¿Por que se alza el mar­xis­mo de nue­vo?- Stuart Jeffries

El capi­ta­lis­mo está en cri­sis en todo el mun­do, pero, ¿cual dia­blos es la alter­na­ti­va? Pues, ¿qué pasa con las refle­xio­nes de un cier­to filó­so­fo ale­mán del siglo XIX? Sí, Karl Marx se va al mains­tream, y Dios sabe dón­de va a terminar.

El con­flic­to de cla­ses que antes pare­cía tan sen­ci­llo. Marx y Engels escri­bie­ron en el segun­do libro más ven­di­do de todos los tiem­pos, El Mani­fies­to Comu­nis­ta: «La bur­gue­sía pro­du­ce, ante todo, sus pro­pios sepul­tu­re­ros. Su hun­di­mien­to y la vic­to­ria del pro­le­ta­ria­do son igual­men­te inevi­ta­bles» (El libro más ven­di­do de todos los tiem­pos, por cier­to, es La Biblia, que sólo se sien­te como si fue­ra 50 Sha­des of Grey).

Hoy, 164 años des­pués de que Marx y Engels escri­bie­ron acer­ca de sepul­tu­re­ros, la ver­dad es que pasa casi exac­ta­men­te lo con­tra­rio. El pro­le­ta­ria­do, lejos de ente­rrar el capi­ta­lis­mo, lo man­tie­ne con vida. Exce­so de tra­ba­jo, los tra­ba­ja­do­res mal paga­dos, supues­ta­men­te libe­ra­dos por la revo­lu­ción socia­lis­ta más gran­de de la his­to­ria (la Revo­lu­ción Chi­na) son con­du­ci­dos al bor­de del sui­ci­dio para man­te­ner a los de Occi­den­te jugan­do con sus iPads.

La iro­nía ape­nas ha dis­mi­nui­do en los prin­ci­pa­les pen­sa­do­res mar­xis­tas de hoy. «La domi­na­ción del capi­ta­lis­mo a nivel mun­dial depen­de hoy de la exis­ten­cia de un par­ti­do comu­nis­ta chino que da, a las des­lo­ca­li­za­das empre­sas capi­ta­lis­tas, mano de obra bara­ta para bajar los pre­cios y pri­var a los tra­ba­ja­do­res de los dere­chos de auto­or­ga­ni­za­ción», dice Jac­ques Ran­ciè­re, el pen­sa­dor mar­xis­ta fran­cés y pro­fe­sor de Filo­so­fía en la Uni­ver­si­dad de París VIII.» Afor­tu­na­da­men­te, es posi­ble espe­rar un mun­do menos absur­do y más jus­to que el de hoy».

Esa espe­ran­za, tal vez, expli­ca otra ver­dad impro­ba­ble de nues­tros tiem­pos eco­nó­mi­ca­men­te catas­tró­fi­cos, el rena­ci­mien­to del inte­rés por Marx y el pen­sa­mien­to mar­xis­ta. Las ven­tas de El Capi­tal, la obra maes­tra de Marx de eco­no­mía polí­ti­ca, se han dis­pa­ra­do des­de 2008, al igual que las de El Mani­fies­to Comu­nis­ta y los Grun­dris­se (o, para dar­le su títu­lo de inglés, Ele­men­tos de la Crí­ti­ca de la Eco­no­mía Polí­ti­ca). Sus ven­tas aumen­ta­ron cuan­do los tra­ba­ja­do­res bri­tá­ni­cos res­ca­ta­ron a los ban­cos para man­te­ner el sis­te­ma en deca­den­cia y los hoci­cos de los ricos fir­mes en sus come­do­res, mien­tras el res­to lucha­mos en la inse­gu­ri­dad del empleo, entre deu­das o algo peor. Inclu­so hay un direc­tor chino tea­tro lla­ma­do He Nian, que apro­ve­chó rena­ci­mien­to de Das Kapi­tal para crear una per­for­man­ce musical.

