Marrue­cos: jus­ti­cia y dig­ni­dad para las muje­res a cual­quier pre­cio

Mujeres marroquies

Ami­na Fila­li era una joven marro­quí que fue vio­la­da a los 15 años y lue­go fue for­za­da a casar­se con su vio­la­dor. Fue gol­pea­da, magu­lla­da y pri­va­da de comi­da has­ta que se sui­ci­dó en mar­zo del 2012. Tenía 16 años. Al sui­ci­dio de Ami­na con­tri­bu­ye­ron su vio­la­dor y pos­te­rior mari­do – el artícu­lo 475 del códi­go penal de Marrue­cos absuel­ve a un agre­sor de su cri­men si con­sien­te en casar­se con su víc­ti­ma -, el juez que pidió una media­ción en lugar de una acción judi­cial con­tra el delin­cuen­te, la poli­cía y los clé­ri­gos que die­ron su bene­plá­ci­to al vio­la­dor. El sui­ci­dio de Ami­na reve­la, una vez más, un sis­te­ma legal com­ple­ta­men­te incon­sis­ten­te y un códi­go de honor patriar­cal pro­fun­da­men­te dis­tor­sio­na­do que des­cri­mi­na­li­za al opre­sor y con­de­na a la víc­ti­ma.

Detrás de su muer­te encon­tra­mos una com­bi­na­ción letal de vio­len­cia de géne­ro con­sen­ti­da por el esta­do, cegue­ra legal y silen­cio social.

El artícu­lo 475 del códi­go penal de Marrue­cos esta­ble­ce:

«Quien­quie­ra que sin vio­len­cia, ame­na­zas o frau­de abduz­ca o inten­te lle­var­se o esca­bu­llir a una menor de 18 años será cas­ti­ga­do con la cár­cel por un perío­do de uno a cin­co años y una mul­ta de 200 a 500 dirhams. Cuan­do una menor núbil sea abdu­ci­da, si se casa con su cap­tor, éste sola­men­te podra ser per­se­gui­do en jus­ti­cia si alguien auto­ri­za­do a pedir la anu­la­ción del matri­mo­nio pre­sen­ta una denun­cia, y no podrá ser sen­ten­cia­do has­ta des­pués de que se haya decla­ra­do la anu­la­ción del matri­mo­nio».

Según la Con­ven­ción de Nacio­nes Uni­das sobre los Dere­chos de los Niños (UNCRC), Ami­na es una niña. En tan­to que niña menor de 18 años tie­ne dere­cho a tres dis­po­si­cio­nes de la CRC diri­gi­das a los niños: pro­tec­ción, pro­vi­sión y par­ti­ci­pa­ción. El CRC inclu­ye explí­ci­ta­men­te las dimen­sio­nes lega­les y socia­les de la pro­tec­ción así como de la pro­vi­sión de un cui­da­do ade­cua­do. En un país don­de el anal­fa­be­tis­mo (bási­co y legal) es toda­vía alto no pue­de espe­rar­se que la UNCRC sea común­men­te cono­ci­da, a pesar de su recien­te inclu­sión en el pro­gra­ma de estu­dios cívi­cos de las escue­las públi­cas. Sin embar­go, sería legí­ti­mo espe­rar que el juez lucha­ra por el «mejor inte­rés del niño», tal como esti­pu­la el UNCRC. El juez que sen­ten­ció a Ami­na a casar­se tam­bién debe­ría haber sabi­do que Marrue­cos rati­fi­có esta con­ven­ción de Nacio­nes Uni­das, lo mis­mo que rati­fi­có la Con­ven­ción para Ter­mi­nar con Todas las For­mas de Dis­cri­mi­na­ción Con­tra las Muje­res (CEDAW). Debe­ría haber recor­da­do que la Cons­ti­tu­ción de Marrue­cos reco­no­ce la pri­ma­cía de las con­ven­cio­nes inter­na­cio­na­les sobre la legis­la­ción nacio­nal en mate­ria de pro­tec­ción de la mujer con­tra la vio­len­cia. Ade­más, tam­bién debe­ría haber hecho honor a las pro­me­sas de jus­ti­cia de géne­ro reco­gi­das en el Códi­go del Esta­tu­to de Fami­lia de 2004 (muda­wa­na) que per­mi­te a Marrue­cos alar­dear de tener uno de los dos úni­cos códi­gos pro­gre­sis­tas en todo Orien­te Medio y Nor­te de Afri­ca. A pesar de su lar­ga, tor­tuo­sa y con­tro­ver­ti­da tra­yec­to­ria, las revi­sio­nes del 2004 del muda­wa­na han ele­va­do la edad del matri­mo­nio de las jóve­nes de los 15 a los 18 años.

