“YPF era la vaca leche­ra de Rep­sol”: Entre­vis­ta con Pie­rre Sala­ma- Mar­xis­mo Crí­ti­co

Reco­no­ci­do lati­no­ame­ri­ca­nis­ta y estu­dio­so en pro­fun­di­dad de los pro­ce­sos socio­eco­nó­mi­cos en la Argen­ti­na, elo­gió la recu­pe­ra­ción de YPF y con­si­de­ró que debió haber­se hecho antes por­que la fir­ma espa­ño­la sacó el máxi­mo de bene­fi­cios con la menor inver­sión. Des­ca­li­fi­có a quie­nes hablan de popu­lis­mo “cuan­do no se hace lo que piden los mer­ca­dos finan­cie­ros.” Y dijo que, para com­ba­tir la des­igual­dad, la Argen­ti­na debe lle­var a cabo una “revo­lu­ción fis­cal”.
Muy tem­pra­na­men­te, ya en 1967, antes de doc­to­rar­se en la míti­ca uni­ver­si­dad pari­si­na de La Sobor­na, Pie­rre Sala­ma empren­dió en un tra­ba­jo aca­dé­mi­co el estu­dio del “mode­lo de desa­rro­llo de subs­ti­tu­ción de impor­ta­cio­nes en Argen­ti­na.
Des­de enton­ces, y a pesar de la dis­tan­cia geo­grá­fi­ca – resi­de en Fran­cia, don­de es Pro­fe­sor Emé­ri­to de la Uni­ver­si­dad Paris 13– Sala­ma dedi­có su exten­sa carre­ra aca­dé­mi­ca a seguir de cer­ca los pro­ce­sos socia­les y eco­nó­mi­cos de Lati­noa­mé­ri­ca en gene­ral, y de Bra­sil, la Argen­ti­na y Méxi­co en par­ti­cu­lar.
En diá­lo­go con Tiem­po Argen­tino, habló sobre la recu­pe­ra­ción de YPF, los desa­fíos que debe enca­rar el gobierno y has­ta del resur­gi­mien­to de la extre­ma dere­cha en Fran­cia.
–A pesar de con­tar con un enor­me con­sen­so social y polí­ti­co, la nacio­na­li­za­ción de YPF hizo resur­gir con fuer­za la visión que iden­ti­fi­ca a algu­nos gobier­nos de la región como “popu­lis­tas”. ¿Cómo lo expli­ca usted?
–La de popu­lis­mo es una expre­sión típi­ca de la dere­cha. Si uste­des aumen­tan los sala­rios, uste­des son popu­lis­tas, si nacio­na­li­zan, uste­des son popu­lis­tas, si no están del lado de los mer­ca­dos finan­cie­ros, son popu­lis­tas. For­ma par­te de una vie­ja polí­ti­ca que hoy en día no tie­ne más sen­ti­do. La gran pre­gun­ta es saber cuál será el nivel de com­pen­sa­ción que debe­rá pagar Argen­ti­na. Espa­ña está dema­sia­do meti­da en Argen­ti­na y Lati­noa­mé­ri­ca en gene­ral para que ten­ga una posi­ción tan dura. Aho­ra están hacien­do subir la apues­ta hablan­do de popu­lis­mo, pero hoy en día lo que creo es que es una cues­tión de rela­ción de fuer­za para nego­ciar las indem­ni­za­cio­nes.
–¿Cómo vio el pro­ce­so de expro­pia­ción de Rep­sol?
–Des­de mi pun­to de vis­ta es un acto muy fuer­te. Cris­ti­na Fer­nán­dez está tra­tan­do de recu­pe­rar el mane­jo de los recur­sos natu­ra­les que explo­tan empre­sas mul­ti­na­cio­na­les. El balan­ce es com­par­ti­do. Rep­sol se sir­vió de la Argen­ti­na como una “vaca leche­ra” para sacar el máxi­mo de bene­fi­cios invir­tien­do el míni­mo posi­ble. Eso es con­de­na­ble por­que el petró­leo es un recur­so estra­té­gi­co que en paí­ses como Méxi­co –des­de la pre­si­den­cia de Láza­ro Cár­de­nas o Bra­sil, con Petro­bras, se encuen­tra nacio­na­li­za­do. Y creo que Argen­ti­na tam­bién lo debía hacer. Lo que me sor­pren­de no es la nacio­na­li­za­ción, sino que no se haya hecho antes. Lo que yo espe­ro es que Cris­ti­na haga lo mis­mo que Dil­ma Rous­seff en Petro­bras, es decir, que no pon­ga ami­gos en YPF. Que no use la nacio­na­li­za­ción para poner ami­gos. El clien­te­lis­mo es una ten­den­cia bas­tan­te fuer­te en Argen­ti­na, poner gen­te cono­ci­da.
