Salir cojean­do de Afga­nis­tán- Imma­nuel Wallerstein

Los dos can­di­da­tos a la pre­si­den­cia de Esta­dos Uni­dos pare­cen tra­tar de gri­tar más fuer­te que el otro en lo que con­cier­ne a Irán, Siria, e Israel/​Palestina. Cada uno de ellos ale­ga que hace más por res­pal­dar los mis­mos obje­ti­vos. ¿No resul­ta enton­ces extra­ño que al momen­to no haya tal con­tien­da ver­bal en lo que con­cier­ne a Afganistán?

No hace mucho fui­mos tes­ti­gos del mis­mo jue­go demó­cra­ta-repu­bli­cano en torno a Afga­nis­tán. ¿Cuál era el par­ti­do más macho? Recuer­den el con­cep­to de que una “olea­da” de tro­pas podría ganar la gue­rra, un con­cep­to que el pre­si­den­te Oba­ma abra­zó en su dis­cur­so ante la aca­de­mia mili­tar esta­du­ni­den­se en diciem­bre de 2009. Aho­ra, repen­ti­na­men­te, des­de mar­zo de 2012, pare­ce haber­se con­ver­ti­do en un tema que nadie quie­re impul­sar en voz dema­sia­do alta.

Hay expli­ca­cio­nes sim­ples. En la gue­rra más lar­ga que Esta­dos Uni­dos ha empren­di­do, la gue­rra en Afga­nis­tán, tie­ne muy poco de valio­so que mos­trar. El enemi­go desig­na­do, los tali­ba­nes, cons­ti­tu­yen una fuer­za con mucha capa­ci­dad de recu­pe­ra­ción, par­ti­cu­lar­men­te en áreas pash­tu­nes, por supues­to, que jun­tas cons­ti­tu­yen la zona étni­ca más gran­de del país.

Esta­dos Uni­dos, casi con una mano, impu­so a Hamid Kar­zai, un pash­tún, pero no un tali­bán, como pre­si­den­te de Afga­nis­tán. Kar­zai no era, no es, apre­cia­do por líde­res de las otras zonas étni­cas en el nor­te y el occi­den­te del país, que han inten­ta­do derro­car­lo por años. Estos otros gru­pos encuen­tran res­pal­do en algu­nos pode­res exter­nos: Rusia, Irán e India, todos ellos deci­di­dos, al igual que EU, a impe­dir el retorno del poder de los tali­ba­nes. Pero Esta­dos Uni­dos no va a tra­ba­jar con Irán, duda de si lo hará con Rusia y no pare­ce coor­di­nar­se con India.

En febre­ro de 2012, algu­nos Cora­nes fue­ron que­ma­dos por sol­da­dos esta­du­ni­den­ses, lo que con­du­jo a vio­len­tas pro­tes­tas públi­cas en Afga­nis­tán. Lue­go 16 niños muje­res y hom­bres fue­ron masa­cra­dos por un sol­da­do esta­du­ni­den­se. Esta­dos Uni­dos se dis­cul­pó por ambos acon­te­ci­mien­tos, pero eso a penas cal­mó la tor­men­ta. El 18 de mar­zo, el pre­si­den­te Kar­zai denun­ció a los esta­du­ni­den­ses en Afga­nis­tán como “demo­nios” invo­lu­cra­dos en “actos satá­ni­cos”. Dijo que Afga­nis­tán esta­ba aco­sa­do por dos demo­nios –los tali­ba­nes y los estadunidenses.

El New York Times citó a un diplo­má­ti­co euro­peo anó­ni­mo: “Nun­ca en la his­to­ria ha gas­ta­do tan­to dine­ro una super­po­ten­cia, ni ha envia­do tan­tas tro­pas a un país con tan poca influen­cia sobre lo que dice y hace su pre­si­den­te”.

Tra­tan­do de sal­va­guar­dar su posi­ción un poco, EU comen­zó a reti­rar­se. En febre­ro el secre­ta­rio de la Defen­sa, Leon Panet­ta, dijo que Esta­dos Uni­dos se reti­ra­ría de su rol de com­ba­tien­te no hacia fina­les de 2014 como se pla­neó ori­gi­nal­men­te, sino a media­dos de 2013. A prin­ci­pios de abril, fue más allá. Anun­ció que entre­ga­ría el con­trol de las misio­nes con ope­ra­cio­nes espe­cia­les (como el uso de dro­nes y ata­ques noc­tur­nos) a fuer­zas afga­nas. Las tro­pas de EU aho­ra juga­rían un rol sólo de “res­pal­do”.