No obs­tan­te estos cam­bios favo­ra­bles a los dere­chos de las muje­res, el Artícu­lo 475 per­ma­ne­ce vivo, apli­ca­ble y una ame­na­za en cier­nes que con­de­na a las muje­res jóve­nes a vidas terri­bles, o peor toda­vía, a muer­tes pre­ma­tu­ras.

El deba­te abier­to por el sui­ci­dio de Ami­na

El sui­ci­dio de Ami­na reabre una serie de deba­tes, cues­tio­nes y preo­cu­pa­cio­nes, de los que me refe­ri­ré solo a cua­tro.

Pri­me­ro, la ola de indig­na­ción que el sui­ci­dio de Ami­na ha des­ata­do en las calles de Marrue­cos, en el ciber­es­pa­cio y más allá, nos recuer­da los intrin­ca­dos lazos entre conec­ta­dos y no conec­ta­dos en esta socie­dad, la comu­ni­dad de mani­fes­tan­tes onli­ne y offli­ne, y las jóve­nes y las anti­guas fuer­zas del acti­vis­mo. Ami­na no se tenía a sí mis­ma por acti­vis­ta, ni tam­po­co espe­ra­ba ser teni­da por tal duran­te su cor­ta vida. Por lo que sabe­mos, nun­ca había teni­do acce­so a Face­book o Twit­ter, ni había teni­do una cuen­ta email o un web log, y pro­ba­ble­men­te nun­ca par­ti­ci­pó en una mani­fes­ta­ción calle­je­ra ni fir­mó nin­gu­na peti­ción, lo que no sig­ni­fi­ca que lo hubie­ra recha­za­do si hubie­ra teni­do la opor­tu­ni­dad de apren­der a hacer­lo. Sin embar­go, su sui­ci­dio hizo que muchas voces se jun­ta­ran para expre­sar su rabia y su frus­tra­ción res­pec­to a la incom­pa­ti­bi­li­dad de unos códi­gos de géne­ro arcai­cos con las reali­da­des de las muje­res del siglo vein­tiuno, supo­nien­do que los códi­gos de honor hayan teni­do sen­ti­do algu­na vez.

Los pri­me­ros días des­pués del sui­ci­dio de Ami­na los gru­pos de dere­chos huma­nos y de la mujer se movi­li­za­ron y orga­ni­za­ron sen­ta­das fren­te al tri­bu­nal local que per­mi­tió el matri­mo­nio de Ami­na. Las mani­fes­ta­cio­nes y sen­ta­das en otras ciu­da­des a lo lar­go del país reu­nie­ron a las madres fun­da­do­ras de los movi­mien­tos femi­nis­tas de Marrue­cos y las hijas de los movi­mien­tos. Unió a quie­nes nor­mal­men­te les moles­ta la igual­dad de géne­ro y a quie­nes luchan por ella, a quie­nes lle­van la eti­que­ta femi­nis­ta como un signo de honor y quie­nes la rehú­yen.

