Fue­ra de las tur­bias aguas del G‑8- Alber­to Rabi­lot­ta

Cre­ci­mien­to con aus­te­ri­dad a raja­ta­bla es el oxí­mo­ron del 2012 pro­du­ci­do en las pocas horas de reu­nión infor­mal en Camp David por los gober­nan­tes del G‑8.

La “gran misa” anual del G‑8es más que un even­to mediá­ti­co. En el fon­do es un asun­to serio por­que des­de hace casi cua­tro déca­das sir­ve a Esta­dos Uni­dos para hacer avan­zar sus obje­ti­vos geo­po­lí­ti­cos, y al con­jun­to de los paí­ses desa­rro­lla­dos para implan­tar el sis­te­ma neo­li­be­ral que está en cri­sis actual­men­te.

Pero la con­tra­dic­ción más impor­tan­te, que los gran­des medios igno­ran deli­be­ra­da­men­te, es que des­de hace más de una déca­da estos gober­nan­tes se reúnen y se com­por­tan como si aun tuvie­sen algún poder de deci­sión sobre las palan­cas esen­cia­les de la eco­no­mía, como fijar el valor de su mone­da, la tasa de infla­ción y de inte­rés; adop­tar polí­ti­cas fis­ca­les para crear empleos o for­mu­lar polí­ti­cas indus­tria­les y comer­cia­les en situa­cio­nes de cri­sis eco­nó­mi­cas o finan­cie­ras, o ambas como en estos momen­tos.

Un poco de actua­li­dad sobre la cua­dra­tu­ra del círcu­lo

Este miér­co­les 23 de mayo, días des­pués de las cum­bres del G‑8 y de la OTAN, ambas en Esta­dos Uni­dos (EE.UU.), ten­drá lugar una “reu­nión de urgen­cia” de los 27 paí­ses miem­bros de la Unión Euro­pea (UE) para tra­tar el caso de Gre­cia, cuya even­tual sali­da de la zona euro (ZE) ha deja­do de ser tabú en las dis­cu­sio­nes ofi­cia­les y ofi­cio­sas de la UE. Los ana­lis­tas polí­ti­cos y los eco­no­mis­tas res­pe­ta­bles dis­cu­ten aho­ra sobre el cuán­do y cómo de esta sali­da, de si será o no des­or­de­na­da, de cuán­to cos­ta­rá a la UE para sal­var a sus ban­cos pri­va­dos, que es el úni­co pun­to nun­ca men­cio­na­do pero cons­ti­tu­ye el prin­ci­pal inte­rés de los polí­ti­cos gober­nan­tes.

Es en este con­tex­to que la Orga­ni­za­ción para la Coope­ra­ción y el Desa­rro­llo Eco­nó­mi­co (OCDE) pre­sen­tó su infor­me semes­tral, en el cual seña­la que la coyun­tu­ra de la UE sigue mar­ca­da por el “ries­go de un incre­men­to del circu­lo vicio­so” crea­do por “la alta y cre­cien­te deu­da sobe­ra­na, los débi­les sis­te­mas ban­ca­rios, la exce­si­va con­so­li­da­ción fis­cal y el bajo cre­ci­mien­to”, un esce­na­rio que podría tener serias con­se­cuen­cias para la eco­no­mía glo­bal.

La OCDE advier­te que en los paí­ses de la zona euro don­de están sien­do apli­ca­dos los pro­gra­mas de aus­te­ri­dad, “la tole­ran­cia para los ajus­tes fis­ca­les está qui­zás alcan­zan­do su lími­te” y con esos paí­ses en rece­sión en el 2012 y el 2013 “una com­bi­na­ción de pro­lon­ga­da fra­gi­li­dad finan­cie­ra, aumen­to del des­em­pleo y males­tar social podría dis­pa­rar el con­ta­gio polí­ti­co y una nega­ti­va reac­ción de los mer­ca­dos”.