–A pesar del alto cre­ci­mien­to sos­te­ni­do de los últi­mos años, las des­igual­da­des socia­les al inte­rior del país des­cien­den pero muy len­ta­men­te. De hecho, Lati­noa­mé­ri­ca sigue sien­do la región más des­igual del pla­ne­ta. ¿Cuál es el prin­ci­pal camino para supe­rar esta pro­ble­má­ti­ca social?
–La des­igual­dad social bajó un poco, no mucho, pero bajó. La pri­me­ra cues­tión hoy, no sólo para Argen­ti­na, sino tam­bién para los paí­ses más gran­des como Bra­sil y Méxi­co, es una refor­ma fis­cal. Pero no se hace. Todos los estu­dios hechos por la Comi­sión Eco­nó­mi­ca para Amé­ri­ca Lati­na y el Cari­be (CEPAL) mues­tran que se tra­ta de sis­te­mas impo­si­ti­vos suma­men­te regre­si­vos. Es decir, des­pués de pagar los impues­tos –direc­tos o indi­rec­tos– las des­igual­da­des son aun mayo­res que antes de hacer­lo. Por ejem­plo, si toma­mos el caso de Euro­pa, las des­igual­da­des son mucho menos impor­tan­tes des­pués de pagar impues­tos que en Amé­ri­ca Lati­na, sal­vo para el 1 o 2% de la pobla­ción más rica. Lo que fal­ta en Argen­ti­na es una pro­fun­da refor­ma fis­cal que haga, por ejem­plo, que los impues­tos indi­rec­tos sean menos impor­tan­tes que los direc­tos. Hay una revo­lu­ción fis­cal para hacer en Argen­ti­na.
–¿Cuál es el prin­ci­pal ori­gen de la infla­ción en la Argen­ti­na? ¿Es un pro­ble­ma mone­ta­rio?
–No, no se tra­ta de un pro­ble­ma mone­ta­rio, no creo en eso. El pro­ble­ma vie­ne de que Argen­ti­na sufrió un pro­ce­so de des­in­dus­tria­li­za­ción muy fuer­te, espe­cial­men­te en la déca­da del noven­ta duran­te la ges­tión de Car­los Menem has­ta que explo­tó la Con­ver­ti­bi­li­dad. Enton­ces, se encon­tró hacia el fin de la Con­ver­ti­bi­li­dad en una situa­ción bas­tan­te favo­ra­ble en rela­ción a las expor­ta­cio­nes de mate­rias pri­mas y tam­bién por­que su apa­ra­to indus­trial no esta­ba del todo obso­le­to. Pro­te­gió su indus­tria nacio­nal y expor­tó el res­to, sobre todo a Bra­sil. Aho­ra bien, hay una ten­sión muy fuer­te a nivel indus­trial. Y, en con­se­cuen­cia, esto reper­cu­te direc­ta­men­te en los pre­cios. La infla­ción no vie­ne de la deman­da sino del lado de la ofer­ta, de la inca­pa­ci­dad para ofre­cer sufi­cien­te y ven­der a la tasa de cam­bio que tie­ne con los mer­ca­dos inter­na­cio­na­les. Pue­do ir más lejos. Para mí en Argen­ti­na fal­tó una ban­ca públi­ca, que está pero no exis­te real­men­te. Y fal­ta­ron pro­yec­tos indus­tria­les duran­te la épo­ca de Nés­tor Kirch­ner. Las infra­es­truc­tu­ras están en un nivel lamen­ta­ble. Fal­ta­ron gran­des pro­yec­tos indus­tria­les, lo que hizo que la infla­ción se siga desa­rro­llan­do.
–¿Por qué le cues­ta tan­to a la Euro­zo­na salir de la cri­sis? ¿Peli­gra el euro?
