Refor­ma agra­ria, escue­la alter­na­ti­va y edu­ca­ción popu­lar en el movi­mien­to sin tie­rra- Luis Guio­van­ni Herre­ra Hurtado

«Si asu­mes que no exis­te esperanza,

enton­ces garan­ti­za­ras que no habrá

espe­ran­za. Si asu­mes que exis­te un

ins­tin­to hacia la liber­tad, entonces

exis­ten opor­tu­ni­da­des de

cam­biar las cosas.»

Noam Chomsky

Con­tex­to en el que sur­ge la pro­pues­ta educativa

Amé­ri­ca Lati­na ha com­par­ti­do 500 años de lucha por una socie­dad en don­de la injus­ti­cia social sea solo un recuer­do, en ella la cons­tan­te de cómo se debe repar­tir la tie­rra, ha sacu­di­do los intere­ses del poder.

Es en esta Amé­ri­ca Lati­na don­de indí­ge­nas, escla­vos, afri­ca­nos, colo­nos euro­peos, labra­do­res, se han enfren­ta­do con­tra monar­quías, repú­bli­cas y dic­ta­du­ras. Es así como se ha cons­ti­tui­do Bra­sil, el terri­to­rio más gran­de de esta Amé­ri­ca Lati­na gol­pea­da por la injus­ti­cia y la igno­ran­cia. A tra­vés de este escri­to se va a pun­tua­li­zar, en el con­tex­to del Movi­mien­to de los Tra­ba­ja­do­res Rura­les Sin Tie­rra (MST), que ha sido un hito para la his­to­ria de la lucha por la refor­ma agra­ria y la equi­dad social, y don­de la edu­ca­ción es un ele­men­to de trans­for­ma­ción social.

El con­tex­to en el cual sur­ge el MST mos­tra­ba a un Bra­sil que se sumer­gía en ple­na dic­ta­du­ra mili­tar, en la cual el movi­mien­to cam­pe­sino no tenía nin­gún tipo de par­ti­ci­pa­ción en una socie­dad que en su mayo­ría era diri­gi­da por terra­te­nien­tes posee­do­res de la pro­pie­dad de los lati­fun­dios impro­duc­ti­vos. Es así como en 1980 en Encru­zilha­da Nata­lino fami­lias cam­pe­si­nas, can­sa­das de la opre­sión que desem­bo­ca­ba la dic­ta­du­ra y de la mise­ria de la que eran vic­ti­mas, se comien­zan a movi­li­zar tenien­do como úni­ca pro­cla­ma una tie­rra en don­de vivir con dignidad:

“El cam­pa­men­to de Encru­zilha­da Nata­lino fue el resul­ta­do de expe­rien­cias ante­rio­res de lucha. Comen­zó el 8 de diciem­bre de 1980 cuan­do un colono lla­ma­do Natá­lio es expul­sa­do de la reser­va indí­ge­na de Nonoai, ins­ta­la su tien­da de cam­pa­ña en la con­fluen­cia de las rutas que van a Ron­da Alta, saran­dí y Pas­so Fun­do, en el muni­ci­pio de Ron­da Alta, Rio Gran­de do Sul. Poco a poco van lle­gan­do fami­lias sin tie­rra de toda la región” (Har­nec­ker, 2002: 27) es así como los cam­pe­si­nos empie­zan a orga­ni­zar­se en fami­lias, gru­pos, sec­to­res y comisiones.

Esta expe­rien­cia le da un vuel­co pro­fun­do al movi­mien­to bra­si­le­ño y es así como en 1984surge el MST impul­sa­do por la Comi­sión Pas­to­ral de la Tie­rra (CPT), la cual hace par­te del ala pro­gre­sis­ta de la igle­sia cató­li­ca y com­par­te los pun­tos de vis­ta de la teo­lo­gía de la liberación.

Des­de allí se impul­sa un movi­mien­to nacio­nal cam­pe­sino que prio­ri­za­ra en su agen­da la lucha por la refor­ma agra­ria en Bra­sil lan­zan­do su pri­me­ra con­sig­na “la tie­rra para el que la tra­ba­je” (Har­nec­ker, 2002: 35) la cual, des­de sus ini­cios, fue pro­mo­vi­da por CPT y aho­ra la reco­gía como el lema de su lucha el MST.