Antes de que la OCDE die­se a cono­cer su sabia adver­ten­cia a los diri­gen­tes de la UE, el pre­si­den­te del gobierno espa­ñol Mariano Rajoy dijo en Chica­go, al mar­gen de la Cum­bre de la OTAN, “que los pro­ble­mas del momen­to pasan por seguir redu­cien­do el défi­cit públi­co, por seguir hacien­do refor­mas en casa y por garan­ti­zar la esta­bi­li­dad finan­cie­ra y la sos­te­ni­bi­li­dad de la deu­da fue­ra; eso es hablar en serio”. Sobre la “aus­te­ri­dad y cre­ci­mien­to”, según la cita del dia­rio argen­tino Página/​12, para el pre­si­den­te espa­ñol tales prin­ci­pios “están ínti­ma­men­te uni­dos: el cre­ci­mien­to es el obje­ti­vo y la aus­te­ri­dad es uno de los ins­tru­men­tos para alcan­zar­los”.

Tam­bién en Chica­go, según las agen­cias de pren­sa, el Pre­si­den­te esta­dou­ni­den­se Barack Oba­ma reco­men­dó a la UE una estra­te­gia de cre­ci­mien­to, acom­pa­ña­da de dis­ci­pli­na fis­cal y de una polí­ti­ca mone­ta­ria que pro­mue­va la capa­ci­dad de cre­ci­mien­to en paí­ses como Espa­ña e Ita­lia, que están apli­can­do rigu­ro­sos pro­gra­mas de ajus­te fis­cal.

Por su par­te el resu­men coti­diano de la pren­sa euro­pea de Euro​in​te​lli​gen​ce​.com des­ta­ca que el dia­rio bri­tá­ni­co Finan­cial Times (FT) da a cono­cer este mar­tes 22 los deta­lles de hacia don­de se diri­gen las dis­cu­sio­nes sobre las obli­ga­cio­nes en euro para finan­ciar el cre­ci­mien­to que piden tan­to el con­ser­va­dor Rajoy como el recien­te­men­te elec­to pre­si­den­te de Fran­cia, el socia­lis­ta Fra­nçois Hollan­de.

Según el FT, las dis­cu­sio­nes en Bru­se­las a nivel de emba­ja­do­res no con­tem­plan las euro-obli­ga­cio­nes aun cuan­do se habla de tales. En reali­dad se refie­ren a un pro­yec­to de obli­ga­cio­nes que comen­za­rá con una emi­sión pilo­to por 230 millo­nes de euros, una suma –resal­ta Euro­in­te­lli­gen­ce- que es insig­ni­fi­can­te en tér­mi­nos macro­eco­nó­mi­cos para un país, y más aun para varios paí­ses de la UE. Y la idea es asig­nar esos 230 millo­nes al finan­cia­mien­to de pro­yec­tos tales como el trans­por­te trans­fron­te­ri­zo, comu­ni­ca­cio­nes e infra­es­truc­tu­ra ener­gé­ti­ca. Y aun tra­tán­do­se de una suma insig­ni­fi­can­te, hay paí­ses como Ale­ma­nia, Holan­da y Fin­lan­dia que están des­con­ten­tos.

Las divi­sio­nes son tales entre los paí­ses que se dis­cu­te sobre si este pro­yec­to pilo­to de obli­ga­cio­nes debe ser algo per­ma­nen­te o una medi­da apli­ca­ble una sola vez, como quie­re Ale­ma­nia. Todo esto, para Euro​in​te​lli​gen​ce​.com, apun­ta a que la UE sigue sin tener “una estra­te­gia para resol­ver la cri­sis”.

Prue­ba de esto es la afir­ma­ción del man­da­ta­rio espa­ñol, para quien ‑según la agen­cia Reuters‑, las euro-obli­ga­cio­nes no resol­ve­rán la cri­sis por­que (su impac­to) será a lar­go pla­zo. Y retor­nan­do a la esta­bi­li­dad finan­cie­ra Rajoy dijo que “pue­de ser logra­da rápi­da­men­te, sin nece­si­dad de deba­tes o lar­gas dis­cu­sio­nes o estu­dios ni regu­la­cio­nes, lo que toma­ría dos o tres años para pro­du­cir efec­to. Esta es una deci­sión que pue­de tener efec­to den­tro de 24 horas”. Ante lo cual Euro­in­te­lli­gen­ce se pre­gun­ta si el pre­si­den­te espa­ñol “encon­tró el ingre­dien­te mági­co o si sabe de lo que está hablan­do”.

