La alter­na­ti­va socio­eco­nó­mi­ca. El camino hacia la demo­cra­cía eco­nó­mi­ca- Ezke­rre­tik Bil­duz

  1. 1. Intro­duc­ción.
  2. 2. Esbo­zo del capi­ta­lis­mo en el plano inter­na­cio­nal.
  3. 3. Reco­rri­do his­tó­ri­co.
    1. 4. Neo­li­be­ra­lis­mo en Eus­kal Herria.
    2. 5. El desa­rro­llo de las Fuer­zas Pro­duc­ti­vas vas­cas.

5.1. La pro­pie­dad de los medios pro­duc­ti­vos.

5.2. Pri­va­ti­za­cio­nes, espe­cu­la­ción y des-loca­li­za­ción fren­te a inver­sión.

5.3. El peli­gro del atra­so tec­no­ló­gi­co.

  1. 6. Fac­to­res obje­ti­vos y la con­cien­cia sub­je­ti­va.

6.1. La renun­cia de la bur­gue­sía regio­nal.

6.2. Las con­di­cio­nes mate­ria­les de los tra­ba­ja­do­res.

6.3. De-cons­truc­ción.

6.4. Con­tra­po­der y doble poder.

  1. 7. La nece­si­dad del Esta­do vas­co.
  2. 8. El camino hacia la demo­cra­cia eco­nó­mi­ca.

8.1. Situa­ción de eus­kal herria. Las actua­les con­di­cio­nes obje­ti­vas e his­tó­ri­cas de eus­kal herria.

8.2. Un pro­gra­ma de míni­mos.

8.3 Alter­na­ti­va socio­eco­nó­mi­ca. La alter­na­ti­va socia­lis­ta.

8.3.1. Intro­duc­ción.

8.3.2. La alter­na­ti­va socia­lis­ta.

  1. 1. INTRODUCCIÓN.

Des­de estos últi­mos vein­te años, vivi­mos una de las ofen­si­vas capi­ta­lis­tas más duras de la his­to­ria de la huma­ni­dad que englo­ba todas las esfe­ras de nues­tras vidas y a todo lo ancho de este pla­ne­ta.

Las pocas con­quis­tas que aún man­tie­ne la cla­se tra­ba­ja­do­ra vas­ca y mun­dial, y que están a pun­to de ser lami­na­das por com­ple­to, fue­ron con­se­gui­das al calor de la lucha de cla­ses glo­ba­les que se habían pro­du­ci­do des­de la apa­ri­ción del pen­sa­mien­to de Marx.

Duran­te los últi­mos 200 años, el capi­ta­lis­mo ha crea­do una fuer­za pro­duc­ti­va colo­sal. El capi­ta­lis­mo con­tem­po­rá­neo, neo­li­be­ral, es un capi­ta­lis­mo de mono­po­lios gene­ra­li­za­dos naci­dos a par­tir de la faci­li­dad que les ha brin­da­do la des­re­gu­la­ri­za­ción finan­cie­ra. Con esto que­re­mos decir que los mono­po­lios no son ya islas gran­des en un mar de empre­sas rela­ti­va­men­te autó­no­mas, sino que son un sis­te­ma inte­gra­do que con­tro­la abso­lu­ta­men­te todos los sis­te­mas de pro­duc­ción, pene­tran­do en ellos por medio del sis­te­ma finan­cie­ro. Con­tro­lan­do a tra­vés de este Poder eco­nó­mi­co el poder polí­ti­co y ponién­do­lo a su ser­vi­cio. Peque­ñas y media­nas empre­sas, inclu­so las gran­des cor­po­ra­cio­nes que no son estric­ta­men­te oli­go­po­lios, están bajo el con­trol de una red que rem­pla­za a los mono­po­lios.

“Glo­ba­li­za­ción” es el nom­bre que le han dado al con­jun­to de deman­das median­te las cua­les ejer­cen su con­trol sobre los sis­te­mas pro­duc­ti­vos del capi­ta­lis­mo glo­bal. Y esto no es más que una nue­va fase del impe­ria­lis­mo.

Nin­gún régi­men se colap­sa por acu­mu­la­ción intrín­se­ca de des­equi­li­brios eco­nó­mi­cos. Lo que deter­mi­na la caí­da o super­vi­ven­cia de un sis­te­ma social, es la acción socio-polí­ti­ca de los suje­tos orga­ni­za­dos en torno a cla­ses domi­nan­tes y domi­na­das. La vie­ja creen­cia en que la con­ti­nui­dad y el desa­rro­llo del capi­ta­lis­mo no tie­nen lími­tes eco­nó­mi­cos, ha sido des­men­ti­da en incon­ta­bles opor­tu­ni­da­des. Lo que erra­di­ca­rá a ese régi­men, no es el ago­ta­mien­to de los mer­ca­dos o la insu­fi­cien­cia de plus­va­lía, sino la madu­ra­ción de un pro­yec­to polí­ti­co socia­lis­ta.

  1. 2. ESBOZO DEL CAPITALISMO EN EL PLANO MUNDIAL.

La cri­sis actual es sólo una mani­fes­ta­ción del hecho de que la indus­tria, las finan­zas, la cien­cia y la tec­no­lo­gía han cre­ci­do has­ta el pun­to de que no se pue­den con­te­ner en los estre­chos lími­tes de la pro­pie­dad pri­va­da, los mar­cos de domi­na­ción y el Esta­do nacio­nal tal como los hemos con­ce­bi­do has­ta aho­ra. La cues­tión no es menor, por­que se tra­ta de cómo la acu­mu­la­ción capi­ta­lis­ta gene­ra, por su pro­pia dia­léc­ti­ca, las cri­sis y los perío­dos de des­truc­ción de las vie­jas fuer­zas pro­duc­ti­vas y por tan­to la trans­for­ma­ción de la super­es­truc­tu­ra.

El capi­ta­lis­mo no desem­bo­ca­rá, por cau­sas mera­men­te eco­nó­mi­cas, en un esta­dio final de estan­ca­mien­to y des­de lue­go no exis­ten cri­sis eco­nó­mi­cas per­ma­nen­tes o sin sali­da. Por lo tan­to, si la cla­se tra­ba­ja­do­ra no aca­ba con el modo de pro­duc­ción capi­ta­lis­ta, éste encon­tra­rá la for­ma de recom­po­ner la acu­mu­la­ción y vol­ver a desa­rro­llar las fuer­zas pro­duc­ti­vas (el impe­ria­lis­mo en estos casos jue­ga un papel cru­cial).

Hay aspec­tos que dejan vis­lum­brar una espe­cie de gue­rra fría entre com­pe­ti­do­res, es decir, enfren­ta­mien­tos entre poten­cias riva­les pero de una mane­ra indi­rec­ta desa­rro­lla­das bajo la acción de acto­res secun­da­rios. Eso no debe ocul­tar una reali­dad inelu­di­ble: a medi­da que el poder eco­nó­mi­co y polí­ti­co se tras­la­da de Occi­den­te a Orien­te, es inevi­ta­ble que sur­jan nue­vas riva­li­da­des inter­na­cio­na­les y se regio­na­li­cen los con­flic­tos. Sin lugar a dudas, con el avan­ce de la cri­sis y a medi­da que los con­flic­tos inter-impe­ria­lis­tas se acen­túen, la gue­rra asi­mé­tri­ca será un fac­tor defi­ni­to­rio de actua­ción cada vez más impor­tan­te.

Las teo­rías mar­xis­tas de la cri­sis capi­ta­lis­ta y la del impe­ria­lis­mo hacen que se vaya cuar­tean­do el sis­te­ma des­de sus bases más pro­fun­das. En el con­tex­to gene­ral de estos pro­ce­sos, pue­den pro­du­cir­se situa­cio­nes de debi­li­dad socio-polí­ti­ca del Esta­do bur­gués. En estas situa­cio­nes, que pue­den defi­nir­se o cla­si­fi­car­se como de «esla­bón débil de la cade­na impe­ria­lis­ta», pue­den crear­se las con­di­cio­nes obje­ti­vas de ace­le­ra­ción del res­que­bra­ja­mien­to del Esta­do bur­gués, y el desa­rro­llo de pro­ce­sos revo­lu­cio­na­rios de cam­bio socio­eco­nó­mi­co.

  1. 3. RECORRIDO HISTÓRICO.