A medi­da que miles de per­so­nas iban lle­nan­do las calles de los cen­tros urba­nos y de las peque­ñas ciu­da­des, miles de jóve­nes de ambos sexos se diri­gían a los medios socia­les con­vo­can­do una mani­fes­ta­ción de pro­tes­ta a nivel nacio­nal, hacían cir­cu­lar peti­cio­nes para abro­gar el Artícu­lo 475 y lle­ga­ban a la más amplia opi­nión públi­ca inter/​nacional para pedir apo­yo y soli­da­ri­dad. Neti­zens creó inme­dia­ta­men­te una pági­na Face­book para dar a cono­cer el heroís­mo de Ami­na, docu­men­tar las pro­tes­tas y con­cien­ciar sobre el caso. Han esta­do des­car­gan­do foto­gra­fías, vídeos, posters, car­toons y todo tipo de infor­ma­ción con­si­de­ra­da rele­van­te para la memo­ria de la tra­ge­dia.

Mien­tras que las imá­ge­nes y los pós­ters apun­ta­ban en varias len­guas a la lagu­na legal marro­quí, los acti­vis­tas de Face­book con­vo­ca­ban una mani­fes­ta­ción fren­te al Par­la­men­to marro­quí el sába­do 17 de Marz0 2012. Otros pre­fi­rie­ron la fór­mu­la sar­cás­ti­ca del humor grá­fi­co para cap­tar la absur­di­dad de la lagu­na legal.

Los marro­quís de la diás­po­ra tam­bién hicie­ron oír sus voces. Un gru­po de muje­res marro­quíes que viven en EE UU escri­bió un «Lla­ma­mien­to por la Jus­ti­cia» que sub­ra­ya: «bas­ta de cri­mi­na­li­zar a la víc­ti­ma y bas­ta de inmu­ni­dad legal para el cri­mi­nal. Pedi­mos un cas­ti­go máxi­mo para el agre­sor y pro­tec­ción com­ple­ta y apo­yo para la víc­ti­ma». Las peti­cio­nes diri­gi­das al gobierno marro­quí hacen un lla­ma­mien­to sin ambi­güe­da­des a:

  • · Abo­lir el Artícu­lo 475 del Códi­go Penal.
  • · Abo­lir el Artícu­lo 20 de la Ley de Fami­lia.
  • · Apro­bar la ley para Com­ba­tir la Vio­len­cia con­tra las Muje­res.
  • · Lle­var a cabo las refor­mas legis­la­ti­vas nece­sa­rias con res­pec­to a los dere­chos de los ciu­da­da­nos y de las muje­res en cohe­ren­cia con el Artícu­lo 19 de la Cons­ti­tu­ción.
  • · Apli­car y res­pe­tar las con­ven­cio­nes inter­na­cio­na­les que ha rati­fi­ca­do, en espe­cial la Con­ven­ción para la Eli­mi­na­ción de cual­quier For­ma de Dis­cri­mi­na­ción con­tra las Muje­res y la Con­ven­ción de Nacio­nes Uni­das sobre los Dere­chos de los Niños.
  • · Lle­var ante la jus­ti­cia a todos aque­llos que con­de­na­ron Ami­na a sui­ci­dar­se a la edad de 16 años.

Así pues, cuan­do Ami­na se tra­gó el veneno de rata para aca­bar con su vida, abrió toda­vía otro capí­tu­lo de las injus­ti­cias lega­les y de las hipo­cre­sías socia­les con­tra las muje­res. Su sui­ci­dio for­zó a la socie­dad marro­quí a hablar de sus pro­pios silen­cios, hacer fren­te a sus pro­pios pre­jui­cios y admi­tir sus con­tra­dic­cio­nes. Esto me lle­va al segun­do pun­to que quie­ro dis­cu­tir.