Así sur­ge el movi­mien­to cam­pe­sino más impor­tan­te de Amé­ri­ca Lati­na, que se ha ido plan­tean­do otra for­ma de enten­der el cam­bio social, que no sea con la toma del poder por par­te de un par­ti­do. El MST no sólo ha lucha­do por una dis­tri­bu­ción equi­ta­ti­va de la tie­rra, sino tam­bién por la demo­cra­ti­za­ción del cono­ci­mien­to y el papel que la edu­ca­ción y la nue­va escue­la jue­gan en él. De esta mane­ra el MST estruc­tu­ra su pro­pues­ta educativa.

Una escue­la diferente

En un pri­mer momen­to la preo­cu­pa­ción del MST se cen­tró en la lucha por un repar­to equi­ta­ti­vo de la tie­rra, pero debi­do a las nece­si­da­des que fue­ron sur­gien­do en los asentamientos2, como el hecho de que el cui­da­do de los niños muchas veces no les per­mi­tían a las muje­res par­ti­ci­par en las asam­bleas del asen­ta­mien­to; sur­ge la nece­si­dad de pro­yec­tar un espa­cio en el cual se pue­da brin­dar un cono­ci­mien­to, al que ellos no habían podi­do acce­der has­ta el momento.

Así sur­ge en el MST una escue­la dife­ren­te, liga­da a la vida y en la cual las nue­vas gene­ra­cio­nes del movi­mien­to podrán dar­se cuen­ta del com­pro­mi­so que tie­nen con toda la socie­dad, una lucha que ini­cia­ron sus padres y que ellos, como here­de­ros de una cul­tu­ra cam­pe­si­na que se opo­ne al capi­ta­lis­mo mun­dial deben repro­du­cir. La escue­la es enten­di­da como una cooperativa3 que se cons­tru­ye por todas las per­so­nas que de una u otra for­ma están invo­lu­cra­dos; pro­fe­so­res, estu­dian­tes, comunidad.

La pri­me­ra expe­rien­cia de una Escue­la dife­ren­te se dio en Encru­zilha­da Nata­lino en don­de una can­ti­dad apro­xi­ma­da de dos­cien­tos niños juga­ban y corrían por el cam­pa­men­to, mien­tras sus padres se la pasa­ban de reu­nión en reu­nión dis­cu­tien­do cómo suplir las nece­si­da­des de la comu­ni­dad. Entre los adul­tos se comien­za a pre­gun­tar la nece­si­dad para el MST de tener un espa­cio en el cual los niños pudie­ran expre­sar todas las inquie­tu­des que tenían con­si­go mis­mo y con la comu­ni­dad y que cono­cie­ran la lucha que sus padres habían llevado.

En dicho asen­ta­mien­to se comien­za a obser­var que muchos de los padres y niños no sabían leer ni escri­bir, esta situa­ción preo­cu­pa­ba a toda la comu­ni­dad. Es así como en el mis­mo asen­ta­mien­to la pro­fe­so­ra María Sale­te Cam­pi­got­to y Lucia impul­sa­ron, entre quie­nes esta­ban acam­pa­dos, una lucha por cons­ti­tuir una escue­la esta­dual de pri­me­ro a cuar­to gra­do de pri­ma­ria en Nova Ron­da Alta, de esta mane­ra en 1984 la escue­la es lega­li­za­da, sien­do la pri­me­ra de muchas que con­so­li­da­ría el MST.

Esta escue­la dife­ren­te era ins­pi­ra­da por las ideas del peda­go­go Pau­lo Frei­re con un cla­ro obje­ti­vo que se tra­za­ron las pro­fe­so­ras con la comu­ni­dad, “la escue­la dife­ren­te les debía ense­ñar a leer y escri­bir a los alum­nos a tra­vés de su pro­pia expe­rien­cia de vida, valo­ri­zan­do la his­to­ria de lucha de estas fami­lias y el amor a la tie­rra y el tra­ba­jo” (Har­nec­ker, 2002: 211).