En la segun­da mitad del siglo XIX, el capi­ta­lis­mo vas­co nece­si­tó de la inter­ven­ción de ejér­ci­tos extran­je­ros para impo­ner­se. La bur­gue­sía vas­ca fue inca­paz de rea­li­zar su revo­lu­ción y apos­tó por la cola­bo­ra­ción espa­ño­la, aplas­tan­do toda resis­ten­cia inter­na con la inter­ven­ción exter­na. La pri­me­ra revo­lu­ción indus­trial se ini­ció en Ingla­te­rra a media­dos del siglo XVIII y en el siglo XIX se pro­pa­gó a otros paí­ses, lle­gan­do al Esta­do Espa­ñol de for­ma tar­día e ins­ta­lán­do­se en el Pas Vas­co y Cata­lun­ya casi exclu­si­va­men­te. En el País Vas­co esto per­mi­tió una acu­mu­la­ción de capi­tal, que se tra­du­jo en una cre­cien­te indus­tria del hie­rro, de las armas, bar­cos y comer­cio más allá de Espa­ña.

Duran­te la pri­me­ra mitad del siglo XX, el pro­ce­so expan­si­vo de las rela­cio­nes de pro­duc­ción ace­le­ró los anta­go­nis­mos de las cla­ses socia­les. «Las cla­ses socia­les son gru­pos huma­nos, uno de los cua­les pue­de apro­piar­se del tra­ba­jo del otro por ocu­par pues­tos dife­ren­tes en un régi­men deter­mi­na­do de eco­no­mía social». Así entra­mos en el pasa­do siglo XX. La bur­gue­sía vas­co-espa­ño­la se ins­ta­la en el Esta­do Espa­ñol y con­ti­núa aplas­tan­do toda resis­ten­cia uti­li­zan­do todas las for­mas de vio­len­cia nece­sa­rias, inclui­do el gol­pe mili­tar de 1936. Pero el desa­rro­llo de la con­cien­cia de iden­ti­dad nacio­nal vas­ca y la con­cien­cia de cla­se, con­ti­núan su lar­go via­je hacia la uni­dad y rei­vin­di­ca­ción con­jun­tas. Este pro­ce­so de madu­ra­ción socio­po­lí­ti­ca se desa­rro­lla duran­te todo el pri­mer ter­cio del siglo XX y se con­so­li­da con la apa­ri­ción del par­ti­do EAE/​ANV y tras la apro­ba­ción del mani­fies­to de San Andrés como pri­me­ra rup­tu­ra con el nacio­na­lis­mo cle­ri­cal, bur­gués y exclu­yen­te para con los tra­ba­ja­do­res forá­neos del PNV, con el pro­gra­ma de míni­mos apro­ba­dos en el con­gre­so de 1936 que alum­bra el pri­mer pro­gra­ma pro­gre­sis­ta y aber­tza­le impul­sa­do en Eus­kal Herria por una fuer­za polí­ti­ca. De esta mane­ra, se ponen las bases ideo­ló­gi­cas y pro­gra­má­ti­cas para la con­se­cu­ción de la libe­ra­ción nacio­nal y social del pue­blo vas­co.

A par­tir de la segun­da mitad del siglo XX, el cre­cien­te núme­ro de obre­ros masa, el cre­cien­te empu­je de los sin­di­ca­tos, las dife­ren­tes luchas en el ámbi­to cul­tu­ral, las cre­cien­tes orga­ni­za­cio­nes clan­des­ti­nas, tra­je­ron la ver­te­bra­ción de los fren­tes en lucha.

• La pro­pia acti­vi­dad en el terreno prác­ti­co con­tra la dic­ta­du­ra fran­quis­ta, la clan­des­ti­ni­dad, el movi­mien­to obre­ro y las influen­cias ideo­ló­gi­cas exter­nas mar­ca­rán en el futu­ro cer­cano el desa­rro­llo de una orga­ni­za­ción que des­ple­ga­rá un pro­yec­to polí­ti­co-mili­tar sin paran­gón en la Euro­pa occi­den­tal.

  • Duran­te los años 1960 ‑1975, las luchas ins­ti­tu­cio­na­les, las luchas socia­les, obre­ras o sin­di­ca­les que inter­ve­nían en lo polí­ti­co, las orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas lega­les o clan­des­ti­nas que tra­ba­ja­ban en los movi­mien­tos socia­les pidien­do cam­biar las cosas, y las orga­ni­za­cio­nes arma­das con sus inter­ven­cio­nes con­tra obje­ti­vos con­cre­tos hicie­ron caer al vie­jo Esta­do, que se apre­su­ró a traer la refor­ma. Pocos fue­ron los que se que­da­ron sin acep­tar la refor­ma y siguie­ron en la pelea por la rup­tu­ra.
  • Los años 1975 – 80 mar­can una ten­den­cia cla­ra de refor­za­mien­to de la con­cien­cia nacio­nal y de cla­se. Las suce­si­vas cri­sis del sis­te­ma capi­ta­lis­ta ayu­dan al aumen­to de las luchas con­jun­tas por los dere­chos nacio­na­les y de cla­se.

Dis­tri­bu­ción de pobla­ción acti­va 1975

31.848 3,7% Empre­sa­rios

753.234 86,6% Asa­la­ria­dos

84.056 9,7% Autó­no­mos

En 1975 había en Hegoal­de 35.400 para­dos lo que supo­nía el 3,5% de la pobla­ción acti­va. En 1993 había 209.600, el 23%

De 1975 a 1980, los suce­sos son cre­cien­tes en demos­tra­cio­nes de fuer­za por par­te del Esta­do y de las orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas vas­cas, inclui­dos los acuer­dos de 34 muni­ci­pios de Nafa­rroa “NO PERMITIREMOS LA SEPARACIÓN DE NAFARROA DE EUSKADI SUR, A TRAVÉS DEL RÉGIMEN TRANSITORIO”.

Lemoiz mar­co la sim­bio­sis de todas las for­mas de lucha para con­se­guir un obje­ti­vo, tan­to la resis­ten­cia pasi­va como la acti­va se com­ple­men­ta­ron y tra­je­ron un éxi­to que des­de el Esta­do Espa­ñol, pron­to ana­li­za­ron como la fór­mu­la más peli­gro­sa y el méto­do a erra­di­car.

  • 1980 – 1990 años de la tor­tu­ra – des­apa­ri­cio­nes – e ile­ga­li­za­cio­nes.

Pero tam­bién de la acu­mu­la­ción de fuer­zas en torno a la rup­tu­ra con­tra el sis­te­ma y con­tra el Esta­do Espa­ñol, la prin­ci­pal preo­cu­pa­ción del Esta­do sobre el pro­ce­so vas­co era “la com­bi­na­ción de los méto­dos de lucha, para con­se­guir obje­ti­vos polí­ti­cos”.

El Esta­do desa­rro­lla y com­bi­na dife­ren­tes for­mu­las para rom­per esa uni­dad en la lucha y obje­ti­vos comu­nes de los movi­mien­tos y las orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas, pero fra­ca­sa casi siem­pre.

1) Por la exis­ten­cia de unas orga­ni­za­cio­nes arti­cu­la­das y uni­das, a la vez que libres como movi­mien­to popu­lar, pero conec­ta­das por una estra­te­gia común en el MLNV.

2) Por­que tan­to los que se mue­ven en la resis­ten­cia pasi­va para el logro de unos obje­ti­vos polí­ti­cos o socia­les, como los de la resis­ten­cia acti­va coin­ci­den en los obje­ti­vos, a pesar de no per­te­ne­cer al MLNV.

3) Por­que no con­si­gue la con­de­na de la resis­ten­cia pasi­va sobre la resis­ten­cia acti­va, debi­do a la coin­ci­den­cia de obje­ti­vos demo­crá­ti­cos y a la cul­tu­ra de hacer y dejar hacer. Por lo que el Esta­do pasa­rá a otra fase de hos­ti­ga­mien­to y per­se­cu­ción de la resis­ten­cia pasi­va.

El pano­ra­ma polí­ti­co se com­pli­ca, aún más, por la situa­ción labo­ral o de cla­se.

Evo­lu­ción de asa­la­ria­dos even­tua­les

1981 5% 25.553

1986 9% 42.776

1989 26% 127.600 72% meno­res de 35 años.