Ami­na y Fadoua Laroui

En segun­do lugar, es pre­ci­sa­men­te a cau­sa de estos silen­cios que el sui­ci­dio de Ami­na está rela­cio­na­do con la auto­in­mo­la­ción y la muer­te sub­si­guien­te de Fadoua Laroui (febre­ro 2011). La muer­te de Fadoua puso al des­cu­bier­to las con­di­cio­nes espe­cial­men­te difí­ci­les de las madres sol­te­ras en el país. Para muchos, Fadoua es la Bouaz­zi­zi marro­quí. Es la pri­me­ra mujer ára­be, que se sepa, que se ha pren­di­do fue­go como pro­tes­ta con­tra las con­di­cio­nes socia­les y las injus­ti­cias. Como madre sol­te­ra de dos hijos, su esta­tu­to en una socie­dad con­ser­va­do­ra como Marrue­cos equi­va­le con fre­cuen­cia al de una pros­ti­tu­ta. Pero mien­tras que Fadoua pudo desa­fiar duran­te años el estig­ma de madre sol­te­ra, no pudo sopor­tar la injus­ti­cia de que se le dene­ga­ra el dere­cho a una vivien­da social pro­me­ti­da por el gobierno. Des­pués de muchos via­jes a las ofi­ci­nas de su ciu­dad para recla­mar lo pro­me­ti­do, se enfren­tó a la reali­dad de que, a) las muje­res sol­te­ras no cuen­tan como cabe­za de fami­lia, ya que se supo­ne que viven con sus padres y b) su lote se ven­dió en el mer­ca­do para pro­ve­cho de los espe­cu­la­do­res. Jus­to antes de morir se la oyó repe­tir: «Pro­nun­cia­ros con­tra la injus­ti­cia, la corrup­ción, la tira­nía».

Aun­que la socie­dad marro­quí pre­ten­de que Fadoua es «nues­tra Moham­med Bouaz­zi­zi», ni ha hon­ra­do su muer­te de la for­ma en que los tune­ci­nos lo hicie­ron con su héroe, ni se movi­li­za­ron en masa en torno a su caso. Cier­to que las muje­res acti­vis­tas de Marrue­cos orga­ni­za­ron mani­fes­ta­cio­nes de pro­tes­ta y dedi­ca­ron el Día de la Mujer 2011 a la memo­ria de Fadoua Laroui. Marro­quís por el Cam­bio tam­bién dedi­có el 100º Ani­ver­sa­rio del Día de la Mujer a Fadoua, a quien cla­si­fi­ca­ron como una de las «muje­res que enca­be­zan nue­vos y res­plan­de­cien­tes cami­nos, alcan­zan nue­vos hitos, ele­van el lis­tón en la lucha por las con­di­cio­nes de las muje­res y ayu­dan a que el mun­do sea un lugar mejor».

Sin embar­go, con la excep­ción de los gru­pos de dere­chos huma­nos, unos pocos ciber­ac­ti­vis­tas y neti­zens que hon­ra­ron su muer­te, Fadoua no reci­bió una amplia cober­tu­ra mediá­ti­ca ni atra­jo la sufi­cien­te aten­ción inter/​nacional para pro­vo­car un movi­mien­to en torno a ella, com­pa­ra­ble a las muer­tes de Ami­na o Bouaz­zi­zi.

Con fre­cuen­cia pido a la gen­te en torno a mí, mis estu­dian­tes y par­ti­ci­pan­tes en con­fe­ren­cias, que iden­ti­fi­quen a Fadoua y siem­pre me sor­pren­de que sean pocos los que real­men­te sean capa­ces de hacer­lo.

Hay aquí una seria con­tra­dic­ción que el caso de Fadoua pone al des­cu­bier­to. De entre los ofen­si­vos casos de injus­ti­cia de géne­ro que la socie­dad marro­quí, así como la comu­ni­dad inter­na­cio­nal, están dis­pues­tas a reco­no­cer, algu­nos se con­si­de­ran más ofen­si­vos que otros. Par­te de la expli­ca­ción se encuen­tra en las sabias pala­bras de Aicha Chen­na, fun­da­do­ra de Soli­da­ri­te Femi­ni­ne una de las pri­me­ras orga­ni­za­cio­nes que reco­no­ció el trá­gi­co des­tino de las madres sol­te­ras. «No hay madres sol­te­ras en Marrue­cos», Aicha Chen­na vie­ne repi­tien­do des­de hace tres déca­das, «hay sola­men­te madres aban­do­na­das»- las que fue­ron sedu­ci­das, se les pro­me­tió el matri­mo­nio, fue­ron explo­ta­das, vio­la­das, pre­ña­das y aban­do­na­das jun­to con sus hijos. Comen­tan­do el caso de la joven Sel­ma, cuyo mari­do se negó a «regis­trar su matri­mo­nio ofi­cial­men­te» des­pués de tres años de vida «mari­tal» , así como a decla­rar su pater­ni­dad cuan­do ella se que­dó emba­ra­za­da, dice: » un des­tino simi­lar acae­ce a muchas jóve­nes emplea­das en el ser­vi­cio domés­ti­co, que han sido pre­ña­das por el amo de la casa y lue­go, cuan­do el emba­ra­zo comien­za a ser visi­ble, la fami­lia las pone en la calle» . Estas son algu­nas de las reali­da­des que la soció­lo­ga marro­quí Sou­ma­ya Naa­ma­ne Gues­sous expo­ne en su Gros­se de la Hon­te(El emba­ra­zo de la ver­güen­za), el mis­mo títu­lo de su libro del 2005.

