Polí­ti­ca del len­gua­je y len­gua­je de la regre­sión polí­ti­ca- James Petras

Tra­duc­ción par­cial del artícu­lo «The Poli­tics of Lan­gua­ge and the Lan­gua­ge of Poli­ti­cal Regres­sion» ( http://​petras​.lahai​ne​.org/​?​p​=​1​898 )

El capi­ta­lis­mo y sus defen­so­res man­tie­nen su domi­nio a tra­vés de los “recur­sos mate­ria­les” a su alcan­ce, sobre todo el apa­ra­to esta­tal y las empre­sas pro­duc­ti­vas, finan­cie­ras y comer­cia­les, así como a tra­vés de la mani­pu­la­ción de la con­cien­cia popu­lar por medio de los ideó­lo­gos, perio­dis­tas, aca­dé­mi­cos y publi­cis­tas que fabri­can los argu­men­tos y el len­gua­je para enmar­car los temas del día.

«Deman­das del mer­ca­do».- Esta expre­sión eufe­mís­ti­ca está pen­sa­da para antro­po­mor­fi­zar una cate­go­ría eco­nó­mi­ca, para difu­mi­nar las crí­ti­cas de quie­nes deten­tan el poder y son de car­ne y hue­so, sus intere­ses de cla­se y sus garra des­pó­ti­ca sobre la mano de obra. En lugar de «deman­das del mer­ca­do», la expre­sión debe­ría decir: «la cla­se capi­ta­lis­ta orde­na a los tra­ba­ja­do­res que sacri­fi­quen sus sala­rios y su salud para garan­ti­zar más bene­fi­cios a las cor­po­ra­cio­nes mul­ti­na­cio­na­les», un con­cep­to cla­ro que tie­ne más pro­ba­bi­li­da­des de des­per­tar la ira de quie­nes se ven afec­ta­dos nega­ti­va­men­te.

«Libre empre­sa».- Eufe­mis­mo ensam­bla­do a par­tir de dos con­cep­tos reales: la empre­sa pri­va­da que bus­ca el lucro y la libre com­pe­ten­cia . Al supri­mir la ima­gen sub­ya­cen­te del bene­fi­cio pri­va­do de la mino­ría en per­jui­cio de los intere­ses de la mayo­ría, los apo­lo­gis­tas del capi­tal han inven­ta­do un con­cep­to que sub­ra­ya las vir­tu­des indi­vi­dua­les de la «empre­sa» y la «liber­tad», en con­tra­po­si­ción a los vicios eco­nó­mi­cos autén­ti­cos de la codi­cia y la explo­ta­ción.

«Libre mer­ca­do».- Eufe­mis­mo que pre­su­po­ne la com­pe­ti­ti­vi­dad libre, jus­ta e igua­li­ta­ria en mer­ca­dos no regu­la­dos, res­tan­do impor­tan­cia a la reali­dad del domi­nio del mer­ca­do por par­te de mono­po­lios y oli­go­po­lios depen­dien­tes de los res­ca­tes esta­ta­les masi­vos en tiem­pos de cri­sis capi­ta­lis­ta. «Libre» alu­de espe­cí­fi­ca­men­te a la ausen­cia de nor­ma­ti­vas públi­cas e inter­ven­ción del Esta­do que defien­dan la segu­ri­dad labo­ral, así como la pro­tec­ción de los con­su­mi­do­res y el medio ambien­te. En otras pala­bras, «liber­tad» enmas­ca­ra la des­ver­gon­za­da des­truc­ción del orden ciu­da­dano por par­te de los capi­ta­lis­tas pri­va­dos a tra­vés del ejer­ci­cio des­bo­ca­do del poder polí­ti­co y eco­nó­mi­co. «Libre mer­ca­do» es el eufe­mis­mo para alu­dir al gobierno abso­lu­to de los capi­ta­lis­tas sobre los dere­chos y los medios de vida de millo­nes de ciu­da­da­nos; en esen­cia, la autén­ti­ca nega­ción de la liber­tad .

«Recu­pe­ra­ción eco­nó­mi­ca».- Esta expre­sión eufe­mís­ti­ca sig­ni­fi­ca recu­pe­ra­ción de los bene­fi­cios por par­te de las prin­ci­pa­les cor­po­ra­cio­nes. Dis­fra­za la ausen­cia total de recu­pe­ra­ción de los nive­les de vida de las cla­ses media y tra­ba­ja­do­ra, la inver­sión de los bene­fi­cios socia­les y las pér­di­das eco­nó­mi­cas de los titu­la­res de hipo­te­cas, los deu­do­res, los des­em­plea­dos de lar­ga dura­ción y los pro­pie­ta­rios de peque­ñas empre­sas en quie­bra. Lo que se pasa por alto con la expre­sión «recu­pe­ra­ción eco­nó­mi­ca» es que el empo­bre­ci­mien­to masi­vo aca­bó con­vir­tién­do­se en un requi­si­to esen­cial para la recu­pe­ra­ción de los bene­fi­cios empre­sa­ria­les.

