¿Qué gri­tan cuan­do gri­tan Espa­ña, Espa­ña…?- Mikel Arizaleta

El domin­go de regre­so de la pla­ya de Lekei­tio me ente­ré del 4 – 0 a Ita­lia en la final euro­pea. Antes había leí­do la vie­ja cifra, escon­di­da por el gobierno de turno, a pre­gun­ta de Izquier­da Uni­da en el Con­gre­so: el fút­bol espa­ñol adeu­da a Hacien­da 752 millo­nes de euros, deu­da que cre­ce cada año. Liga de fút­bol con una deu­da de más de 5000 millo­nes de euros, con estre­llas mul­ti­mi­llo­na­rias en empre­sas arrui­na­das. ¿Qué gri­tan cuan­do gri­tan Espa­ña? ¿Esta­fa, pura estafa?

Ese mis­mo día a pri­me­ras horas de la maña­na había man­te­ni­do una lar­ga con­ver­sa­ción con el ami­go báva­ro Harald Mar­tens­tein. Me con­tó una his­to­ria ale­ma­na. Me dijo:

A las muje­res les gus­ta hablar y a los hom­bres colec­cio­nar. Colec­cio­nar, cazar, divul­gar los genes pro­pios, encen­der foga­tas y como pun­to álgi­do la exhi­bi­ción depor­ti­va. Es lo más bello para un hom­bre. De niño, con­tó, colec­cio­né sellos, más tar­de jugue­tes de hoja­la­ta y, últi­ma­men­te, con­chas. Me da igual que a alguien le parez­ca cur­si. Tam­bién voso­tros sois tam­bién cur­sis, sólo que cur­sis sin con­chas. Mi abue­lo fue orde­nan­za de ban­co y siem­pre se intere­só por las mone­das espe­cia­les de 5 mar­cos, como emplea­do del ban­co tuvo dere­cho de tan­teo. Lue­go se las rega­ló a uno de sus nie­tos. Una colec­ción com­ple­ta has­ta 1995, fecha en que murió. Hace un par de años entra­ron en el piso y los ladro­nes roba­ron la colec­ción de mone­das. Des­co­no­cía su pre­cio, tam­po­co impor­ta, no los hubie­ra ven­di­do ni en caso de hambruna.

Hace un par de días, me dijo, he leí­do algo sobre la colec­ción de mone­das de un inge­nie­ro, que vive en Han­no­ver (Ale­ma­nia), una espe­cie de her­mano mío en espí­ri­tu. Des­de hace 25 años colec­cio­na mone­das, lle­gan­do a reu­nir 240 y por las que ha teni­do que des­em­bol­sar a lo lar­go de su vida 27.000€. Este inge­nie­ro se ha que­da­do sin tra­ba­jo y por su edad lo tie­ne difí­cil encon­trar uno nue­vo. Un juz­ga­do de últi­ma ins­tan­cia ha falla­do que sólo pue­de per­ci­bir el Hartz IV[i] si antes ven­de sus monedas.

Su ven­ta le supu­so 21.000€. Con la ven­ta de colec­cio­nes de sellos, de tre­nes o tapo­nes de coro­nas el Esta­do pro­ce­de de igual for­ma mien­tras la colec­ción ten­ga algún valor. Todos los seño­res vie­jos, que se que­den sin tra­ba­jo, tie­nen que ven­der sus colec­cio­nes si quie­ren cobrar el Hartz IV. Vivi­mos en un país así. En esas colec­cio­nes se encie­rra media vida de un hom­bre vie­jo de la que se sen­tía orgu­llo­so. Era su hobby, algo que en medio de todo le hacía olvi­dar su humi­lla­ción de des­pi­do hallan­do cier­to con­sue­lo: al menos tenía su colec­ción que­ri­da y trabajada.