A esta expe­rien­cia por crear la escue­la dife­ren­te se le suma la de Saran­di en 1985. Esta escue­la se dió en el asen­ta­mien­to más gran­de que has­ta el momen­to ha cono­ci­do el MST, la cual reu­nía a más de 2.500 niños y 1.500 fami­lias; esta expe­rien­cia se dió en la hacien­da de Anon­ni. La pro­pues­ta de crear una escue­la dife­ren­te en este asen­ta­mien­to sin tie­rra divi­dió a toda la comu­ni­dad en dos; los que esta­ban de acuer­do con la pro­pues­ta de una escue­la dife­ren­te y los que no com­par­tían dicha visión. De estas dos pro­pues­tas ganó la de for­mar una escue­la dife­ren­te en el asen­ta­mien­to, las tareas que tenía que empren­der aquel gru­po de tra­ba­jo con­sis­tían en ave­ri­guar cuál era la pobla­ción anal­fa­be­ta, capa­ci­tar­se en edu­ca­ción popu­lar y con­tac­tar con las pro­fe­so­ras María y Lucia de la expe­rien­cia del cam­pa­men­to Nova Ron­da Alta.

Esa Escue­la tie­ne que enfren­tar­se a varias pro­ble­má­ti­cas que en ese momen­to gol­pea­ban a la comu­ni­dad del cam­pa­men­to. Al poco tiem­po de ini­ciar las cla­ses en la escue­la y en don­de se tenía ya con­so­li­da­do el pro­yec­to de una escue­la que rom­pie­ra con la edu­ca­ción tra­di­cio­nal, impul­sa­da por la socie­dad capi­ta­lis­ta, lle­gó una acción de des­alo­jo de los terre­nos, pues el cam­pa­men­to aún no esta­ba lega­li­za­do y era un sitio de con­fron­ta­ción social. Des­afor­tu­na­da­men­te para el MST fue­ron levan­ta­dos y esto los lle­vo a par­tir a Cruz Alta, un muni­ci­pio de la región cen­tral de Rio Gran­de do Sul. Esta acción lle­vó a movi­li­zar a todo el Esta­do, cla­man­do el dere­cho a vivir con dignidad.

La lucha entre lo que pasa­ba en el cam­pa­men­to y lo que pasa­ba en el aula dió sus fru­tos: pro­fe­so­res, padres y niños comen­za­ron a enten­der cuá­les eran sus pro­ble­má­ti­cas reales y a tener una visión más crí­ti­ca de su reali­dad, asu­mien­do la impor­tan­cia del pro­ce­so edu­ca­ti­vo para los Sin Tierra.

Estas ideas de Escue­la dife­ren­te impul­sa­da por el MST que reu­nió sus pri­me­ras expe­rien­cias en las hacien­das de Encru­zilha­da Nata­lino y Anno­ni fue­ron unas pro­pues­tas edu­ca­ti­vas total­men­te prác­ti­cas, en don­de se pre­pa­ra­ba a los niños en el papel que tie­ne el tra­ba­jo en la socie­dad y en la nue­va vida que crea­ra hom­bres y muje­res nue­vos. Esta escue­la dife­ren­te unió la nece­si­dad que tenían los miem­bros del MST, ya que la escue­la ense­ña­ba la impor­tan­cia que tie­ne la movi­li­za­ción del movi­mien­to cam­pe­sino, pero sobre todo que “la reali­dad se pue­de cam­biar” (Har­nec­ker, 2002: 102) y por ende era nece­sa­rio for­mar a los niños con una visión glo­bal de don­de vivían, con una pos­tu­ra crí­ti­ca de la realidad.

Así se fue rom­pien­do con la visión tra­di­cio­nal que la socie­dad capi­ta­lis­ta había ins­tau­ra­do; la idea del pro­fe­sor que lle­ga­ba al aula e impar­tía cono­ci­mien­to como si los estu­dian­tes fue­ran un barril sin fon­do fue des­apa­re­cien­do y poco a poco se fue dan­do paso a una peda­go­gía para la liberación.

