Nue­vo tiem­po polí­ti­co- Borro­ka Garaia

Te quie­ro, a pesar del tiem­po (Anó­ni­mo)

A la hora de ana­li­zar la situa­ción poli­ti­ca las pala­bras uti­li­za­das para ello tie­nen un peso impor­tan­te. Espe­cial­men­te si se hacen coti­dia­nas y en cier­ta mane­ra sis­te­má­ti­cas den­tro del dis­cur­so polí­ti­co. “Nue­vo tiem­po”, “nue­va fase”, “tiem­po de solu­cio­nes”, “supera­ción de la fase de resis­ten­cia” … son algu­nas de las pala­bras y con­cep­tos que se han hecho comu­nes en el ámbi­to aber­tza­le de izquier­da y algu­nos de ellos inclu­so lle­gan­do a sobre­pa­sar ese ámbi­to y asen­tan­do­se en otros sec­to­res socia­les y políticos.

Cuan­do se arti­cu­la un dis­cur­so, los con­cep­tos emplea­dos son impor­tan­tes por­que no sim­ple­men­te sir­ven para poder expli­car una coyun­tu­ra polí­ti­ca deter­mi­na­da con la mayor exac­ti­tud posi­ble sino que a su vez son cons­truc­cio­nes ideo­ló­gi­cas con una acep­ción determinada.

Es por ello que a veces es nece­sa­rio parar­se a refle­xio­nar un poco sobre esos con­cep­tos usa­dos para en pri­mer lugar saber lo que se quie­re decir y trans­mi­tir, cer­cio­rar­se que las acep­cio­nes de lo que se plan­tea son las com­par­ti­das por los recep­to­res y evi­tar las repe­ti­cio­nes mecá­ni­cas no muy refle­xi­vas. Ya que la repe­ti­ción mecá­ni­ca de con­cep­tos sin refle­xión al ser tam­bién cons­truc­cio­nes ideo­ló­gi­cas no sim­ple­men­te son recur­sos del len­gua­je que for­man una retó­ri­ca sino que ideologizan.

¿Exis­te un nue­vo tiem­po polí­ti­co?, ¿Esta­mos en una nue­va fase?, ¿Se dan las con­di­cio­nes para una solu­ción?, ¿Se ha aca­ba­do real­men­te la fase de resistencia?

El tiem­po es la mag­ni­tud con la que se mide la dura­ción de un deter­mi­na­do fenó­meno. A su vez, un perio­do duran­te el cual un suje­to his­tó­ri­co está bajo una serie de ejes. Por otro lado, una fase es un esta­do dife­ren­cia­do en el pro­ce­so o desa­rro­llo de algo.

Uno de los hechos más sig­ni­fi­ca­ti­vos en eso que se ha hecho lla­mar nue­vo tiem­po de cara a su aper­tu­ra ha sido la asun­ción de la uni­la­te­ra­li­dad en la izquier­da aber­tza­le, lo cual entre otras con­se­cuen­cias ha traí­do el cese defi­ni­ti­vo de la acti­vi­dad arma­da de ETA. Eso por sí solo crea un antes y un des­pués debi­do a la inten­sa influen­cia que supo­ne des­ple­gar acti­vi­dad arma­da en nume­ro­sos ámbi­tos de la polí­ti­ca. Ya que pese a que tam­bién es común la cons­truc­ción de “solo hacer poli­ti­ca”, la acti­vi­dad arma­da es
intrín­se­ca­men­te polí­ti­ca, igual que la repre­sión y la vio­len­cia de esta­do que tam­bién lo son.

De esta mane­ra y jun­to a otros fac­to­res de mayor o menor impor­tan­cia se abre una nue­va fase den­tro del desa­rro­llo del con­flic­to polí­ti­co. Una nue­va fase que al ser acti­va­da de mane­ra uni­la­te­ral no cam­bia­ría el tiem­po polí­ti­co por sí mis­ma. Ya que los ejes de este tiem­po en rela­cion al con­flic­to siguen inva­ria­bles: Eus­kal Herria some­ti­da nacio­nal y social­men­te por los esta­dos espa­ñol y fran­cés, con el capi­ta­lis­mo y la repre­sión como ejes ver­te­bra­do­res de la impo­si­ción. Entien­do que tie­ne su impor­tan­cia esa dife­ren­cia­ción entre tiem­po y fase ya que la creen­cia en un tiem­po polí­ti­co nue­vo en vez de una fase pue­de lle­var a la asun­ción incons­cien­te y pro­gre­si­va de que la opre­sión nacio­nal y social estén varian­do por muy absur­do que pue­da pare­cer aho­ra plan­tear­lo. De la mis­ma mane­ra pue­de asen­tar­se la creen­cia de que se dan las con­di­cio­nes para una reso­lu­ción al con­flic­to al haber cam­bia­do supues­ta­men­te el tiem­po polí­ti­co cuan­do no es así ya que la reso­lu­ción al con­flic­to que es el cam­bio real que abri­rá un nue­vo tiem­po ven­drá inelu­di­ble­men­te de la cons­tan­te lucha de los opues­tos has­ta que la balan­za se des­ni­ve­le en favor de las fuer­zas de cam­bio. No creo que exis­tan “las solu­cio­nes” sino que el pro­ce­so de solu­ción siem­pre y según la expe­rien­cia his­tó­ri­ca amplia­men­te con­tras­ta­da son resul­ta­do del ven­ce­dor en el cho­que de fuer­zas o al menos del que ha logra­do más ventaja.

