Las revuel­tas ára­bes y las elec­cio­nes arge­li­nas: ¿fan­tas­mas del pasa­do?- Robert P. Parks

El pasa­do 10 de mayo tuvie­ron lugar las elec­cio­nes legis­la­ti­vas arge­li­nas, cuya nota domi­nan­te ha sido la ele­va­da y per­sis­ten­te tasa de abs­ten­ción, que alcan­zó el 57,1%, sie­te pun­tos menos que en 2007. Sin embar­go, la abs­ten­ción lle­gó has­ta el 70% en Argel y superó el 80% en la región de Kabi­lia. Mien­tras la geron­to­cra­cia del FLN aban­do­na la esce­na polí­ti­ca sin per­mi­tir el sur­gi­mien­to de una alter­na­ti­va y no se aca­ba de supe­rar el sín­dro­me de la gue­rra civil de fac­to sufri­da por el país, pare­cie­ra que Arge­lia vivie­se a espal­das de la Pri­ma­ve­ra ára­be. El FLN ha vuel­to a obte­ner la mayo­ría (220 esca­ños de 462), segui­do del Reagru­pa­mien­to Nacio­nal Demo­crá­ti­co (68) y la coa­li­ción de par­ti­dos isla­mis­tas mode­ra­dos, Alian­za Ver­de (48). En la Kabi­lia, los esca­sos votos emi­ti­dos han ido en su mayo­ría al Fren­te de Fuer­zas Socia­lis­tas. Robert P. Parks, un cono­ci­do espe­cia­lis­ta en el país magh­re­bi, escri­bió este aná­li­sis una sema­na antes de las elec­cio­nes, que con­ser­va todo su valor (NdR).

En diciem­bre de 2010 y enero de 2011, los arge­li­nos y tune­ci­nos toma­ron las calles. Mien­tras en Túnez, cen­te­na­res de miles de ciu­da­da­nos se levan­ta­ron para aco­sar al dic­ta­dor Zine al-Abdi­ne Ben Ali, al oes­te, ciu­da­des de un extre­mo a otro de Arge­lia entra­ron en una erup­ción de revuel­tas gene­ra­li­za­das. Aun­que las revuel­tas acae­ci­das entre el 29 de diciem­bre y el 10 de enero fue­ron de una inten­si­dad inau­di­ta des­de el levan­ta­mien­to de octu­bre de 1988 que puso fin al anti­guo sis­te­ma de par­ti­do úni­co del Fren­te de Libe­ra­ción Nacio­nal (FLN), se des­va­ne­cie­ron tan inopi­na­da­men­te como empe­za­ron, sin derra­ma­mien­to de san­gre. Sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te, las mani­fes­ta­cio­nes masi­vas for­za­ron final­men­te a Ben Ali a esca­par, lo que jalo­nó la revo­lu­ción del 14 de enero y mar­có el ini­cio de los levan­ta­mien­to árabes.

Las Kara­ma o pro­tes­tas por la dig­ni­dad, tal y como se las ha des­cri­to pos­te­rior­men­te, esta­lla­ron a lo lar­go y ancho de la región duran­te los meses siguien­tes. En poco más de un año, cua­tro líde­res ára­bes han sido expul­sa­dos del poder. Ben Ali, Muba­rak, Gada­fi y Saleh son ya espec­tros del pasa­do, mien­tras que los días de Bashar Al Assad pare­cen cada vez más con­ta­dos. Des­de enton­ces, el Egip­to y el Túnez posau­to­ri­ta­rios han orga­ni­za­do elec­cio­nes legis­la­ti­vas con éxi­to: movi­mien­tos-par­ti­do isla­mis­tas han obte­ni­do rotun­das vic­to­rias en ambos paí­ses, así como en Marrue­cos, don­de el rey Moham­med VI con­vo­có elec­cio­nes anti­ci­pa­das en res­pues­ta al movi­mien­to de pro­tes­ta de su pro­pio país. Sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te, en Libia y Yemen pare­ce que aumen­ta la vio­len­cia tri­bal, regio­na­lis­ta y sec­ta­ria ─ponien­do en cues­tión su capa­ci­dad para avan­zar median­te elec­cio­nes lim­pias y libres─, mien­tras el espec­tro de ese esce­na­rio en Siria obse­sio­na a pode­res regio­na­les e inter­na­cio­na­les, que aho­ra exhor­tan a Al-Assad a dimi­tir. Así como hace menos de un año uno habría podi­do decir que el hilo teji­do por la lla­ma­da pri­ma­ve­ra ára­be era una reorien­ta­ción fun­da­men­tal del modo en que los regí­me­nes y las socie­da­des ára­bes ven y apli­can la polí­ti­ca,(1) aho­ra ese hilo pare­ce raí­do, si no par­ti­do en dos hebras: las vic­to­rias elec­to­ra­les isla­mis­tas y la vio­len­cia pro­lon­ga­da, raya­na en la gue­rra civil. Al menos, ése es el cris­tal des­de el que los arge­li­nos con­si­de­ran, en con­jun­to, los logros de los levan­ta­mien­tos ára­bes. Al cabo, como gus­tan de seña­lar, el levan­ta­mien­to arge­lino ocu­rrió hace 22 años, en octu­bre de 1988. Los arge­li­nos saben que la apues­ta por sen­tar­se en la mesa impli­ca acep­tar el ries­go u opor­tu­ni­dad de una vic­to­ria elec­to­ral isla­mis­ta, mien­tras que los cos­tes del fra­ca­so son des­alen­ta­do­res. La gue­rra civil arge­li­na se cobró una cifra apro­xi­ma­da de 200.000 vidas. Y, en un extra­ño, si no som­brío, giro del des­tino, las revuel­tas de 2010 – 2011 empe­za­ron y fina­li­za­ron apro­xi­ma­da­men­te a 19 años de la vic­to­ria del Fren­te Islá­mi­co de Sal­va­ción (FIS), el 26 de diciem­bre de 1991, y de la deci­sión del ejér­ci­to, el 11 de enero de 1992, de anu­lar las elec­cio­nes y tomar el poder; acon­te­ci­mien­tos crí­ti­cos en que tan­to isla­mis­tas como lai­cis­tas fechan el ini­cio de la gue­rra civil.

