos mata­do a nin­gu­na de las 68 per­so­nas cuya muer­te se nos hace car­go en la acu­sa­ción, y dado que evi­den­te­men­te no hemos ni siquie­ra orde­na­do ante­rior­men­te su muer­te, ni hemos pro­vo­ca­do de nin­gu­na mane­ra su muer­te, he aquí que lo que la acu­sa­ción, en la pági­na 9, me impug­na lite­ral­men­te:
«es… de haber orde­na­do, en cali­dad de secre­ta­rio del Con­se­jo Nacio­nal de la Defen­sa y res­pon­sa­ble de los pro­ble­mas de segu­ri­dad del CC y del SED, de inten­si­fi­car las obras de fron­te­ra alre­de­dor de Ber­lín (oes­te) y de barre­ras en la fron­te­ra con la RFA para hacer impo­si­ble el paso».
Más ade­lan­te la acu­sa­ción me impug­na la par­ti­ci­pa­ción en 17 sesio­nes del CND des­de el 29/​11/​1961 al 1/​7/​1983 con las deci­sio­nes de:
«cons­truir ulte­rio­res barre­ras de minas de frag­men­ta­ción (don­de la pala­bra “ulte­rio­res” da a enten­der que las fuer­zas arma­das sovié­ti­cas habían ya ins­ta­la­do este tipo de barre­ras);
mejo­rar el sis­te­ma de segu­ri­dad de la fron­te­ra y el adies­tra­mien­to en el uso de las armas por par­te de los guar­dias de fron­te­ra;
impe­dir el paso de las fron­te­ras».
Se me impug­na ade­más de «haber decla­ra­do el 3/​5/​1974 la nece­si­dad de recu­rrir sin escrú­pu­los a las armas de fue­go» (algo que no es cier­to) y al final de «haber vota­do a favor del pro­yec­to de ley de fron­te­ras que entró en vigor el 1° de mayo de 1982».
Las acu­sa­cio­nes en con­tra mía, o en con­tra de noso­tros, se refie­ren por lo tan­to a decre­tos del Con­se­jo Nacio­nal de la Defen­sa, decre­tos de un órgano cons­ti­tu­cio­nal de la RDA. Obje­to del enjui­cia­mien­to es enton­ces la polí­ti­ca de la RDA, son las deci­sio­nes toma­das por el CND para defen­der y pre­ser­var la RDA como Esta­do. Este jui­cio sir­ve para cri­mi­na­li­zar esta polí­ti­ca. La RDA debe ser mar­ca­da como Esta­do ile­gal e injus­to y todos aque­llos que la asis­tie­ron deben ser eti­que­ta­dos de cri­mi­na­les. La per­se­cu­ción con­tra dece­nas de miles y posi­bles cen­te­na­res de miles de ciu­da­da­nos de la RDA, de los cua­les ya habla el tri­bu­nal: este es el ver­da­de­ro obje­ti­vo de este pro­ce­so, pre­pa­ra­do como pro­ce­so pilo­to con­tra los guar­dias de fron­te­ra y acom­pa­ña­do por otros innu­me­ra­bles pro­ce­sos dis­cri­mi­na­to­rios de los ciu­da­da­nos de la RDA, con­du­ci­dos fren­te a tri­bu­na­les civi­les, socia­les, del tra­ba­jo o admi­nis­tra­ti­vos, no solo por muchí­si­mas accio­nes admi­nis­tra­ti­vas. Por lo tan­to no está en jue­go sola­men­te mi per­so­na y la de los otros impu­tados en este pro­ce­so, está en jue­go mucho más, está en jue­go el futu­ro de Ale­ma­nia y de Euro­pa, e inclu­so del mun­do que, con el final de la gue­rra fría y con las nue­vas men­ta­li­da­des, pare­ce­ría que entra­ra en una fase muy posi­ti­va. Aquí no solo con­ti­núa la gue­rra fría sino que se quie­re con­so­li­dar los cimien­tos de la Euro­pa de los ricos. La idea de la jus­ti­cia social debe ser sofo­ca­da de una vez por todas. Mar­car­nos como ase­si­nos sir­ve para esto.
Yo soy el últi­mo en opo­ner­me a nor­mas mora­les y lega­les que sir­van para juz­gar y con­de­nar a los hom­bres polí­ti­cos. Pero tres con­di­cio­nes deben ser satis­fe­chas:
Las reglas deben ser for­mu­la­das con pre­ce­den­cia.
Estas deben valer de la mis­ma mane­ra para todos los hom­bres polí­ti­cos.
La sen­ten­cia debe ser pro­nun­cia­da por un tri­bu­nal que esté por enci­ma de las par­tes, un tri­bu­nal, por lo tan­to, que no esté com­pues­to ni de ami­gos ni de enemi­gos de los acu­sa­dos.
Me pare­ce que estas son con­di­cio­nes obvias, sin embar­go en el mun­do actual no me resul­ta que pue­dan ser toda­vía satis­fe­chas. Si uste­des hoy dan sesión a un jui­cio en mi con­tra, lo hacen como tri­bu­nal de ven­ce­do­res con­tra ven­ci­dos. Este hecho es una expre­sión de la corre­la­ción de fuer­zas reales, pero no pue­de pre­ten­der vali­dez jurí­di­ca ni cons­ti­tuir un acto de jus­ti­cia.
Bas­ta­rían estos argu­men­tos para demos­trar la ile­ga­li­dad de la acu­sa­ción. Pero para que no nos apar­te­mos en la dis­cu­sión ni siquie­ra en los deta­lles, quie­ro decir yo lo que la acu­sa­ción, ya sea por mala fe o por cegue­ra, no dice.