“En un cam­pa­men­to la cosa es dife­ren­te. Los niños cues­tio­nan a la gen­te, está más abier­to, tie­nen la faci­li­dad de pre­gun­tar al profesor”(Harnecker, 2002: 102). “La pro­fe­so­ra deja de ser seño­ra que man­da para vol­ver­se, o con­ti­nuar sien­do la com­pa­ñe­ra de lucha, que sabe y que ense­ña, pero que tam­bién oye y apren­de. Y los niños, sen­si­bles como son a las expe­rien­cias nue­vas que obser­van o viven­cian jun­to a la tra­yec­to­ria de lucha de sus padres, son los gran­des maes­tros de esta escue­la dife­ren­te” (Har­nec­ker, 2002: 217) así resu­mi­ría Mar­ta Har­nec­ker el papel que jue­ga el maes­tro en la Escue­la diferente.

El fru­to polí­ti­co de esta Escue­la dife­ren­te es que los niños que con­cu­rrían a ella, comien­zan a adop­tar prác­ti­cas demo­crá­ti­cas y asam­blea­rias con los Sin Tierrita4, quie­nes con­vo­can a asam­bleas y en la cual par­ti­ci­pan todos los alum­nos de la Escue­la. En dichos asen­ta­mien­tos, don­de el tra­ba­jo se desa­rro­lla de una mane­ra colec­ti­va y se per­mi­tía ver como el MST es un ejem­plo vivo de socia­lis­mo; los niños se sien­ten con el com­pro­mi­so de la comu­ni­dad de crear su pro­pia orga­ni­za­ción. Es así como la escue­la dife­ren­te se comen­zó a con­so­li­dar gra­cias al tra­ba­jo colec­ti­vo de muchas per­so­nas que creen que la lucha con­tra el capi­ta­lis­mo es, asi­mis­mo, la lucha con­tra la ignorancia.

Pro­pues­ta edu­ca­ti­va del MST

El MST se ha esme­ra­do por crear una Escue­la dife­ren­te, pero tam­bién se ha pro­pues­to una nue­va peda­go­gía, el MST con­si­de­ra que los hom­bres y las muje­res deben ser las for­ja­do­ras de su pro­pio des­tino y que ellos son per­so­nas de trans­for­ma­ción social. Joao Pedro Stedile5 quien hace par­te del MST res­pec­to a la edu­ca­ción dice “el fren­te de la edu­ca­ción es tan impor­tan­te como la ocu­pa­ción de un lati­fun­dio o el de masas. Nues­tra lucha tie­ne como obje­ti­vo derri­bar tres barre­ras: la del lati­fun­dio, la de la igno­ran­cia y la del capi­tal” (Man­cano, 2004: 74).

Esta nue­va peda­go­gía lo que pre­ten­de es gene­rar seres huma­nos que sean pro­ta­go­nis­tas de su des­tino, de su apren­di­za­je y que asu­man su rol como cono­ce­do­res acti­vos del mun­do. La pro­pues­ta peda­gó­gi­ca del MST tie­ne como pau­tas prin­ci­pa­les: las luchas socia­les, la orga­ni­za­ción colec­ti­va, la tie­rra, el tra­ba­jo y la pro­duc­ción, la cul­tu­ra, el poder de elec­ción, la his­to­ria y la alternancia.

La peda­go­gía del MST par­te de pos­tu­la­dos como los del peda­go­go Pau­lo Frei­re, Maka­ren­ko, entre otros, este movi­mien­to no se casa con nin­gu­na ideo­lo­gía peda­gó­gi­ca, sino que reco­ge ele­men­tos de los pos­tu­la­dos de diver­sos peda­go­gos crí­ti­cos que ha dado la sociedad.

