La eco­no­mía según Sán­chez Gor­di­llo

Mari­na­le­da, gober­na­da por el Colec­ti­vo Uni­dad de los Tra­ba­ja­do­res-Blo­que Anda­luz de Izquier­das des­de 1979, ha apos­ta­do por un mode­lo eco­nó­mi­co alter­na­ti­vo que le ha per­mi­ti­do capear el tem­po­ral de la cri­sis.

Juan Manuel Sán­chez Gor­di­llo, quien ha aca­pa­ra­do las por­ta­das de los últi­mos días tras haber lide­ra­do una «expro­pia­ción for­zo­sa» de ali­men­tos en varios super­mer­ca­dos jun­to a sus com­pa­ñe­ros del Sin­di­ca­to Anda­luz de Tra­ba­ja­do­res (SAT) para entre­gár­se­los a los más nece­si­ta­dos.

Jun­to a su eterno com­pa­ñe­ro de lucha jor­na­le­ra, Die­go Caña­me­ro, Sán­chez Gor­di­llo ha sido un his­tó­ri­co diri­gen­te del Sin­di­ca­to de Obre­ros del Cam­po (SOC), colum­na ver­te­bral del actual SAT. Ade­más, des­de 1979 es alcal­de de Mari­na­le­da, una peque­ña loca­li­dad sevi­lla­na don­de duran­te los últi­mos 40 años la izquier­da ha teni­do una hege­mo­nía abso­lu­ta. El apo­yo y com­pro­mi­so de los veci­nos del pue­blo ha per­mi­ti­do poner en mar­cha un ver­da­de­ro expe­ri­men­to polí­ti­co y eco­nó­mi­co, una suer­te de isla socia­lis­ta en mitad del cam­po anda­luz.

Enemi­ga eter­na de los terra­te­nien­tes y la dere­cha, la Mari­na­le­da roja ha cami­na­do por la his­to­ria de Espa­ña des­de la Tran­si­ción, pasan­do por la entra­da en Euro­pa y el fin del refe­ren­te del comu­nis­mo con la caí­da de la Unión Sovié­ti­ca, has­ta el siglo XXI. Final­men­te, lle­gó la cri­sis eco­nó­mi­ca y esta pobla­ción anda­lu­za ha teni­do la opor­tu­ni­dad de pro­bar si su par­ti­cu­lar uto­pía en 25 kiló­me­tros cua­dra­dos es real­men­te una alter­na­ti­va fren­te a los mer­ca­dos. Su tasa de paro actual es del 0%.

Tra­ba­jo
Una bue­na par­te de los habi­tan­tes están emplea­dos en la Coope­ra­ti­va Humar – Mari­na­le­da S.C.A, crea­da por los pro­pios jor­na­le­ros tras años de lucha. Duran­te mucho, los cam­pe­si­nos estu­vie­ron ocu­pan­do las tie­rras de Humo­so, don­de hoy está la coope­ra­ti­va, y cada vez que lo hacían eran des­alo­ja­dos por la Guar­dia Civil. Final­men­te, en 1992 con­si­guie­ron su obje­ti­vo: «la tie­rra para el que la tra­ba­ja» y la fin­ca pasó a su pro­pie­dad. En su web acla­ran que su «obje­ti­vo no es el bene­fi­cio pri­va­do, sino la crea­ción de empleo median­te la ven­ta de pro­duc­tos hor­tí­co­las salu­da­bles y de cali­dad».

Todos los suel­dos en la coope­ra­ti­va son igua­les: unos 1.200 euros al mes En sus cam­pos se pro­du­cen habas, alca­cho­fas, pimien­tos del piqui­llo, pimien­tos morro­nes y acei­te de oli­va vir­gen extra, con­tro­la­dos por los mis­mos tra­ba­ja­do­res en todas las fases de pro­duc­ción. Las tie­rras, situa­das en la Vega del Genil, son pro­pie­dad de «toda la comu­ni­dad» y ade­más cuen­tan con una fábri­ca de con­ser­vas, una alma­za­ra, inver­na­de­ros, ins­ta­la­cio­nes de gana­de­ría y una tien­da. El sala­rio de todos los tra­ba­ja­do­res, sin impor­tar cuál sea su pues­to, es de 47 euros por jor­na­da, seis días por sema­na, a razón de 1.128 euros al mes por 35 horas sema­na­les.