Ya hemos cita­do las pala­bras con las cua­les la acu­sa­ción ini­cia la enu­me­ra­ción cro­no­ló­gi­ca de los hechos que se impu­tan:
«El 12 de agos­to de 1961 el impu­tado Honec­ker, en cali­dad de secre­ta­rio del CND y res­pon­sa­ble de los pro­ble­mas de la segu­ri­dad del CC del SED orde­na­ba inten­si­fi­car las obras de fron­te­ra alre­de­dor de Ber­lín (oes­te) y las barre­ras de las fron­te­ras con la RFA para hacer impo­si­ble el paso».
Esta mane­ra de ver la his­to­ria es dema­sia­do elo­cuen­te. ¡El res­pon­sa­ble de los pro­ble­mas de segu­ri­dad del CC del SED en 1961 daba dis­po­si­cio­nes sobre un hecho que podía cam­biar la his­to­ria del mun­do! Aquí se supera la auto­iro­nía de los ciu­da­da­nos de la RDA que lla­ma­ban a su país «la más gran­de RDA del mun­do». Está bien que hoy Enno von Löwens­tein tra­te de engran­de­cer a la RDA para dar­le así más valor a la vic­to­ria de la RFA, pero ni siquie­ra esta ala dere­cha del perio­dis­mo polí­ti­co ale­mán logra hacer de la RDA una gran poten­cia mun­dial. Esto que­da como pre­rro­ga­ti­va de «la auto­ri­dad más obje­ti­va del mun­do», el tri­bu­nal de la repú­bli­ca. Cada cual es due­ño de vol­ver­se ridícu­lo fren­te a la his­to­ria al pro­pio pla­cer. Pero en todo caso la cons­truc­ción del muro se deci­dió en Mos­cú el 5/​8/​1961 en una reu­nión de los Esta­dos del Pac­to de Var­so­via. En aque­lla alian­za entre los paí­ses socia­lis­tas, la RDA era un miem­bro impor­tan­te, pero no la poten­cia guía. Esto el tri­bu­nal lo pue­de dar por con­fir­ma­do sin nece­si­dad de demos­tra­ción.
Dado que noso­tros, como ya he dicho, de per­so­na no hemos dado muer­te a nadie, ni hemos orde­na­do direc­ta­men­te matar a nadie, la acción homi­ci­da se reco­no­ce en la cons­truc­ción del muro, en haber­lo man­te­ni­do en pie y en la impo­si­ción de prohi­bi­ción de aban­do­nar la RDA sin auto­ri­za­ción esta­tal. Y natu­ral­men­te esto no ten­dría nada que ver con la polí­ti­ca. Así al menos sos­tie­ne la juris­pru­den­cia ale­ma­na. Pero no lo podrá sos­te­ner fren­te a la his­to­ria o al racio­ci­nio humano. No hará otra cosa que trai­cio­nar una vez más sus orí­ge­nes y mos­trar de qué espí­ri­tu es hija y hacia dón­de se diri­ge Ale­ma­nia.
Todos los que en aque­lla épo­ca tuvi­mos la res­pon­sa­bi­li­dad de gobierno en los paí­ses del Pac­to de Var­so­via toma­mos esas deci­sio­nes polí­ti­cas colec­ti­va­men­te. No lo digo para des­car­gar mi res­pon­sa­bi­li­dad en los otros, lo digo sola­men­te por­que así fue y no de otra for­ma, y yo estoy con­ven­ci­do de que aque­lla deci­sión de enton­ces, del 1961, fue jus­ta y así que­da­ría has­ta que no hubie­ra ter­mi­na­do el con­flic­to entre EEUU y la URSS. Aque­lla deci­sión polí­ti­ca y los con­ven­ci­mien­tos que la dic­ta­ron cons­ti­tu­yen pre­ci­sa­men­te el obje­ti­vo de este pro­ce­so. Se nece­si­ta ser cie­go o cerrar los ojos con cono­ci­mien­to de cau­sa ante los acon­te­ci­mien­tos del pasa­do para no reco­no­cer que esto es un pro­ce­so polí­ti­co de los ven­ci­dos con­tra los ven­ce­do­res, para no enten­der que ello sig­ni­fi­ca defor­mar la his­to­ria por moti­va­cio­nes de orden polí­ti­co. Uste­des ase­gu­ran que aque­lla deci­sión polí­ti­ca fue inco­rrec­ta y cul­pan a mí y a mis com­pa­ñe­ros como res­pon­sa­bles pena­les por los muer­tos en el muro. Pues yo les digo que la deci­sión que uste­des retie­nen jus­ta habría cau­sa­do miles o millo­nes de muer­tos. De esto esta­ba y estoy toda­vía con­ven­ci­do y creo que tam­bién mis com­pa­ñe­ros lo estén. Es por esta con­vic­ción polí­ti­ca por la cual nos encon­tra­mos aquí delan­te de uste­des. Y uste­des nos con­de­na­rán por­que tie­nen una opi­nión polí­ti­ca dife­ren­te a la nues­tra.
