Cues­tión gené­ti­ca- Alva­ro Reiza­bal

La sen­ten­cia del Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal que lega­li­za­ba a Sor­tu des­ta­pó la caja de los true­nos y toda la fachen­da rugió, al uní­sono, que se abre la puer­ta de las ins­ti­tu­cio­nes al bra­zo polí­ti­co de ETA. Des­de las por­ta­vo­cías de las ato­mi­za­das aso­cia­cio­nes de víc­ti­mas, se veía con cla­ri­dad la mano negra, el cum­pli­mien­to de la hoja de ruta del pac­to de Zapa­te­ro con ETA, que con insis­ten­cia vie­nen denun­cian­do des­de hace tiem­po.

El razo­na­mien­to es sen­ci­llo: como los magis­tra­dos que vota­ron a favor de la lega­li­za­ción no son los de la ultra­de­re­cha radi­cal, que que­da­ron en mino­ría, la cul­pa del nefan­do cri­men es de quien nom­bró a los pro­le­ga­li­za­ción, es decir del PSOE. Nada extra­ño si se tie­ne en cuen­ta que beben de las aguas ideo­ló­gi­cas que flu­yen del manan­tial Mayor Ore­ja. Pero tam­po­co está exen­to de res­pon­sa­bi­li­dad el PP: su auto­ría por cola­bo­ra­ción nece­sa­ria deri­va del hecho de no haber sus­ti­tui­do a esos magis­tra­dos rojo-maso­nes por otros de los nues­tros», en la segu­ri­dad de que, de haber­lo hecho, su inde­pen­den­cia de cri­te­rio, les haría lle­va­do a dic­tar otra sen­ten­cia bien dis­tin­ta y rati­fi­ca­do­ra de la bue­na, que es la del Supre­mo, que para eso se lla­ma así. Había que cam­biar el árbi­tro para ganar el par­ti­do.

Algu­nas han ido más lejos, como la Lide­re­sa, la inefa­ble Espe­ran­za Agui­rre, mujer de muchos arres­tos y con pode­res tales que, según dicen, des­vió el tra­za­do del AVE para que pasa­ra y para­ra en unas tie­rras de su mari­di­to a varios kiló­me­tros de Gua­da­la­ja­ra. Espe no se cor­ta un pelo y no habla de sus­ti­tuir los árbi­tros, sino direc­ta­men­te de supri­mir el TC y sus­ti­tuir­lo por una sala del Supre­mo, que esos sí que son jue­ces fetén y dic­tan siem­pre las sen­ten­cias que con­vie­nen a la gen­te como Dios man­da. Un pilar bási­co de la into­ca­ble Cons­ti­tu­ción abo­li­do en segun­dos por ese por­ten­to polí­ti­co.

Todo eso en la Villa y Cor­te, pero aquí tam­bién hay quien está empe­ña­do en con­se­guir que el resul­ta­do de los par­ti­dos sea siem­pre a su favor.

Hace unos días se publi­có que Inte­rior, es decir, Ares, veta­ba a una cate­drá­ti­ca por actuar en un jui­cio en la Audien­cia Nacio­nal con­tra­ta­da por la defen­sa de un pre­sun­to miem­bro de ETA.

El tex­to expli­ca­ba que la cate­drá­ti­ca de Bio­lo­gía Celu­lar esta­ba con­tra­ta­da por la Ertzain­tza y por otros cuer­pos poli­cia­les para audi­tar los labo­ra­to­rios de gené­ti­ca (ADN), de sus res­pec­ti­vas poli­cías cien­tí­fi­cas y esta­ble­cer si se ajus­tan a los cáno­nes de cali­dad legal­men­te exi­gi­dos por la nor­ma­ti­va inter­na­cio­nal. Has­ta ahí todo nor­mal. Pero ocu­rre que la cate­drá­ti­ca en cues­tión había com­pa­re­ci­do en oca­sio­nes ante la Audien­cia como exper­ta en gené­ti­ca, pro­pues­ta por la defen­sa de los acu­sa­dos, en asun­tos en los que ertzai­nas actua­ban como peri­tos de la acu­sa­ción. Inclu­so, en algún caso, los acu­sa­dos fue­ron absuel­tos, y eso no ha gus­ta­do nada a los jefes de los labo­ra­to­rios audi­ta­dos que han deci­di­do vetar­le. Hay que ganar los par­ti­dos. Cues­tión gené­ti­ca.

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