Tenien­do todo esto en cuen­ta, ¿Se podría hablar real­men­te de que se ha ter­mi­na­do la fase de resis­ten­cia?. La resis­ten­cia téc­ni­ca­men­te es la opo­si­ción a la acción de una fuer­za. En el terreno más humano se enten­de­ría como la capa­ci­dad para resis­tir, para aguan­tar, sopor­tar o sufrir. En tér­mi­nos polí­ti­cos clá­si­cos la resis­ten­cia es el Movi­mien­to de los habi­tan­tes de un país inva­di­do para luchar con­tra el inva­sor. El MLNV des­de esa pers­pec­ti­va polí­ti­ca no deja­rá de ser un movi­mien­to de resis­ten­cia has­ta la ple­na sobe­ra­nía e inevi­ta­ble­men­te debi­do a la fuer­za nece­sa­ria que nece­si­tan los esta­dos para man­te­ner su acción opre­si­va han gene­ra­do, gene­ran y gene­ra­rán sufri­mien­to mien­tras esa opre­sión se man­ten­ga, suman­do car­gas que ten­drán que sopor­tar amplios sec­to­res de la población.

¿Es incom­pa­ti­ble la cul­tu­ra de resis­ten­cia con poner­se a la ofen­si­va o dar pasos deci­si­vos en la con­se­cu­ción de obje­ti­vos o inclu­so con un pro­ce­so resolutorio?

Per­so­nal­men­te creo que no. Creo que la resis­ten­cia o la cul­tu­ra de resis­ten­cia es un ele­men­to sin el cual no pue­de exis­tir ofen­si­va ni reso­lu­ción. Sería en defi­ni­ti­va un ele­men­to com­pa­ti­ble y refor­za­dor de los pasos nece­sa­rios en una estra­te­gia acu­mu­la­do­ra y ofen­si­va ade­más de fuer­za nece­sa­ria para con­fron­tar con los esta­dos y el capi­tal. Y es ade­más su defi­ni­ción prác­ti­ca y pues­ta en mar­cha de una mane­ra ade­cua­da a la fase pre­ci­sa­men­te aún una incóg­ni­ta no resuel­ta de la ecua­ción libe­ra­do­ra que pue­da abrir un nue­vo tiem­po y el pun­to más débil actual den­tro del esla­bón de la red de redes de las fuer­zas de cam­bio. Qui­zás el no enten­der­lo así pue­da ser uno de los moti­vos de los pro­ble­mas exis­ten­tes de cara a la acti­va­ción de la con­fron­ta­ción, des­obe­dien­cia y ener­gía nece­sa­ria que pue­da sur­gir de la opti­mi­za­ción de la acu­mu­la­ción de fuer­zas por­que en las cons­truc­cio­nes de con­cep­tos y pala­bras que usa­mos nos nega­mos esa opor­tu­ni­dad. Es posi­ble por tan­to que fal­te por cons­truir un dis­cur­so en rela­cíón a todo ello.

O qui­zás ocu­rre como en la mecá­ni­ca rela­ti­vis­ta que la medi­da del trans­cur­so del tiem­po depen­de del sis­te­ma de refe­ren­cia don­de esté situa­do el obser­va­dor y de su esta­do de movi­mien­to, es decir, dife­ren­tes obser­va­do­res miden dife­ren­tes tiem­pos trans­cu­rri­dos entre dos even­tos cau­sal­men­te conec­ta­dos. Por tan­to, la dura­ción de un pro­ce­so depen­de del sis­te­ma de refe­ren­cia don­de se encuen­tre el obser­va­dor. Aun­que para polí­ti­ca siem­pre sea mejor tener como refe­ren­cia a Lenin que a Eins­tein, esta­re­mos todos de acuer­do que al menos siem­pre es tiem­po de lucha.

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