“Los Her­ma­nos Musul­ma­nes están por el neo­li­be­ra­lis­mo eco­nó­mi­co”

La perio­dis­ta Olga Rodrí­guez, que ha pasa­do varios años docu­men­tan­do el pro­ce­so demo­cra­ti­za­dor en Egip­to, ana­li­za la situa­ción que atra­vie­sa el país. Aca­ba de publi­car el libro ‘Yo mue­ro hoy’, un rela­to impres­cin­di­ble para enten­der las lla­ma­das “revo­lu­cio­nes ára­bes”.

La periodista Olga Rodriguez.

¿Los her­ma­nos musul­ma­nes son tan malos como los pin­tan aquí?

No. Los Her­ma­nos musul­ma­nes son una orga­ni­za­ción islá­mi­ca mode­ra­da, con­ser­va­do­ra en el plano polí­ti­co, neo­li­be­ral en el plano eco­nó­mi­co. Sur­gió pre­ci­sa­men­te en Egip­to en 1919 como orga­ni­za­ción social. Y a lo lar­go de estos años ha lle­va­do a cabo una labor social impor­tan­te. Cuan­do el Esta­do recor­tó en ser­vi­cios públi­cos como la sani­dad y la edu­ca­ción ‑siguien­do las impo­si­cio­nes de orga­nis­mos como el Fon­do Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal- la Her­man­dad logró lle­nar el vacío deja­do por el Esta­do. Sus clí­ni­cas islá­mi­cas atien­den a un por­cen­ta­je muy ele­va­do de la pobla­ción que no encuen­tra cober­tu­ra en los ser­vi­cios públi­cos, don­de ni siquie­ra se cubre el tra­ta­mien­to más bási­co para la hepa­ti­tis C, sien­do como es Egip­to uno de los paí­ses del mun­do con más casos de infec­cio­nes al año. Ade­más los Her­ma­nos entre­gan comi­da en barrios pobres, y repar­ten tone­la­das de cor­de­ro en la Fes­ti­vi­dad del Cor­de­ro, etc.

Esto expli­ca en par­te su popu­la­ri­dad. Los par­ti­dos polí­ti­cos que podrían repre­sen­tar las deman­das de las revuel­tas son de recien­te crea­ción (esta­ban prohi­bi­dos duran­te la dic­ta­du­ra), ape­nas cuen­tan con finan­cia­ción ni con estruc­tu­ras. Fren­te a ellos, la Her­man­dad lle­va déca­das exis­tien­do con estruc­tu­ras sóli­das y con dine­ro para poder tener visi­bi­li­dad en las cam­pa­ñas elec­to­ra­les. Evi­den­te­men­te las polí­ti­cas de cari­dad de los Her­ma­nos (y su apues­ta por el neo­li­be­ra­lis­mo eco­nó­mi­co) no van a resol­ver los pro­ble­mas de un país en el que el 40% de la pobla­ción vive con menos de 2 dóla­res al día.

¿Cuál es el papel de Esta­dos Uni­dos e Israel en Egip­to?

Egip­to es pie­za cla­ve en la región: es el país ára­be más pobla­do del mun­do, por su terri­to­rio pasa el canal de Suez, com­par­te fron­te­ra con Gaza e Israel y hubo un antes y un des­pués tras la fir­ma de los acuer­dos de paz de Camp David entre Egip­to e Israel en 1978 (incum­pli­dos por cier­to por Tel Aviv). A par­tir de enton­ces Egip­to ha actua­do como cóm­pli­ce y alia­do de Israel, con el apo­yo de Esta­dos Uni­dos, que a par­tir de 1981 da al Ejér­ci­to egip­cio una ayu­da anual de 1.300 millo­nes de dóla­res, solo supe­ra­da por la ayu­da que entre­ga al Ejér­ci­to israe­lí anual­men­te: 3.000 millo­nes de dóla­res.

La com­pli­ci­dad de El Cai­ro con Tel Aviv a lo lar­go de estas déca­das frus­tra e indig­na a sec­to­res muy impor­tan­tes de la pobla­ción egip­cia. Por eso creo que un Egip­to real­men­te libre y demo­crá­ti­co daría la espal­da a las polí­ti­cas de ocu­pa­ción ile­gal y dis­cri­mi­na­to­rias de Israel con el pue­blo pales­tino. Y esto modi­fi­ca­ría los equi­li­brios regio­na­les, evi­den­te­men­te y pon­dría en cier­to aprie­to a Israel. Por eso duran­te tan­to tiem­po Tel Aviv, EEUU y sus alia­dos fue­ron ‘ami­gos’ de Hos­ni Muba­rak.