«Pri­va­ti­za­ción».- Este con­cep­to des­cri­be la trans­fe­ren­cia de empre­sas públi­cas (por lo gene­ral, las que arro­jan bene­fi­cios) a gran­des capi­ta­lis­tas bien rela­cio­na­dos a pre­cios muy infe­rio­res al de su valor real, lo que con­du­ce a la pér­di­da de ser­vi­cios públi­cos, de empleo públi­co esta­ble y al aumen­to de los cos­tes para los con­su­mi­do­res cuan­do los nue­vos pro­pie­ta­rios pri­va­dos ele­van los pre­cios y des­pi­den a tra­ba­ja­do­res… todo en nom­bre de otro eufe­mis­mo, la «efi­cien­cia» .

«Efi­cien­cia».- Aquí la efi­cien­cia no se refie­re más que a las cuen­tas de resul­ta­dos de una empre­sa; no refle­ja los ele­va­dos cos­tes de la «pri­va­ti­za­ción» sopor­ta­dos por los sec­to­res corres­pon­dien­tes de la eco­no­mía. Por ejem­plo, la «pri­va­ti­za­ción» del trans­por­te aña­de cos­tes a las empre­sas vol­vién­do­las menos com­pe­ti­ti­vas en rela­ción con sus com­pe­ti­do­res de otros paí­ses; la «pri­va­ti­za­ción» eli­mi­na ser­vi­cios en regio­nes menos lucra­ti­vas, lo que desem­bo­ca en el colap­so eco­nó­mi­co local y el ais­la­mien­to con res­pec­to a mer­ca­dos nacio­na­les. A menu­do, las auto­ri­da­des, que sin­to­ni­zan con los capi­ta­lis­tas pri­va­dos, reti­ra­rán deli­be­ra­da­men­te inver­sio­nes de empre­sas públi­cas y nom­bra­rán a com­pin­ches polí­ti­cos incom­pe­ten­tes en el mar­co de una polí­ti­ca de pater­na­lis­mo con el fin de degra­dar ser­vi­cios y fomen­tar el des­con­ten­to públi­co. Esto gene­ra una opi­nión públi­ca favo­ra­ble a la «pri­va­ti­za­ción» de la empre­sa. Dicho de otro modo: la «pri­va­ti­za­ción» no es una con­se­cuen­cia de las inefi­cien­cias intrín­se­cas de las empre­sas públi­cas, como les gus­ta argu­men­tar a los ideó­lo­gos del capi­ta­lis­mo, sino un acto polí­ti­co deli­be­ra­do con­ce­bi­do para refor­zar los bene­fi­cios del capi­tal pri­va­do a cos­ta del bien­es­tar públi­co.

Con­clu­sión

El len­gua­je, los con­cep­tos y los eufe­mis­mos son armas impor­tan­tes de la lucha de cla­ses «des­de arri­ba», con­ce­bi­dos por perio­dis­tas y eco­no­mis­tas capi­ta­lis­tas para maxi­mi­zar la rique­za y el poder del capi­tal. En la medi­da en que los crí­ti­cos pro­gre­sis­tas e izquier­dis­tas adop­tan estos eufe­mis­mos y su mar­co de refe­ren­cia, sus crí­ti­cas y las alter­na­ti­vas que pro­po­nen se ven limi­ta­das por la retó­ri­ca del capi­tal. Poner «comi­llas» entre los eufe­mis­mos pue­de ser una señal de des­apro­ba­ción, pero no sir­ve para pro­mo­ver un mar­co ana­lí­ti­co dis­tin­to, nece­sa­rio para el éxi­to de la lucha de cla­ses «des­de aba­jo». Y lo que es igual de impor­tan­te, elu­de la nece­si­dad de una rup­tu­ra fun­da­men­tal con el sis­te­ma capi­ta­lis­ta, inclui­do su len­gua­je corrup­to y sus con­cep­tos enga­ño­sos. Los capi­ta­lis­tas han derri­ba­do las con­quis­tas más esen­cia­les de la cla­se tra­ba­ja­do­ra y noso­tros no pode­mos con­tra­ata­car el domi­nio abso­lu­to del capi­tal. Esto debe vol­ver a plan­tear la cues­tión de la trans­for­ma­ción socia­lis­ta del Esta­do, la eco­no­mía y la estruc­tu­ra de cla­ses. Una par­te intrín­se­ca de este pro­ce­so debe ser el recha­zo abso­lu­to de los eufe­mis­mos uti­li­za­dos por los ideó­lo­gos capi­ta­lis­tas y su sus­ti­tu­ción sis­te­má­ti­ca por expre­sio­nes y con­cep­tos que refle­jen fiel­men­te la cru­da reali­dad, que iden­ti­fi­quen cla­ra­men­te a los res­pon­sa­bles de esta deca­den­cia y que defi­nan a los agen­tes polí­ti­cos de la trans­for­ma­ción social.

Tra­du­ci­do para Rebe­lión por Ricar­do Gar­cía. Revi­sa­do por La Hai­ne

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