  • 1990 – 2000 AÑOS DE CIMINALIZACIÓN DE LA RESISTENCIA ACTIVA Y PASIVA.

Como en la épo­ca ante­rior se hizo con los insu­mi­sos, se encar­ce­ló a las ideas polí­ti­cas y fue­ron lle­va­dos a pri­sión repre­sen­tan­tes polí­ti­cos, perio­dis­tas, per­so­nas de movi­mien­tos socia­les, etc.

No es que ante­rior­men­te no hubie­ra suce­di­do, sino que se dio un aumen­to sus­tan­cial en lo repre­si­vo, lo que demos­tra­ba un cam­bio en la corre­la­ción de fuer­zas que se mani­fes­ta­ría más tar­de.

En 1993, el 40% de la juven­tud está en paro, sobre­vi­ve con el col­chón fami­liar, típi­co de nues­tra socie­dad fami­liar y de la ayu­da social.

Aumen­to de las luchas obre­ras y retro­ce­so ini­cial de los sin­di­ca­tos esta­ta­lis­tas.

Pala­bras de Tomás Tue­ros secre­ta­rio gene­ral de CCOO “Es impen­sa­ble la exis­ten­cia de un sin­di­ca­to aber­tza­le y de cla­se, por­que este últi­mo con­cep­to no pue­de dar­se cuan­do se ante­po­ne la pro­ble­má­ti­ca nacio­nal a la de cla­se”.

Tan­to en lo social como en lo nacio­nal hemos teni­do un desa­rro­llo des­igual, pero com­bi­na­do, eso nos da la media.

Aumen­to de per­so­nas pre­sas 1979 – 144 1999 – 703

Aumen­to de zonas vas­co-par­lan­tes.

Aumen­to de coope­ra­ti­vas, etc.

Aumen­to de ikas­to­las.

Aumen­to de per­so­nas que se dicen sólo vas­cas.

Aumen­to de libros y cuen­tos en eus­ke­ra de músi­ca y cine.

Aumen­to de polí­ti­cas acti­vas de resis­ten­cias orga­ni­za­das de mane­ra social.

Aumen­to numé­ri­co de los sin­di­ca­tos aber­tza­les y de cla­se, dicho de otra mane­ra, prin­ci­pio de la mayo­ría sin­di­cal vas­ca.

Como se pue­de apre­ciar aca­ba­mos el 2000 en la línea de poder cam­biar la corre­la­ción de fuer­zas, es decir, trans­for­mar las ins­ti­tu­cio­nes por la vía numé­ri­ca o al menos inci­dir sobre mane­ra.

Del 2000 en ade­lan­te no vamos a exten­der­nos por ser cono­ci­do y recien­te, se vie­ron obli­ga­dos a dejar sin dere­chos de “ciu­da­da­nos” a una par­te del pue­blo para que les salie­ra la cuen­ta, tuvie­ron que hacer un pac­to “anti­na­tu­ra”. Se empe­zó el pro­ce­so actual, etc.

Esto es lo cons­trui­do por gene­ra­cio­nes en lucha y en todos los fren­tes que se han dado.

En el ins­ti­tu­cio­nal, en el de masas o movi­mien­tos socia­les, el obre­ro o sin­di­cal, polí­ti­co orga­ni­za­do, y en el arma­do. Cada uno de estos fren­tes tuvo su tiem­po, su reali­dad com­ple­ja y su fac­tu­ra en el camino, fac­tu­ra que en el desa­rro­llo del pro­ce­so esta­re­mos obli­ga­dos a tra­tar.

  1. 4. NEOLIBERALISMO EN EUSKAL HERRIA.

El pro­yec­to euro­peo (UE) fue dise­ña­do y cons­trui­do sis­te­má­ti­ca­men­te para des­po­seer a la gen­te de su capa­ci­dad para ejer­cer su poder demo­crá­ti­co. La Unión Euro­pea fue esta­ble­ci­da como un pro­tec­to­ra­do de los mono­po­lios. Con la implo­sión de la zona euro y la subor­di­na­ción a la ganan­cia de los mono­po­lios, ha sig­ni­fi­ca­do la abo­li­ción de la demo­cra­cia, que ha sido redu­ci­da al esta­tus de far­sa y que adop­ta for­mas extre­mas.

No esta­mos vivien­do un momen­to his­tó­ri­co en don­de la bús­que­da de uncom­pro­mi­so socialsea una opción posi­ble. Ha habi­do ins­tan­tes en el pasa­do, como el com­pro­mi­so social duran­te la post Gue­rra entre el capi­tal y el tra­ba­jo refe­ren­te a un Esta­do social en el oes­te, el socia­lis­mo en el este, y los pro­yec­tos nacio­na­lis­tas y popu­la­res en el sur, que per­mi­tie­ron el equi­li­brio social en gran par­te del mun­do, pero el actual momen­to his­tó­ri­co ya no es el mis­mo.

Las estra­te­gias defen­si­vas de resis­ten­cia bajo estas con­di­cio­nes no son efec­ti­vas y even­tual­men­te lle­van inclu­so a ser derro­ta­das estra­té­gi­ca­men­te. En la gue­rra decla­ra­da por el capi­tal mono­pó­li­co, los tra­ba­ja­do­res y los pue­blos deben desa­rro­llar luchas que les per­mi­tan colo­car­se a la ofen­si­va.

El pro­ble­ma no es la deca­den­cia a la que se lle­ga por la sobre­pro­duc­ción, sino las ten­den­cias des­truc­ti­vas intrín­se­cas de este modo de pro­duc­ción. Esas con­vul­sio­nes se tra­du­cen en agre­sio­nes con­tra los pue­blos, que des­atan reac­cio­nes y una fuer­te ten­den­cia a la resis­ten­cia social. De esa lucha depen­de el futu­ro de la socie­dad. Si las cla­ses explo­ta­das logran cons­truir su pro­pia opción polí­ti­ca, tam­bién podrán avan­zar hacia la erra­di­ca­ción del capi­ta­lis­mo. Pero si esa alter­na­ti­va no emer­ge o no encuen­tra cur­sos de acción vic­to­rio­sos, el mis­mo sis­te­ma ten­de­rá a recrear­se una y otra vez.

Como colo­fón remar­ca­re­mos algo que ya todos sabe­mos: el no poseer ins­tru­men­tos pro­pios de gobierno, mar­ca la actua­li­dad de nues­tra situa­ción. La per­sis­ten­cia del actual mar­co jurí­di­co-polí­ti­co impi­de poder rea­li­zar una polí­ti­ca eco­nó­mi­ca como pue­blo.

  1. 5. EL DESARROLLO DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS VASCAS.

5.1. LA PROPIEDAD DE LOS MEDIOS PRODUCTIVOS.

Es cla­ro que el des­man­te­la­mien­to del Esta­do del bien­es­tar ha ido para­le­lo a la pri­va­ti­za­ción gene­ra­li­za­da de la eco­no­mía. Todas las empre­sas esta­ta­les estra­té­gi­cas pro­duc­ti­vas de Eus­kal Herria, que gene­ra­ban bene­fi­cios, fue­ron cerra­das o ven­di­das a gru­pos empre­sa­ria­les con el argu­men­to de que lo pri­va­do goza­ba de una mejor ges­tión.

Se ha des­po­ja­do al Esta­do de cual­quier posi­bi­li­dad de inter­ven­ción eco­nó­mi­ca y sólo actúa en fun­ción de las nece­si­da­des del pro­pio capi­tal, faci­li­tan­do, inci­dien­do o tapan­do exclu­si­va­men­te, las con­se­cuen­cias nefas­tas que gene­ra el sis­te­ma.

Los Esta­dos actual­men­te sólo pue­den finan­ciar­se con los impues­tos y endeu­dán­do­se en los mer­ca­dos inter­na­cio­na­les.

5.2. PRIVATIZACIONES, ESPECULACIÓN Y DES-LOCALIZACIÓN FRENTE A INVERSIÓN.

Las pri­va­ti­za­cio­nes de las empre­sas pro­duc­ti­vas han sido el pri­mer paso que mar­ca el camino hacia la pér­di­da final de dere­chos como son la vivien­da, pri­va­ti­za­ción de la sani­dad y la edu­ca­ción.