¿Tie­nen los mili­ta­res el sufi­cien­te res­pal­do para salir­se con la suya?

El Ejér­ci­to egip­cio reci­be de Esta­dos Uni­dos solo de mane­ra direc­ta una ayu­da de 1.300 millo­nes de dóla­res al año. Es la segun­da mayor ayu­da que Washing­ton ofre­ce a unas Fuer­zas Arma­das (la 1ª es a Israel). Este año fue reno­va­da ya, a pesar de que bajo el con­trol de la Jun­ta mili­tar se ha ata­ca­do a mani­fes­tan­tes (más de 100 han muer­to, miles han resul­ta­do heri­dos), se ha juz­ga­do a más de 12.000 civi­les en tri­bu­na­les mili­ta­res, etc.

El Ejér­ci­to siem­pre ha sido la colum­na ver­te­bral en la que Washing­ton se ha apo­ya­do en el país. Esto no lo digo yo, lo dice el pro­pio EEUU: “La his­tó­ri­ca rela­ción de Esta­dos Uni­dos con Egip­to es una pie­za cen­tral de la polí­ti­ca exte­rior esta­dou­ni­den­se en Orien­te Medio y el nor­te de Áfri­ca”, decía el pasa­do año Robert Gates. Si Oba­ma quie­re estar en el lugar correc­to de la his­to­ria, ten­dría que dete­ner esa ayu­da de for­ma inme­dia­ta (pero vien­do su afec­to por los ata­ques con dro­nes, es decir, por los ase­si­na­tos extra­ju­di­cia­les en luga­res como Pakis­tán, pare­ce que no va bien enca­mi­na­do…). Aho­ra la Jun­ta mili­tar egip­cia está ter­mi­nan­do de cul­mi­nar un gol­pe de esta­do que ini­ció en febre­ro de 2011, cuan­do tomó el poder. Se reser­va para sí el poder legis­la­ti­vo y el nom­bra­mien­to de bue­na par­te de los inte­gran­tes de la Asam­blea que se encar­ga­rá de redac­tar la futu­ra Cons­ti­tu­ción, y ya ha dicho que el pre­si­den­te solo esta­rá en el poder unos meses. Dejé­mo­nos de eufe­mis­mos: Esto es un gol­pe de esta­do mili­tar con el apo­yo de órga­nos judi­cia­les con­tro­la­dos y diri­gi­dos por per­so­nas vin­cu­la­das al régi­men de Muba­rak.

¿Cree que la Pri­ma­ve­ra ára­be es real­men­te un movi­mien­to indu­ci­do por EEUU para “cam­bian­do algu­nas cosas no cam­biar nada”?

No. Millo­nes de per­so­nas han sali­do a las calles, se han invo­lu­cra­do en la acti­vi­dad polí­ti­ca arries­gán­do­se a penas de cár­cel y tor­tu­ras, muchos se han juga­do la vida y la han per­di­do inclu­so. Decir que todo obe­de­cía a un plan orques­ta­do por Esta­dos Uni­dos sería, des­de mi pun­to de vis­ta, negar la volun­tad de la ciu­da­da­nía que real­men­te quie­re “liber­tad, pan y jus­ti­cia social” (uno de los esló­ga­nes más corea­dos), y que no desea estar some­ti­da al yugo de las dic­ta­du­ras y de las des­igual­da­des socia­les. Otra cosa es que una vez que las revuel­tas esta­llan, com­pro­me­tien­do en algu­nos casos los intere­ses de EEUU y sus alia­dos en la región (no hay más que ver la reac­ción asus­ta­da de Israel cuan­do esta­lla­ron las pro­tes­tas en Egip­to), diver­sos acto­res inter­nos, regio­na­les e inter­na­cio­na­les estén inten­ta­do recon­du­cir las revuel­tas o inclu­so secues­trar­las para regre­sar al sta­tus quo ante­rior o inclu­so, apro­ve­chan­do la coyun­tu­ra, para aumen­tar su órbi­ta de influen­cia en la región. Y aquí los paí­ses del Gol­fo están jugan­do bien sus car­tas…

¿Qué con­se­cuen­cias podría tener la muer­te de Muba­rak sobre la reali­dad polí­ti­ca y social egip­cia?