Con estos gra­ves pen­sa­mien­tos en men­te acu­den los arge­li­nos a las elec­cio­nes del 10 de mayo de 2012, las cuar­tas elec­cio­nes plu­ri­par­ti­dis­tas des­de la anu­la­ción de las de 1991.

10 de mayo de 2012: ¿sur­fean­do sobre la ola ver­de de los levan­ta­mien­tos árabes?

La lla­ma­da pri­ma­ve­ra ára­be está teñi­da de ver­de. Movi­mien­tos isla­mis­tas has­ta enton­ces prohi­bi­dos han gana­do las elec­cio­nes pos­re­vo­lu­cio­na­rias en Egip­to y Túnez, mien­tras que, en Marrue­cos, el par­ti­do isla­mis­ta pala­cie­go Jus­ti­cia y Desa­rro­llo se ha alza­do con la vic­to­ria elec­to­ral por mayo­ría rela­ti­va, obte­nien­do casi una cuar­ta par­te de los esca­ños y diri­ge actual­men­te la coa­li­ción gober­nan­te. El esce­na­rio arge­lino es pro­ba­ble que sea dis­tin­to. Tal y como Mou­loud Mam­me­ri escri­bió hace más de sesen­ta años, «le prin­temps chez nous ne dure pas».(2) Mien­tras que los levan­ta­mien­tos ára­bes han enva­len­to­na­do tem­po­ral­men­te a los isla­mis­tas arge­li­nos, es impro­ba­ble que este impul­so se tra­duz­ca en una coa­li­ción diri­gi­da por ellos, como en Marrue­cos. Y aun si ése fue­ra el caso, esos avan­ces elec­to­ra­les no supon­drían desa­fío sig­ni­fi­ca­ti­vo alguno al sta­tu quo, como en Egip­to y Túnez. Des­de 1995, el régi­men ha adop­ta­do una polí­ti­ca de inclu­sión de los isla­mis­tas mode­ra­dos, con los que ha com­par­ti­do el poder de modo limi­ta­do pero sim­bó­li­co (y lucra­ti­vo). La estra­te­gia ha divi­di­do al movi­mien­to en diver­sos par­ti­dos isla­mis­tas, cada vez más mode­ra­dos. Su par­ti­ci­pa­ción ruti­na­ria en las elec­cio­nes loca­les, legis­la­ti­vas y pre­si­den­cia­les ha mina­do par­te de la mís­ti­ca del movi­mien­to. El gra­do en que los levan­ta­mien­tos ára­bes han enva­len­to­na­do tem­po­ral­men­te a los isla­mis­tas arge­li­nos o en que su par­ti­ci­pa­ción con­ti­nua­da en polí­ti­ca ha con­ver­ti­do al Islam en una tri­via­li­dad es difí­cil de pre­ci­sar. A fal­ta de son­deos creí­bles sobre la opi­nión públi­ca con los que poda­mos cal­cu­lar el apo­yo popu­lar al movi­mien­to isla­mis­ta o a los diver­sos par­ti­dos isla­mis­tas res­pec­to al arrai­ga­do blo­que nacio­na­lis­ta, lo más que pode­mos decir sobre los avan­ces isla­mis­tas y, en gene­ral, sobre el voto isla­mis­ta es que:

1. Todo depen­de­rá de la trans­pa­ren­cia de las elecciones.

2. Es pro­ba­ble que los par­ti­dos isla­mis­tas aumen­ten su por­cen­ta­je total de votos y, pro­ba­ble­men­te, su núme­ro de esca­ños, a pesar de que no todos lo hagan en igual pro­por­ción. Así, a pesar de que es pro­ba­ble una mayo­ría rela­ti­va isla­mis­ta, es alta­men­te impro­ba­ble que ésta sea absoluta.

  1. Aun­que algún par­ti­do isla­mis­ta entre en el gobierno, lo hará en coa­li­ción con el FLN y/​o la Unión Nacio­nal Demo­crá­ti­ca [RND, por sus siglas en fran­cés] y per­ma­ne­ce­rá como socio subal­terno con una car­te­ra minis­te­rial ampliada.