Resul­ta evi­den­te que el sec­tor pri­va­do bus­ca la mayor ren­ta­bi­li­dad posi­ble y en el menor pla­zo. No duda­rá en inver­tir en el exte­rior para aba­ra­tar cos­tes y espe­cu­lar con los capi­ta­les si ello le repor­ta más bene­fi­cios.

Por otra par­te, la diná­mi­ca inver­so­ra empre­sa­rial dice mucho de la bur­gue­sía autóc­to­na ya que entre el año 1993 y el 2008, en ple­na bonan­za eco­nó­mi­ca neo­li­be­ral, el capi­ta­lis­mo vas­co invir­tió 51.000 millo­nes de euros en el exte­rior mien­tras den­tro de las fron­te­ras eus­kal­du­nes fue­ron 12.000 millo­nes.

En el sec­tor finan­cie­ro vemos la ban­ca­ri­za­ción de las cajas con pers­pec­ti­va de cre­ci­mien­to por medio de la intro­duc­ción en los cir­cui­tos inter­na­cio­na­les de capi­ta­les.

5.3. EL PELIGRO DEL ATRASO TECNOLÓGICO.

La estruc­tu­ra pro­duc­ti­va del régi­men for­dis­ta, vigen­te en las tres déca­das siguien­tes a la II Gue­rra Mun­dial, des­can­sa­ba en las gran­des empre­sas ver­ti­ca­les de pro­duc­ción en serie ope­ra­das por bata­llo­nes de cue­llos azu­les.

La épo­ca del post-for­dis­mo, en vigor des­de fines de los años 60, se basa en peque­ñas y media­nas empre­sas coor­di­na­das en redes con una pro­duc­ción clien­te­li­za­da e infor­ma­ti­za­da y un fuer­te pre­do­mi­nio del sec­tor ser­vi­cios.

En sín­te­sis, pode­mos afir­mar que los défi­cits de la eco­no­mía vas­ca resi­den en su poca diver­si­fi­ca­ción pro­duc­ti­va, la esca­sa mejo­ra tec­no­ló­gi­ca de gran par­te de las PYMEs y sec­to­res indus­tria­les tra­di­cio­na­les y la vul­ne­ra­bi­li­dad del teji­do indus­trial ante los desa­fíos de la UE y del mer­ca­do mun­dial.

Son los sec­to­res de baja y media tec­no­lo­gía los que pre­do­mi­nan en la estruc­tu­ra indus­trial. Uti­li­zan los recur­sos ener­gé­ti­cos de mane­ra inten­si­va lo que a la lar­ga será un pro­ble­ma para la ren­ta­bi­li­dad.

  1. 6. FACTORES OBJETIVOS Y LA CONCIENCIA SUBJETIVA.

6.1. LA RENUNCIA DE LA BURGUESÍA REGIONAL.

El aná­li­sis del capi­ta­lis­mo vas­co mues­tra su talón de Aqui­les, colo­can­do enci­ma de la mesa la reali­dad de una eco­no­mía inser­ta en los cana­les inter­na­cio­na­les de mer­ca­do con cada vez menos capa­ci­dad de manio­bra tan­to inter­na como exter­na­men­te.

Mon­ta­da sobre el Pue­blo Tra­ba­ja­dor Vas­co, ampa­ra­da en las fuer­zas mili­ta­res espa­ño­las y fran­ce­sas, poli­cía auto­nó­mi­ca inclui­da, cabal­ga el redu­ci­do blo­que bur­gués regio­na­lis­ta, cla­se social para­si­ta­ria, feroz y caren­te de toda éti­ca que no sea la del máxi­mo bene­fi­cio en el míni­mo tiem­po posi­ble.

Una cla­se que en sí es apá­tri­da, pues el capi­tal arra­sa don­de pue­de pero que, por intere­ses opor­tu­nis­tas, dis­fra­za su des­na­cio­na­li­za­ción con un aire espa­ño­lis­ta regio­na­li­za­do con toques de fol­clo­ris­mo eus­kal­dun.

La bur­gue­sía vas­ca renun­ció a la crea­ción de un país, en cam­bio miran­do sus pro­pios intere­ses de cla­se, ha actua­do como cola­bo­ra­cio­nis­ta del poder cen­tral en Hegoal­de. En Ipa­rral­de ni tan siquie­ra exis­ten como fuer­za nece­sa­ria pero fus­ti­gan al Gobierno fran­cés para ata­car las bases del aber­tza­lis­mo. Siem­pre a la som­bra de Madrid, es una fuer­za cana­li­za­do­ra de ten­sio­nes y des­con­ten­tos e inte­gra­do­ras al sis­te­ma. Pero no toda la bur­gue­sía vas­ca tie­ne el mis­mo peso espe­cí­fi­co ni la mis­ma repre­sen­ta­ti­vi­dad social.

El mar­co polí­ti­co de desa­rro­llo del capi­ta­lis­mo autóc­tono, ha sido en Esta­tu­to de auto­no­mía de la CAV y el Con­ve­nio nava­rro. Una vez supe­ra­das ambas (como con­se­cuen­cia de la lucha de la Izquier­da Aber­tza­le y a la cri­sis eco­nó­mi­ca que ha evi­den­cia­do sus limi­ta­cio­nes e hipo­te­cas), al Esta­do espa­ñol se le pre­sen­ta un nue­vo reto, un reto que va a nece­si­tar de la cola­bo­ra­ción del PNV-UPN.

6.2. LAS CONDICIONES MATERIALES DE LOS TRABAJADORES.

Demos­trar fir­me­za en el ámbi­to nacio­nal con el fin de atraer a posi­cio­nes de la izquier­da sobe­ra­nis­ta, tam­bién a los sec­to­res de la media­na y peque­ña bur­gue­sía (para los que, en el actual con­tex­to his­tó­ri­co, está rei­vin­di­ca­ción cobra un mayor sen­ti­do eco­nó­mi­co y polí­ti­co); y, para­le­la­men­te, actuar tam­bién en el ámbi­to social con con­te­ni­dos de cla­se tra­ba­ja­do­ra, son dos ejes que harán que la fuer­za del sobe­ra­nis­mo de izquier­da alcan­ce cotas de hege­mo­nía y a su vez defi­ni­rá los estre­chos lími­tes del pro­yec­to regio­na­lis­ta-auto­no­mis­ta y la social­de­mo­cra­cia.

Si bien hemos afir­ma­do que sin los sec­to­res de la media­na y peque­ña bur­gue­sía nacio­na­lis­ta será muy difí­cil la eman­ci­pa­ción nacio­nal, pode­mos afir­mar tam­bién que sin los sec­to­res de la cla­se tra­ba­ja­do­ra más depen­dien­tes del Unio­nis­mo, no podre­mos tam­po­co avan­zar, no sólo ya en la cues­tión nacio­nal sino en el desa­rro­llo de una alter­na­ti­va al sis­te­ma.

Por otro lado, resul­ta nece­sa­rio hacer enten­der a los sec­to­res del Pue­blo tra­ba­ja­dor vas­co que se mue­ve en tér­mi­nos exclu­si­va­men­te patrió­ti­cos y/​o esen­cia­lis­tas, que la sali­da del actual orden de cosas pasa nece­sa­ria­men­te por el avan­ce de la lucha social y del camino hacia una estruc­tu­ra­ción eco­nó­mi­ca nue­va más jus­ta. Ser aber­tza­le exclu­si­va­men­te no es garan­tía de jus­ti­cia social. Colo­car­los en el camino de la libe­ra­ción social evi­ta­ría su retorno al redil de la bur­gue­sía regio­na­lis­ta.

No hay cla­se sin con­tra­dic­ción anta­gó­ni­ca, no hay sub­je­ti­vi­dad his­tó­ri­ca sin acti­vi­dad polí­ti­ca de opo­si­ción y enfren­ta­mien­to con su enemi­go, el capi­tal. La cla­se cons­ti­tu­ye su pro­pia iden­ti­dad en ago­nía, en dispu­ta, en con­fron­ta­ción.

Esta es la gran apor­ta­ción teó­ri­co ‑prác­ti­ca desa­rro­lla­da por la Izquier­da Aber­tza­le median­te la que está posi­bi­li­tan­do la defi­ni­ción de un esce­na­rio socio­po­lí­ti­co que nos per­mi­ti­rá avan­zar en la con­se­cu­ción de nues­tros obje­ti­vos en la medi­da en que sepa­mos arti­cu­lar unas líneas de tra­ba­jo tác­ti­co-estra­té­gi­cos, cohe­ren­tes con nues­tra his­to­ria de lucha y las con­di­cio­nes socio­eco­nó­mi­cas actua­les.