Y aho­ra de retorno al G‑7 y el neo­li­be­ra­lis­mo

En sus comien­zos, a media­dos de los 70 y has­ta comien­zos de los años 80, cuan­do la pri­me­ra minis­tra bri­tá­ni­ca Mar­ga­ret That­cher intro­du­jo la agen­da neo­li­be­ral (1), el G‑7 tenía un poten­cial poder real de coor­di­nar res­pues­tas mone­ta­rias, fis­ca­les o comer­cia­les a las cri­sis.

Como olvi­dar, para este perio­dis­ta que en Cana­dá cubrió des­de 1975 en ade­lan­te algu­nas de estas cum­bres direc­ta­men­te, y las demás gra­cias a las exce­len­tes sesio­nes de infor­ma­ción de los altos fun­cio­na­rios cana­dien­ses (algo que dejó de exis­tir des­de la lle­ga­da del con­ser­va­dor Stephen Har­per al gobierno de Otta­wa, en 2005), que fue este “club de paí­ses ricos” el que impul­só las polí­ti­cas ten­dien­tes a redu­cir el papel de los Esta­dos en la eco­no­mía.

El G‑7 ha sido una ins­tan­cia cla­ve para adop­tar los prin­ci­pios que en otros foros lle­va­ron a des­po­jar a los Esta­dos de los ins­tru­men­tos que le per­mi­tie­ron jugar un papel rec­tor en la eco­no­mía y en la socie­dad, como había influen­cia­do a nivel de los paí­ses capi­ta­lis­tas la polí­ti­ca del New Deal de Fran­klin D. Roo­se­velt y los acuer­dos de Bret­ton Woods a fina­les de la segun­da Gue­rra Mun­dial.

Cómo no recor­dar a esos minis­tros y fun­cio­na­rios del G‑7 que des­de media­dos de los años 80 nos con­fia­ban. a los perio­dis­tas que seguía­mos las nego­cia­cio­nes para el Tra­ta­do de Libre Comer­cio (TLC) entre Cana­dá y EE.UU., las nego­cia­cio­nes comer­cia­les mul­ti­la­te­ra­les en el mar­co del GATT (Acuer­do gene­ral sobre tari­fas y aran­ce­les), y más tar­de las nego­cia­cio­nes para incor­po­rar a Méxi­co en el TLC, que el obje­ti­vo final de todas estas nego­cia­cio­nes era esta­ble­cer un “sis­te­ma de dere­cho uni­ver­sal”, para la eco­no­mía, las finan­zas, el comer­cio inter­na­cio­nal y los dere­chos de pro­pie­dad, y crear las reglas y los meca­nis­mos para cas­ti­gar a los paí­ses que no las res­pe­ta­sen. O sea la defi­ni­ción mis­ma de la uto­pia neo­li­be­ral.

No, ya no tie­nen ese poder por­que des­de media­dos de los años 80 los gobier­nos del G‑7 comen­za­ron a adop­tar con­sen­sos y deci­die­ron coor­di­nar deci­sio­nes en ese foro infor­mal, y for­mal­men­te a nivel bila­te­ral y mul­ti­la­te­ral, den­tro de las ins­ti­tu­cio­nes mul­ti­la­te­ra­les exis­ten­tes (FMI, Ban­co Mun­dial, GATT) y las crea­das más ade­lan­te para lide­rar el pro­ce­so de libe­ra­li­za­ción y libe­ra­li­zar con­cre­ta­men­te los mer­ca­dos (Orga­ni­za­ción Mun­dial del Comer­cio, las orga­ni­za­cio­nes regio­na­les para fomen­tar el libre comer­cio y otros meca­nis­mos des­ti­na­dos a fijar los pará­me­tros de la libe­ra­li­za­ción), para ceder a las fuer­zas del mer­ca­do los pode­res mone­ta­rios, fis­ca­les, de comer­cio exte­rior y de polí­ti­ca indus­trial de los Esta­dos.