De igual modo el Esta­do podría exi­gir­le que, como cas­ti­go por el des­pi­do, se des­pren­die­ra de su cha­le­co pre­fe­ri­do de 20 años. ¿Y quien tie­ne un perro valio­so debe ven­der­lo tam­bién? ¿Los vie­jos mayo­res sin tra­ba­jo y sin colec­ción de mone­das en el futu­ro tam­po­co pue­den asis­tir o con­tem­plar exhi­bi­cio­nes depor­ti­vas? Una colec­ción así no es com­pa­ra­ble como valor a accio­nes u oro, una colec­ción no es nin­gu­na impo­si­ción de dine­ro sino par­te de la per­so­na­li­dad de uno. Ade­más los aho­rros que el Esta­do le qui­ta a un pobre dia­blo para que pue­da cobrar el Hartz IV es el dine­ro es el que el Esta­do tie­ne que pagar a ese pobre dia­blo. Nues­tro Esta­do es una esta­ción de bom­beo: con­ti­nua­men­te te chu­pa cier­ta can­ti­dad para enchu­far­te en otra par­te, un movi­mien­to cir­cu­la­to­rio: te qui­ta del bol­si­llo de tu cha­que­ta para dejar­te en el bol­si­llo de tu cha­le­co, cla­ro, lo impor­tan­te es que haya algo que administrar.

Mi abue­lo tuvo otra pasión, colec­cio­nó cucha­ri­llas de plás­ti­co para hela­dos. Des­de el día en que entre noso­tros se abrió la pri­me­ra hela­de­ría ita­lia­na él con­ser­vó todas las cucha­ri­llas y curio­sa­men­te nin­gu­na es igual. Yo las here­dé. Posi­ble­men­te es la colec­ción de cucha­ri­llas de hela­do mayor del mun­do, que va des­de 1955 a 1995. Los ladro­nes las deja­ron al robar la colec­ción de monedas.

Caso que me que­de sin tra­ba­jo y el Esta­do ten­ga la idea de qui­tar­me la colec­ción de cucha­ri­llas de mi abue­lo avi­so: enton­ces y sólo enton­ces estoy dis­pues­to inclu­so a defen­der­las con las armas en la mano.

¿Qué gri­tan cuan­do gri­tan España?


[i] Alre­de­dor de 2000 el Esta­do ger­mano se per­ca­tó de un fenó­meno curio­so: a pesar de estar inmer­sos en un ciclo de expan­sión eco­nó­mi­ca el paro aumen­ta­ba. Des­de el pun­to de vis­ta libe­ral, las cuen­tas no cua­dra­ban. Para inves­ti­gar el asun­to se nom­bró una comi­sión de 15 miem­bros enca­be­za­da por Peter Hartz, (más ade­lan­te direc­tor de per­so­nal de Volks­wa­gen) que se reu­nió el 22 de Febre­ro de 2002.

El resul­ta­do fue una serie de reco­men­da­cio­nes cono­ci­das como Hartz I, II, III y IV. Estas últi­mas fue­ron inclui­das por el enton­ces can­ci­ller Schrö­der en la Agen­da 2010 y entra­ron en vigor el 1 de Enero de 2005. A gran­des ras­gos, los resul­ta­dos de estas refor­mas han sido los siguientes:

-A fina­les de 2010 unos 6,5 millo­nes de ale­ma­nes (8,4% de la pobla­ción total) vivían exclu­si­va­men­te del pro­gra­ma Hartz IV. Se tra­ta de para­dos de lar­ga dura­ción y fami­lias sin recur­sos que al incor­po­rar­se al mis­mo dejan de figu­rar en las lis­tas de des­em­pleo. Hartz IV inclu­ye las siguien­tes prestaciones:

-Pago de alquileres.

-Pago de calefacción

-Pago de cone­xión a Internet

-Pago de gas­tos de mudan­za en caso de cam­bio de domicilio.

-Sub­ven­cio­nes en el trans­por­te público.

-Con­si­de­ra­bles ven­ta­jas fiscales.

-380 men­sua­les por cada adul­to de la uni­dad fami­liar, más 220 por cada hijo.

Ade­más se man­tie­nen el res­to de pres­ta­cio­nes comu­nes a toda la pobla­ción: edu­ca­ción y sani­dad gra­tui­ta, depen­den­cia, etc. A cam­bio, los recep­to­res deben rea­li­zar tra­ba­jos oca­sio­na­les de inte­rés comu­ni­ta­rio como barrer par­ques, colo­car alum­bra­do públi­co.…, cobran­do una can­ti­dad sim­bó­li­ca de 1€ la hora.

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