6.3. DE-CONSTRUCCIÓN.

Es nece­sa­rio «des­obe­de­cer» las reglas impues­tas por la «Cons­ti­tu­ción Euro­pea» y el fic­ti­cio Ban­co Cen­tral Euro­peo. En otras pala­bras, no exis­te otra alter­na­ti­va que de-cons­truir las ins­ti­tu­cio­nes euro­peas y la zona euro. Este es el pre-requi­si­to insos­la­ya­ble para la even­tual recons­truc­ción de «otra Euro­pa» de pue­blos y nacio­nes.

Acom­pa­ñan­do a estas pro­pues­tas debe cami­nar la nece­si­dad de salir­se de la OTAN. Esto será una de las apor­ta­cio­nes más impor­tan­tes que podrá hacer nues­tro pue­blo a la paz mun­dial y a la soli­da­ri­dad inter­na­cio­na­lis­ta. No podre­mos impe­dir que sigan sem­bran­do la dis­cor­dia, el caos y la des­truc­ción como recien­te­men­te han hecho en Libia y quie­ren hacer aho­ra en Siria e Irán, pero, con noso­tros no van a con­tar.

6.4. CONTRA PODER Y DOBLE PODER.

El Esta­do, es la ins­ti­tu­cio­na­li­za­ción del poder polí­ti­co y socio­eco­nó­mi­co de la cla­se social que la deten­ta y que se eri­ge como la cla­se hege­mó­ni­ca en el con­jun­to de la socie­dad o como frac­ción hege­mó­ni­ca, en el seno de la cla­se social a la que per­te­ne­ce.

Por lo tan­to la natu­ra­le­za social, eco­nó­mi­ca y polí­ti­ca del pro­pio Esta­do y su carác­ter de Esta­do ocu­pan­te en Eus­kal Herria, hace que la disi­den­cia y el con­tra­po­der nun­ca pue­da con­fi­gu­rar­se como una orga­ni­za­ción y fuer­za social esta­ble por­que es inme­dia­ta­men­te com­ba­ti­do, some­ti­do a toda serie de pre­sio­nes por par­te de los pode­res socio-polí­ti­cos ins­ti­tui­dos. Jun­to a todo ello, hay que indi­car que un con­tra­po­der que se apa­lan­que a la defen­si­va pue­de durar bien poco, ya que, de no con­se­guir­se unos míni­mos obje­ti­vos socio­po­lí­ti­cos, este con­tra­po­der se arries­ga a per­der la nece­sa­ria volun­tad social para su desa­rro­llo, como con­se­cuen­cia de la pér­di­da del con­ven­ci­mien­to sobre su via­bi­li­dad.

La lucha ofen­si­va es la vida del con­tra­po­der y ello hace que, si quie­re exis­tir, ha de dar el sal­to al doble poder. No hay otra alter­na­ti­va a la luz de la expe­rien­cia his­tó­ri­ca, y la teo­ría y prác­ti­ca revo­lu­cio­na­ria.

De la mis­ma for­ma en que todo con­tra­po­der que se detie­ne en su avan­ce empie­za a debi­li­tar­se y, más tem­prano que tar­de, a retro­ce­der, lo mis­mo le suce­de, pero a esca­la más amplia y rápi­da, a las situa­cio­nes de doble poder.

La estra­te­gia de con­tra­po­der (de toma de poder) defi­ni­do por la izquier­da aber­tza­le se con­fi­gu­ra, actual­men­te, en cua­tro fren­tes: (1) la lucha ideo­ló­gi­ca y cul­tu­ral; (2) la lucha obre­ra; (3) la lucha de masas y la des­obe­dien­cia civil; y (4) la lucha ins­ti­tu­cio­nal.

En el con­tex­to de los fren­tes de lucha men­cio­na­dos, el con­tra­po­der más esta­ble, por aho­ra, está cons­ti­tui­do por la lucha ins­ti­tu­cio­nal, desa­rro­lla­da fun­da­men­tal­men­te des­de los ayun­ta­mien­tos y otras ins­ti­tu­cio­nes “supe­rio­res”. Estas ins­ti­tu­cio­nes pue­den y deben cons­ti­tuir­se en doble poder, por su capa­ci­dad peda­gó­gi­ca, con­cien­cia­do­ra, de pla­ni­fi­ca­ción demo­crá­ti­ca y en tan­to que con­tie­nen carac­te­rís­ti­cas obje­ti­vas para poder imbri­car su actua­ción con los otros fren­tes de lucha defi­ni­dos ante­rior­men­te, debi­do a que la inme­dia­tez de su prác­ti­ca polí­ti­ca-ins­ti­tu­cio­nal como res­pues­ta a la reali­dad socio­eco­nó­mi­ca así se lo per­mi­ten.

Pero, serán estas mis­mas razo­nes por las que el Esta­do espa­ñol y sus peo­nes autóc­to­nos, tra­ta­rán de some­ter­las a un férreo con­trol, median­te la ofen­si­va por limi­tar sus capa­ci­da­des y com­pe­ten­cias.

El doble poder se carac­te­ri­za por su capa­ci­dad de derro­tar pla­nes impor­tan­tes del poder opre­sor, des­de urba­nís­ti­cos has­ta socia­les, cul­tu­ra­les, lin­güís­ti­cos, eco­ló­gi­cos e inclu­so, y sobre todo para acti­var vías socio­eco­nó­mi­cas muy pro­gre­sis­tas que pue­den, si se qui­sie­ra hacer­lo, empe­zar a minar algu­nas bases de la pro­pie­dad pri­va­da y de la fuer­za repre­si­va del Esta­do. Por ejem­plo, coope­ra­ti­vis­mo popu­lar, de pro­duc­ción y con­su­mo, recu­pe­ra­ción públi­ca de empre­sas y de bie­nes comu­nes, redes de inter­cam­bio jus­to interno e inter­na­cio­nal, eco­no­mía soli­da­ria y prés­ta­mos sin inte­rés, ban­cos de tiem­po, yaci­mien­tos de tra­ba­jo social, segu­ri­dad colec­ti­va demo­crá­ti­ca, lucha masi­va por la amnis­tía, etc.

Pero estas vías deben asen­tar­se en una cre­cien­te movi­li­za­ción polí­ti­ca de masas en la que el pue­blo tra­ba­ja­dor sea la fuer­za direc­to­ra, y den­tro de este la cla­se obre­ra. Si el doble poder no avan­za, retro­ce­de.

Por lo tan­to, hace­mos inca­pié en los lími­tes de las fases ante­rior­men­te men­cio­na­das, fases que deben ser supe­ra­das con la toma del poder.

  1. 7. LA NECESIDAD DEL ESTADO VASCO.

Habla­mos de la dia­léc­ti­ca entre refor­ma y revo­lu­ción, pro­gra­ma de míni­mos y pro­gra­ma máxi­mos. El con­tex­to mun­dial ante­rior y actual, con la cri­sis capi­ta­lis­ta que sufri­mos, ha pues­to a la orden del día el pro­ble­ma radi­cal del poder. Fren­te al poder de la bur­gue­sía se yer­gue el pro­ce­so que va del con­tra­po­der popu­lar y obre­ro a la demo­cra­cia-socia­lis­ta y a su Esta­do, pasan­do por el doble poder y el poder popu­lar. Habla­mos de la toma del poder para cons­truir nues­tro pro­pio mode­lo de Esta­do.

Pero inclu­so los pue­blos for­mal­men­te sobe­ra­nos nece­si­tan recu­pe­rar la inde­pen­den­cia eco­nó­mi­ca que sus bur­gue­sías han entre­ga­do al impe­ria­lis­mo, y en este con­tex­to todo Esta­do que quie­ra defen­der a su pue­blo tie­ne que avan­zar al socia­lis­mo con el poder popu­lar y la soli­da­ri­dad inter­na­cio­na­lis­ta. No hay otra alter­na­ti­va, de lo con­tra­rio será engu­lli­do por la des­na­cio­na­li­za­ción inhe­ren­te a la expan­sión del capi­tal, y re-nacio­na­li­za­dos, sub­su­mi­dos, en las nue­vas for­mas ideo­ló­gi­cas y cul­tu­ra­les crea­das por las reor­de­na­cio­nes impe­ria­lis­tas que están tenien­do lugar. Sin un Esta­do vas­co, sere­mos una región inser­ta en un pro­tec­to­ra­do eco­nó­mi­co con for­ma de Esta­do peri­fé­ri­co de la UE.