1) Todo depen­de de la trans­pa­ren­cia de las elecciones

Des­de la anu­la­ción de las elec­cio­nes legis­la­ti­vas de 1991, las elec­cio­nes en Arge­lia han esta­do mar­ca­das por las irre­gu­la­ri­da­des (1997 y 2002) o la inter­fe­ren­cia admi­nis­tra­ti­va en asun­tos de los par­ti­dos, poco antes de las elec­cio­nes (2007). A pesar de que los resul­ta­dos de cada asam­blea han repre­sen­ta­do, en gene­ral, a los tres blo­ques ideo­ló­gi­cos (nacio­na­lis­tas, lai­cis­tas e isla­mis­tas) que han pre­do­mi­na­do, en gra­dos varia­bles y modos dife­ren­tes, en la esce­na polí­ti­ca arge­li­na des­de la aper­tu­ra de 1988, el resul­ta­do de cada una de ellas esta­ba mani­pu­la­do al ser­vi­cio de obje­ti­vos espe­cí­fi­cos.(3)

Tan­to el gobierno como los par­ti­dos han sub­ra­ya­do la impor­tan­cia de las elec­cio­nes del 10 de mayo de 2012, has­ta el pun­to de eti­que­tar­las como «un segun­do 1 de noviem­bre».(4) Para dis­tin­guir la cele­bra­ción ─y per­sua­dir a los par­ti­dos para que no boi­co­teen las elec­cio­nes─,(5) el gobierno ha anun­cia­do una amplia­ción de la Asam­blea Nacio­nal, des­de sus actua­les 389 esca­ños a 462. Como mues­tra de su com­pro­mi­so con la trans­pa­ren­cia elec­to­ral, ha for­ma­do una Comi­sión Nacio­nal de Super­vi­sión de las Elec­cio­nes (CNSE), com­pues­ta por repre­sen­tan­tes de la mayor par­te de par­ti­dos polí­ti­cos, y ha invi­ta­do a 500 obser­va­do­res inter­na­cio­na­les.(6) Mien­tras que la CNSE está en des­acuer­do con el Minis­te­rio del Inte­rior en varias cues­tio­nes,(7) tan­to su auto­no­mía como la pre­sen­cia de obser­va­do­res son una nove­dad cla­ra res­pec­to al pasa­do, lo que indi­ca el reco­no­ci­mien­to de que las elec­cio­nes serán algo dife­ren­tes de las últi­mas vota­cio­nes. Bási­ca­men­te, lo que está en jue­go no es una impro­ba­ble mayo­ría isla­mis­ta, sino más bien la par­ti­ci­pa­ción, que duran­te la últi­ma déca­da ha des­cen­di­do regu­lar­men­te has­ta que­dar redu­ci­da a la mitad: 65,49% en 1997, 46,06% en 2002 y 35,65% en 2007. Un hun­di­mien­to mayor de la par­ti­ci­pa­ción no des­le­gi­ti­ma­ría sólo las recien­tes refor­mas de Bute­fli­ka, sino al con­jun­to de la cla­se polí­ti­ca, inclu­yen­do a los isla­mis­tas. Y tam­bién pro­yec­ta­ría la ima­gen de un régi­men frá­gil, a ojos de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal. El obje­ti­vo de estas elec­cio­nes, por tan­to, es que aumen­te la par­ti­ci­pa­ción a fin de obte­ner legi­ti­mi­dad. El gra­do en que las nece­si­da­des de par­ti­ci­pa­ción en el sis­te­ma per­mi­tan supe­rar una des­di­cha­da his­to­ria de fal­sea­mien­to elec­to­ral recien­te­men­te con­de­na­do por el pre­si­den­te, Abde­la­ziz Bute­fli­ka, sólo se sabrá el día de las elecciones.

2) Es pro­ba­ble que los par­ti­dos isla­mis­tas aumen­ten su por­cen­ta­je total de votos y, pro­ba­ble­men­te, su núme­ro de esca­ños, a pesar de que no todos lo hagan en igual pro­por­ción

El isla­mis­mo polí­ti­co arge­lino lo tie­ne todo a su favor. Esti­mu­la­do por el éxi­to elec­to­ral del isla­mis­mo en los paí­ses veci­nos, los tres prin­ci­pa­les con­ten­dien­tes arge­li­nos por el voto isla­mis­ta son opti­mis­tas. A pesar de la nada des­de­ña­ble eufo­ria que se vive a lo lar­go y ancho de la región, empe­ro, varios fac­to­res pue­den evi­tar un tsu­na­mi isla­mis­ta el 10 de mayo de 2012. A dife­ren­cia de los movi­mien­tos polí­ti­cos isla­mis­tas egip­cio y tune­cino, el arge­lino ha sido legal des­de la aper­tu­ra polí­ti­ca de 1989. Y a dife­ren­cia del marro­quí, el movi­mien­to isla­mis­ta arge­lino está divi­di­do en par­ti­dos polí­ti­cos con­so­li­da­dos que com­pi­ten por el mis­mo electorado.