El teó­ri­co revo­lu­cio­na­rio de exu­be­ran­te bar­ba, Karl Marx fue ele­gi­do recien­te­men­te de una lis­ta de 10 aspi­ran­tes para apa­re­cer en una nue­va emi­sión de la tar­je­ta Mas­ter­Card de los clien­tes de un ban­co ale­mán de Chem­nitz. En la Ale­ma­nia Orien­tal comu­nis­ta, entre 1953 y 1990, el dis­tri­to de Chem­nitz se lla­ma­ba “Karl Marx Stadt”. Es evi­den­te que, más de dos déca­das des­pués de la caí­da del Muro de Ber­lín, la anti­gua Ale­ma­nia del Este no ha reto­ca­do su pasa­do mar­xis­ta. En el año 2008 ‑infor­ma Reuters- una encues­ta de Ale­ma­nia del Este reve­ló que 52% cree que la eco­no­mía de libre mer­ca­do es «inade­cua­da» y el 43% dijo que que­ría que vol­vie­ra el socia­lis­mo. Car­los Marx pue­de estar muer­to y ente­rra­do en el cemen­te­rio de High­ga­te, pero está vivo y colean­do, entre el ham­bre de cré­di­to de los ale­ma­nes. ¿Marx habría apre­cia­do la iro­nía de su ima­gen imple­men­ta­da en una tar­je­ta para que los ale­ma­nes se endeu­den más? Se podría pensar.

Esta sema­na en Lon­dres, varios miles de per­so­nas asis­ti­rán a “Mar­xis­mo 2012”, un fes­ti­val de cin­co días orga­ni­za­do por el Par­ti­do Socia­lis­ta de los Tra­ba­ja­do­res. Es un even­to anual, pero como men­cio­na la orga­ni­za­do­ra José Choo­na­ra «El rena­ci­mien­to del inte­rés por el mar­xis­mo, sobre todo para la gen­te joven pro­por­cio­na herra­mien­tas para ana­li­zar el capi­ta­lis­mo y las cri­sis capi­ta­lis­tas, en par­ti­cu­lar como la que pade­ce­mos aho­ra», dice Choonara.

Se ha pro­du­ci­do un gran núme­ro de libros de impor­tan­te rele­van­cia para del mar­xis­mo. El pro­fe­sor de lite­ra­tu­ra ingle­sa Terry Eagle­ton publi­co el año pasa­do un libro titu­la­do “¿Por qué Marx tenía razón?” El filo­so­fo fran­cés maoís­ta Alain Badiou publi­có un peque­ño libro rojo lla­ma­do “La hipó­te­sis del comu­nis­mo” con una estre­lla roja en la por­ta­da (muy Mao, muy actual) en la que lla­ma a los fie­les a mar­car el comien­zo de la ter­ce­ra era de la idea comu­nis­ta (las dos pri­me­ras han ido des­de el esta­ble­ci­mien­to de la Repú­bli­ca Fran­ce­sa en 1792 con la masa­cre de los comu­ne­ros de París en 1871, y des­de 1917 has­ta el colap­so de la Revo­lu­ción Cul­tu­ral de Mao en 1976). ¿No es todo esto alucinante?

¿No son aca­so las ideas de Marx tan úti­les para noso­tros como el telar a mano para repun­tar la repu­tación de Apple para la inno­va­ción? ¿Es aca­so irre­le­van­te el sue­ño de la revo­lu­ción socia­lis­ta y la socie­dad comu­nis­ta en pleno 2012? Se me ocu­rre suge­rir a Ran­ciè­re que la bur­gue­sía ha deja­do de pro­du­cir sus pro­pios sepul­tu­re­ros, pero se nie­ga a ser pesi­mis­ta «La bur­gue­sía ha apren­di­do a hacer que los explo­ta­dos paguen sus cri­sis y a usar­las para des­ar­mar a sus adver­sa­rios, pero hay que rever­tir la idea de la nece­si­dad his­tó­ri­ca y con­cluir que la situa­ción actual no es eter­na. Los sepul­tu­re­ros aun están ahí… en for­ma de movi­mien­tos popu­la­res, de tra­ba­ja­do­res en con­di­cio­nes pre­ca­rias, como los tra­ba­ja­do­res sobre­ex­plo­ta­dos de las fábri­cas en el Lejano Orien­te de hoy. En Gre­cia y otros luga­res tam­bién hay seña­les de que hay una nue­va volun­tad de no dejar que nues­tros gobier­nos y nues­tros ban­que­ros impon­gan sus cri­sis a las personas».