–Estu­vi­mos muy cer­ca con Gre­cia de la des­apa­ri­ción, tam­bién con Espa­ña e Ita­lia. Cuan­do uno es chi­co es fácil morir, cuan­do uno es más gran­de la cosa es más difí­cil. Con esto quie­ro decir, si el sis­te­ma de la zona euro explo­ta es todo el sis­te­ma finan­cie­ro inter­na­cio­nal que esta­lla. Miren la estra­te­gia de Nés­tor Kirch­ner: impu­so un deter­mi­na­do tra­ta­mien­to de la deu­da exter­na; inter­cam­bió bonos por títu­los que ape­nas valían la mitad. Y por eso es que fue mar­gi­na­do de los mer­ca­dos finan­cie­ros. Eso fue uno de los secre­tos del cre­ci­mien­to que tuvo Argen­ti­na. Y en mi opi­nión, tuvo total­men­te razón de hacer­lo. En cam­bio, en Gre­cia reci­bie­ron pla­nes de aus­te­ri­dad cada vez más fuer­tes. Hay muchos intere­ses de todos lados, muchas reti­cen­cias en los ban­cos, que pre­fie­ren jugar la car­ta de la peor situa­ción. Creo que esta­mos fren­te a un gran cam­bio del fun­cio­na­mien­to en Euro­pa. Hay que mirar la pro­pues­ta de Fra­nçois Hollan­de, de que los paí­ses pue­dan pedir pla­ta al 1% cuan­do Espa­ña pide cré­di­tos al 6 por cien­to. Es una idea que pue­de avan­zar hoy.
De eco­no­mis­tas y pros­ti­tu­tas
–¿Hay algu­na res­pon­sa­bi­li­dad de la cien­cia eco­nó­mi­ca pre­do­mi­nan­te en la actual cri­sis finan­cie­ra?
–La res­pon­sa­bi­li­dad es de los que tie­nen más fuer­za. Los eco­no­mis­tas son como las pros­ti­tu­tas, es decir, dicen lo que quie­ren escu­char sus due­ños. Lamen­to decir­lo de un modo tan bru­tal, pero des­de un pun­to de vis­ta social muchos de los eco­no­mis­tas son impos­to­res. Nos apro­ve­cha­mos del des­co­no­ci­mien­to de los ciu­da­da­nos para apa­re­cer como una “cien­cia” eco­nó­mi­ca que dice que hay una úni­ca solu­ción para dis­tin­tos tipos de pro­ble­mas.
En lo que a mí con­cier­ne, me escan­da­li­za que muchos de mis cole­gas eco­no­mis­tas se pre­sen­ten como pro­fe­so­res cuan­do en reali­dad son repre­sen­tan­tes de enti­da­des ban­ca­rias. No son los eco­no­mis­tas quie­nes deci­den, son sir­vien­tes o pros­ti­tu­tas que sir­ven a los intere­ses de otros, como ban­cos, gobier­nos o ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras diver­sas. Sue­na bru­tal, lo sé, pero ya es tiem­po de decir la ver­dad sobre este tema.
Extre­ma dere­cha en Fran­cia y Euro­pa
“La extre­ma dere­cha ya está pre­sen­te en Fran­cia, no es algo que resur­ja o reapa­rez­ca con las actua­les elec­cio­nes”, ase­gu­ró Sala­ma al refe­rir­se al recien­te pro­ce­so elec­to­ral en Fran­cia, don­de Fra­nçois Hollan­de superó en el ballot­ta­ge a Nico­las Sar­kozy. No obs­tan­te, el Fren­te Nacio­nal que diri­ge Mari­ne Le Pen –hija del his­tó­ri­co refe­ren­te de la dere­cha nacio­na­lis­ta– obtu­vo cer­ca del 18% de los votos. “La extre­ma dere­cha está muy fuer­te, con por­cen­ta­jes altos, no sólo en Fran­cia sino tam­bién en el nor­te de Euro­pa, en Ita­lia, si bien toda­vía no lo sufi­cien­te como para tomar el poder. El tema del nacio­na­lis­mo estu­vo muy pre­sen­te en la cam­pa­ña, bas­ta ver cómo Sar­kozy uti­li­za­ba el tér­mino ‘fron­te­ra’ todo el tiem­po en su dis­cur­so para dar­le el gus­to a la extre­ma dere­cha de Fran­cia”, con­clu­yó Sala­ma.

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