  1. 8. El CAMINO HACIA LA DEMOCRACIA ECONÓMICA.

8.1. SITUACIÓN DE EUSKAL HERRIA. LAS ACTUALES CONDICIONES OBJETIVAS E HISTÓRICAS DE EUSKAL HERRIA.

Divi­sión polí­ti­ca e ins­ti­tui­cio­nal: Los 7 herrial­des, Ara­ba, Biz­kaia, Gipuz­koa, Nafa­rroa Garaia, Nafa­rroa Behe­rea, Lapur­di y Zube­roa están divi­di­dos.

Los 4 pri­me­ros situa­dos en Hegoal­de, están bajo domi­na­ción del Esta­do Espa­ñol y divi­di­dos en dos comu­ni­da­des autó­no­mas, la CAV y la CFN.

Los otros 3 herrial­des de Ipa­rral­de no tie­nen admi­nis­tra­cio­nes pro­pias con­jun­tas y están bajo domi­na­ción del Esta­do Fran­cés.

Exis­ten ade­más los ana­cró­ni­cos encla­ves de Tre­bi­ño e Itu­rrioz, cuyos habi­tan­tes en varias oca­sio­nes han expre­sa­do mayo­ri­ta­ria­men­te su deseo de per­te­nen­cia a Ara­ba y Biz­kaia y cuya exis­ten­cia crea pro­ble­mas no sólo a sus habi­tan­tes, sino a los del con­jun­to del herrial­de al ser una suer­te de agu­je­ros negros admi­nis­tra­ti­vos.

Den­si­dad de pobla­ción.

La super­fi­cie de Eus­kal Herria es de 20.664 Km2

Ipa­rral­de 3.009Km2.

Hegoal­de 17.655 Km2- CAV 7.234 Km2. CFN 10421 Km2.

Habi­tan­tes, algo más de 3.100.000.

Hegoal­de 91% (CAV 72% – CFN 19%)

Ipa­rral­de 9% 288.362 + -

CAV 2.172.175

CFN 630.578

Hegoal­de 158,75 hab x km2

CAV 300,27 hab x km2

CFN 60,51 hab x km2

La mayo­ría de la pobla­ción se con­cen­tra en zonas urba­nas. 90 – 95%.

En la CAV des­ta­ca el Gran Bil­bao con casi 1 millón de habi­tan­tes, es decir, casi el 50% de toda la pobla­ción en la CAV.

En la CFN 67%. 422.524 per­so­nas en 21 muni­ci­pios mayo­res de 5.000 habi­tan­tes, des­ta­can­do Iru­ña.

8.2. UN PROGRAMA DE MÍNIMOS.

Las limi­ta­cio­nes que inevi­ta­ble­men­te aca­rrean las ins­ti­tu­cio­nes bur­gue­sas no deben ser­vir de excu­sa para no empe­zar a dar pasos en la demo­cra­cia eco­nó­mi­ca y avan­zar hacia la cons­truc­ción del socia­lis­mo. Poseer una alter­na­ti­va socio­eco­nó­mi­ca está en el enfren­ta­mien­to de los movi­mien­tos popu­la­res y la cla­se tra­ba­ja­do­ra con­tra el Esta­do en todos los fren­tes de lo coti­diano de lo viven­cial y del día a día.

Los peque­ños logros que se con­si­gan nos colo­ca­rán en una mejor posi­ción para trans­for­mar esas ins­ti­tu­cio­nes en luga­res de ejer­ci­cio de la demo­cra­cia socia­lis­ta, par­ti­ci­pa­ti­va y asam­blea­ria.

Hemos de ser cons­cien­tes asi­mis­mo, de que las refor­mas nun­ca serán sufi­cien­tes mien­tras no se anu­le la capa­ci­dad del enemi­go de invo­lu­cio­nar la situa­ción. El movi­mien­to popu­lar acti­vo, crea­ti­vo y la pro­pia cla­se tra­ba­ja­do­ra, debe man­te­ner­se crí­ti­cos y vigi­lan­tes para que esto no ocu­rra y para garan­ti­zar el deba­te y la supera­ción de las nue­vas con­tra­dic­cio­nes que los cam­bios vayan gene­ran­do.

En una pri­me­ra fase, debe­mos ir limi­tan­do y recor­tan­do la eco­no­mía pri­va­da, des­ar­mar­la en las gran­des cues­tio­nes estra­té­gi­cas (como la crea­ción de un ban­co públi­co, empre­sas ener­gé­ti­cas…) y en dis­tin­tos ámbi­tos como la explo­ta­ción labo­ral y social, la opre­sión de géne­ro o en el plano de la juven­tud. Así has­ta abar­car el con­jun­to de injus­ti­cias que de for­ma dife­ren­te se dan y se sien­ten en el con­jun­to del pue­blo.

Para­le­la­men­te, debe­mos poner sobre la mesa pla­nes para desa­rro­llar las vías hacia el Esta­do Socia­lis­ta Vas­co. Pla­nes que abar­que la tarea de con­cre­ta del for­ta­le­ci­mien­to de los sec­to­res públi­cos, el aumen­to de la pro­pie­dad colec­ti­va, de la pro­pie­dad muni­ci­pal y, sobre todo, devol­ver el papel del Esta­do en la eco­no­mía.

En este sen­ti­do, la pro­pues­ta socio­eco­nó­mi­ca pre­sen­ta­da por el sec­tor socio­po­lí­ti­co en el que se encuen­tra orga­ni­za­da la izquier­da aber­tza­le, es un pun­to de ini­cio impor­tan­te e intere­san­te, ya que en él se des­gra­nan polí­ti­cas eco­nó­mi­cas y socia­les acti­vas que bien pudie­ran res­pon­der a los obje­ti­vos per­se­gui­dos por un pro­gra­ma de míni­mos de las carac­te­rís­ti­cas que esta­mos defi­nien­do en este apar­ta­do.

No obs­tan­te es pre­ci­so hacer tres tipos de con­si­de­ra­cio­nes sobre el con­jun­to de la pro­pues­ta que hemos men­cio­na­do.

En pri­mer lugar, debe cla­ri­fi­car­se si con el plan­tea­mien­to de su desa­rro­llo se defi­ne una rup­tu­ra radi­cal entre el desa­rro­llo sin­cró­ni­co de la libe­ra­ción nacio­nal y social del pue­blo vas­co, ya que se nos plan­tea el acce­so a un esce­na­rio de inde­pen­den­cia y sobe­ra­nía nacio­nal, en un con­tex­to socio­eco­nó­mi­co neo­li­be­ral.

En segun­do lugar, que­re­mos sub­ra­yar la nece­si­dad de cuan­ti­fi­car los obje­ti­vos que se quie­ren lograr. No bas­ta con mani­fes­tar una bue­na volun­tad de mejo­ra de la situa­ción, debe­mos de adqui­rir un com­pro­mi­so cla­ro de con­se­cu­ción de nues­tros obje­ti­vos con cri­te­rios de veri­fi­ca­ción y cuan­ti­fi­ca­bles. Estre­cha­men­te liga­do a esta meto­do­lo­gía de tra­ba­jo, es fun­da­men­tal e inelu­di­ble la ela­bo­ra­ción de un con­jun­to de indi­ca­do­res nacio­na­les que miren y veri­fi­quen la evo­lu­ción de todos los aspec­tos de acti­vi­da­des eco­nó­mi­cas, socia­les, cul­tu­ra­les, lin­güís­ti­cas, polí­ti­cas, etc. que se desa­rro­llan en Eus­kal Herria. Estos indi­ca­do­res debe­rán de ela­bo­rar­se des­de pers­pec­ti­vas y valo­res socio­po­lí­ti­cos de cla­se, dis­tin­tos a muchos de los actua­les indi­ca­do­res que han sido ela­bo­ra­dos des­de la pers­pec­ti­va neo­li­be­ral, que nos per­mi­tan desa­rro­llar polí­ti­cas eco­nó­mi­cas y medir sus resul­ta­dos de desa­rro­llo humano des­de los pará­me­tros de una nue­va cul­tu­ra socio­eco­nó­mi­ca.