Lo mis­mo que el vio­la­dor de Ami­na y el «mari­do» de Sel­wa, el «padre» del hijo de Fadoua está tran­qui­la­men­te en la calle: no tuvo que enfren­tar­se a nin­guno de los estig­mas de prác­ti­ca de sexo ili­ci­ta o haram por los que Fadoua fue estig­ma­ti­za­da; vivió sin nin­gún dile­ma res­pec­to a si guar­dar a los niños o aban­do­nar­los en la calle; no tuvo que car­gar con nin­guno de los pro­ble­mas de ocu­par­se de los niños en el caso de que la madre eli­ja que­dar­se con ellos; y no se enfren­tó a nin­gu­na de las per­se­cu­cio­nes socia­les que la ator­men­ta­ron has­ta su muer­te. Cuan­do Fadoua deci­dió pren­der­se fue­go abrió el deba­te sobre los silen­cios en la socie­dad que la con­de­nó a ella y a las madres sol­te­ras en gene­ral. El día que se pren­dió fue­go había relle­na­do la sex­ta recla­ma­ción con­tra la dene­ga­ción de vivien­da que se le había hecho y había visi­ta­do, por últi­ma vez, la ofi­ci­na guber­na­men­tal para ver­se des­pe­di­da de for­ma humi­llan­te. Su deci­sión de poner fin a su vida ilus­tra la caí­da dra­má­ti­ca e inevi­ta­ble de las muje­res en la deses­pe­ra­ción cuan­do viven fue­ra de los cen­tros urba­nos y lejos del acce­so a los ser­vi­cios lega­les para los pobres y los mar­gi­na­li­za­dos.

Pero si los meca­nis­mos de apo­yo no estu­vie­ron al alcan­ce de Ami­na y Fadoua ni de otras muchas muje­res jóve­nes como ellas, su fuer­te sen­ti­do de la jus­ti­cia y la ofen­sa las empu­jó a pedir la tan nece­sa­ria dig­ni­dad.

La dig­ni­dad como dere­cho humano

En ter­cer lugar, se tra­ta de dig­ni­dad. La dig­ni­dad es un dere­cho humano ins­cri­to en la Decla­ra­ción Uni­ver­sal de los Dere­chos Huma­nos, en la CEDAW, UNCRC y en muchos otros tex­tos lega­les inter/​nacionales. Los valien­tes tune­ci­nos que echa­ron al ex pre­si­den­te Ben Ali lo hicie­ron por­que era el enemi­go de la dig­ni­dad. Nun­ca lla­ma­ron a su revo­lu­ción, del jaz­mín, como hicie­ron muchos perio­dis­tas euro­peos. En cam­bio, la lla­ma­ron Revo­lu­ción de la dig­ni­dad, o ثورة الكرامة (Thaw­rat al-Karā­mah).

Los que se levan­ta­ron con­tra las varias for­mas de opre­sión e injus­ti­cia en el mun­do ára­be y más allá han esta­do pidien­do jus­ti­cia y dig­ni­dad. Los juris­tas aca­dé­mi­cos nos recuer­dan la evo­lu­ción his­tó­ri­ca del tér­mino y la mul­ti­pli­ci­dad de sig­ni­fi­ca­dos que ha adqui­ri­do a lo lar­go del tiem­po, inclu­yen­do la dig­ni­dad res­pec­to a los dere­chos socio-eco­nó­mi­cos, liber­tad de pala­bra, dere­chos de las muje­res, reli­gión y otros dere­chos.