El cómo y el por qué se haya lle­ga­do a la cons­truc­ción del muro no pare­ce que intere­se a la acu­sa­ción públi­ca. Sobre esto la acu­sa­ción no gas­ta una pala­bra. Las cau­sas y las cir­cuns­tan­cias vie­nen igno­ra­das del todo, la cade­na de los acon­te­ci­mien­tos his­tó­ri­cos se rom­pe arbi­tra­ria­men­te. Erich Honec­ker ha cons­trui­do y man­te­ni­do en pie el muro. Stop. Esta es la repre­sen­ta­ción sim­plis­ta que los juris­tas ale­ma­nes aca­ban por dar de la his­to­ria. Lo úni­co que les intere­sa es que los comu­nis­tas sean mar­ca­dos como cri­mi­na­les y como tal con­de­na­dos. Los ale­ma­nes, en reali­dad, están per­fec­ta­men­te en con­di­cio­nes de saber cómo se lle­gó al muro y de cono­cer las razo­nes por las cua­les en el muro se dis­pa­ró. Pero ya que la acu­sa­ción se com­por­ta como si cons­truir muros y matar gen­te sea una carac­te­rís­ti­ca pecu­liar del socia­lis­mo y como si “delin­cuen­tes” ais­la­dos como yo y mis com­pa­ñe­ros tuvie­ran toda la res­pon­sa­bi­li­dad, me veo obli­ga­do, a pesar de no ser un his­to­ria­dor, a resu­mir la his­to­ria que dio lugar al muro.
Sus orí­ge­nes vie­nen de lejos. Nos con­du­cen a la for­ma­ción del capi­ta­lis­mo y del pro­le­ta­ria­do. Pero el ini­cio inme­dia­to de la tra­ge­dia de la últi­ma fase de la his­to­ria ale­ma­na se sitúa en el año 1933. En ese año, como es cono­ci­do, muchos ale­ma­nes vota­ron en elec­cio­nes libres por el par­ti­do nazi y el pre­si­den­te Hin­den­burg, que había sido ele­gi­do a su vez libre­men­te en 1932, con­fi­rió demo­crá­ti­ca­men­te a Adolf Hitler las fun­cio­nes de jefe del gobierno. Inme­dia­ta­men­te des­pués los pre­de­ce­so­res polí­ti­cos de los actua­les par­ti­dos domi­nan­tes, con excep­ción del SPD, vota­ron con ple­nos pode­res, dan­do a Hitler pode­res abso­lu­tos dic­ta­to­ria­les. Sola­men­te los comu­nis­tas antes de aque­llas elec­cio­nes habían dicho: “quien vota a Hin­den­brug vota a Hitler, quien vota a Hitler vota por la gue­rra”. Al momen­to del voto por los ple­nos pode­res los dipu­tados comu­nis­tas ya habían sido ale­ja­dos del Reichs­tag, muchos comu­nis­tas habían sido arres­ta­dos o vivían en la clan­des­ti­ni­dad. Ya enton­ces la ile­ga­li­za­ción de los comu­nis­tas fue la señal del final de la demo­cra­cia en Ale­ma­nia.
No ape­nas Hitler fue hecho jefe de gobierno, Ale­ma­nia cono­ce su pri­mer mila­gro eco­nó­mi­co. Se ven­cía la des­ocu­pa­ción, los bonos Volks­wa­gen anda­ban bien y el áni­mo ardien­te del pue­blo lle­va­ba a aplas­tar y a ase­si­nar a los judíos. El pue­blo ale­mán en su mayo­ría esta­ba feliz y con­ten­to.
Cuan­do esta­lló la segun­da gue­rra mun­dial y las fan­fa­rrias anun­cia­ban la gue­rra relám­pa­go con­tra Polo­nia, Norue­ga, Dina­mar­ca, Bél­gi­ca, Holan­da, Luxem­bur­go, Fran­cia, Yugos­la­via, Gre­cia, el entu­sias­mo no cono­ció más lími­tes. Los cora­zo­nes de casi todos los ale­ma­nes pal­pi­ta­ban al uní­sono con el de su can­ci­ller, el más gran­de duce de todos los tiem­pos. Nin­guno ima­gi­na­ba que el impe­rio mile­na­rio dura­ría sola­men­te 12 años.
Cuan­do en 1945 todo se con­vir­tió en rui­nas, Ale­ma­nia no se encon­tró como due­ña del mun­do, como pre­de­cía una muy cono­ci­da can­ción nazi, sino total­men­te domi­na­da por los alia­dos. Ale­ma­nia se divi­dió en cua­tro zonas. No exis­tía abso­lu­ta­men­te liber­tad para trans­fe­rir­se de una zona a la otra. Ni siquie­ra para los emi­gra­dos ale­ma­nes que, como Gerhart Eis­ler, que­rían regre­sar a Ale­ma­nia des­de los EEUU.
En los EEUU exis­tían pla­nes (por ejem­plo el plan Mor­genthau) que pre­veían la divi­sión per­pe­tua de Ale­ma­nia en varios esta­dos. Jus­ta­men­te como res­pues­ta a estos pla­nes Sta­lin pro­nun­ció las famo­sas pala­bras: «Los Hitler vie­nen y van, el pue­blo ale­mán y el Esta­do ale­mán se que­dan ». Pero la uni­dad de Ale­ma­nia, que en aquel tiem­po la URSS que­ría que se man­tu­vie­ra, no se reali­zó. Por efec­to de la gue­rra fría pro­cla­ma­da por los EEUU en 1947, Ale­ma­nia, con la fusión de dos y des­pués de tres zonas, con la refor­ma mone­ta­ria, y final­men­te con la cons­ti­tu­ción en mayo de 1949 de la RFA, se divi­dió por un lar­go perío­do en dos par­tes. Como se ve por las suce­sio­nes tem­po­ra­les, esta divi­sión no fue obra de los comu­nis­tas, sino de los alia­dos occi­den­ta­les y de Kon­rad Ade­nauer. La cons­ti­tu­ción de la RDA siguió en un segun­do tiem­po y fue la con­se­cuen­cia lógi­ca de la cons­ti­tu­ción de la RFA. A esta altu­ra ya se habían for­ma­do dos Esta­dos ale­ma­nes dife­ren­tes. Pero la RFA no tenía nin­gu­nas inten­sio­nes de reco­no­cer a la RDA y de esta­ble­cer con ella rela­cio­nes pací­fi­cas. La RFA pre­ten­día más bien ser la úni­ca repre­sen­tan­te de toda Ale­ma­nia y de todos los ale­ma­nes. Con la ayu­da de los alia­dos pro­cla­mó un embar­go eco­nó­mi­co y tra­tó por esa vía de ais­lar a la RDA eco­nó­mi­ca­men­te y polí­ti­ca­men­te. Una polí­ti­ca de agre­sión sin gue­rra: así se pue­de defi­nir la línea segui­da por la RFA con res­pec­to a la RDA. Esta fue la for­ma que asu­mió la gue­rra fría en el sue­lo ale­mán.