Ade­más del pros­cri­to FIS, el Movi­mien­to de la Socie­dad por la Paz (MSP), de Mah­fouz Nah­nah, y el Movi­mien­to de Rena­ci­mien­to Ára­be (An-Nah­da), de Abda­llah Dja­ba­llah, par­ti­ci­pa­ron en las elec­cio­nes legis­la­ti­vas anu­la­das de 1991. Difí­cil­men­te cali­fi­ca­bles como hom­bres de paja, los líde­res de ambos par­ti­dos tie­nen una lar­ga his­to­ria de acti­vis­mo islá­mi­co ante­rior a la fun­da­ción del FIS, en 1989, y su legi­ti­mi­dad his­tó­ri­ca se visua­li­zó en las elec­cio­nes de 1991. El MSP y An.Nahda supu­sie­ron una suma de 500.000 votos del total que el blo­que isla­mis­ta del FIS dijo repre­sen­tar.(8) El MSP y una serie de par­ti­dos diri­gi­dos por Dja­ba­llah han par­ti­ci­pa­do sis­te­má­ti­ca­men­te en todas las con­tien­das pre­si­den­cia­les y legis­la­ti­vas cele­bra­das des­de enton­ces. El MSP es amplia aun­que aca­so erró­nea­men­te con­si­de­ra­do como un par­ti­do pro­rré­gi­men. De un modo u otro, ha par­ti­ci­pa­do en todas las elec­cio­nes des­de 1991. Su líder his­tó­ri­co, Mah­fouz, obtu­vo el 25% de los votos en las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les de 1995. En 1997, lle­vó al par­ti­do al segun­do pues­to en las elec­cio­nes al Par­la­men­to y acep­tó pues­tos minis­te­ria­les en el gobierno de la RND. A pesar de ocu­par car­te­ras minis­te­ria­les en una coa­li­ción pro­rré­gi­men, el gobierno obs­tru­yó el inten­to de Nahn­nah de ocu­par la pre­si­den­cia, en 1999. En 2002, el par­ti­do sufrió un revés, cuan­do el nue­vo par­ti­do de Dja­ba­llah, Al-Islah, des­pla­zó al pri­mer gru­po isla­mis­ta en el Par­la­men­to. El ex minis­tro de la Peque­ña y Media­na Empre­sa (1997−1999), Tra­ba­jo y Asun­tos Socia­les (1999−2001) y vice­pre­si­den­te del MSP, Bou­gue­rra Sol­ta­ni, cogió las rien­das del par­ti­do tras la muer­te de Nah­nah, en 2003. El MSP se unió a la alian­za entre el FLN y la RND, apo­yan­do a Bute­fli­ka en su segun­do man­da­to, un año des­pués. El MSP des­pla­zó a su rival, Al-Islah, en las elec­cio­nes de 2007, tras la implo­sión de ese par­ti­do, y apo­yó a Bute­fli­ka en su ter­cer man­da­to, en 2009. Miem­bro tan­to de la orga­ni­za­ción inter­na­cio­nal Her­ma­nos Musul­ma­nes como de la coa­li­ción gober­nan­te des­de hace lar­go tiem­po, el MSP ha desa­rro­lla­do una impo­nen­te infra­es­truc­tu­ra de par­ti­do que vin­cu­la efec­ti­va­men­te a sus mili­tan­tes tan­to a la buro­cra­cia esta­tal como a la comu­ni­dad empre­sa­rial «ver­de». Los recur­sos de ambas se uti­li­zan tan­to para man­te­ner y reca­bar nue­vos apo­yos cuan­to para finan­ciar sus cam­pa­ñas elec­to­ra­les. Bajo la apa­rien­cia del man­te­ni­mien­to, cuan­do no desa­rro­llo, de una máqui­na bien engra­sa­da, el lide­raz­go de Sol­ta­ni en el par­ti­do se enfren­ta a serios desa­fíos, que evi­den­cian los cues­tio­na­mien­tos ya plan­tea­dos con moti­vo de la derro­ta de 2002, arras­tra­dos tras la pre­ma­tu­ra muer­te de Nah­nah y toda­vía irre­suel­tos. Ele­gi­do líder del par­ti­do en 2003, los inten­tos de Sol­ta­ni de con­so­li­dar su poder han sido con­tes­ta­dos des­de enton­ces por los riva­les, que siguen vien­do en él más una con­ti­nua­ción de los días de Nah­nah que un líder. A pesar de que las crí­ti­cas han sido de con­te­ni­do diver­so, el «esti­lo auto­crá­ti­co» de Sol­ta­ni y el impac­to que la par­ti­ci­pa­ción en la alian­za pre­si­den­cial tie­ne en la inde­pen­den­cia y pro­bi­dad del par­ti­do han apa­re­ci­do en todas ellas. Esas ten­sio­nes lle­ga­ron a un pun­to crí­ti­co en el con­gre­so del par­ti­do de 2008, cuan­do el ex minis­tro de Indus­tria (1997−2002) y vice­pre­si­den­te del par­ti­do, Abel­mad­jid Menas­ra, desa­fió el lide­raz­go de Sol­ta­ni. En la recon­ci­lia­ción de últi­ma hora, Menas­ra reti­ró su can­di­da­tu­ra a cam­bio de la dimi­sión de Sol­ta­ni como minis­tro sin car­te­ra: un pues­to emble­má­ti­co en cuan­to a pro­xi­mi­dad al poder. Aun­que Sol­ta­ni pro­me­tió dis­tan­ciar al par­ti­do del régi­men, el MSP apo­yó la reelec­ción del pre­si­den­te Bute­fli­ka, en abril de 2009. Menos de una sema­na des­pués de que el Con­se­jo Cons­ti­tu­cio­nal rati­fi­ca­ra el ter­cer man­da­to del pre­si­den­te, Menas­ra y 16 de los 51 dipu­tados del par­ti­do, un puña­do de sena­do­res y miles de mili­tan­tes rom­pie­ron filas. A pesar de que aún no es cla­ro en qué medi­da la mar­cha de Menas­ra ha afec­ta­do al apo­yo mili­tan­te al MSP, el FLN pro­pu­so al blo­que de Menas­ra una alian­za en varias regio­nes para las elec­cio­nes al Sena­do de 2009 (alian­zas con­tra­rias a la alian­za pre­si­den­cial y que evi­den­cia­ron su apo­yo real en las asam­bleas loca­les y regio­na­les).(9) A fina­les de febre­ro de 2012, el Minis­te­rio del Inte­rior reco­no­ció legal­men­te al nue­vo par­ti­do de Menas­ra, el Fren­te por el Cam­bio (FC).