Sin embar­go, la dimen­sión de géne­ro de la dig­ni­dad toda­vía tie­ne que ser reco­no­ci­da y deba­ti­da. La dig­ni­dad pue­de ser un dere­cho humano uni­ver­sal­men­te reco­no­ci­do, pero no todos expe­ri­men­tan su nega­ción de la mis­ma for­ma. Aquí entran en cues­tión cla­se, edad, géne­ro, raza, etni­ci­dad, reli­gión y otras cate­go­rías estra­ti­fi­ca­do­ras.

Las muer­tes de Moham­med Bouaz­zi­zi, Ami­na, y Fadoua tie­nen sig­ni­fi­ca­dos dife­ren­tes res­pec­to a la humi­lla­ción, nega­ción real de la dig­ni­dad huma­na. Los casos espe­cí­fi­cos de las dos jóve­nes muje­res marro­quís nos dicen que la dig­ni­dad se recla­ma por dis­tin­tos moti­vos inclu­so cuan­do es de géne­ro y está inser­ta en las mis­mas amplias defi­ni­cio­nes patriar­ca­les de honor y ver­güen­za. La dig­ni­dad es de géne­ro en el sen­ti­do de que está ins­cri­ta en los cuer­pos de las muje­res, su sexua­li­dad, movi­li­dad y en sus prác­ti­cas dia­rias.

Cuan­do se for­zó a las jóve­nes acti­vis­tas egip­cias a pasar un test de vir­gi­ni­dad el 9 de Mar­zo 2011 se les esta­ba negan­do su dig­ni­dad. Cuan­do Sami­ra Ibrahim peleó por un plei­to con­tra el abo­ga­do del ejér­ci­to que lle­vó a cabo los test for­za­dos esta­ba bus­can­do jus­ti­cia para res­tau­rar el tra­ta­mien­to degra­dan­te que reci­bió como mujer joven. La abso­lu­ción del abo­ga­do en Mar­zo 2012 demos­tró que es mucho más fácil sal­va­guar­dar la repu­tación de un hom­bre repre­sen­tan­te del esta­do que pro­te­ger a las muje­res con­tra las ver­gon­zo­sas vio­la­cio­nes de sus cuer­pos y su honor. La expe­rien­cia de la dig­ni­dad está por la tan­to suje­ta a la lógi­ca de las rela­cio­nes de poder que rige las vidas de hom­bres y muje­res y estruc­tu­ra las rela­cio­nes de los ciu­da­da­nos con las ins­ti­tu­cio­nes de la socie­dad y los órga­nos de gobierno.

El aca­dé­mi­co egip­cio Kha­led Fahmy tie­ne razón al escri­bir en un artícu­lo recien­te que el cuer­po humano, y espe­cial­men­te el de las muje­res, ha sido fren­te y cen­tro en las revo­lu­cio­nes, a pesar de que el slo­gan domi­nan­te ha sido Pan, Liber­tad y Dig­ni­dad Huma­na. Pero los cuer­pos de las muje­res han sido siem­pre fren­te y cen­tro en las socie­da­des ára­bes. Ha sido con­fi­na­do, vigi­la­do, regu­la­do, (des)velado, obje­to de obse­sión y aco­sa­do des­de mucho antes de las revo­lu­cio­nes. Pre­ci­sa­men­te por­que ha sido dema­sia­do fren­te y cen­tro, a pesar de lo que las muje­res sien­ten o pien­sen, muchas jóve­nes egip­cias gri­ta­ron fuer­te en Kule­na Lai­la(Todas somos Lai­la) y ela­bo­ra­ron un mapa del aco­so – las mis­mas razo­nes que lle­va­ron a las jóve­nes marro­quíes a gri­tar «BASTA» al aco­so sexual. Shou­fouch es una pala­bra que todas las muje­res marro­quíes por des­gra­cia cono­cen dema­sia­do bien: es la pala­bra que las aco­sa en cada esqui­na del espa­cio públi­co por hom­bres de todas las eda­des. Su sig­ni­fi­ca­do va des­de «¿qué pasa?», «¡mira!» has­ta alu­sio­nes más mar­ca­da­men­te sexua­les como «¿lo pro­ba­mos?». El poster de aquí aba­jo sub­vier­te el sig­ni­fi­ca­do de este tér­mino hacien­do la pre­gun­ta en ára­be «¿Vamos a bus­car una solu­ción?» para aca­bar con el aco­so sexual.