Fue esta la polí­ti­ca que lle­vó al muro.
Honec­ker y Ceau­ses­cu: ambos defen­die­ron sus
prin­ci­pios y a sus pue­blos has­ta el final
Des­pués de la entra­da de la RFA en la OTAN, la RDA se adhi­rió al Pac­to de Var­so­via. Los dos Esta­dos ale­ma­nes se enfren­ta­ron como Esta­dos miem­bros de alian­zas mili­ta­res hos­ti­les.
La RFA era más fuer­te que la RDA bajo varios aspec­tos: por núme­ro de habi­tan­tes, poten­cia eco­nó­mi­ca, unio­nes polí­ti­cas y eco­nó­mi­cas. Gra­cias al plan Marshall y al pago de repa­ra­cio­nes meno­res uste­des tuvie­ron que sopor­tar las con­se­cuen­cias de la gue­rra en medi­da redu­ci­da. La RFA dis­po­nía de mayo­res rique­zas natu­ra­les y de un terri­to­rio más amplio. Y explo­tó esta múl­ti­ple supe­rio­ri­dad en todos las mane­ras, pero sobre todo pro­me­tien­do a los ciu­da­da­nos de la RDA ven­ta­jas mate­ria­les si aban­do­na­ban su país. Muchos ciu­da­da­nos de la RDA no resis­tie­ron a esta ten­ta­ción e hicie­ron lo que los polí­ti­cos de la RFA se espe­ra­ban que hicie­ran: “vota­ron con los pies”. El éxi­to eco­nó­mi­co ejer­ció una atrac­ción fatal en los ale­ma­nes des­pués de 1945 no menos de lo que acon­te­ció des­pués de 1933.
La RDA y los Esta­dos alia­dos del Pac­to de Var­so­via se vinie­ron a encon­trar en una situa­ción difí­cil. La polí­ti­ca del roll back pare­cía coro­nar­se de éxi­to en Ale­ma­nia. La OTAN se pres­ta­ba a exten­der su área de influen­cia has­ta el Oder.
Esta polí­ti­ca pro­du­jo en 1961 una situa­ción de ten­sión en Ale­ma­nia que ponía en peli­gro la paz mun­dial. La huma­ni­dad se encon­tró al bor­de de una gue­rra ató­mi­ca. Esta era la situa­ción en el momen­to en que los Esta­dos del Pac­to de Var­so­via deci­die­ron la cons­truc­ción del muro. Nin­guno tomó esta deci­sión a la lige­ra. Por­que divi­día las fami­lias, pero tam­bién por­que era la señal de una debi­li­dad polí­ti­ca y eco­nó­mi­ca del Pac­to de Var­so­via con res­pec­to a la OTAN que podía ser com­pen­sa­da solo con medios mili­ta­res.
Polí­ti­cos emi­nen­tes fue­ra de Ale­ma­nia, pero inclu­so den­tro de la RFA, reco­no­cie­ron des­pués de 1961 que la cons­truc­ción del muro había dis­mi­nui­do la ten­sión en el mun­do.
Franz Josef Strauss escri­bió en sus memo­rias: “Con las cons­ti­tu­ción del muro la cri­sis, cier­ta­men­te no posi­ti­va para los ale­ma­nes, podría decir­se que no solo se con­tro­ló sino que se cerró efec­ti­va­men­te” (pag. 390). Ante­rior­men­te Strauss había habla­do de los pla­nes de bom­bar­deo ató­mi­co en el terri­to­rio de la RDA (pag. 388).
Yo creo que no hubie­ra exis­ti­do ni el Tra­ta­do Fun­da­men­tal [tra­ta­do que regu­la­ba las rela­cio­nes entre las dos Ale­ma­nias con­clui­do en diciem­bre de 1972, N.d.T.], ni el de Hel­sin­ki, ni la uni­dad de Ale­ma­nia si en aquel momen­to no se hubie­ra cons­trui­do el muro y si este hubie­ra sido derrum­ba­do antes del final de la gue­rra fría. Pien­so por lo tan­to que apro­ban­do la cons­truc­ción del muro y man­te­nien­do des­pués esa posi­ción ni yo ni mis com­pa­ñe­ros nos hemos man­cha­do de cul­pa algu­na, no sola­men­te des­de el pun­to de vis­ta del dere­cho, pero tam­bién des­de un pun­to de vis­ta moral y polí­ti­co.
Con res­pec­to a la his­to­ria de Ale­ma­nia esto evi­den­te­men­te es una nota al mar­gen, pero es nota­ble como aho­ra muchos ale­ma­nes, tan­to del oes­te como del este, verían con gus­to una reedi­ción del muro.
