Valo­ra­ción de Eguz­ki sobre el plan de resi­duos de la Dipu­tación de Gipuz­koa

Sobre el Plan Inte­gral de Ges­tión de Resi­duos Urba­nos de Gipuz­koa 2002 – 2016 (PIGRUG), el ante­rior gobierno foral apro­bó el Docu­men­to de Pro­gre­so 2008 – 2016 (DdP) y el actual ha pre­sen­ta­do la Estra­te­gia de Desa­rro­llo del Docu­men­to de Pro­gre­so 2012 – 2016 (EDDdP).

Diga­mos, para faci­li­tar la orien­ta­ción a quien se haya per­di­do en esta ensa­la­da de siglas, que es esta EDDdP la que vamos a valo­rar en las siguien­tes líneas.

Una cues­tión pre­via y fun­da­men­tal

Insis­ti­mos: vamos a valo­rar la Estra­te­gia. ¿Por qué sen­ti­mos esta nece­si­dad de insis­tir? Por­que, lamen­ta­ble­men­te, el deba­te –si es que se pue­de deno­mi­nar deba­te al rifi­rra­fe par­ti­dis­ta al que esta­mos asis­tien­do– no se está plan­tean­do en torno a la pro­pues­ta o las pro­pues­tas que con­tie­ne la Estra­te­gia –de hecho, a juz­gar por algu­na de las cosas que se oyen, no nos cabe la menor duda de que algu­nos de los que pon­ti­fi­can al res­pec­to ni siquie­ra se la han leído­ – , sino sobre qué ins­ti­tu­ción o ins­ti­tu­cio­nes son las com­pe­ten­tes para apro­bar­las. ¿Las Jun­tas Gene­ra­les?, ¿la Dipu­tación?, ¿los ayun­ta­mien­tos?, ¿el Con­sor­cio de Resi­duos?, ¿las man­co­mu­ni­da­des?

Noso­tros no vamos a con­tri­buir a ali­men­tar esta des­via­ción del ver­da­de­ro deba­te. Y no por­que no ten­ga­mos cla­ras las ideas sobre la “legi­ti­mi­dad” de deter­mi­na­das deci­sio­nes toma­das en el pasa­do, sino por­que, como eco­lo­gis­tas, lo que nos intere­sa es hablar de los con­te­ni­dos de la Estra­te­gia, de sus aspec­tos posi­ti­vos, de las difi­cul­ta­des que plan­tea su desa­rro­llo, de sus caren­cias, que las tie­ne, o de sus posi­bles mejo­ras. Éste es el autén­ti­co deba­te que los gui­puz­coa­nos nece­si­ta­mos y nos mere­ce­mos.

Que nadie se equi­vo­que. No hace­mos un lla­ma­mien­to a “des­po­li­ti­zar” el deba­te, sino jus­to lo con­tra­rio: lla­ma­mos a “repo­li­ti­zar­lo”, a hablar de polí­ti­ca, de polí­ti­ca de resi­duos (siem­pre con el corres­pon­dien­te sopor­te téc­ni­co, lógi­ca­men­te), y a res­ca­tar­lo de la uti­li­za­ción “par­ti­dis­ta”, en el peor de los sen­ti­dos, que está con­vir­tién­do­lo en pura muni­ción elec­to­ral, hacien­do abs­trac­ción de cuál es el mejor o, al menos, el menos malo de los cami­nos para abor­dar la cada vez más acu­cian­te pro­ble­má­ti­ca de los resi­duos que todos gene­ra­mos.

Por eso, del mis­mo modo que ins­ta­mos a los par­ti­dos a que deba­tan de una vez sobre el con­te­ni­do de la Estra­te­gia, ani­ma­mos a las per­so­nas, aso­cia­cio­nes y enti­da­des gui­puz­coa­nas que se sien­tan con­cer­ni­das a no dejar­se enre­dar en el rifi­rra­fe com­pe­ten­cial y a hacer públi­cas sus opi­nio­nes o pro­pues­tas sobre la Estra­te­gia.

Los pros de la EDDdP (2008−2016)

De la lec­tu­ra deta­lla­da del docu­men­to, extrae­mos las siguien­tes con­clu­sio­nes posi­ti­vas:

1.- Es nota­ble­men­te más ambi­cio­so que los docu­men­tos ante­rio­res (el PIGRUG y el DdP) en cuan­to a los obje­ti­vos en mate­ria de reci­cla­je y pre­ven­ción de resi­duos urba­nos.