A dife­ren­cia del MSP bajo Nah­nah y Sol­ta­ni, Abda­llah Dja­ba­llah ha per­ma­ne­ci­do tenaz­men­te en la opo­si­ción. Mien­tras que su posi­ción inque­bran­ta­ble le ha gran­jea­do el res­pe­to de los mili­tan­tes de base, ha sido un serio moti­vo de con­flic­to con los cua­dros de sus dos par­ti­dos (An-Nah­da, 1990 – 1998, y Al-Islah, 1999 – 2007), lo que le ha cos­ta­do el lide­raz­go de ambos. Poco des­pués de las elec­cio­nes de 1997, los cua­dros de An-Nah­da usur­pa­ron el lide­raz­go de Dja­ba­llah con la espe­ran­za de obte­ner pues­tos minis­te­ria­les en el gobierno. Dos años des­pués, éste fun­dó Al-Islah, arras­tran­do a la mayo­ría de mili­tan­tes del par­ti­do. En las elec­cio­nes de 2002, Al-Islah fue la segun­da fuer­za más vota­da y la ter­ce­ra en esca­ños, lo que le cata­pul­tó al fren­te de la opo­si­ción arge­li­na, arre­ba­tan­do a su anti­guo par­ti­do todos sus esca­ños menos uno.(10) Mien­tras, en la cam­pa­ña de 2004, el MSP se adhe­ría a la alian­za pre­si­den­cial en favor de Bute­fli­ka, Dja­ba­llah orga­ni­za­ba regu­lar­men­te con­fe­ren­cias de pren­sa con los can­di­da­tos riva­les Ali Ben­flis (FLN) y Saïd Sadi (RCD) para denun­ciar irre­gu­la­ri­da­des admi­nis­tra­ti­vas. En vís­pe­ras de las elec­cio­nes al Par­la­men­to de 2007, Dja­ba­llah sufrió una segun­da cri­sis de lide­raz­go, que repi­tió la deba­cle de An-Nah­da. Aban­do­nó nue­va­men­te el par­ti­do, lle­ván­do­se a las bases. Sin el lide­raz­go y pres­ti­gio de Dja­ba­llah, el par­ti­do per­dió sus tres esca­ños.(11) Dja­ba­llah no par­ti­ci­pó en las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les de 2009, pero en 2012 ha vuel­to a la are­na polí­ti­ca, al fren­te del recien­te­men­te lega­li­za­do Fren­te por la Jus­ti­cia y el Desa­rro­llo (FJD). Aca­so como ges­to sar­dó­ni­co hacia las rei­vin­di­ca­cio­nes de los anti­guos cua­dros, Dja­ba­llah ha afir­ma­do que esta vez su par­ti­do con­si­de­ra­rá la opción de entrar en una coa­li­ción de gobierno, posi­ción que indi­ca tan­to el aumen­to de la con­fian­za de su base mili­tan­te en él cuan­to el acre­cen­ta­do papel que pue­de jugar en la are­na polí­ti­ca argelina.