Pero tam­bién nos debe­mos pre­gun­tar qué cosa hubie­ra suce­di­do si hubié­ra­mos actua­do como la acu­sa­ción da por des­con­ta­do que debe­ría­mos haber hecho. Es decir, que no hubié­ra­mos eri­gi­do el muro, si hubié­ra­mos con­sen­ti­do a cual­quie­ra aban­do­nar al RDA, sen­tan­do así espon­tá­nea­men­te la ren­di­ción de la RDA ya en 1961. No hace fal­ta una fan­ta­sía espe­cial para enten­der los efec­tos que hubie­ra pro­du­ci­do una polí­ti­ca de este tipo. Bas­ta con­si­de­rar lo que suce­dió en 1956 en Hun­gría y en 1968 en la Repú­bli­ca Socia­lis­ta Che­cos­lo­va­ka. Las tro­pas sovié­ti­cas, que ya esta­ban pre­sen­tes, hubie­ran inter­ve­ni­do tam­bién en la RDA en 1961, exac­ta­men­te como habían hecho en los otros paí­ses. Tam­bién en Polo­nia Jaru­zels­ki pro­cla­mó el esta­do de emer­gen­cia en 1981 para impe­dir una inter­ven­ción de ese tipo.
La agu­di­za­ción de la cri­sis que habría­mos pro­vo­ca­do si nos hubié­ra­mos ate­ni­do al mode­lo que la acu­sa­ción retie­ne como el úni­co polí­ti­ca­men­te, moral­men­te y jurí­di­ca­men­te admi­si­ble habría impli­ca­do el ries­go de una ter­ce­ra gue­rra mun­dial. Noso­tros no había­mos que­ri­do y no podía­mos correr este ries­go. Si esto para uste­des es un cri­men pro­nun­cien uste­des mis­mos su pro­pia con­de­na ante la his­to­ria con su sen­ten­cia. Pero esto impor­ta­ría poco. Lo que más impor­ta es que la sen­ten­cia de uste­des cons­ti­tui­rá una señal para replan­tear las vie­jas con­tra­po­si­cio­nes en vez de remen­dar­las. En pre­sen­cia del peli­gro de colap­so eco­ló­gi­co del mun­do, uste­des vuel­ven a pro­po­ner la vie­ja estra­te­gia de cla­se de los años 30 y la polí­ti­ca de poten­cia típi­ca de Ale­ma­nia des­de los tiem­pos del can­ci­ller de hie­rro.
Si nos con­de­nan por nues­tras deci­sio­nes polí­ti­cas en 1961, y yo pien­so que uste­des lo harán, la sen­ten­cia será no sola­men­te fal­ta de todo fun­da­men­to jurí­di­co, no solo emi­ti­da por un tri­bu­nal par­cial, sino que tam­bién será una sen­ten­cia que igno­ra total­men­te las cos­tum­bres polí­ti­cas y los com­por­ta­mien­tos de aque­llos mis­mos paí­ses que gozan de vues­tro máxi­mo res­pe­to como Esta­do de dere­cho. En este con­tex­to no quie­ro en lo abso­lu­to, ni podría hacer la lis­ta de todos los casos en los cua­les duran­te en los últi­mos 28 años se han toma­do deci­sio­nes polí­ti­cas que han teni­do un cos­to de vidas huma­nas, por­que no quie­ro abu­sar de vues­tro tiem­po y de vues­tra sen­si­bi­li­dad. Tam­po­co podría recor­dar­me de todas. Sola­men­te quie­ro men­cio­nar algu­nas:
En 1963 el enton­ces pre­si­den­te de los EEUU Ken­nedy deci­dió enviar tro­pas a Viet­nam para ocu­par el lugar de los fran­ce­ses derro­ta­dos y hacer la gue­rra has­ta el 1975 con­tra los viet­na­mi­tas que com­ba­tie­ron por su liber­tad, inde­pen­den­cia y auto­de­ter­mi­na­ción. Esta deci­sión del pre­si­den­te de los EEUU, que impli­ca­ba una vio­la­ción evi­den­te de los dere­chos del hom­bre y del dere­cho inter­na­cio­nal, nun­ca ha reci­bi­do la míni­ma crí­ti­ca por par­te del gobierno de la RFA. Los pre­si­den­tes de los EEUU Ken­nedy, John­son y Nixon no han sido jamás lle­va­dos ante un tri­bu­nal y sus hono­res no han sufri­do la míni­ma man­cha, al menos no por aque­lla gue­rra. En este caso ni los sol­da­dos nor­te­ame­ri­ca­nos ni los viet­na­mi­tas han podi­do deci­dir libre­men­te si correr o no el ries­go de morir por una gue­rra injus­ta.
En 1981 Ingla­te­rra hace inter­ve­nir sus tro­pas en la Argen­ti­na para man­te­ner las islas Fal­kland como colo­nia del impe­rio. La “lady de hie­rro” se ase­gu­ró de esta for­ma una vic­to­ria elec­to­ral y su ima­gen no fue míni­ma­men­te oscu­re­ci­da, ni siquie­ra des­pués de su des­tino elec­to­ral. Nadie pen­só en acu­sar­la de homi­ci­dio.
En 1983 el pre­si­den­te Reagan orde­nó a sus tro­pas ocu­par Gra­na­da. No hay per­so­na que goce de mayor res­pe­to en Ale­ma­nia que este pre­si­den­te nor­te­ame­ri­cano. Evi­den­te­men­te resul­ta jus­to que las víc­ti­mas de esta empre­sa hubie­ran sido ase­si­na­das.
En 1986 Reagan bom­bar­dea en una acción de cas­ti­go las ciu­da­des de Trí­po­li y Ben­ga­si, sin pre­gun­tar­se si sus bom­bas habrían gol­pea­do cul­pa­bles o ino­cen­tes.