Al final es la iner­cia social, la dis­cri­mi­na­ción legal y la pará­li­sis cul­tu­ral fren­te a la vio­len­cia de géne­ro lo que lle­va a Fadoua y Ami­na a uti­li­zar sus cuer­pos para hablar del dolor de la indig­ni­dad. Ambas se die­ron cuen­ta de que el sis­te­ma legal está dema­sia­do ancla­do en el patriar­ca­do y de que la ima­gi­ne­ría social está dema­sia­do dis­tor­sio­na­da por el patriar­ca­do, para poder ofre­cer­les algu­na espe­ran­za. Por esta razón me deten­go en el patriar­ca­do como el cuar­to pun­to de dis­cu­sión. Patriar­ca­do. Neo-Orien­ta­lis­mo. Racis­mo. ¿Cuá­les son los lazos?

Patriar­ca­do y racis­mo

En una par­ti­ci­pa­ción recien­te en Stream-Al Jazee­ra para deba­tir el caso de Ami­na Fila­li, me sor­pren­dió la faci­li­dad con que los twee­te­ros, face­boo­ke­ros, y blog­ge­ros recu­rrían al Islam, en vez de a las apro­pia­cio­nes patriar­ca­les del Islam, para expli­car el Artícu­lo 475 del códi­go penal. En reali­dad, la pala­bra «patriar­ca­do» no salió nun­ca en los núme­ro­sos comen­ta­rios y pre­gun­tas envia­das al show. Rara­men­te ha sido uti­li­za­da, si es que lo ha sido algu­na vez, por los media inter­na­cio­na­les que han dado una gran visi­bi­li­dad a este caso. El patriar­ca­do ha sido sub­es­ti­ma­do y soca­va­do como fuer­za que deter­mi­na leyes y acti­tu­des res­pec­to a este caso de vio­la­ción. Para­le­la­men­te, no pue­do evi­tar pen­sar en el ase­si­na­to del joven Tray­von Mar­tin, de 17 años, muer­to el 26 de febre­ro por Geor­ge Zim­mer­man y la ten­sión en torno a usar o no usar el tér­mino racis­mo para expli­car el ase­si­na­to. Estoy asom­bra­da del esfuer­zo que la comu­ni­dad dis­cri­mi­na­da – en este caso la afro-ame­ri­ca­na – ha teni­do que hacer para per­sua­dir a la socie­dad de que el racis­mo toda­vía es rele­van­te y fuer­te – y de cómo con­ser­va toda su fuer­za expli­ca­ti­va.

De la mis­ma mane­ra que el tér­mino «racis­mo» ha teni­do que hacer­se camino a tra­vés de la rabia pro­vo­ca­da por el ase­si­na­to de Tray­von, me encuen­tro a mi mis­ma adop­tan­do una acti­tud «pro­fe­so­ral» (bor­dean­do la pedan­tea­ría) para expli­car por­qué el patriar­ca­do debe­ría vol­ver al deba­te. Sin embar­go, mien­tras que no salie­ron refe­ren­cias reli­gio­sas para expli­car el ase­si­na­to de Tray­von, un artícu­lo del códi­go penal (475) ha sido con­si­de­ra­do como la con­se­cuen­cia inevi­ta­ble del Islam. En este pro­ce­so se ha eli­mi­na­do toda la his­to­ria tan­to del mono­po­lio patriar­cal sobre los tex­tos reli­gio­sos (cual­quie­ra que sea la reli­gión) como toda una his­to­ria de las luchas de las muje­res musul­ma­nas para ejer­cer su dere­cho a ijtihad (refle­xio­nar crí­ti­ca­men­te sobre los tex­tos reli­gio­sos refor­mu­la­dos) y recla­mar sus dere­chos bajo la ley musul­ma­na. La equi­pa­ra­ción de una reli­gión (Islam) al artícu­lo 475 del códi­go penal es tan inge­nua como la con­de­na de otra reli­gión (Cris­tia­nis­mo) por apro­bar la con­duc­ta sexual de algu­nos curas cató­li­cos res­pec­to a los niños.