En las tem­po­ra­das altas, en la coope­ra­ti­va lle­gan a tra­ba­jar alre­de­dor de 400 per­so­nas y como míni­mo hay unas cien. Pero cada pues­to de tra­ba­jo no es pro­pie­dad de un vecino en con­cre­to, sino que se van rotan­do para que todos pue­dan cobrar algo, siguien­do la máxi­ma de «tra­ba­jar menos para tra­ba­jar todos». Ade­más, tam­bién hay gen­te que tra­ba­ja en peque­ñas par­ce­las de su pro­pie­dad. El res­to de la eco­no­mía la ocu­pan sec­to­res bási­cos del medio rural, como tien­das, ser­vi­cios bási­cos y depor­tes. Prác­ti­ca­men­te todos en el pue­blo cobran lo mis­mo que un jor­na­le­ro, alre­de­dor de 1.200 euros al mes.

En una entre­vis­ta con­ce­di­da a Públi­co el mes pasa­do, el pro­pio Gor­di­llo expli­ca­ba cómo está afec­tan­do la cri­sis a Mari­na­le­da. «Se nota un poco en los pre­cios de los pro­duc­tos agrí­co­las y en la finan­cia­ción. Tene­mos pro­ble­mas de liqui­dez pero esta­mos ven­dien­do bien los pro­duc­tos». De esta for­ma, «en tér­mi­nos gene­ra­les, en la agri­cul­tu­ra y en la ali­men­ta­ción se ha nota­do menos en la cri­sis. Lo que ocu­rre es que la gen­te que se había ido del cam­po para tra­ba­jar en la cons­truc­ción está vol­vien­do en deman­da del empleo. Así que no sólo hay que man­te­ner el empleo que exis­te sino que hay que incre­men­tar­lo. La agri­cul­tu­ra eco­ló­gi­ca da más empleo que la tra­di­cio­nal, eso es cier­to. Cla­ro que para sal­var­la de la situa­ción de la cri­sis y del enca­re­ci­mien­to de los pro­duc­tos agra­rios, esta­mos inten­ta­do un comer­cio hori­zon­tal, con un diá­lo­go de coope­ra­ti­va a coope­ra­ti­va y esta­ble­cien­do rela­cio­nes con otros paí­ses don­de haya expe­rien­cias de este tipo».

Vivien­da
Los veci­nos ayu­dan en la cons­truc­ción de los blo­ques y lue­go pagan 15 euros al mes por una casa

Fren­te al ‘boom inmo­bi­lia­rio” y la espe­cu­la­ción que se apo­de­ró del ladri­llo espa­ñol duran­te las últi­mas déca­das, Mari­na­le­da deci­dió tirar pre­ci­sa­men­te por la direc­ción con­tra­ria. Allí es posi­ble tener una casa en bue­nas con­di­cio­nes, de 90 metros cua­dra­dos y con terra­za, por 15 euros al mes. La úni­ca con­di­ción es que, siguien­do la filo­so­fía asam­blea­ria y hori­zon­tal por la que guía todas sus acti­vi­da­des, cada per­so­na debe ayu­dar a la cons­truc­ción de su vivien­da. Con un sue­lo que ha con­se­gui­do alter­nan­do com­pra y expro­pia­ción, el Ayun­ta­mien­to ofre­ce un terreno y pro­por­cio­na los mate­ria­les nece­sa­rios para la cons­truc­ción de la vivien­da, que rea­li­zan los pro­pios inqui­li­nos o bien éstos pagan a alguien que les reem­pla­ce. De esta for­ma, paga a alba­ñi­les pro­fe­sio­na­les para que ase­so­ren a los veci­nos y lle­ven a cabo las labo­res más com­pli­ca­das. Ade­más, como medi­da para fomen­tar la cola­bo­ra­ción, los futu­ros veci­nos no saben cuál de las vivien­das que se edi­fi­can va a ser la suya en el futu­ro.

«Cuan­do tra­ba­jas cons­tru­yen­do la casa te pagan 800 euros al mes y la mitad del suel­do se reser­va para ir pagan­do la casa», rela­ta Juan José San­cho, un vecino de Mari­na­le­da que, pese a sus 21 años, for­ma par­te del ‘gru­po de acción” del Ayun­ta­mien­to que se encar­ga, a tra­vés de la asam­blea, de ges­tio­nar los asun­tos públi­cos de la loca­li­dad. Según él, «esta medi­da se ha toma­do para que no se pue­da espe­cu­lar con la vivien­da».