En 1989 el pre­si­den­te Bush orde­nó lle­var­se por la fuer­za de las armas de Pana­má al gene­ral Norie­ga. Miles de pana­me­ños ino­cen­tes fue­ron ase­si­na­dos. Pero para el pre­si­den­te ame­ri­cano esto no ha sig­ni­fi­ca­do la míni­ma man­cha, mucho menos ima­gi­nar una acu­sa­ción de homi­ci­dio.
La lis­ta podría con­ti­nuar a pla­cer. Sola­men­te men­cio­nar la con­duc­ta ingle­sa en Irlan­da podría pare­cer una mala edu­ca­ción.
Sobre los efec­tos que las armas de la Repú­bli­ca Fede­ral Ale­ma­na pro­du­cen en los kur­dos de Tur­quía o en los negros de Sudá­fri­ca se plan­tean inte­rro­gan­tes retó­ri­cos, pero nadie hace cuen­tas de los muer­tos y nadie lla­ma por nom­bre a los cul­pa­bles.
Hablo solo de paí­ses que son con­si­de­ra­dos mode­los de esta­do de dere­cho y recuer­do sola­men­te algu­na de sus deci­sio­nes polí­ti­cas. Cada cual pue­de fácil­men­te hacer una con­fron­ta­ción entre estas deci­sio­nes y la de eri­gir un muro en la fron­te­ra entre el Pac­to de Var­so­via y la OTAN.
Pero uste­des dirán que no pue­den ni debe­rían deci­dir res­pec­to a las accio­nes de otros paí­ses y que todo esto no les ata­ñe. Yo no creo sin embar­go que se pue­da hacer un jui­cio his­tó­ri­co sobre la RDA sin ana­li­zar lo que ha suce­di­do en otros paí­ses en el perío­do en el cual la RDA exis­tía como pro­duc­to del enfren­ta­mien­to entre los dos blo­ques. Creo tam­bién que las accio­nes polí­ti­cas pue­dan ser sola­men­te juz­ga­das en su con­tex­to. Si uste­des cie­rran los ojos sobre lo que ha suce­di­do en el mun­do fue­ra de Ale­ma­nia des­de 1961 has­ta 1989 no podrán pro­nun­ciar una sen­ten­cia jus­ta.
Pero inclu­so si uste­des se limi­tan a Ale­ma­nia, com­pa­ran­do las deci­sio­nes polí­ti­cas de los dos Esta­dos ale­ma­nes, una valo­ra­ción hones­ta y obje­ti­va no podría no ir en ven­ta­ja de la RDA. Quien nie­ga al pro­pio pue­blo el dere­cho al tra­ba­jo o el dere­cho a la casa, como suce­de en la RFA, car­ga la cuen­ta de que muchos sien­tan nega­do el dere­cho a la exis­ten­cia y no ten­gan otra solu­ción que qui­tar­se la vida. La des­ocu­pa­ción, las con­di­cio­nes de quie­nes no tie­nen casa, el abu­so de dro­gas, los crí­me­nes para pro­cu­rar­se la dro­ga y la cri­mi­na­li­dad en gene­ral son fru­tos de la deci­sión polí­ti­ca de la eco­no­mía de mer­ca­do. Inclu­so deci­sio­nes apa­ren­te­men­te neu­tra­les des­de el pun­to de vis­ta polí­ti­co como los lími­tes de velo­ci­dad en las carre­te­ras, son el pro­duc­to de un orden esta­tal en las cua­les son deter­mi­nan­tes no los polí­ti­cos libre­men­te ele­gi­dos sino los due­ños que no han sido ele­gi­dos por nadie. Si el depar­ta­men­to para los crí­me­nes come­ti­dos en el ejer­ci­cio del poder de la Cor­te supre­ma se ocu­pa­ra de vez de estas cosas, pron­to ten­dréis nue­va­men­te la posi­bi­li­dad de estre­char la mano a los repre­sen­tan­tes de la Repú­bli­ca Fede­ral Ale­ma­na. Esta vez sería en Moa­bit. Pero esto natu­ral­men­te no suce­de­rá por­que es jus­to que las víc­ti­mas de la eco­no­mía de mer­ca­do se qui­ten la vida.
No soy yo la per­so­na que pue­da hacer un balan­ce de la his­to­ria de la RDA. El momen­to de hacer­lo no ha lle­ga­do toda­vía. El balan­ce será deli­nea­do en el futu­ro y por otros.