La cober­tu­ra sim­plis­ta del caso Ami­na por algu­nos medios de infor­ma­ción inter­na­cio­na­les ha resu­ci­ta­do el mis­mo vie­jo guión neo-orien­ta­lis­ta: «otra vez el Islam sub­yu­gan­do a sus pro­pias muje­res; y aquí tene­mos otro caso en que las víc­ti­mas inde­fen­sas nece­si­tan nues­tra ayu­da». Es este guión tan­tas veces repe­ti­do el que dese­ché en mi deba­te en Al Jazee­ra, tal como han hecho muchas otras antes que yo. Una y otra vez nos pone a muchas de noso­tras, muje­res musul­ma­nas, acti­vis­tas y aca­dé­mi­cas en la extra­ña posi­ción de que tene­mos que luchar simul­tá­nea­men­te con­tra los sis­te­mas loca­les de opre­sión que nos nie­gan nues­tros dere­chos y con­tra este­reo­ti­pos ter­gi­ver­sa­dos que nos nie­gan nues­tro papel.

Las muer­tes de Ami­na y Fadoua, por trá­gi­cas que sean, cons­ti­tu­yen una pode­ro­sa decla­ra­ción res­pec­to a su papel de deci­dir cuán­do y cómo aca­bar con sus vidas. Ellas con­tri­bu­ye­ron de for­ma indi­vi­dual a rees­cri­bir el guión neo-orien­ta­lis­ta que con­de­na a las muje­res musul­ma­nas a imá­ge­nes con­ge­la­das de víc­ti­mas sumi­sas, impo­ten­tes y lamen­ta­bles de su reli­gión. Si bien la soli­da­ri­dad inter­na­cio­nal es una apro­xi­ma­ción pode­ro­sa y bien­ve­ni­da para impul­sar la jus­ti­cia de géne­ro a tra­vés del mun­do, hay que vigi­lar res­pec­to a que narra­ti­vas repro­du­cir y cua­les dese­char.

Si Ami­na, Bouaz­zi­zi, Fadoua, y Sel­ma murie­ron para recu­pe­rar su dig­ni­dad denun­cian­do las injus­ti­cias en sus socie­da­des ¿cómo pode­mos negar que estas injus­ti­cias sean el resul­ta­do de rela­cio­nes de poder opre­si­vas y for­mas de dis­cri­mi­na­ción sis­té­mi­cas que sos­tie­nen el patriar­ca­do, racis­mo, neo-orien­ta­lis­mo y varios otros ismos? Y si esta­mos de acuer­do en que las prác­ti­cas y las leyes opre­si­vas son el pro­duc­to de inter­pre­ta­cio­nes huma­nas, un ejer­ci­cio en el cual un gru­po social domi­na al otro, enton­ces pode­mos tener una base para espe­rar revi­sio­nes más inte­li­gen­tes de las leyes, de for­ma que la jus­ti­cia y la dig­ni­dad pue­dan ser dis­fru­ta­das por todos.

Loub­na Han­na Ska­lli es una antro­pó­lo­ga cul­tu­ral marro­qui que actual­men­te ense­ña en la Ame­ri­can Uni­ver­sity de Washing­ton DC. Su libro mas recien­te es Young Chan­ge Makers: Enga­ging Midd­le Eas­tern Youth (2012).

20 de mayo de 2012

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