Edu­ca­ción
«Tene­mos todas las nece­si­da­des cubier­tas y la gen­te se aco­mo­da un poco». Don­de antes una gran par­te de los jor­na­le­ros ape­nas sabían escri­bir, hoy hay una guar­de­ría, una escue­la y un ins­ti­tu­to que tie­ne has­ta cuar­to de la ESO. Tan­to la guar­de­ría como el cole­gio cuen­tan con un ser­vi­cio de come­dor que cues­ta sólo 15 euros al mes. Sin embar­go, según rela­ta San­cho, «la tasa de fra­ca­so esco­lar es un poco alta, por­que la gen­te ve que tie­ne casa y tra­ba­jo ase­gu­ra­dos y muchos no ven la nece­si­dad de esfor­zar­se en los estu­dios. Es uno de los pun­tos que tene­mos que mejo­rar».

El com­pro­mi­so y la con­cien­cia polí­ti­ca entre los habi­tan­tes de Mari­na­le­da es supe­rior a la cual­quier otro pue­blo de la zona, y «es algo que tam­bién está muy pre­sen­te entre los jóve­nes», según San­cho. «Aquí todos los jóve­nes tie­nen ideas polí­ti­cas. Sin embar­go, nues­tro com­pro­mi­so que­da muy lejos que el que tuvie­ron nues­tros padres en su épo­ca, que lo die­ron todo por tener esto». A día de hoy «tene­mos todas las nece­si­da­des cubier­tas y la gen­te se aco­mo­da un poco».

Par­ti­ci­pa­ción polí­ti­ca
Los pila­res fun­da­men­ta­les sobre los que se sus­ten­ta el mode­lo eco­nó­mi­co de Mari­na­le­da son la igual­dad y la par­ti­ci­pa­ción del pue­blo. Y estos prin­ci­pios se expan­den a todos los ámbi­tos de la vida, tam­bién la polí­ti­ca. Allí no exis­te la Poli­cía y las deci­sio­nes polí­ti­cas se toman en una asam­blea en la que todos los veci­nos están lla­ma­dos a par­ti­ci­par.

«La asam­blea deci­de y el par­ti­do y el sin­di­ca­to hacen suya esa deci­sión y la apli­can en el Ayun­ta­mien­to»

Por otra par­te, «está el ‘gru­po de acción”, que tra­ta los temas urgen­tes más del día a día. No es un gru­po de ele­gi­dos, son las per­so­nas que quie­ren unir­se volun­ta­ria­men­te para repar­tir­se tareas que son nece­sa­rias hacer por el pue­blo», expli­ca San­cho. «Es un espa­cio muy hete­ro­gé­neo, en el que estoy des­de yo, que ten­go 21 años, has­ta el Sán­chez Gor­di­llo. Somos más o menos el mis­mo núme­ro de hom­bres y muje­res». Sin embar­go, una cosa tie­nen en común todos los que par­ti­ci­pan en él. Todos per­te­ne­cen «al movi­mien­to» y, en su sitio como Mari­na­le­da, «el par­ti­do (IU), el sin­di­ca­to (SAT) y el Ayun­ta­mien­to son par­te de un mis­mo todo. La asam­blea deci­de y el par­ti­do y el sin­di­ca­to hacen suya esa deci­sión y la apli­can en el Ayun­ta­mien­to».

En cuan­to a los impues­tos, «son muy bajos, los más bajos de toda la comar­ca», según San­cho. Los pre­su­pues­tos se eli­gen en ple­nos públi­cos y la gen­te en asam­blea va apro­ban­do cada par­ti­da que se rea­li­za. Lue­go, se va hacien­do barrio por barrio, pues cada uno cuen­ta con su pro­pia asam­blea de veci­nos, y es ésta la que se deci­de en qué se invier­te cada euro pro­ve­nien­te de la par­ti­do que ha des­ti­na­do el ayun­ta­mien­to.

Medio ambien­te
Siguien­do la doc­tri­na de la coor­di­na­do­ra inter­na­cio­nal Vía Cam­pe­si­na, en la cual está inte­gra­da el SAT, allí se tra­ba­ja la tie­rra «res­pe­tan­do el medio ambien­te, prac­ti­can­do una agri­cul­tu­ra 100% eco­ló­gi­ca», como anun­cia la coope­ra­ti­va en su web.

«En la coope­ra­ti­va siem­pre se ha tra­ta­do de fomen­tar la agri­cul­tu­ra manual, para crear más pues­tos de tra­ba­jo y ser más res­pe­tuo­sos con el eco­sis­te­ma», expli­ca San­cho. Ade­más, rela­ta, «se han eli­mi­na­do los ver­te­de­ros y todos los des­per­di­cios se lle­van a plan­tas de reci­cla­je». El Ayun­ta­mien­to pre­ten­de aho­ra ins­ta­lar su pro­pio Pun­to Ver­de en el pue­blo.

Articu­lo extra­ido de la web eco​co​sas​.com

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