Es una incóg­ni­ta si, en las elec­cio­nes legis­la­ti­vas de 2012, la pre­sen­cia con­ti­nua­da del MSP en el gobierno o el serial de escán­da­los de corrup­ción(12) bene­fi­cia­rá a Menas­ra y a su recien­te­men­te cons­ti­tui­do FC. Sin embar­go, como he ano­ta­do más arri­ba, los víncu­los del MSP con el gobierno y la comu­ni­dad empre­sa­rial «ver­de», así como su inser­ción en el apa­ra­to del par­ti­do, da a Sol­ta­ni una ven­ta­ja orga­ni­za­ti­va tan­to sobre Menas­ra como sobre Dja­ba­llah, cuyo nue­vo par­ti­do se encuen­tra toda­vía en for­ma­ción. Para ata­jar las crí­ti­cas, en enero de 2012, el MSP anun­ció a bom­bo y pla­ti­llo su mar­cha de la alian­za pre­si­den­cial, pero ha con­ser­va­do sus car­te­ras minis­te­ria­les. Y, en mar­zo, Sol­ta­ni anun­ció una «alian­za ver­de», con los par­ti­dos isla­mis­tas An-Nah­da y Al-Islah. A pesar de ser esca­sa­men­te fun­cio­nal ─jun­tos, ambos par­ti­dos sólo obtu­vie­ron ocho esca­ños en las elec­cio­nes de 2007─, la alian­za ha sig­ni­fi­ca­do para Sol­ta­ni un estí­mu­lo sim­bó­li­co de gran cober­tu­ra mediá­ti­ca. Y, lo que es más impor­tan­te, la alian­za diri­gi­da por el MSP ha arro­ja­do la alfom­bra fue­ra de los pies del FC: Menas­ra ha abo­ga­do des­de hace lar­go tiem­po por una alian­za isla­mis­ta, mien­tras que Dja­ba­llah ha afir­ma­do sin des­ma­yo que una alian­za entre los isla­mis­tas arge­li­nos no es desea­ble ni posi­ble. Duran­te las últi­mas sema­nas, Manas­ra ha inten­ta­do com­pla­cer al anti­guo FIS y ha logra­do el apo­yo de ex diri­gen­tes como Maj­lis Shu­ra o Sheikh Hache­mi Sah­noun. Con todo, el impac­to del apo­yo de Sheikh Hache­mi Sah­noun pue­de ser limi­ta­do. Muchos anti­guos votan­tes del FIS votan aho­ra a Dja­ba­llah y, en caso de que fue­ran a cam­biar su voto, es impro­ba­ble que lo hagan en favor del ex minis­tro Abel­mad­jid Menas­ra. El hecho de que aho­ra, menos de dos meses des­pués de que su par­ti­do haya sido lega­li­za­do, Menas­ra ame­na­ce con el boi­cot a las elec­cio­nes, aca­so indi­que los lími­tes de la capa­ci­dad orga­ni­za­ti­va de lo que pue­de que no sea más que otro par­ti­do diri­gi­do por su ego.

De los tres con­ten­dien­tes por el voto isla­mis­ta, el mejor orga­ni­za­do, el MSP, sigue enzar­za­do en una pro­lon­ga­da cri­sis vin­cu­la­da iró­ni­ca­men­te a la cla­ve de su recien­te éxi­to: Sol­ta­ni y la coa­li­ción gober­nan­te. Si en el pasa­do Dja­ba­llah ha sido capaz de hacer mar­char a sus tro­pas par­ti­do a par­ti­do y vic­to­ria a vic­to­ria, hay que pre­gun­tar­se si tres meses de orga­ni­za­ción son sufi­cien­tes para poner en mar­cha ver­da­de­ras estruc­tu­ras capa­ces de com­pe­tir con­tra el mucho más rico MSP. Final­men­te, al mar­gen de algu­nos esca­sos y efí­me­ros des­te­llos de fuer­za en ámbi­tos loca­les en las elec­cio­nes al Sena­do de 2009, el impac­to de Menas­ra sobre el MSP resul­ta difí­cil, si no impo­si­ble, de cal­cu­lar. En suma, el par­ti­do de Dja­ba­llah se hará pro­ba­ble­men­te con la mayor par­te del avan­ce rela­ti­vo, con­vir­tién­do­se en el prin­ci­pal rival del MSP. El MSP per­de­rá segu­ra­men­te una frac­ción de su par­te total, dan­do entra­da a Menas­ra en la carre­ra, a pesar de que, pro­ba­ble­men­te, man­ten­drá su posi­ción en el blo­que isla­mis­ta. El par­ti­do de Menas­ra entra­rá como ter­ce­ro, a gran distancia.

3) Hacia otro gobierno de coalición

Aun­que los par­ti­dos isla­mis­tas segu­ra­men­te aumen­ta­rán su por­cen­ta­je de voto y de esca­ños(13) en la Asam­blea Nacio­nal, no es cla­ro que alguno de ellos vaya a obte­ner mayor pro­por­ción de esca­ños en el por­cen­ta­je total. A fal­ta de datos con­sis­ten­tes sobre inten­ción de par­ti­ci­pa­ción, con tan sólo las pre­fe­ren­cias por los par­ti­dos, es impo­si­ble cal­cu­lar has­ta qué pun­to el avan­ce isla­mis­ta ha incre­men­ta­do su gan­cho res­pec­to a las elec­to­res arge­li­nos. Como he ano­ta­do más arri­ba, el isla­mis­mo polí­ti­co no es nada nue­vo para los votan­tes arge­li­nos ni tam­po­co lo es, en ver­dad, nin­guno de los con­ten­dien­tes isla­mis­tas en la are­na polí­ti­ca arge­li­na. En las tres últi­mas elec­cio­nes, el por­cen­ta­je del blo­que isla­mis­ta ha ron­da­do en torno al 18.(14) Si los par­ti­dos isla­mis­tas actúan aho­ra den­tro del estan­que amplia­do de los levan­ta­mien­tos ára­bes o si los tres mayo­res con­ten­dien­tes en las elec­cio­nes de mayo pes­can en el mis­mo y está­ti­co estan­que elec­to­ral, se sabrá el día de las elec­cio­nes. Aun­que no es impo­si­ble que un solo par­ti­do isla­mis­ta emer­ja con la plu­ra­li­dad, las pro­fun­das divi­sio­nes en pun­to a la estra­te­gia polí­ti­ca que encu­bren anti­pa­tías per­so­na­les entre los tres líde­res isla­mis­tas pro­ba­ble­men­te blo­quea­rán los esfuer­zos de crear un blo­que par­la­men­ta­rio isla­mis­ta que actúe al uní­sono. Divi­di­do, el papel del isla­mis­mo polí­ti­co en el futu­ro gobierno será como socio de coa­li­ción. Con toda pro­ba­bi­li­dad, eso será de con­suno a uno o los dos par­ti­dos nacio­na­lis­tas que actual­men­te for­man la mayo­ría, el FLN y el RND. Mien­tras que pare­ce como lo más pro­ba­ble que el papel de socio subal­terno sea para el par­ti­do isla­mis­ta que entre en el gobierno, su car­te­ra minis­te­rial segu­ra­men­te será modes­ta­men­te amplia­da. Con la actual mayo­ría del FLN en una situa­ción de debi­li­dad estruc­tu­ral,(15) aun­que lejos de una posi­ción mor­tal, una pre­sen­cia isla­mis­ta amplia­da aun­que subal­ter­na es un com­pro­mi­so pro­ba­ble y una acep­ta­ción resig­na­da del lugar del Islam polí­ti­co en los levan­ta­mien­tos árabes.