Yo he dedi­ca­do mi exis­ten­cia a la RDA. Des­de mayo de 1971 sobre­to­do, he teni­do una res­pon­sa­bi­li­dad rele­van­te para su his­to­ria. Yo soy por con­si­guien­te par­te en cau­sa y ade­más de eso debi­li­ta­do por la edad y la enfer­me­dad. Y sin embar­go, lle­gan­do al final de mi vida, ten­go la cer­te­za de que la RDA no ha sido cons­ti­tui­da en vano. La RDA ha repre­sen­ta­do un sím­bo­lo de que el Socia­lis­mo es posi­ble y de que es mejor que el capi­ta­lis­mo. Se ha tra­ta­do de un expe­ri­men­to que ha falla­do. Pero por un expe­ri­men­to fra­ca­sa­do la huma­ni­dad nun­ca ha aban­do­na­do la bús­que­da de nue­vos cono­ci­mien­tos y de nue­vas vías. Se nece­si­ta aho­ra ana­li­zar las razo­nes por las cua­les este expe­ri­men­to ha falla­do. Segu­ra­men­te lo que ha suce­di­do se debe tam­bién a que noso­tros –me refie­ro a los res­pon­sa­bles de todos los paí­ses socia­lis­tas euro­peos- hemos come­ti­do erro­res que podrían haber­se evi­ta­do. Segu­ra­men­te ha fra­ca­sa­do en la RDA entre otras cosas por­que los ciu­da­da­nos de la RDA, así como otros ale­ma­nes antes que ellos, han sucum­bi­do a una deci­sión equi­vo­ca­da y por­que nues­tros adver­sa­rios eran toda­vía dema­sia­do pode­ro­sos. La expe­rien­cias his­tó­ri­cas de la RDA, jun­to a la de los otros paí­ses exso­cia­lis­tas, serán úti­les a millo­nes de hom­bres en paí­ses socia­lis­tas que toda­vía exis­ten y ser­vi­rán al mun­do del futu­ro. Quien se ha empe­ña­do con su pro­pio tra­ba­jo y con su pro­pia vida por la RDA no ha vivi­do en vano. Un núme­ro siem­pre mayor de per­so­nas del este se darán cuen­ta de que las con­di­cio­nes de vida de la RDA los habían defor­ma­do mucho menos de cuan­to la gen­te del oes­te no haya sido defor­ma­da por la eco­no­mía de mer­ca­do y que en las guar­de­rías y en las escue­las los niños de la RDA cre­cían más des­preo­cu­pa­dos, más feli­ces, más ins­trui­dos, más libres que los niños de las calles y de las pla­zas domi­na­das por la vio­len­cia de la RFA. Los enfer­mos se darán cuen­ta de que en el sis­te­ma sani­ta­rio de la RDA, no obs­tan­te el retra­so téc­ni­co, eran pacien­tes y no obje­tos comer­cia­les del mar­ke­ting médi­co. Los artis­tas com­pren­de­rán que la cen­su­ra, real o pre­sun­ta, de la RDA no podía pro­vo­car al arte los daños pro­du­ci­dos por la cen­su­ra del mer­ca­do. Los ciu­da­da­nos cons­ta­ta­rán que inclu­so suman­do la buro­cra­cia de la RDA y la cace­ría a los pro­duc­tos esca­sos no había nece­si­dad de que sacri­fi­ca­ran todo el tiem­po libre que tie­nen aho­ra que sacri­fi­car con la buro­cra­cia de la RFA. Los obre­ros y los cam­pe­si­nos se darán cuen­ta que la RFA es el Esta­do de los empre­sa­rios (o sea, de los capi­ta­lis­tas) y que no por casua­li­dad la RDA se lla­ma­ba Esta­do de los obre­ros y de los cam­pe­si­nos. Las muje­res le darán mayor valor, en la nue­va situa­ción, a la igual­dad y al dere­cho de deci­dir sobre su pro­pio cuer­po de los cua­les goza­ban en la RDA.
Des­pués de haber cono­ci­do de cer­ca las leyes y el dere­cho de la RFA muchos dirán con la seño­ra Boh­ley, a quien los comu­nis­tas no son de su agra­do: «Hemos pedi­do jus­ti­cia. Nos han dado otro Esta­do». Muchos com­pren­de­rán tam­bién que la liber­tad de deci­dir entre CDU/​CSU, SPD y FDP es sola­men­te una liber­tad apa­ren­te. Se darán cuen­ta de que en la vida de todos los días, espe­cial­men­te en el pues­to de tra­ba­jo, tenían mucha más liber­tad en la RDA que la que tie­nen aho­ra. En resu­men, la pro­tec­ción y la segu­ri­dad que la peque­ña RDA, tan pobre con res­pec­to a la RFA, garan­ti­za­ba a sus ciu­da­da­nos no serán ya mini­mi­za­das como cosas obvias, por­que la reali­dad coti­dia­na del capi­ta­lis­mo se encar­ga­rá aho­ra de hacer com­pren­der a todos cuan­to valio­sas eran.
El balan­ce de los cua­ren­ta años de his­to­ria de la RDA es dife­ren­te del que se pre­sen­ta por los polí­ti­cos y por los medios de masa. Con el paso del tiem­po esto se hará mucho más evi­den­te.
Que­réis trans­for­mar el pro­ce­so con­tra noso­tros, miem­bros del Con­se­jo Nacio­nal de la Defen­sa de la RDA, en un pro­ce­so de Nurem­berg con­tra los comu­nis­tas. Pero este ten­ta­ti­vo está des­ti­na­do al fra­ca­so. En la RDA no había cam­pos de con­cen­tra­ción, no habían cáma­ras de gas, sen­ten­cias polí­ti­cas de muer­te, tri­bu­na­les espe­cia­les, no esta­ban ni la Ges­ta­po ni las SS. La RDA no ha hecho la gue­rra y no ha come­ti­do crí­me­nes de gue­rra con­tra la huma­ni­dad. La RDA ha sido un país cohe­ren­te­men­te anti­fas­cis­ta que goza­ba de altí­si­mo pres­ti­gio inter­na­cio­nal por su empe­ño a favor de la paz.
El pro­ce­so con­tra noso­tros “peces gor­dos” de la RDA debe ser­vir de res­pues­ta a aque­llos que dicen que «aga­rran siem­pre los peces peque­ños, a los gran­des los dejan esca­par». Nues­tra con­de­na ser­vi­ría por tan­to a eli­mi­nar todo obs­tácu­lo para poder per­se­guir tam­bién a los “peces peque­ños”. Has­ta aho­ra, de todas for­mas, no se han dete­ni­do mucho para hacer­lo.