Ese es al menos el pun­to de vis­ta de un pro­fe­sor mar­xis­ta de más de 70 años ¿Qué pasa con los jóve­nes mar­xis­tas? Pre­gun­to a Jas­win­der Black­well-Pal, una joven ingle­sa de 22 años de edad, estu­dian­te de arte dra­má­ti­co en el Golds­miths Colle­ge de Lon­dres, que aca­ba de ter­mi­nar su cur­so de Licen­cia­tu­ra en Inglés y Tea­tro, ¿por qué se con­si­de­ra que el pen­sa­mien­to mar­xis­ta sigue sien­do rele­van­te? «El pun­to es que los jóve­nes de hoy no exis­tían cuan­do That­cher esta­ba en el poder, o cuan­do el mar­xis­mo se aso­ció con la Unión Sovié­ti­ca», dice. «Ten­de­mos a ver el mar­xis­mo más como una for­ma de enten­der lo que esta­mos pasan­do en estos momen­tos, pien­se en lo que está suce­dien­do en Egip­to, cuan­do Muba­rak cayó fue tan ins­pi­ra­dor que se rom­pie­ron muchos este­reo­ti­pos… Se supo­ne que la demo­cra­cia no es algo por lo que el mun­do musul­mán deba pelear. Se rei­vin­di­ca la revo­lu­ción como un pro­ce­so, no como un even­to. Así que hubo una revo­lu­ción en Egip­to, una con­tra­rre­vo­lu­ción y una con­tra-con­tra­rre­vo­lu­ción. Lo que hemos apren­di­do de ella es la impor­tan­cia de organización».

Esto, sin duda es la cla­ve para enten­der el rena­ci­mien­to del mar­xis­mo, en Occi­den­te: para los más jóve­nes, que no esté con­ta­mi­na­do por la aso­cia­ción con los “gulags esta­li­nis­tas”. Para los más jóve­nes tam­bién, el triun­fa­lis­mo de Fran­cis Fuku­ya­ma en su libro de 1992 “El fin de la His­to­ria”, en que el capi­ta­lis­mo pare­cía incon­tro­ver­ti­ble y su derro­ca­mien­to impo­si­ble imaginar.

Black­well-Pal habla­rá el jue­ves sobre el Che Gue­va­ra y la revo­lu­ción cuba­na en el fes­ti­val de mar­xis­mo. «Va a ser la pri­me­ra vez que hable de mar­xis­mo», dice con ner­vio­sis­mo. Pero ¿cuál es el pun­to sobre el pen­sa­mien­to de Gue­va­ra y Cas­tro en los tiem­pos que corren? ¿Sin duda, la revo­lu­ción socia­lis­ta vio­len­ta es irre­le­van­te para las luchas de los tra­ba­ja­do­res hoy en día? «¡No, en abso­lu­to!”, res­pon­de. «Lo qué está pasan­do en Gran Bre­ta­ña es muy intere­san­te. Tene­mos un gobierno muy débil envuel­to en luchas inter­nas. Creo que si real­men­te nos orga­ni­za­mos lo pode­mos derro­car». ¿Podría Gran Bre­ta­ña tener su pla­za Tah­rir, el equi­va­len­te al movi­mien­to 26 de Julio de Cas­tro? Deje que la joven sue­ñe. Des­pués de los dis­tur­bios del año pasa­do y hoy con la mayor par­te de Gran Bre­ta­ña alie­na­da de los ricos en el gabi­ne­te de su gobierno, sólo un ton­to se lo descarta.