Li Fat Mat(16)

Arge­lia no se enfren­ta ni a un gobierno isla­mis­ta, à la egip­cia o à la tune­ci­na, ni a una nue­va gue­rra civil. La par­ti­ci­pa­ción en el sis­te­ma ─ya como opo­si­ción, ya como socio subal­terno del gobierno─ ha trans­for­ma­do al Islam polí­ti­co, lo que debe­ría ate­nuar los mie­dos a levan­ta­mien­tos ára­bes cuan­do los arge­li­nos se están pre­pa­ran­do para las elec­cio­nes. De la par­ti­ci­pa­ción en el sis­te­ma polí­ti­co arge­lino ha resul­ta­do la pro­li­fe­ra­ción de par­ti­dos isla­mis­tas en bús­que­da del elec­to­ra­do isla­mis­ta exis­ten­te, al tiem­po que se han ensan­cha­do los lími­tes de ese elec­to­ra­do. Estra­te­gias polí­ti­cas diver­gen­tes y per­so­na­li­da­des fuer­tes han divi­di­do al movi­mien­to, lo que ha difi­cul­ta­do su capa­ci­dad para actuar como blo­que uni­fi­ca­do de algún modo sig­ni­fi­ca­ti­vo. La par­ti­ci­pa­ción tam­bién pare­ce haber mode­ra­do al isla­mis­mo polí­ti­co arge­lino. Tra­ba­jar en coa­li­ción tie­ne sus ven­ta­jas y des­ven­ta­jas, como ates­ti­guan las con­ti­nuas dispu­tas de lide­raz­go que Sol­ta­ni y Dja­ba­llah han teni­do que afron­tar, mien­tras que el recha­zo del sis­te­ma tie­ne un cos­te ele­va­do. Pros­cri­to hace aho­ra vein­te años, el apo­yo elec­to­ral del FIS se ha ido ero­sio­nan­do len­ta­men­te. Sus ex mili­tan­tes o sim­pa­ti­zan­tes se han des­mo­vi­li­za­do o han emi­gra­do a otros par­ti­dos isla­mis­tas que ofre­cen ven­ta­jas reales. En 2012, es impro­ba­ble que la direc­ción de par­ti­do isla­mis­ta alguno apo­ye el levan­ta­mien­to de la prohi­bi­ción del FIS.

Aca­so el impac­to más des­ta­ca­ble de los levan­ta­mien­tos ára­bes en el isla­mis­mo polí­ti­co arge­lino no haya sido la subi­da del blo­que isla­mis­ta, sino el fin de los vie­jos méto­dos, popu­lis­tas (y arma­dos), de toma del poder. Es reve­la­dor que, cuan­do el ex núme­ro dos del FIS, Ali Belhadj, lle­gó a Bab el Oued en enero de 2011 para orga­ni­zar a los revol­to­sos bajo su lide­raz­go ─como hizo en octu­bre de 1988─, fue­ra per­se­gui­do por una nue­va gene­ra­ción de jóve­nes que gri­ta­ban «¡No somos ove­jas del reba­ño de nues­tros padres!». Las revuel­tas ára­bes han des­trui­do de un tirón el icono del pasa­do isla­mis­ta. Esa par­te del pasa­do de Arge­lia está muer­ta, a pesar de que su espec­tro siga per­si­guien­do a los arge­li­nos. Li fat mat.

Notas:

(1) Comen­ta­rios de Fawaz Ger­ges en la con­fe­ren­cia «Demo­cra­cia y desa­rro­llo en Orien­te Medio tras la pri­ma­ve­ra ára­be», pro­nun­cia­da en Ins­ti­tu­to Asiá­ti­co de Estu­dios Polí­ti­cos, en Seúl (Corea), duran­te los días 4 y 5 de noviem­bre de 2011. (2) Mou­loud Mam­me­ri, La colli­ne oubliée, París, Union Géné­ra­le d’E­di­tions, 1978 [1952], p. 11. [«En nues­tra casa, la pri­ma­ve­ra no es dura­de­ra» (n. del tr.)]. (3) Para un aná­li­sis más en pro­fun­di­dad de las elec­cio­nes legis­la­ti­vas arge­li­nas des­de 1991, véa­se: Hugh Roberts, «Alge­ria’s Con­tes­ted Elec­tions», 1998, MERIP, en línea: http://​www​.merip​.org/​m​e​r​/​m​e​r​2​0​9​/​a​l​g​e​r​i​a​s​-​c​o​n​t​e​s​t​e​d​-​e​l​e​c​t​i​ons y Hugh Roberts, «Musi­cal Chairs in Alge­ria», 2002, MERIP, en línea: http://​www​.merip​.org/​m​e​r​o​/​m​e​r​o​0​6​0​402. (4) La fecha de ini­cio de la revo­lu­ción arge­li­na, en 1954. (5) Sólo un par­ti­do impor­tan­te ha lla­ma­do al boi­cot, la Unión por la Cul­tu­ra y la Demo­cra­cia (RCD, por sus siglas en fran­cés). (6) Inclu­yen­do a la Unión Afri­ca­na, la Liga Ára­be, la Unión Euro­pea y el Ins­ti­tu­to Nacio­nal Demo­crá­ti­co. (7) La CNSE ha iden­ti­fi­ca­do tres cues­tio­nes con­flic­ti­vas. La pri­me­ra es que dos días antes de la fecha lími­te de las elec­cio­nes, el Minis­te­rio de Defen­sa ins­cri­bió a varios milla­res de mili­ta­res en varias regio­nes. Aun­que es difí­cil decir cómo pue­de el ejér­ci­to arge­lino obli­gar a votar a su per­so­nal ─una ley de 2004 pre­sen­ta­da por el par­ti­do Al-Islah exi­ge que el per­so­nal mili­tar vote con el común de la pobla­ción─, eso ampli­fi­ca el mie­do per­sis­ten­te a la inter­ven­ción del ejér­ci­to en polí­ti­ca. La segun­da es que la CNSE exi­ge pape­le­tas de voto indi­vi­dua­les, mien­tras que el Minis­te­rio del Inte­rior ha pro­pues­to vota­cio­nes indi­vi­dua­les para cada par­ti­do. En el pasa­do, las vota­cio­nes indi­vi­dua­les han per­mi­ti­do la inti­mi­da­ción al votan­te y han incre­men­ta­do las posi­bi­li­da­des de frau­de elec­to­ral. En ter­cer lugar, la CNSE ha cri­ti­ca­do la difu­sión de los can­di­da­tos pro­vin­cia­les antes de que se publi­ca­ran las lis­tas ofi­cia­les. De las tres que­jas, sólo la últi­ma se ha resuel­to a favor de la CNSE. (8) El FIS reci­bió 3,2 millo­nes de votos en la pri­me­ra vuel­ta. (9) En Arge­lia, dos ter­cios del Sena­do son desig­na­dos por los con­ce­ja­les muni­ci­pa­les y regio­na­les; el otro, lo nom­bra direc­ta­men­te el pre­si­den­te. (10) En las elec­cio­nes legis­la­ti­vas de 1997, bajo el lide­raz­go de Dja­ba­llah, An-Nah­da obtu­vo 915.446 votos y 34 esca­ños. Ese apo­yo se esfu­mó en 2002, que­dán­do­se con 48.132 votos y un solo esca­ño, mien­tras que el nue­vo par­ti­do de Dja­ba­llah, Al-Islah, obtu­vo 705.319 votos y 43 esca­ños. (11) En 2007, Al-Islah per­dió más de un millón de votos, que­dán­do­se con 114.800. (12) En octu­bre de 2009, un tri­bu­nal sui­zo impu­tó a Sol­ta­ni por tor­tu­ras, car­gos que el deman­dan­te pos­te­rior­men­te reti­ró. Un mes des­pués, esta­lló un escán­da­lo mayor en el Minis­te­rio de Trans­por­te (con­tro­la­do por el MSP), que vin­cu­la­ba supues­ta­men­te a cua­dros minis­te­ria­les y a empre­sa­rios del par­ti­do a una tur­bia red de empre­sa­rios chi­nos y al comer­cian­te inter­na­cio­nal de armas Pie­rre Fal­co­ne. (13) Eso no debe­ría sor­pren­der tenien­do en cuen­ta la amplia­ción de la Asam­blea Nacio­nal. (14) De hecho, el por­cen­ta­je de votos y esca­ños ha ido decli­nan­do con la par­ti­ci­pa­ción. En 1997, el blo­que isla­mis­ta reci­bió el 23,5% de los votos y el 26% de los esca­ños; el 16,5% de los votos (y el 20% de los esca­ños) en 2002, mien­tras que en 2007 reci­bió el 13,03% de los votos y el 15% de los esca­ños del Par­la­men­to. (15) El FLN se encuen­tra actual­men­te en una gra­ve cri­sis de lide­raz­go. Para una cober­tu­ra con­ti­nua de esa cri­sis en tiem­po real, véa­se www​.tsa​-alge​rie​.com. (16) En ára­be magre­bí, “el pasa­do está muerto”.

Robert P. Parks es direc­tor del Direc­tor del Cen­tre d’É­tu­des Magh­ré­bi­nes en Algérie

20 de mayo de 2012

Tra­duc­ción para www​.sin​per​mi​so​.info: Daniel Escribano

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