Muba­rak es la pie­za que todas las fuer­zas anti­rre­vo­lu­cio­na­rias acor­da­ron sacri­fi­car para inten­tar man­te­ner el res­to de las estruc­tu­ras del régi­men intac­tas. Así que en estos momen­tos Muba­rak es ya solo un sím­bo­lo y está sien­do tam­bién una pie­za con la que a veces la Jun­ta mili­tar, que mar­ca los tiem­pos polí­ti­cos, crea cor­ti­nas de humo para des­viar la aten­ción de lo impor­tan­te, que es que la cúpu­la cas­tren­se ha secues­tra­do, al menos de momen­to, la pre­sun­ta tran­si­ción egip­cia.

¿Qué expli­ca­ción tie­ne el hecho de que las pre­si­den­cia­les se dis­pu­ten entre el can­di­da­to de los mili­ta­res y el de HM?

Había otras opcio­nes polí­ti­cas, pero repre­sen­ta­das por par­ti­dos muy nue­vos que esta­ban prohi­bi­dos con Muba­rak, y que ade­más no cuen­tan con el apo­yo eco­nó­mi­co que pue­den tener, por ejem­plo, los Her­ma­nos Musul­ma­nes. Ade­más las elec­cio­nes se han cele­bra­do bajo el para­guas de la Jun­ta mili­tar, con una comi­sión elec­to­ral inte­gra­da por per­so­nas vin­cu­la­das al régi­men, con un Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal que ha per­mi­ti­do que Ahmed Sha­fiq (ex minis­tro y ex pri­mer minis­tro de muba­rak) se pre­sen­te como can­di­da­to, y que ha disuel­to el par­la­men­to, secues­tran­do así los comi­cios legis­la­ti­vos. Ese Tri­bu­nal está pre­si­di­do por el mis­mo juez que pre­si­de la comi­sión elec­to­ral. Se han regis­tra­do irre­gu­la­ri­da­des en diver­sos cole­gios elec­to­ra­les, etc.Por todo ello un por­cen­ta­je impor­tan­te de “la gen­te de Tah­rir” optó por boi­co­tear en la segun­da vuel­ta unas elec­cio­nes caren­tes de legi­ti­mi­dad. En la pri­me­ra vuel­ta dos can­di­da­tos “libe­ra­les” obtu­vie­ron más votos que los Her­ma­nos y que Sha­fiq… Y sí, sin duda los mili­ta­res mane­jan las palan­cas del poder y gozan de una serie de pri­vi­le­gios a los que no van a renun­ciar fácil­men­te. Por eso los Her­ma­nos se van a ver obli­ga­dos a repar­tir­se el poder con la cúpu­la mili­tar, en el mejor de los casos. A no ser que la fuer­za de la calle ‑que no es poca- logre impo­ner­se de nue­vo. Y a no ser que Esta­dos Uni­dos y sus alia­dos occi­den­ta­les opten por dejar de res­pal­dar el sta­tus quo actual en Egip­to.

¿Qué papel ha juga­do y está jugan­do los tra­ba­ja­do­res como cla­se social orga­ni­za­da en los pro­ce­sos de cam­bio en Egip­to?

Las revuel­tas en Egip­to no sur­gie­ron por gene­ra­ción espon­tá­nea. Des­de 2004 se crea­ron movi­mien­tos socia­les urba­nos y sur­gió ese movi­mien­to obre­ro, fun­da­men­ta­les ambos para crear un teji­do social que actuó como base de las revuel­tas. Fue­ron las muje­res de la fábri­ca tex­til de Maha­lla las que en 2006 impul­sa­ron la pri­me­ra huel­ga, al gri­to de “aquí esta­mos las muje­res, ¿dón­de están los hom­bres?”, ani­man­do a sus com­pa­ñe­ros a sumar­se una pro­tes­ta en deman­da de sala­rios dig­nos. Aque­llo fue el ini­cio de una olea­da de huel­gas que aumen­tó en 2007 y 2008, cuan­do los pre­cios de pro­duc­tos bási­cos como el pan se dupli­ca­ron, a cau­sa, entre otras razo­nes, de la espe­cu­la­ción en los mer­ca­dos finan­cie­ros inter­na­cio­na­les. Cin­co días antes de que caye­ra Muba­rak en 2011, Tah­rir esta­ba empe­zan­do a des­in­flar­se, y fue de nue­vo el movi­mien­to obre­ro el que dio fue­lle, con huel­gas que para­ron par­te del país. Aque­llo fue la gota que col­mó el vaso y que tum­bó defi­ni­ti­va­men­te a Muba­rak. Sigue habien­do huel­gas, en sep­tiem­bre de 2011 hubo una nue­va olea­da, y los acti­vis­tas de las ciu­da­des tie­nen gran par­te de sus espe­ran­zas pues­tas en el múscu­lo de los tra­ba­ja­do­res como sec­tor movi­li­za­do capaz de pre­sio­nar…

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