Para una pers­pec­ti­va dife­ren­te, me reúno con Owen Jones, un chi­co de 27 años per­te­ne­cien­te a la nue­va izquier­da y autor del best seller polí­ti­co de 2011, “Chavs: la demo­ni­za­ción de la cla­se obre­ra”. Mien­tras via­ja en un tren a Brigh­ton para dar una con­fe­ren­cia. «No va a haber una revo­lu­ción san­grien­ta en Gran Bre­ta­ña, pero hay espe­ran­za de una socie­dad dife­ren­te para los tra­ba­ja­do­res», señala.

De hecho, dice, en la déca­da de 1860, el Marx más tar­dío ima­gino una socie­dad post­ca­pi­ta­lis­ta, gana­da por medios dis­tin­tos a la revo­lu­ción vio­len­ta. Echa un vis­ta­zo a la expan­sión del sufra­gio y otros medios pací­fi­cos para lograr la socie­dad socia­lis­ta. Hoy ni siquie­ra la lla­ma­da izquier­da trots­kis­ta pien­sa en la revo­lu­ción arma­da. La izquier­da radi­cal diría que «la rup­tu­ra con el capi­ta­lis­mo sólo pue­de lograr­se por la demo­cra­cia y la orga­ni­za­ción de los tra­ba­ja­do­res para esta­ble­cer y man­te­ner esa socie­dad jus­ta con­tra las fuer­zas que inten­tan destruirla».

Jones recuer­da que su padre, un mili­tan­te de la déca­da de 1970, era par­ti­da­rio de la idea “entris­ta” de ase­gu­rar la elec­ción de un gobierno labo­ris­ta para lue­go orga­ni­zar a los tra­ba­ja­do­res para ase­gu­rar la entre­ga del gobierno. «Creo que ese es el mode­lo», dice. Dicho esto, des­pués de hablar, Jones me escri­be, dejan­do cla­ro que no es un defen­sor mili­tan­te trots­kis­ta. Más bien quie­re un gobierno labo­ris­ta en el poder que lle­va­ría a cabo un pro­gra­ma polí­ti­co radi­cal. Tie­ne en men­te las pala­bras del “Mani­fies­to del Tra­ba­jo” de las elec­cio­nes de febre­ro de 1974, que expre­sa la inten­ción de «pro­vo­car un cam­bio fun­da­men­tal e irre­ver­si­ble en el equi­li­brio de poder y la rique­za en favor de los tra­ba­ja­do­res y sus fami­lias». Deja a un joven soñar.

Lo que lla­ma la aten­ción en el éxi­to lite­ra­rio de Jones es que se basa en el rena­ci­mien­to del inte­rés por la polí­ti­ca de cla­ses, que es la pie­dra fun­da­men­tal de Marx y Engels, el aná­li­sis de la socie­dad indus­trial. «Si lo hubie­ra escri­to cua­tro años antes, habría sido des­pa­cha­do por ocu­par­me de un con­cep­to de 1960», dice Jones. «Pero la cla­se está de regre­so en nues­tra reali­dad, por­que la cri­sis eco­nó­mi­ca afec­ta a las per­so­nas de mane­ras dife­ren­cia­das, y por­que el man­tra del comu­ni­ta­rio “Todos esta­mos jun­tos en esto” es ofen­si­vo y ridícu­lo. Es impo­si­ble dis­cu­tir aho­ra, como se argu­men­tó en la déca­da de 1990 que «todos son de cla­se media Las refor­mas de este gobierno son refor­mas de cla­se, basa­das en subi­das del IVA que afec­tan a los tra­ba­ja­do­res de mane­ra desproporcionada.

«Es una gue­rra abier­ta de cla­ses», dice. «La cla­se tra­ba­ja­do­ra va a estar peor en 2016 de lo que esta­ba a “prin­ci­pios de siglo. Sin embar­go a uno lo acu­san de ser un lucha­dor de cla­se si se levan­ta el 30% de la pobla­ción que sufre de esta manera».

Esto con­cuer­da con lo que me dijo Ran­ciè­re. El pro­fe­sor sos­tu­vo que «una cosa sobre el pen­sa­mien­to mar­xis­ta que se ha man­te­ni­do sóli­da es la “lucha de cla­ses”. La des­apa­ri­ción de nues­tras fábri­cas, es decir, la «des­in­dus­tria­li­za­ción» de nues­tros paí­ses y la exter­na­li­za­ción del tra­ba­jo indus­trial a los paí­ses don­de la mano de obra más bara­ta y más dócil, ¿qué otra cosa pue­de sig­ni­fi­car si no un acto de lucha de cla­ses por par­te de la bur­gue­sía en el poder?»

