Socia­lis­mo revo­lu­cio­na­rio en la encru­ci­ja­da- Borro­ka Garaia

A nivel polí­ti­co, “vivir de las ren­tas” sig­ni­fi­ca ges­tio­nar los avan­ces y con­quis­tas rea­li­za­das en un perio­do ante­rior. Todo movi­mien­to polí­ti­co en cier­ta mane­ra “vive de las ren­tas” ya que su actual situa­ción es en una bue­na par­te pro­duc­to del reco­rri­do his­tó­ri­co lle­va­do has­ta ese momen­to con­cre­to jun­to a las carac­te­rís­ti­cas que inci­den en el pre­sen­te.

Cuan­do se pro­du­cen cam­bios de cala­do que pue­den rom­per los ejes de una tra­yec­to­ria ese “vivir de las ren­tas” pue­de poner­se en entre­di­cho. Ya que de pro­du­cir­se es pro­ba­ble que en ese pro­ce­so des­apa­rez­can los ele­men­tos que han pro­pi­cia­do esas “ren­tas”. Diver­sos movi­mien­tos revo­lu­cio­na­rios que que­rien­do dar un vuel­co a la situa­ción han lle­va­do a cabo pro­ce­sos de cam­bio inten­so han aca­ba­do des­fi­gu­ra­dos prin­ci­pal­men­te por inten­tar dar una res­pues­ta con­cre­ta al momen­to polí­ti­co des­cui­dan­do medios y obje­ti­vos estra­té­gi­cos. Una vez per­di­do el refe­ren­te, la brú­ju­la se des­bo­ca y es muy difí­cil salir del cor­to-pla­cis­mo y las vague­da­des ideo­ló­gi­cas.

Y es que lo que estoy expo­nien­do tie­ne mucho de auto-crí­ti­ca. En este mis­mo blog ya se ha escri­to más de una vez que el movi­mien­to con­tes­ta­ta­rio vas­co es qui­zás el más poten­te de nues­tro entorno pero creo que está lle­gan­do el momen­to de poner a refle­xión cier­tas cosas que damos por hecho y que qui­zás en algu­nos apar­ta­dos se estén que­dan­do obso­le­tas o vayan camino de ello.

Si echa­mos un vis­ta­zo a Euro­pa hemos podi­do cons­ta­tar la efi­ca­cia de los plan­tea­mien­tos popu­la­res adop­ta­dos en Islan­dia, la ener­gía reno­va­da del movi­mien­to obre­ro en Gre­cia o ya en el mis­mo esta­do espa­ñol un rebro­te del espí­ri­tu con­tes­ta­ta­rio que se está tra­du­cien­do en una fres­cu­ra y diná­mi­cas de lucha que recuer­dan a épo­cas pasa­das de la his­to­ria de nues­tro pue­blo. Esa “mala ostia” o ener­gía popu­lar qui­zás sea un fac­tor que aquí este­mos per­dien­do.

Sin embar­go, soy de la opi­nión que aun así, en Eus­kal Herria se siguen dan­do todos los con­di­men­tos nece­sa­rios para no solo reno­var esa ener­gía popu­lar que nun­ca ha aban­do­na­do nues­tro pue­blo sino que ade­más exis­ten las con­di­cio­nes para un cam­bio radi­cal. Cosa que pro­ba­ble­men­te no exis­ta en nues­tro entorno debi­do a que la masa crí­ti­ca exis­ten­te en otros con­tex­tos esté lejos aún de la que afor­tu­na­da­men­te con­ta­mos en nues­tro pue­blo debi­do a una pra­xis revo­lu­cio­na­ria con­ti­nua­da de varias déca­das sin cor­tes ni des­can­sos. Debi­do al con­ti­nuis­mo revo­lu­cio­na­rio por lla­mar­lo de algu­na mane­ra.

De todos modos, es pro­ba­ble que en esta nue­va fase polí­ti­ca que se ha abier­to en Eus­kal Herria que cuen­ta con sus poten­cia­li­da­des pero tam­bién con su peli­gro­si­dad se haya lle­ga­do a un pun­to final de las “ren­tas gene­ra­das” y sea difí­cil encon­trar nue­vos gene­ra­do­res de ellas si excep­tua­mos el fren­te elec­to­ral. Lo cual pue­de hacer­nos entrar en una espe­cie de reali­dad vir­tual que nos colo­que con una visión de embu­do y no nos haga per­ca­tar­nos de la foto­gra­fía al com­ple­to.

Se ha habla­do mucho del cam­bio que supo­ne el aban­dono de la estra­te­gia polí­ti­co-mili­tar pero es más que pro­ba­ble que exis­tan otros fac­to­res que ten­gan con­se­cuen­cias bas­tan­te más supe­rio­res al mero aban­dono de la estra­te­gia arma­da y que ade­más estén rela­cio­na­dos no con meros ins­tru­men­tos de lucha sino con la via­bi­li­dad de obje­ti­vos estra­té­gi­cos.

