¿El pac­to fis­cal, una tram­pa para for­ta­le­cer los víncu­los con el Esta­do espa­ñol?- Fre­de­ric Tort

El pasa­do 20 de noviem­bre se cele­bra­ron elec­cio­nes en el con­gre­so de los dipu­tados y al sena­do del Esta­do espa­ñol. Unos comi­cios a los cua­les la CUP deci­dió no par­ti­ci­par y pro­mo­ver acti­va­men­te la abs­ten­ción. Los resul­ta­dos de estas elec­cio­nes todos los sabe­mos. Mayo­ría abso­lu­tí­si­ma del PP al con­jun­to del Esta­do espa­ñol. En cuan­to a los Paï­sos Cata­lans la dere­cha de CiU fue la fuer­za más vota­da en Cata­lun­ya; el PSOE se hun­de por todas par­tes mien­tras ERC e ICV-IU se man­tie­nen lige­ra­men­te a la baja y a la alza, res­pec­ti­va­men­te. A ses Illes y en el País Valen­cià amplía mayo­ría del PP, don­de la coa­li­ción Com­pro­mi­so apa­re­ce.
Con este pano­ra­ma el día des­pués de las elec­cio­nes el pre­si­den­te de la Gene­ra­li­tat de Cata­lun­ya nos sor­pren­de con un dis­cur­so triun­fa­lis­ta. Han colo­ca­do en Madrid un tal Duran y Llei­da, máxi­mo expo­nen­te del »cata­la­nis­mo» ultra­con­ser­va­dor y sumi­so a los intere­ses del esta­do. Ade­más, el pre­si­den­te nos infor­ma que con los resul­ta­dos en la mano el pue­blo de Cata­lun­ya ha legi­ti­ma­do y dado su vis­to bueno a las polí­ti­cas de recor­tes socia­les del gobierno de CiU. Y todo esto envuel­to con su pro­pues­ta estre­lla para hacer avan­zar el país hacia la ple­na sobe­ra­nía: el pac­to fis­cal. Un pac­to que según el gobierno cata­lán nos hará pro­gre­sar social­men­te y nos hará tam­bién más libres. Un pac­to al cual des­de ERC, hacien­do núme­ros y vien­do los resul­ta­dos obte­ni­dos últi­ma­men­te, ha fal­ta­do tiem­pos para ofre­cer­se como socio pre­fe­ren­te.

Des­con­fie­mos. No nos enga­ña­mos y no vol­ve­mos a caer en la tram­pa de la polí­ti­ca de que eso es pan comi­do. Bajo un velo de supues­ta bue­na volun­tad y valen­tía polí­ti­ca para hacer fren­te al expo­lio eco­nó­mi­co se escon­de una tram­pa para for­ta­le­cer, siem­pre a escon­di­das y con ale­vo­sía, las cade­nas que nos ligan al Esta­do espa­ñol. No haga­mos el jue­go ni a CiU ni al pseu­do­in­de­pen­den­tis­mo de ERC que aho­ra, para lim­piar la ima­gen de su ges­tión en los gobier­nos tri­par­ti­to con el PSOE-ICV y su fal­ta de pro­yec­to polí­ti­co cla­ro, se afe­rra a cual­quier acción con­jun­ta con CiU para ven­der­se como garan­te de la lucha por las liber­ta­des del pue­blo cata­lán. Y quien sabe si tam­bién nego­cian­do en el mis­mo paque­te la apro­ba­ción de los pre­su­pues­tos de los recor­tes con el gobierno de la Gene­ra­li­tat.
Haga­mos memo­ria, por­que esta juga­da no es nue­va. Ya nos encon­tra­mos en su momen­to con la apro­ba­ción del actual esta­tu­to de auto­no­mía. Un esta­tu­to que supues­ta­men­te nos tenía que hacer más libres y nos tenía que acer­car al pleno reco­no­ci­mien­to como pue­blo y que aho­ra, a la hora de la ver­dad, se ha mos­tra­do como una herra­mien­ta que nos hace cada vez más depen­dien­tes del Esta­do espa­ñol, legi­ti­man­do y dan­do cober­tu­ra ins­ti­tu­cio­nal a nues­tra sumi­sión.

Vol­vien­do a la refle­xión ini­cial y vis­to con un poco más de pers­pec­ti­va. La deci­sión que tomó la CUP fue cohe­ren­te con la tarea que ya hace años desa­rro­lla en la calle y en las ins­ti­tu­cio­nes. Decir que qui­zás para muchos esta fue una deci­sión com­pli­ca­da, aun­que no polé­mi­ca. Sobre todo vien­do que Amaiur, la mar­ca elec­to­ral de la izquier­da inde­pen­den­tis­ta vas­ca, se abo­ca­ba de pleno y con éxi­to en estos comi­cios. Aquí sólo hacer un inci­so para mos­trar un gran res­pe­to por el tra­ba­jo y la estra­te­gia de los com­pa­ñe­ros y com­pa­ñe­ras de la izquier­da inde­pen­den­tis­ta vas­ca y la admi­ra­ción por con­se­guir supe­rar la cace­ría de bru­jas a la que se encuen­tran some­ti­dos des­de hace muchos años.
¿Y por­que pro­po­ner la abs­ten­ción acti­va? Pues por­que Espa­ña, como tal, es irre­for­ma­ble. En Espa­ña hoy por hoy no pode­mos jugar por­que no pode­mos ser par­tí­ci­pes de un jue­go don­de las nor­mas no son igua­les para todas las par­tes. Aho­ra el tra­ba­jo hacia el reco­no­ci­mien­to lleno y real del dere­cho a la auto­de­ter­mi­na­ción, al con­tra­rio de lo que dicen algu­nos que quie­ren pedir­lo por favor en Madrid, la tene­mos a nues­tras ins­ti­tu­cio­nes. Aquí es don­de hace fal­ta la valen­tía y el cora­je polí­ti­co para garan­ti­zar los dere­chos socia­les y nacio­na­les para nues­tro pue­blo. Y los pri­me­ros que tie­nen que creer son los car­gos elec­tos a las ins­ti­tu­cio­nes auto­nó­mi­cas y en nues­tros ayun­ta­mien­tos.
Por eso la abs­ten­ción acti­va la enten­de­mos como una pos­tu­ra de acuer­do con la cons­truc­ción de un pro­yec­to polí­ti­co que lle­gue a ser una refe­ren­te de la uni­dad popu­lar. Un pro­yec­to que nos per­mi­ta avan­zar social­men­te y nacio­nal. Y el 20N, las manio­bras polí­ti­cas pos­te­rio­res y la tram­pa del pac­to fis­cal legi­ti­ma toda­vía más la abs­ten­ción de la CUP como pos­tu­ra polí­ti­ca crí­ti­ca y acti­va.
Fre­de­ric Tort, mili­tan­te de la CUP de Bla­nes

29 de diciem­bre de 2011

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