Hay otra razón por la que el mar­xis­mo tie­ne algo que ense­ñar­nos en nues­tro camino para enten­der la depre­sión eco­nó­mi­ca con excep­ción de su aná­li­sis de la lucha de cla­ses, su aná­li­sis de la cri­sis eco­nó­mi­ca. En su tomo de nue­vo for­mi­da­ble “Menos que Nada: Hegel y la som­bra del mate­ria­lis­mo dia­léc­ti­co” Sla­voj Zizek tra­ta de apli­car el pen­sa­mien­to mar­xis­ta a las cri­sis eco­nó­mi­cas que esta­mos sufrien­do en estos momen­tos. Zizek con­si­de­ra que el anta­go­nis­mo de cla­se fun­da­men­tal está entre el «valor de uso» y «valor de cambio».

¿Cuál es la dife­ren­cia entre los dos? Cada pro­duc­to tie­ne un valor de uso, expli­ca, se mide por su uti­li­dad en la satis­fac­ción de las nece­si­da­des y deseos. El valor de cam­bio de una mer­can­cía, por el con­tra­rio, tra­di­cio­nal­men­te se mide por la can­ti­dad de tra­ba­jo que repre­sen­ta. Bajo el capi­ta­lis­mo actual, argu­men­ta Zizek, el valor de cam­bio ope­ra mane­ra autó­no­ma. «Se trans­for­ma en un espec­tro de auto-pro­pul­sión del capi­tal, que uti­li­za las capa­ci­da­des pro­duc­ti­vas y las nece­si­da­des de las per­so­nas reales sólo como su encar­na­ción tem­po­ral dese­cha­ble, Marx deri­vó la noción de cri­sis eco­nó­mi­ca a par­tir pre­ci­sa­men­te de esta bre­cha. Una cri­sis ocu­rre cuan­do la reali­dad alcan­za la ilu­sión de la auto­ge­ne­ra­ción del espe­jis­mo del dine­ro que engen­dra más dine­ro; esta locu­ra espe­cu­la­ti­va no pue­de seguir inde­fi­ni­da­men­te, tie­ne que explo­tar en cri­sis cada vez más gra­ves. La raíz ulti­ma de la cri­sis, para Marx es la bre­cha entre el uso y el valor de cam­bio: la lógi­ca del inter­cam­bio sigue su pro­pio camino, su pro­pia dan­za hecha, con inde­pen­den­cia de las nece­si­da­des reales de la gen­te real».

En estos tiem­pos difí­ci­les, ¿quién mejor para leer que el teó­ri­co más catas­tro­fis­ta de la his­to­ria huma­na, Karl Marx? Sin embar­go, el rena­ci­mien­to del inte­rés por el mar­xis­mo se ha enca­si­lla­do como una apo­lo­gía del tota­li­ta­ris­mo esta­li­nis­ta. En un blog recien­te sobre «el nue­vo comu­nis­mo» de la revis­ta Asun­tos Mun­dia­les, Alan John­son, pro­fe­sor de la “teo­ría y la prác­ti­ca” en Edge Hill Uni­ver­sity, en Lan­cashi­re, escri­bió: «Una visión del mun­do que fue la fuen­te de un inmen­so sufri­mien­to y mise­ria, y la res­pon­sa­ble de más muer­tes que el fas­cis­mo y el nazis­mo, está mon­tan­do su regre­so, una nue­va for­ma de tota­li­ta­ris­mo de izquier­da que no solo dis­fru­ta de la cele­bri­dad inte­lec­tual, sino que ade­más aspi­ra al poder político”.