El pro­ce­so sir­ve para cons­truir las bases para eti­que­tar a la RDA de Esta­do injus­to e ile­gal. Un Esta­do gober­na­do por “cri­mi­na­les” y “homi­ci­das” de nues­tro cali­bre no pue­de ser otra cosa que ile­gal e injus­to. Quien esta­ba en estre­cha rela­ción con nues­tro Esta­do, quien era ciu­da­dano cons­cien­te de sus pro­pios debe­res debe ser mar­ca­do con el signo de Caín. Un Esta­do con­tra­rio al dere­cho no pue­de no ser diri­gi­do y gober­na­do por otra cosa que no sean “orga­ni­za­cio­nes cri­mi­na­les” como el Minis­te­rio de la Segu­ri­dad y el SED. Se invo­can cul­pas y con­de­nas colec­ti­vas en lugar de res­pon­sa­bi­li­da­des indi­vi­dua­les por­que así se pue­de enmas­ca­rar la fal­ta de prue­bas a los crí­me­nes atri­bui­dos. Exis­ten pas­to­res y párro­cos de la RDA que aho­ra son ser­vi­dos en ban­de­ja a una nue­va inqui­si­ción, una moder­na cace­ría de bru­jas. Millo­nes de per­so­nas son así emar­gi­na­das y pros­cri­tas de la socie­dad. Muchos ven redu­ci­das al extre­mo las posi­bi­li­da­des de exis­tir. Bas­ta ser regis­tra­do como “cola­bo­ra­dor infor­mal” para ser con­de­na­do a la muer­te civil. El perio­dis­ta autor de las denun­cias reci­be elo­gios y gran­des recom­pen­sas. De sus víc­ti­mas nadie se preo­cu­pa. El núme­ro de sui­ci­dios es tabú. Y todo esto suce­de a mano de un gobierno que se dice cris­tiano y libe­ral y ade­más con la tole­ran­cia e inclu­so el apo­yo de una opo­si­ción que no se mere­ce su nom­bre por lo que vale el cali­fi­ca­ti­vo “social”. Todo esto con la mar­ca de cali­dad del Esta­do de dere­chos que se han auto­atri­bui­do.
Este pro­ce­so tam­bién reve­la toda la dimen­sión polí­ti­ca como pro­ce­so a los anti­fas­cis­tas. En los momen­tos en que la cana­lla neo­na­zi enlo­que­ce impu­ne en las calles y los extran­je­ros son per­se­gui­dos y ase­si­na­dos como en Mölln, ahí es don­de el esta­do de dere­cho mues­tra toda su fuer­za arres­tan­do a los judíos que pro­tes­tan y per­si­guien­do a los comu­nis­tas. Para hacer esto no se que­jan de fal­ta de fun­cio­na­rios y de fon­dos. Estas son cosas que ya hemos vis­to en el pasa­do.
Este pro­ce­so, si que­re­mos resu­mir el con­te­ni­do polí­ti­co, se da en con­ti­nua­ción a la gue­rra fría y nie­ga la nue­va men­ta­li­dad. Este reve­la el ver­da­de­ro carác­ter polí­ti­co de esta Repú­bli­ca Fede­ral. La acu­sa­ción, las órde­nes de cap­tu­ra y la sen­ten­cia sobre la admi­si­bi­li­dad de la acu­sa­ción lle­van la hue­lla del extre­mo de la gue­rra fría. Las sen­ten­cias se recons­tru­yen con pre­ce­den­cia a 1964. Des­de enton­ces el mun­do ha cam­bia­do, pero la injus­ti­cia ale­ma­na embas­ta pro­ce­sos polí­ti­cos como en los tiem­pos de Gui­ller­mo II. Ha supe­ra­do ya la momen­tá­nea “debi­li­dad” polí­ti­ca libe­ral que la había afec­ta­do des­pués de 1968 y aho­ra ha recu­pe­ra­do la esplén­di­da for­ma anti­co­mu­nis­ta de un tiem­po.
De noso­tros se dice que somos dino­sau­rios inca­pa­ces de reno­var­nos. Este pro­ce­so hace ver don­de están en reali­dad los dino­sau­rios y quien es inca­paz de reno­var­se. Hacia el exte­rior se exhi­be una gran fle­xi­bi­li­dad. A Gor­ba­chov se le atri­bu­ye la ciu­da­da­nía hono­rí­fi­ca de Ber­lín y mag­ná­ni­ma­men­te se le per­do­na de haber elo­gia­do los así lla­ma­dos dis­pa­ra­do­res del muro ins­cri­bien­do su pro­pio nom­bre en el libro de honor de ellos. Inter­na­men­te se exhi­be ser «duros como el ace­ro de Krupp» y el vie­jo alia­do de Gor­ba­chov se man­da a un pro­ce­so. Gor­ba­chov y yo hemos sido expo­nen­tes del movi­mien­to comu­nis­ta inter­na­cio­nal. Se sabe que sobre algu­nos pun­tos esen­cia­les tenía­mos opi­nio­nes dife­ren­tes. En aque­lla fase, sin embar­go, yo pen­sa­ba que los ele­men­tos de diver­gen­cia fue­ran menos rele­van­tes de los que tenía­mos en común. El can­ci­ller fede­ral no me ha com­pa­ra­do a Goeb­bels, como ha hecho con otros, ni se lo hubie­ra nun­ca per­do­na­do. Ni para el can­ci­ller ni para Gor­ba­chov el pro­ce­so en con­tra mía cons­ti­tu­ye un obs­tácu­lo a su estre­cha amis­tad. Tam­bién esto es sig­ni­fi­ca­ti­vo.
Mis con­si­de­ra­cio­nes ter­mi­nan aquí. Hagan uste­des por lo tan­to lo que no pue­den dejar de hacer.
Fuen­te: Rebel­de­Mu­le. Tra­du­ci­do a par­tir de la ver­sión en ita­liano: Dis­cor­so di auto­di­fe­sa del com­pagno Erich Honec­ker pro­nun­cia­to davan­ti al tri­bu­na­le di Ber­lino (Vis­to en www​.laman​chao​bre​ra​.es)

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