En ter­cer y últi­mo lugar, una pro­pues­ta de este tipo, con­tex­tua­li­za­da en un esce­na­rio de tran­si­ción hacia un régi­men socio­po­lí­ti­co res­pe­tuo­so con los dere­chos indi­vi­dua­les, civi­les y polí­ti­cos de la ciu­da­da­nía vas­ca, debe de con­te­ner un pro­gra­ma de actua­ción con el fin de hacer ver­dad y jus­ti­cia sobre aque­llos agen­tes socio-eco­nó­mi­cos cuyas deci­sio­nes, ambi­ción y prác­ti­cas usu­ra­rias y/​o espe­cu­la­ti­vas, han pro­vo­ca­do la situa­ción socio­eco­nó­mi­ca actual. En este sen­ti­do cabe des­ta­car­se, tam­bién, la inves­ti­ga­ción y defi­ni­ción de res­pon­sa­bi­li­da­des socio-polí­ti­cas de los cie­rres patro­na­les, des­pi­dos masi­vos de tra­ba­ja­do­res y la repre­sión socio­eco­nó­mi­ca ejer­ci­da sobre los sec­to­res más com­ba­ti­vos de la cla­se tra­ba­ja­do­ra (des­pi­dos ideo­ló­gi­cos, lis­tas negras, etc.). Esto es, debe de rea­li­zar­se una ver­da­de­ra audi­to­ría eco­nó­mi­ca y social sobre la actual situa­ción.

8.3 ALTERNATIVA SOCIOECONÓMICA. LA ALTERNATIVA SOCIALISTA.

8.3.1. INTRODUCCIÓN. La alter­na­ti­va socio­eco­nó­mi­ca está implí­ci­ta en el enfren­ta­mien­to de los movi­mien­tos popu­la­res con­tra el Esta­do en todos los fren­tes de lo coti­diano y viven­cial del día a día. En la explo­ta­ción labo­ral y social, la opre­sión nacio­nal, en lo eco­nó­mi­co, de géne­ro o en el plano de la juven­tud. Así has­ta abar­car el con­jun­to de injus­ti­cias que de for­ma dife­ren­te se dan y se sien­ten en el con­jun­to del pue­blo. Ahí se da lugar al naci­mien­to del movi­mien­to popu­lar, ahí nace la lucha con­tra la injus­ti­cia en cual­quie­ra de sus for­mas: eco­nó­mi­ca, eco­ló­gi­ca, de géne­ro, etc.

En la lucha con­tra el capi­ta­lis­mo y el esta­do opre­sor, el movi­mien­to popu­lar y el con­jun­to de las orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas han de poten­ciar y uti­li­zar la capa­ci­dad crí­ti­ca de su mili­tan­cia, en lo teó­ri­co, polí­ti­co y en lo prác­ti­co. Pero en la medi­da en que se avan­ce en el gobierno muni­ci­pal e ins­ti­tu­cio­nal, el movi­mien­to popu­lar y las orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas deben de ir cons­tru­yen­do poder popu­lar, desa­rro­llan­do prác­ti­ca polí­ti­ca y teo­ría polí­ti­ca inde­pen­dien­tes o enfren­ta­das a las ins­ti­tu­cio­nes bur­gue­sas y de impo­si­ción extran­je­ra.

La inde­pen­den­cia del movi­mien­to popu­lar y el papel del poder popu­lar, serán la garan­tía para no ser absor­bi­do por las ins­ti­tu­cio­nes bur­gue­sas y espa­ño­las. No exis­ten ins­ti­tu­cio­nes asép­ti­cas y neu­tra­les y aun­que no ten­ga­mos mas reme­dio que recu­rrir a ellas y usar­las, debe­mos ase­gu­rar­nos nues­tra inde­pen­den­cia orga­ni­za­ti­va, nues­tro poder popu­lar regi­do por los prin­ci­pios de la demo­cra­cia socia­lis­ta, será la mejor defen­sa para no ser asi­mi­la­dos y buro­cra­ti­za­dos.

La lucha popu­lar y la fuer­za de la uni­dad de acción entre las luchas obre­ras, femi­nis­tas, juve­ni­les, popu­la­res, etc. serán las que den vida a las com­pa­ñe­ras y com­pa­ñe­ros en esas ins­ti­tu­cio­nes, has­ta que las trans­for­me­mos y las haga­mos herra­mien­tas para la inde­pen­den­cia y el socia­lis­mo. De no con­se­guir­lo segui­rán sien­do un poder ajeno al pue­blo tra­ba­ja­dor. Para ello debe­re­mos dejar de situar­nos en ámbi­tos de deseo o abs­trac­tos y esta­ble­cer­nos en el cam­po de la prác­ti­ca polí­ti­ca, es decir, poner en prác­ti­ca las teo­rías y obser­var los resul­ta­dos de las prác­ti­cas exis­ten­tes.

Poner sobre la mesa pla­nes para desa­rro­llar las vías hacia el Esta­do Socia­lis­ta Vas­co. Pla­nes que abar­quen tareas con­cre­tas como el for­ta­le­ci­mien­to de lo públi­co, el aumen­to de la pro­pie­dad colec­ti­va, de la pro­pie­dad muni­ci­pal, regu­lar la inter­ven­ción pri­va­da en los bie­nes y vida públi­ca, crea­ción de una ban­ca públi­ca vas­ca etc.

8.3.2. LA ALTERNATIVA SOCIALISTA.

Y aho­ra nos toca decir qué vamos a inten­tar hacer y cuá­les son las líneas que no vamos a per­mi­tir que este sis­te­ma nos impon­ga.

Para cons­truir la alter­na­ti­va socia­lis­ta es ya una tarea urgen­te poner las bases para cons­truir un Mar­co Vas­co de Rela­cio­nes Labo­ra­les y Pro­tec­ción Social, ya que ésa es la úni­ca mane­ra de pro­te­ger­nos de todas estas agre­sio­nes: deci­dir y cons­ti­tuir aquí cuá­les son las nor­mas que rigen nues­tras rela­cio­nes labo­ra­les, libres de impo­si­cio­nes y garan­ti­zar que todas las per­so­nas cuen­ten con los medios eco­nó­mi­cos nece­sa­rios para poder vivir con dig­ni­dad.

Por otro lado, las limi­ta­cio­nes que inevi­ta­ble­men­te aca­rrean las ins­ti­tu­cio­nes bur­gue­sas no deben ser­vir de excu­sa para no empe­zar a dar pasos en la cons­truc­ción del socia­lis­mo. Los peque­ños avan­ces que se con­si­gan nos colo­ca­rán en una mejor posi­ción para trans­for­mar esas ins­ti­tu­cio­nes en luga­res de ejer­ci­cio de la demo­cra­cia socia­lis­ta, par­ti­ci­pa­ti­va y asam­blea­ria. Hemos de ser cons­cien­tes, asi­mis­mo, de que las refor­mas nun­ca serán sufi­cien­tes mien­tras no se anu­le la capa­ci­dad del enemi­go de invo­lu­cio­nar la situa­ción. El movi­mien­to popu­lar acti­vo y crea­ti­vo debe man­te­ner­se crí­ti­co y vigi­lan­te para que esto no ocu­rra y para garan­ti­zar el deba­te y la supera­ción de las nue­vas con­tra­dic­cio­nes que los cam­bios vayan gene­ran­do.

El obje­ti­vo ha de ser la crea­ción des­de peque­ñas y media­nas ini­cia­ti­vas, de una red de eco­no­mía social y públi­ca capaz de irse enfren­tan­do des­de lo local (Eus­kal Herria) a los pode­res eco­nó­mi­cos. Favo­re­cer el auzo­lan eco­nó­mi­co (inter­cam­bio de ser­vi­cios, dine­ro local…), las peque­ñas empre­sas coope­ra­ti­vas y muni­ci­pa­les, (o mix­tas) de ali­men­ta­ción, pro­duc­ción y comer­cia­li­za­ción de pro­duc­tos autóc­to­nos, peque­ñas empre­sas de pro­duc­ción ener­gé­ti­ca, empre­sas de comu­ni­ca­ción y cul­tu­ra­les de base públi­ca y social…

Ideas para el deba­te de como bajar el volu­men al his­trió­ni­co rui­do de injus­ti­cias capi­ta­lis­tas y al mis­mo tiem­po ir subien­do el volu­men a la nue­va melo­día socia­lis­ta.

