La cri­sis empeo­ra y Bru­se­las lo nie­ga- Larry Elliott

Bep­pe Gia­cob­be

La Comi­sión Euro­pea pre­sen­tó su infor­me eco­nó­mi­co anual el 30 de mayo con el fin de defen­der una estra­te­gia que equi­va­le a la ban­ca­rro­ta, a pesar de las prue­bas cla­ras de que sus polí­ti­cas de aus­te­ri­dad están sumien­do a los Esta­dos miem­bros en apu­ros en una ago­nía eco­nó­mi­ca más pro­fun­da.

Con el inte­rés de los bonos espa­ño­les acer­cán­do­se rápi­da­men­te al 7%, la eco­no­mía grie­ga al bor­de del colap­so y el futu­ro de la mone­da úni­ca cada vez más en duda, el momen­to de la publi­ca­ción en Bru­se­las de los bole­ti­nes de notas de los 27 miem­bros de la UE no podría haber sido más opor­tuno. Era la oca­sión per­fec­ta para que la Comi­sión Euro­pea hicie­ra balan­ce, sope­sa­ra las opcio­nes de polí­ti­cas y anun­cia­ra un plan para afron­tar la cri­sis.

Los docu­men­tos refle­jan el ambien­te pesi­mis­ta. Se reco­no­ce que la unión mone­ta­ria está pasan­do por su perio­do más pro­ble­má­ti­co des­de su crea­ción. Exis­te una espe­cie de reco­no­ci­mien­to de que las polí­ti­cas actua­les no están fun­cio­nan­do. Y hay suge­ren­cias, sur­gi­das de la deses­pe­ra­ción, de cómo debe res­pon­der Euro­pa: con bonos comu­nes, con una unión ban­ca­ria y la inyec­ción direc­ta de fon­dos a los débi­les ban­cos, pro­ce­den­tes de su fon­do de res­ca­te per­ma­nen­te.

Esto fue sufi­cien­te para apor­tar a los mer­ca­dos finan­cie­ros una subi­da de azú­car, ya que a los inver­so­res les cal­mó el hecho de que Bru­se­las qui­zás tuvie­ra algo más de idea de lo que pare­cía en los últi­mos meses. Sin embar­go, en lo que res­pec­ta a la estra­te­gia para resol­ver la cri­sis, resul­ta­rá ser otra cala­mi­dad. En pri­mer lugar, por­que todas las ideas ya se han bara­ja­do antes y todas se han encon­tra­do con un rotun­do «nein» de Ange­la Mer­kel.

Una orgía de prés­ta­mos en el sec­tor pri­va­do

Sin embar­go, el prin­ci­pal pro­ble­ma estri­ba en que inclu­so aho­ra la Comi­sión pare­ce seguir negan­do el fra­ca­so de una estra­te­gia que se basa en exce­so en la aus­te­ri­dad fis­cal. Lo que ocu­rre en el pun­to débil de la euro­zo­na es que los paí­ses están vien­do cómo sus finan­zas públi­cas se dete­rio­ran a medi­da que sus eco­no­mías lan­gui­de­cen en la rece­sión. Para algu­nos, como el caso de Gre­cia, el pro­ble­ma siem­pre fue un endeu­da­mien­to públi­co exce­si­vo, para otros, como Espa­ña e Irlan­da, el pro­ble­ma comen­zó con una orgía de prés­ta­mos sin con­trol en el sec­tor pri­va­do que aca­bó con el Esta­do pagan­do la fac­tu­ra cuan­do las bur­bu­jas esta­lla­ron.

El resul­ta­do pre­de­ci­ble del cre­ci­mien­to débil y de los ban­cos débi­les ha sido unas finan­zas públi­cas débi­les. Se ha ofre­ci­do ayu­da finan­cie­ra a los paí­ses con más difi­cul­ta­des, pero sólo con la con­di­ción de que cum­plan obje­ti­vos estric­tos para redu­cir sus défi­cits. El recor­te en el gas­to y el aumen­to de impues­tos se ha tra­du­ci­do en un cre­ci­mien­to aún más débil, en ban­cos aún más débi­les y en que los obje­ti­vos de reduc­ción del défi­cit han que­da­do lejos, en algu­nos casos de un modo abru­ma­dor.

Vea­mos el ejem­plo de lo que ha ocu­rri­do en Gre­cia, don­de la recu­pe­ra­ción pro­yec­ta­da pre­via­men­te para 2013 aho­ra, ¡sor­pre­sa!, se ha retra­sa­do aún más. «Exis­ten varios fac­to­res que han difi­cul­ta­do la imple­men­ta­ción: ines­ta­bi­li­dad polí­ti­ca, agi­ta­ción social, pro­ble­mas rela­cio­na­dos con la capa­ci­dad admi­nis­tra­ti­va y una rece­sión que era mucho más gra­ve de lo que se había pro­yec­ta­do en un prin­ci­pio».

Eso resu­me cómo son las cosas, pero aho­ra tene­mos una prue­ba de que, inclu­so aho­ra, Bru­se­las entien­de lo que ocu­rre. Habla sobre encon­trar el equi­li­brio ade­cua­do entre la nece­si­dad de con­so­li­da­ción, la refor­ma y el cre­ci­mien­to, pero sin acep­tar que la com­bi­na­ción actual es total­men­te inade­cua­da. Euro­pa nece­si­ta tres cosas: un plan de cre­ci­mien­to; un plan para reca­pi­ta­li­zar los ban­cos y un plan para repar­tir la car­ga más equi­ta­ti­va­men­te entre el Nor­te rico y el Sur pobre. Actual­men­te, care­ce de las tres cosas. Y por ello aho­ra está luchan­do por sobre­vi­vir.

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