El pri­mer minis­tro afgano Zal­mai Ras­soul no sona­ba agra­de­ci­do al anun­ciar que, una vez que las tro­pas esta­du­ni­den­ses y de la OTAN se fue­ran en 2014, Afga­nis­tán no per­mi­ti­ría que su terri­to­rio se con­vir­tie­ra en pla­ta­for­ma de ata­ques con dro­nes con­tra Pakistán.

Los paquis­ta­níes ases­ta­ron un jab a Esta­dos Uni­dos. El 12 de abril, el par­la­men­to apro­bó “uná­ni­me­men­te” una lis­ta de con­di­cio­nes para mejo­rar las rela­cio­nes Esta­dos Uni­dos-Pakis­tán y reabrir las rutas de abas­to de la OTAN a Afga­nis­tán. Entre las con­di­cio­nes inclu­ye­ron el cese a los ata­ques con dro­nes en terri­to­rio paquis­ta­ní y una “dis­cul­pa incon­di­cio­nal” por matar a 24 sol­da­dos paquis­ta­níes en un ata­que aéreo de la OTAN en noviem­bre de 2011. Esta­dos Uni­dos se resis­te a estas con­di­cio­nes. Pero dado que aho­ra es cla­ra la diver­gen­cia en los obje­ti­vos de polí­ti­ca de Esta­dos Uni­dos y Pakis­tán con res­pec­to a Afga­nis­tán, no que­da cla­ro que EU pue­da ganar.

El 4 de abril, Law­ren­ce Korb, secre­ta­rio adjun­to de Defen­sa en el gobierno de Reagan, publi­có un artícu­lo: “Es tiem­po de per­mi­tir­le a Kar­zai que nos saque a pata­das”. Korb argu­men­tó que des­de 1945 Esta­dos Uni­dos ha sido “mucho mejor para empe­zar gue­rras que para ter­mi­nar­las satis­fac­to­ria­men­te”. Apun­tó lo que con­si­de­ra­ba una pér­di­da inne­ce­sa­ria de vidas en los últi­mos dos años de las gue­rras de Corea y Vietnam.

La excep­ción, argu­men­ta­ba, era Irak, don­de Esta­dos Uni­dos se reti­ró por­que “el pri­mer minis­tro ira­quí Nou­ri Al-Mali­ki no dejó opción”. Y vito­reó: “En Irak el gobierno esta­du­ni­den­se tuvo suer­te”. Su con­clu­sión: Jus­to como Al-Mali­ki nos for­zó a hacer lo correc­to, debe­mos per­mi­tir­le a Kar­zai asu­mir el con­trol del país tan pron­to como quie­ra”. Korb es una ana­lis­ta repu­bli­cano con­ser­va­dor, que pien­sa que Esta­dos Uni­dos obtie­ne una máxi­ma ven­ta­ja por ser for­za­do a reti­rar­se de Afga­nis­tán lo más pron­to posible.

Korb no está solo. La encues­ta del Washing­ton Post/​ABC News del 12 de abril, mues­tra que sólo 30 por cien­to de la pobla­ción dice que la gue­rra vale la pena luchar­la, y es más nota­ble que, por vez pri­me­ra, una mayo­ría de repu­bli­ca­nos con­cuer­de en que no vale la pena. Dos cosas están ocu­rrien­do en tér­mi­nos de la opi­nión públi­ca. Pri­me­ro, los afga­nos no pare­cen salu­dar los esfuer­zos esta­du­ni­den­ses ni sus pér­di­das mili­ta­res. Más bien lo con­tra­rio. El machis­mo está cedien­do lugar en EU ante la pos­tu­ra de una reti­ra­da des­pués del recha­zo. Ade­más, los cos­tos de la gue­rra son astro­nó­mi­cos en un momen­to en que Esta­dos Uni­dos, y par­ti­cu­lar­men­te los repu­bli­ca­nos con­ser­va­do­res bus­can redu­cir gas­tos drásticamente.

Mi pre­dic­ción: Oba­ma segui­rá el con­se­jo de Korb.

Tra­duc­ción: Ramón Vera Herrera

Fuen­te ori­gi­nal: http://​www​.jor​na​da​.unam​.mx/​2​0​1​2​/​0​4​/​2​2​/​o​p​i​n​i​o​n​/​0​2​6​a​1​mun

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