Pro­po­ne alcan­zar un 60% de reco­gi­da selec­ti­va para el 2016 y un 75% para el 2020. Tras cua­tro años de vigen­cia del DdP, las medi­das que ha imple­men­ta­do no han per­mi­ti­do alcan­zar cotas de reci­cla­je por enci­ma del 32 – 33%, y ahí se han estan­ca­do, no pro­gre­san. Algu­nos muni­ci­pios han supe­ra­do esas cotas, pero pre­ci­sa­men­te por­que han adop­ta­do medi­das que van más allá de las pre­vis­tas en el DdP.

En cuan­to a la pre­ven­ción, la pro­pues­ta de la EDDdP no es exce­si­va­men­te ambi­cio­sa, pues plan­tea un des­cen­so sólo del 1% anual en la gene­ra­ción de resi­duos. Y, a pesar de ello, pare­ce mucho más ajus­ta­da a la reali­dad que la del DdP, que pre­veía un incre­men­to anual con­ti­nua­do que el tiem­po –y la cri­sis– han demos­tra­do erró­neo (12% de error). La pro­pues­ta de pre­ven­ción de la EDDdP pre­vé, ade­más, una prác­ti­ca que, des­de el pun­to de vis­ta de Eguz­ki, es muy posi­ti­va. Se tra­ta del com­pos­ta­je domés­ti­co y el com­pos­ta­je comu­ni­ta­rio, herra­mien­tas muy efi­ca­ces tam­bién para impul­sar una acti­tud res­pon­sa­ble entre los ciu­da­da­nos.

2.- Des­de el pun­to de vis­ta eco­nó­mi­co, la EDDdP pre­sen­ta ven­ta­jas indis­cu­ti­bles. Se tra­ta de la mayor dife­ren­cia, sin duda, con res­pec­to a los docu­men­tos ante­rio­res.

182 millo­nes de euros de cos­te fren­te a 380 millo­nes. Es decir, el pre­cio de esta pro­pues­ta es el 46% del de la ante­rior o, si se pre­fie­re, la ante­rior era un 108,6% más cara que ésta. Una dife­ren­cia enor­me, que, sobre todo en tiem­pos de cri­sis como los actua­les, podría ser moti­vo sufi­cien­te para decan­tar­se. Para que nos haga­mos una idea: con la ante­rior, las infra­es­truc­tu­ras de tra­ta­mien­to de resi­duos nos cos­ta­rían a cada fami­lia 980 euros más que con ésta.

3.- Des­cen­tra­li­za­ción de las dife­ren­tes plan­tas de resi­duos.

Esto impli­ca que los resi­duos se tra­ta­rán más cer­ca de don­de se pro­du­cen y, por tan­to, los camio­nes que los trans­por­ten debe­rán reco­rre muchos menos kiló­me­tros, 5.246.000 fren­te a 11.725.000 (un 55% menos), lo que impli­ca reduc­ción del trá­fi­co, aho­rro de com­bus­ti­ble, dis­mi­nu­ción de la con­ta­mi­na­ción y ven­ta­jas eco­nó­mi­cas.

La des­cen­tra­li­za­ción per­mi­ti­rá crear un mayor núme­ro de pues­tos de tra­ba­jo (120) y, ade­más, repar­ti­dos de for­ma más homo­gé­nea en el con­jun­to del terri­to­rio.

La des­cen­tra­li­za­ción sig­ni­fi­ca tam­bién que los ciu­da­da­nos esta­rán más cer­ca de don­de se tra­tan sus resi­duos. Esto qui­zá les parez­ca una des­ven­ta­ja a quie­nes les da igual lo que se haga con la basu­ra siem­pre que sea lejos de su casa, pero, des­de nues­tro pun­to de vis­ta, es una ven­ta­ja, sin duda, pues lle­va­rá a la mayo­ría de los gui­puz­coa­nos, entre los que, en gene­ral, dicho sea de paso, el nivel de sen­si­bi­li­dad con los temas ambien­ta­les es alto, a tomar una mayor con­cien­cia de su res­pon­sa­bi­li­dad con los resi­duos.

4.- La EDDdP abor­da en serio la cues­tión de la mate­ria orgá­ni­ca.