La des­apa­ri­ción de diver­sos ele­men­tos orga­ni­za­ti­vos en el MLNV son ejem­plos impor­tan­tes. Ya que en defi­ni­ti­va el sig­ni­fi­ca­do real y pro­fun­do de tales deci­sio­nes supo­ne la des­apa­ri­ción de las herra­mien­tas que esta­ban des­ti­na­das a la tarea his­tó­ri­ca de ser­vir de puen­te entre la acu­mu­la­ción inde­pen­den­tis­ta y de izquier­das de dife­ren­te carác­ter e inten­si­dad hacia el pro­yec­to socia­lis­ta neto. Y asi­mis­mo ser el cable con­duc­tor de esa ener­gía socia­lis­ta hacia el comu­nis­mo por mucho que esa pala­bra haya esta­do sepul­ta­da en el dis­cur­so coti­diano de la izquier­da aber­tza­le. Y es que el socia­lis­mo no es otra cosa más que el pri­mer paso his­tó­ri­co nece­sa­rio en el desa­rro­llo de una socie­dad don­de ya no exis­ta la lucha de cla­ses, al ser éstas inexis­ten­tes. O sea, el comu­nis­mo. Esto es el abc de la izquier­da no social­de­mó­cra­ta y trans­for­ma­do­ra.

Es por ello que no sola­men­te se han pro­du­ci­do en los últi­mos tiem­pos una serie de cam­bios estra­té­gi­cos de cala­do sino que se ha que­da­do en el aire uno de los pila­res ideo­ló­gi­cos del pro­yec­to inde­pen­den­tis­ta y socia­lis­ta. Qui­zás no tan visi­ble en el ir y venir de la siem­pre inten­sa coyun­tu­ra polí­ti­ca vas­ca pero de varia­bles pro­fun­das.

Esto asi­mis­mo tie­ne con­se­cuen­cias direc­tas en la libe­ra­ción nacio­nal ya que la opre­sión nacio­nal es el eje prin­ci­pal don­de toma for­ma la lucha de cla­ses en Eus­kal Herria. No son nin­gu­na casua­li­dad las difi­cul­ta­des exis­ten­tes para acti­var la des­obe­dien­cia, la insu­mi­sión, el ten­sio­na­mien­to nece­sa­rio de cara a tum­bar el muro impo­si­ti­vo de los esta­dos sino que tie­ne en gran par­te un rela­ción direc­ta con todo esto.

En estos momen­tos de exten­sión elec­to­ral, de uni­da­des popu­la­res del pue­blo aber­tza­le de izquier­da, de la pro­pia izquier­da aber­tza­le y del sin­di­ca­lis­mo, no con­tar con las herra­mien­tas del socia­lis­mo revo­lu­cio­na­rio pue­de abo­car en rela­ción al pro­yec­to inde­pen­den­tis­ta y socia­lis­ta en su face­ta socio-eco­nó­mi­ca la repa­ra­ción del sis­te­ma, su par­cheo y mejo­ra en vez de su aniquilación/​transformación y en el apar­ta­do nacio­nal cho­car con­tra el muro de la impo­si­ción y hacer­nos aden­trar en la des­orien­ta­ción debi­do a la fal­ta de teo­ría y acción nece­sa­ria para derri­bar ese muro. Y de la mis­ma mane­ra el aban­dono pro­gre­si­vo de la cons­truc­ción nacio­nal y social afec­tan­do direc­ta­men­te a la efi­ca­cia del movi­mien­to popu­lar.

La fase de las “ren­tas” ha entra­do en un perio­do de fecha con cadu­ci­dad y harán fal­ta nue­vos gene­ra­do­res. La re-con­fi­gu­ra­ción del movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio socia­lis­ta vas­co y la crea­ción de un movi­mien­to de acción direc­ta en cla­ves des­obe­dien­tes que pue­da rom­per el pano­ra­ma de cier­ta iner­cia actual pue­de que sean dos de las cla­ves que jun­to al res­to de las fuer­zas de la uni­dad popu­lar de la izquier­da aber­tza­le que ten­drá que ser lo más amplia y fuer­te posi­ble con la apor­ta­ción de todos y jun­to a los alia­dos que inci­den a favor de la libe­ra­ción nacio­nal y social pue­den abrir nue­vas bre­chas. Aumen­tan­do pro­gre­si­va­men­te el cau­dal elec­to­ral y la masa crí­ti­ca, y acti­ván­do­la como fuer­za social de cho­que. Fuer­za sin la cual nin­gún pro­ce­so demo­crá­ti­co podrá lle­gar a buen puer­to y mucho menos dar el sal­to hacia un pro­ce­so de cam­bios radi­ca­les nece­sa­rios en el camino hacia el esta­do socia­lis­ta vas­co.

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