«El nue­vo comu­nis­mo no impor­ta debi­do a sus méri­tos inte­lec­tua­les, sino por­que toda­vía pue­de influir en las capas de los jóve­nes euro­peos en el con­tex­to de una demo­cra­cia social ago­ta­do, la aus­te­ri­dad y una cul­tu­ra de auto­des­pre­cio inte­lec­tual», escri­bió John­son. «Ten­ta­dor como es, no pode­mos dar­nos el lujo de mover la cabe­za en señal de recha­zo y pasar de largo».

Ese es el temor: que estos des­agra­da­bles pedorros de la vie­ja izquier­da, como Zizek, Badiou, Ran­ciè­re y Eagle­ton, corrom­pan las men­tes de los jóve­nes ino­cen­tes. Pero, ¿la lec­tu­ra de Marx y Engels, la crí­ti­ca del capi­ta­lis­mo sig­ni­fi­ca nece­sa­ria­men­te ser res­pon­sa­ble de más muer­tes que los nazis? Segu­ra­men­te no hay una línea rec­ta des­de El Mani­fies­to Comu­nis­ta de los gulags, y nin­gu­na razón para pen­sar que los jóve­nes «zur­dos» nece­si­tan adop­tar acrí­ti­ca­men­te a Badiou en su momen­to más esca­lo­frian­te. En su intro­duc­ción a una nue­va edi­ción de El Mani­fies­to Comu­nis­ta, el pro­fe­sor Eric Hobs­bawm indi­ca que Marx tenía razón al afir­mar que «las con­tra­dic­cio­nes de un sis­te­ma de mer­ca­do basa­do en nin­gún otro víncu­lo entre el hom­bre y el hom­bre que el frío inte­rés y el cruel pago en efec­ti­vo, un sis­te­ma de explo­ta­ción y de la acu­mu­la­ción sin fin, nun­ca se pue­de supe­rar: que en algún momen­to en una serie de trans­for­ma­cio­nes y rees­truc­tu­ra­cio­nes, el desa­rro­llo de este sis­te­ma esen­cial­men­te des­es­ta­bi­li­za­dor dará lugar a un esta­do de cosas que ya no pue­de des­cri­bir­se como capitalismo».

Esa es la socie­dad post­ca­pi­ta­lis­ta soña­da por los mar­xis­tas. Pero, ¿cómo sería real­men­te? «Es muy poco pro­ba­ble que tal socie­dad post­ca­pi­ta­lis­ta se ase­me­je a los mode­los tra­di­cio­na­les de socia­lis­mo y menos aún a los “socia­lis­mos reales de la era sovié­ti­ca», sos­tie­ne Hobs­bawm, quien agre­gó que, sin embar­go, impli­ca nece­sa­ria­men­te un cam­bio de la apro­pia­ción pri­va­da de la ges­tión social a esca­la mun­dial. «Qué for­mas pue­de tomar y has­ta dón­de debe­ría­mos incor­po­rar los valo­res huma­nis­tas de Marx y el comu­nis­mo de Engels, depen­de­rá de la acción polí­ti­ca a tra­vés del cual se pro­duz­ca este cambio».

Este es sin duda el mar­xis­mo en su for­ma más libe­ra­do­ra, lo que sugie­re que nues­tro futu­ro depen­de de noso­tros y nues­tra dis­po­si­ción de lucha. O, como afir­man Marx y Engels al final de El Mani­fies­to Comu­nis­ta: «Las cla­ses domi­nan­tes pue­den tem­blar ante una Revo­lu­ción Comu­nis­ta. Los pro­le­ta­rios no tie­nen nada que per­der sal­vo sus cade­nas, en cam­bio tie­nen un mun­do que ganar…»
Mar­xis­mo 2012, Uni­ver­sity Colle­ge y Friends Mee­ting Hou­se de Lon­dres, 5 – 9 de julio. Más infor­ma­ción: mar​xism​fes​ti​val​.org​.uk

Fuen­te: http://​www​.guar​dian​.co​.uk/​w​o​r​l​d​/​2​0​1​2​/​j​u​l​/​0​4​/​t​h​e​-​r​e​t​u​r​n​-​o​f​-​m​a​r​x​i​s​m​?​f​b​=​n​a​t​i​ve&;CMP=FBCNETTXT9038

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