La mayor par­te de la basu­ra que gene­ra­mos, entre un 40 y un 45%, está cons­ti­tui­da por mate­ria orgá­ni­ca. Éste es el ver­da­de­ro caba­llo de bata­lla, y cual­quier estra­te­gia que no pivo­te sobre algo tan evi­den­te será coja y man­ca, al menos si de ver­dad se pre­ten­de dar una sali­da inte­gral a la pro­ble­má­ti­ca de los resi­duos. Quie­nes han redac­ta­do la EDDdP sin duda se han toma­do en serio la cues­tión. Saben que para alcan­zar los nive­les de reci­cla­je que pro­po­nen no será sufi­cien­te con mejo­rar la reco­gi­da selec­ti­va de mate­ria­les inor­gá­ni­cos (vidrio, enva­ses, papel…), sino que sobre todo ten­drán que aumen­tar el tra­ta­mien­to de la mate­ria orgá­ni­ca. Para ello, han pre­vis­to la cons­truc­ción de 6 plan­tas de com­pos­ta­je + 1 plan­ta de diges­tión anae­ro­bia.

5.- La EDDdP no con­tem­pla la nece­si­dad de una inci­ne­ra­do­ra, y mucho menos de la capa­ci­dad pre­vis­ta en el DdP.

Redu­cien­do la gene­ra­ción de resi­duos (la EDDdP habla de un “con­ser­va­dor” 1% anual) y, sobre todo, aumen­tan­do el nivel de reci­cla­je has­ta el 60%, la inci­ne­ra­do­ra se que­da­ría defi­ni­ti­va­men­te sin “com­bus­ti­ble”, por lo que ya no cabría dis­cu­sión no sólo sobre su “nece­si­dad”, sino tam­bién sobre su via­bi­li­dad, ambas pues­tas siem­pre en entre­di­cho.

Pres­cin­dir de la inci­ne­ra­do­ra des­pe­ja cual­quier pro­ble­ma de con­ta­mi­na­ción y afec­ción a la salud de las per­so­nas y del medio ambien­te, ade­más de aho­rrar dine­ro y gene­rar más pues­tos de tra­ba­jo. Eli­mi­na­rá tam­bién esos “pro­ble­mi­llas cola­te­ra­les” del ver­ti­do de esco­rias (65.000 tone­la­das anua­les) y del tra­ta­mien­to de las ceni­zas tóxi­cas (16.000) que los par­ti­da­rios de la inci­ne­ra­ción pre­fie­ren siem­pre obviar.

Nun­ca se repe­ti­rá lo bas­tan­te que un sis­te­ma basa­do en la inci­ne­ra­ción, ade­más de ser con­ta­mi­nan­te, no eli­mi­na la nece­si­dad de ver­te­de­ros, fre­na el reci­cla­je y es caro (inclu­so des­de el pun­to de vis­ta estric­ta­men­te eco­nó­mi­co pue­de ser una gra­ve hipo­te­ca). Biz­kaia, por ejem­plo, lle­va 8 años inci­ne­ran­do sus basu­ras en la plan­ta de Zabal­gar­bi; no reci­cla más del 33% de sus resi­duos urba­nos; man­tie­ne abier­tos 3 ver­te­de­ros (Jata, Arti­gas e Igo­rre), en uno de los cua­les arro­ja las esco­rias de la inci­ne­ra­do­ra; y des­de el pun­to de vis­ta eco­nó­mi­co las cosas no van bien para el sis­te­ma, has­ta el pun­to de que estu­dia impor­tar basu­ra para pro­por­cio­nar car­ga de tra­ba­jo a la plan­ta de Zabal­gar­bi.

6.- Otras ven­ta­jas que vemos en la EDDdP:

- Pro­du­cir ener­gía a tra­vés de la Plan­ta de Diges­tión Anae­ró­bi­ca.

- Poner fecha (2015) para el cie­rre de los ver­te­de­ros actual­men­te exis­ten­tes.

- El tra­ta­mien­to de la frac­ción res­to, recu­pe­ran­do par­te de lo reci­cla­ble e iner­ti­zan­do el res­to y alma­ce­nán­do­lo en balas sus­cep­ti­bles de ser uti­li­za­das para la rege­ne­ra­ción ambien­tal de can­te­ras aban­do­na­das (no obs­tan­te, a esta últi­ma cues­tión, que con­si­de­ra­mos muy intere­san­te, tam­bién le vemos posi­bles pegas, que ana­li­za­mos en el apar­ta­do siguien­te).