El MST cons­tru­ye su peda­go­gía resal­tan­do que la prác­ti­ca y la teo­ría deben ir cogi­das de la mano, es así como no exis­te teo­ría sin prác­ti­ca. La lucha social hace ver como las con­tra­dic­cio­nes, enfren­ta­mien­tos, con­quis­tas y derro­tas han ido for­ta­le­cien­do el pro­ce­so de apren­di­za­je, pero tam­bién for­ta­le­ce este pro­ce­so de ense­ñan­za el vivir en comu­ni­dad, desa­rro­llan­do valo­res como la ayu­da mutua y la soli­da­ri­dad. Entre tan­to la tie­rra para el cam­pe­sino encie­rra un pro­fun­do sig­ni­fi­ca­do y por ello el tra­ba­jo hace par­te del sec­tor pri­ma­rio de toda una edu­ca­ción rural que se edu­ca para el tra­ba­jo y por el tra­ba­jo. El MST lucha con­tra la cul­tu­ra capi­ta­lis­ta que lle­va a la gen­te a vivir del con­su­mo, con­se­cuen­te­men­te res­ca­ta sím­bo­los cam­pe­si­nos que se con­tra­po­nen a la cul­tu­ra domi­nan­te, exis­tien­do así una alter­nan­cia entre la escue­la y la comunidad.

El enfo­que edu­ca­ti­vo del MST que guía a la

Escue­la nue­va es el siguiente:

1. Edu­car a par­tir de la realidad.

2. Edu­ca­dor y edu­can­do son com­pa­ñe­ros que tra­ba­jan jun­tos apren­dien­do y ense­ñán­do­se mutuamente

3. La edu­ca­ción debe pre­pa­rar para el tra­ba­jo manual e intelectual

4. Debe recu­pe­rar y fomen­tar valo­res como la soli­da­ri­dad, el com­pa­ñe­ris­mo, el tra­ba­jo colec­ti­vo, la res­pon­sa­bi­li­dad y el amor a la cau­sa del pueblo

5. Debe preo­cu­par­se por el desa­rro­llo inte­gral de la persona

6. La orga­ni­za­ción esco­lar (Har­nec­ker, 2002: 222).

La filo­so­fía de cómo edu­car para un mun­do nue­vo yace en que el niño debe apren­der hacien­do; al enten­der que el niño hace par­te de una fami­lia cam­pe­si­na debe apren­der la impor­tan­cia que el tra­ba­jo tie­ne. La escue­la es un cen­tro de par­ti­ci­pa­ción y en ella se apren­den los valo­res de la demo­cra­cia ya que los alum­nos con los pro­fe­so­res se reco­no­cen como com­pa­ñe­ros, así el rol que cum­ple un pro­fe­sor en el cam­pa­men­to es el de com­pa­ñe­ro y guía del estudiante.

De esta mane­ra el MST se ha con­so­li­da­do como uno de los movi­mien­tos socia­les más impor­tan­tes de Amé­ri­ca y el mun­do, impul­san­do el foro social mun­dial en el 2003, el cual fue el mayor pun­to de encuen­tro de deba­te polí­ti­co. Actual­men­te se pro­po­ne como un movi­mien­to con­tra la glo­ba­li­za­ción y tal vez lo más intere­san­te es que ha demos­tra­do que el socia­lis­mo es la úni­ca alter­na­ti­va al capitalismo.

El Movi­mien­to de Tra­ba­ja­do­res Rura­les Sin Tie­rra, al igual que la con­sig­na del foro Social Mun­dial de Otro Mun­do es Posi­ble, se plan­tea alter­na­ti­vas de edu­ca­ción, de orga­ni­za­ción, de trans­for­ma­ción social, demos­tran­do que no exis­te una úni­ca visión que nos obli­ga a comer­nos unos a otros, sino que se pue­de con­vi­vir en una comu­ni­dad en don­de los valo­res más impor­tan­tes sean la equi­dad y la soli­da­ri­dad, asi­mis­mo se nece­si­ta de una edu­ca­ción dife­ren­te que no nos edu­que en unas lógi­cas com­pe­ti­ti­vas, sino que ense­ñe en una con­vi­ven­cia en armo­nía con el mun­do y con los otros.

Biblio­gra­fía

Har­nec­ker, M. (2002) Sin tie­rra cons­tru­yen­do movi­mien­to social. Madrid, Espa­ña: Siglo xxi.

Man­cano, B., Ste­di­le, J. (2004) Bra­va gen­te. Bra­sil: Edi­to­rial popular.

Docu­men­tal: Barros, M. (2004) Los sin tie­rra por los cami­nos de nues­tra América.

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