Lo públi­co no es sólo lo que inter­vie­ne en el apar­ta­do del gas­to y obtie­ne el dine­ro de la recau­da­ción de los impues­tos. Lo públi­co debe­rá estar pre­sen­te en los sec­to­res pro­duc­ti­vos, y al hablar de lo públi­co habla­mos de las pro­pie­da­des muni­ci­pa­les que debe­mos de hacer exten­si­bles a la pro­pie­dad de medios de pro­duc­ción estra­té­gi­cos para garan­ti­zar el desa­rro­llo eco­nó­mi­co y social de la socie­dad de la que son par­te.

  • PROPIEDAD COLECTIVA /​ PROPIEDAD COMUNAL.

- La recu­pe­ra­ción y exten­sión de la pro­pie­dad comu­nal de las tie­rras, mate­rias pri­mas, ener­gía, el agua, ríos, embal­ses, pla­ta­for­ma cos­te­ra y de las tie­rras, pas­tos y bos­ques, de los recur­sos de la tie­rra (Can­te­ras, minas, gas…)

- Socia­li­za­ción de los medios de pro­duc­ción refe­ri­dos a los sec­to­res eco­nó­mi­cos y pro­duc­ti­vos de carác­ter estra­té­gi­cos para el desa­rro­llo eco­nó­mi­co y social de Eus­kal Herria.

- Crea­ción de un ban­co públi­co y nacio­nal.

- Crear la pro­pie­dad públi­ca de la vivien­da, regu­la­ri­za­ción del pre­cio de ven­ta y alqui­ler, etc.

- Abor­dar urgen­te­men­te una orde­na­ción terri­to­rial y nor­ma­ti­va socia­lis­ta y con cri­te­rios eco­ló­gi­cos, basa­da en pri­mer lugar en la pro­pie­dad públi­ca del terri­to­rio y que dis­mi­nu­ya la hue­lla eco­ló­gi­ca de Eus­kal Herria a nive­les asu­mi­bles. Por enci­ma del des­bor­da­do afán de lucro espe­cu­la­ti­vo capi­ta­lis­ta, hay que defen­der un terri­to­rio tan peque­ño como Eus­kal Herria de las con­ti­nuas exter­na­li­da­des ambien­ta­les de las empre­sas, sea en el ámbi­to de las gran­des infra­es­truc­tu­ras, la con­ta­mi­na­ción ambien­tal, los impac­tos de las infra­es­truc­tu­ras ener­gé­ti­cas, la des­truc­ción de bos­ques y tie­rras de pas­to y cul­ti­vo etc.

  • SECTOR INDUSTRIAL, AGRICOLA, GANADERA Y PESQUERA

- Pro­duc­ción agrí­co­la y gana­de­ra en base a cri­te­rios eco­ló­gi­cos y de sobe­ra­nía ali­men­ta­ria.

- Explo­ta­ción del comu­nal social­men­te. Defen­sa de las peque­ñas explo­ta­cio­nes fami­lia­res diver­si­fi­ca­das.

- Exten­sión de una acui­cul­tu­ra basa­da en empre­sas peque­ñas, loca­les y socia­les.

- Explo­ta­ción fores­tal de nues­tros bos­ques (cada vez más públi­cos) basa­da en una ver­da­de­ra orde­na­ción, que ten­ga en cuen­ta no sólo cri­te­rios pro­duc­ti­vis­tas a cor­to pla­zo, sino de sobe­ra­nía de mate­rias pri­mas, mejo­ra de reser­vas estra­té­gi­cas de made­ra, el paso hacia la explo­ta­ción de la bio­ma­sa con cri­te­rios de des­cen­tra­li­za­ción ener­gé­ti­ca y eco­ló­gi­cos y natu­ral­men­te que, amplias super­fi­cies fores­ta­les cubran obje­ti­vos de man­te­ner la cali­dad de agua de los embal­ses, el man­te­ni­mien­to del pai­sa­je y cri­te­rios cla­ros e inelu­di­bles de con­ser­va­ción de la bio­di­ver­si­dad, que inclu­yan en su caso par­ques natu­ra­les inclu­so reser­vas fores­ta­les inte­gra­les.

- Un plan de con­ser­va­ción de la bio­di­ver­si­dad en Eus­kal Herria ha se basar­se en la par­ti­ci­pa­ción social, en lo públi­co, en que las empre­sas par­ti­cu­la­res asu­man ver­da­de­ra­men­te sus exter­na­li­da­des ambien­ta­les, en una agri­cul­tu­ra y sec­tor fores­tal y pes­que­ro no ya sos­te­ni­bles, sino gene­ra­do­res de bio­di­ver­si­dad ambien­tal (Con­ser­va­ción del Pai­sa­je, razas autóc­to­nas, sil­vi­cul­tu­ra y gana­de­ría crea­do­ras de bio­di­ver­si­dad, sobe­ra­nía ali­men­ta­ria…)

- Orga­ni­za­ción de coope­ra­ti­vas cons­ti­tui­das median­te el movi­mien­to popu­lar y con auto­ges­tión total por par­te de la cla­se tra­ba­ja­do­ra, enrai­za­das en un pro­yec­to inte­gral y nacio­nal de con­tra­po­der eco­nó­mi­co. A su vez, esta red coope­ra­ti­va debe de dar res­pues­tas con­cre­tas al sis­te­ma capi­ta­lis­ta, crean­do a su vez, uni­da­des de pro­duc­ción con valor de uso des­de una pers­pec­ti­va revo­lu­cio­na­ria.

  • SECTOR SERVICIOS Y CULTURA.

- Hacia la edu­ca­ción exclu­si­va­men­te públi­ca. Gra­tui­dad. El poder adqui­si­ti­vo no debe supo­ner una mejor edu­ca­ción.

- La uni­ver­si­dad exclu­si­va­men­te públi­ca. Gra­tui­dad. Impul­so de las huma­ni­da­des y el cono­ci­mien­to inte­gral. Poner la inves­ti­ga­ción tec­no­cien­tí­fi­ca al ser­vi­cio de la salud y la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria y ener­gé­ti­ca de Eus­kal Herria y no de bene­fi­cios pri­va­dos, etc.

- Defen­der la sani­dad públi­ca es dejar de dar dine­ro a la pri­va­da. Es dar edu­ca­ción en hábi­tos salu­da­bles y pre­ven­ción. Inter­ven­ción públi­ca en la inves­ti­ga­ción y pro­duc­ción de fár­ma­cos, etc.

- Con­trol y poder de ges­tión inte­gral sobre los medios de trans­por­te de mer­can­cías y per­so­nas.

- Regu­lar la pro­pie­dad pri­va­da de los medios de comu­ni­ca­ción, favo­re­cer pro­yec­tos coope­ra­ti­vos, públi­cos, etc.

- Des­mer­can­ti­li­za­ción de la cul­tu­ra, el arte y el depor­te.

- Apues­ta deci­di­da por un cam­bio en los hábi­tos de con­su­mo y de pro­duc­ción de resi­duos, más allá del puer­ta a puer­ta que no es sino un nece­sa­rio pri­mer paso que apo­ya­mos deci­di­da­men­te.

  • DERECHOS SOCIALES BÁSICOS GARANTIZADOS.

- Polí­ti­cas de empleo públi­co y ges­tión públi­ca inte­gral de la ofer­ta de empleo eli­mi­nan­do la inter­ven­ción de las ETT, garan­ti­zan­do la igual­dad de opor­tu­ni­da­des de acce­so al tra­ba­jo e igual­dad de con­di­cio­nes socio-labo­ra­les sin que se pro­duz­can dis­cri­mi­na­ción algu­na en razón de sexo, raza, cre­do o pen­sa­mien­to.

- Hacia la reduc­ción de la jor­na­da labo­ral, el repar­to del tra­ba­jo, la com­pa­gi­na­ción del tra­ba­jo inte­lec­tual con el manual, e implan­ta­ción de un sala­rio social uni­ver­sal, a cam­bio de tra­ba­jo para la comu­ni­dad.

- Aca­bar con la bru­tal dife­ren­cia de sala­rios.

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