Algu­nas caren­cias y pun­tos débi­les que vemos en la EDDdP

1.- El plan y sus “cir­cuns­tan­cias”.

A nadie se le esca­pa que este plan no ha sido traí­do al mejor de los mun­dos ni en las mejo­res con­di­cio­nes posi­bles. Es un plan que tra­ta de res­pon­der a una situa­ción que no nos pare­ce exa­ge­ra­do cali­fi­car como de emer­gen­cia. Obli­ga a desa­rro­llar muchas infra­es­truc­tu­ras y muchas ini­cia­ti­vas en muy poco tiem­po, lo que, apar­te de aca­rrear sin duda pro­ble­mas de ges­tión, tam­po­co faci­li­ta que el deba­te entre todas las fuer­zas impli­ca­das sea sereno y esté al mar­gen de coyun­tu­ras polí­ti­cas como las que vivi­mos. Otro tan­to cabe decir de la socia­li­za­ción y asun­ción cons­cien­te por par­te de la pobla­ción de los cam­bios nece­sa­rios que el nue­vo sis­te­ma requie­re, socia­li­za­ción y asun­ción cons­cien­te a las que la pre­mu­ra de tiem­po y el rui­do par­ti­dis­ta no con­tri­bu­yen. No son, des­de lue­go, difi­cul­ta­des acha­ca­bles al pro­pio plan, sino a sus “cir­cuns­tan­cias”. Pero a nadie se le esca­pa que son estas “cir­cuns­tan­cias” las que cons­ti­tu­yen pre­ci­sa­men­te su prin­ci­pal pun­to débil. Por eso con­si­de­ra­mos impres­cin­di­ble no des­de­ñar la menor oca­sión de deba­tir, expli­car y, en defi­ni­ti­va, hacer peda­go­gía. Los gui­puz­coa­nos, lo hemos dicho antes, tie­nen en gene­ral un alto nivel de con­cien­cia ambien­tal y social, con inde­pen­den­cia de que voten a tal o cual par­ti­do o no voten. Todo esfuer­zo por conec­tar con esa mayo­ri­ta­ria con­cien­cia será poco. Y, eso sí, si se con­si­gue, habría­mos hecho de la nece­si­dad vir­tud.

2.- El alma­ce­na­mien­to en balas de la frac­ción res­to.

Des­de el pun­to de vis­ta estric­ta­men­te ambien­tal, den­tro del EPPdP son estas balas las que nos plan­tean más dudas. El plan pre­vé que los resi­duos que no se reci­clen reci­ban un tra­ta­mien­to bio­ló­gi­co, se esta­bi­li­cen y se alma­ce­nen en balas. Balas que se uti­li­za­rían en la res­tau­ra­ción ambien­tal de can­te­ras aban­do­na­das. Esta pro­pues­ta, que no es nove­do­sa, pues ya hace varios años que el PSOE, con Odón Elor­za y Denis Itxa­so al fren­te, pro­pu­sie­ron una alter­na­ti­va pare­ci­da, tie­ne sus pros y sus con­tras. Tie­ne sus pros, como hemos con­sig­na­do en el apar­ta­do ante­rior, por­que, mira por dón­de, pue­den dar pie a que se acon­di­cio­nen de una vez tan­tas y tan­tas can­te­ras aban­do­na­das sin res­tau­rar debi­da­men­te por sus pro­pie­ta­rios. Aho­ra bien, y aquí vie­nen los con­tras, para ello es pre­ci­so garan­ti­zar que esas balas con­ten­gan un tan­to por cien­to muy bajo de mate­rial bio­de­gra­da­ble y que los posi­bles lixi­via­dos se reco­jan en su tota­li­dad. Habi­da cuen­ta, ade­más, de que bue­na par­te, si no la mayo­ría, de las can­te­ras aban­do­na­das en Gipuz­koa son cali­zas, por tan­to, muy permea­bles, ase­gu­rar que el pro­ce­so de iner­ti­za­ción y emba­la­je sea per­fec­to es impres­cin­di­ble para que el alma­ce­na­je sea total­men­te ino­cuo. Nos pare­ce que el EPPdP debe­ría desa­rro­llar más esta cues­tión.

3.- Mayor ocu­pa­ción de sue­lo.