Así fue­ron crean­do e impo­nien­do al res­to del mun­do las polí­ti­cas de aper­tu­ra de los mer­ca­dos acom­pa­ña­das de las polí­ti­cas de aus­te­ri­dad y de reduc­ción del papel de los Esta­dos en las eco­no­mías, que tan­to daño y des­po­jos cau­sa­ron en Amé­ri­ca lati­na, tie­rra de expe­ri­men­ta­ción. Y fue­ron afi­nan­do los acuer­dos de libre comer­cio con la inclu­sión de ane­xos para la “pro­tec­ción de las inver­sio­nes”, para garan­ti­zar el libre flu­jo finan­cie­ro y refor­zar los dere­chos de pro­pie­dad físi­ca que nece­si­tan las empre­sas trans­na­cio­na­les para man­te­ner el con­trol sobre los recur­sos natu­ra­les y per­pe­tuar el mode­lo extrac­ti­vo en los paí­ses en desa­rro­llo y emer­gen­tes. Y el “res­pe­to de la pro­pie­dad inte­lec­tual” para man­te­ner el total con­trol sobre las nue­vas tec­no­lo­gías y los avan­ces cien­tí­fi­cos paten­ta­dos, y de paso lega­li­zar con el sis­te­ma de paten­tes el robo del patri­mo­nio gené­ti­co de plan­tas, ani­ma­les y has­ta seres huma­nos de otras regio­nes y paí­ses.

Cómo olvi­dar que des­de los años 90, bajo el gobierno del Demó­cra­ta Bill Clin­ton, se derri­bó el muro que sepa­ra­ba los ban­cos de inver­sio­nes de los ban­cos de depó­si­tos, una medi­da adop­ta­da por casi todo el res­to del mun­do capi­ta­lis­ta (sal­vo Cana­dá) para libe­rar el poten­cial espe­cu­la­ti­vo del sis­te­ma finan­cie­ro, y que simul­tá­nea­men­te Washing­ton y los paí­ses de la UE idea­ron e implan­ta­ron la “inde­pen­den­cia” de los ban­cos cen­tra­les de los Esta­dos, que esta­ble­cie­ron la qui­me­ra de la esta­bi­li­dad mone­ta­ria y finan­cie­ra, y fija­ron una polí­ti­ca de coor­di­na­ción de estos ban­cos cen­tra­les fue­ra del alcan­ce de los gobier­nos, en el Bank of Inter­na­tio­nal Settle­ments, el “ban­co cen­tral de los ban­cos cen­tra­les”.

Los gober­nan­tes del G‑8, y en espe­cial los gobier­nos de la UE que están bajo la féru­la del Ban­co Cen­tral Euro­peo y del celo­so defen­sor de la esta­bi­li­dad mone­ta­ria y finan­cie­ra que es el Bun­des­bank, el Ban­co Cen­tral de Ale­ma­nia, no pue­den igno­rar que la polí­ti­ca mone­ta­ria y fis­cal res­pon­de ante todo al sec­tor finan­cie­ro pri­va­do, y que los Esta­dos nacio­na­les care­cen, como mues­tra des­car­na­da­men­te la cri­sis del euro, de un poder capi­tal, el de for­mu­lar y deci­dir sus polí­ti­cas mone­ta­rias y fis­ca­les, y por lo tan­to de sus polí­ti­cas eco­nó­mi­cas, indus­tria­les y comer­cia­les.

- Alber­to Rabi­lot­ta es perio­dis­ta argen­tino – cana­dien­se.

http://​alai​net​.org/​a​c​t​i​v​e​/​5​5​055

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