Al con­tem­plar un mayor núme­ro de plan­tas de tra­ta­mien­to, la ocu­pa­ción de sue­los aumen­ta. En la EDDdP se habla de que serán nece­sa­rias un total de 12’8 hec­tá­reas para alber­gar las plan­tas. Cree­mos que estos cálcu­los son opti­mis­tas, pues posi­ble­men­te estén sin con­ta­bi­li­zar las nece­sa­rias infra­es­truc­tu­ras via­rias para acce­der a ellas. Reco­no­ce­mos tam­bién que este aspec­to podría ser com­pen­sa­do con la res­tau­ra­ción ambien­tal de can­te­ras aban­do­na­das.

4.- Fal­ta de con­cre­ción sobre los sis­te­mas de pago en fun­ción del volu­men de resi­duos gene­ra­do.

La EDDdP habla de la nece­si­dad de fomen­tar sis­te­mas de pago en fun­ción del volu­men de resi­duos gene­ra­do. Pero no espe­ci­fi­ca ni cómo ni para cuán­do. El DdP tam­bién hacía men­ción a esta nece­si­dad, pero, cua­tro años des­pués, la pro­pues­ta no ter­mi­na de arran­car. En la EDDdP tan sólo se le dedi­ca una línea a esto, por lo que con­si­de­ra­mos que es nece­sa­rio un mayor desa­rro­llo y con­cre­ción.

Una refle­xión final

La EDDdP en sus pági­nas 50 y 126 de las ver­sio­nes en eus­ka­ra y cas­te­llano, res­pec­ti­va­men­te, hace una apues­ta muy some­ra por el mode­lo de reco­gi­da selec­ti­va obli­ga­to­ria. Y, para noso­tros, éste es el quid de la cues­tión de los resi­duos.

Reco­no­ce­mos que, inclu­so en el seno de EGUZKI man­te­ne­mos pun­tos de vis­ta dife­ren­tes sobre cuál es el mejor mode­lo a seguir para la reco­gi­da selec­ti­va. Pero sobre si par­ti­ci­par en ella ha de ser obli­ga­to­rio o volun­ta­rio no tene­mos dis­cre­pan­cia algu­na.

Las per­so­nas que uti­li­zan el 5º con­te­ne­dor, par­ti­ci­pan en el puer­ta a puer­ta y hacen auto­com­pos­ta­je pue­den lle­gar a reci­clar en total en torno al 90% de sus resi­duos. Pero el pro­ble­ma es que quie­nes par­ti­ci­pan en la reco­gi­da selec­ti­va de la mate­ria orgá­ni­ca a tra­vés del 5º con­te­ne­dor, que actual­men­te es volun­ta­ria, difí­cil­men­te supe­ran el 20% de la pobla­ción de los barrios y pue­blos en los que está implan­ta­do el ser­vi­cio. ¿Qué hace­mos con el 80% res­tan­te? Es más, ¿qué hace­mos con ese apro­xi­ma­da­men­te 30% de per­so­nas que no reci­clan no ya mate­ria orgá­ni­ca sino nada o casi nada? ¿Es jus­to que los ciu­da­da­nos res­pon­sa­bles con sus resi­duos afron­ten con su esfuer­zo y su dine­ro la irres­pon­sa­bi­li­dad de casi un ter­cio de la socie­dad? ¿Mal­gas­tar mate­ria­les no reno­va­bles, incre­men­tar los gas­tos de tra­ta­mien­to de los resi­duos, per­ju­di­car a la natu­ra­le­za y con­ta­mi­nar se pue­de enten­der como un acto de “liber­tad”? ¿La “liber­tad” de no reci­clar y con­ta­mi­nar debe ser con­si­de­ra­da como un dere­cho que, ade­más, pue­da ser ejer­ci­do gra­tui­ta­men­te?

Noso­tros nos hemos hecho estas pre­gun­tas y, como eco­lo­gis­tas, no tene­mos dudas sobre cuá­les son las res­pues­tas. Pero son todos los agen­tes que cons­ti­tu­yen la socie­dad gui­puz­coa­na quie­nes deben hacér­se­las, por­que de las res­pues­tas que den se deri­va­rá la solu­ción a nues­tros resi­duos. Noso­tros esta­mos con­ven­ci­dos de que opta­rán por la mejor, por la más salu­da­ble y ambien­tal y eco­nó­mi­ca­men­te sos­te­ni­ble. Para ello es impres­cin­di­ble que no deje­mos la res­pues­ta exclu­si­va­men­te en manos de los par­ti­dos.

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