Wassy­la Tam­za­li ase­gu­ra que la cues­tión de la mujer en los paí­ses ára­bes «es polí­ti­ca, no reli­gio­sa»

La abo­ga­da y escri­to­ra arge­li­na Wassy­la Tam­za­li, aban­de­ra­da del femi­nis­mo y el lai­cis­mo, cree que el auge del Islam se debe en par­te al racis­mo que impe­ra en Occi­den­te, y, aun­que reco­no­ce que la mujer se ha alfa­be­ti­za­do en los paí­ses ára­bes, lamen­ta que la «ley del harén» haya entra­do en las empre­sas.
Tam­za­li (Arge­lia, 1941), que duran­te casi 20 años diri­gió el pro­gra­ma de la Unes­co por la igual­dad de géne­ro, ha pre­sen­ta­do hoy en Bar­ce­lo­na su nue­vo libro: «Mi tie­rra arge­li­na. Una mujer entre la revo­lu­ción y la gue­rra civil» (Saga Edi­to­rial), en el que narra su des­en­can­to como tes­ti­go de la his­to­ria recien­te de Arge­lia.
La auto­ra, que des­de 1996 diri­ge el pro­gra­ma de la Unes­co para la pro­mo­ción de las muje­res del Medi­te­rrá­neo, ha expli­ca­do que con­ce­bió el libro como la expli­ca­ción de la uto­pía de los años 60, la des­crip­ción de la feli­ci­dad de los pri­me­ros años de la inde­pen­den­cia de su país y la frus­tra­ción del fra­ca­so por no haber alcan­za­do aque­lla uto­pía.

Sobre la situa­ción de la mujer en los paí­ses ára­bes, Tam­za­li, de madre espa­ño­la que se con­vir­tió al Islam por amor, opi­na que, aun­que las leyes no han evo­lu­cio­na­do des­de los años 60, «ha mejo­ra­do su alfa­be­ti­za­ción y hay más muje­res que tra­ba­jan, pero la socie­dad se ha isla­mi­za­do más».

«Aho­ra una mujer pue­de ser minis­tra, direc­to­ra de un banco…pero en Arge­lia, con­tra­ria­men­te a Euro­pa, el desa­rro­llo de las capa­ci­da­des pro­fe­sio­na­les no ha ido a la par con la legis­la­ción, por­que una mujer minis­tra viu­da y con un hijo de 20 años aún tie­ne que pedir per­mi­so a su hijo», ha expli­ca­do Tam­za­li.

«Hemos desa­rro­lla­do la pre­sen­cia de la mujer en los luga­res de tra­ba­jo, pero se con­ser­va la ley del harén, nues­tra uto­pía era que las leyes del tra­ba­jo entra­ran en las casas, pero ha suce­di­do lo con­tra­rio, la ley del harén ha entra­do en las empre­sas», ha lamen­ta­do la auto­ra, que tam­bién publi­có en espa­ñol el libro «El bur­ka como excu­sa», en el que recha­za tajan­te­men­te el uso del velo.

Para Tam­za­li, la cues­tión de la mujer en los paí­ses ára­bes «es una cues­tión polí­ti­ca, no reli­gio­sa» y denun­cia que «los 50 años de régi­men auto­ri­ta­rio han lle­va­do a un des­mo­ro­na­mien­to polí­ti­co y moral de Arge­lia, por lo que los úni­cos valo­res mora­les reco­no­ci­dos son los que se atri­bu­yen a la reli­gión».

Según la auto­ra, en los paí­ses musul­ma­nes se usa la reli­gión «para con­tro­lar a los ciu­da­da­nos». «No es una cues­tión reli­gio­sa, el enfo­que tie­ne más que ver con los com­por­ta­mien­tos», acla­ra.

Para Wassy­la Tam­za­li, el Islam no ha evo­lu­cio­na­do y ha con­ser­va­do «una dimen­sión sexual enor­me en toda la cul­tu­ra islá­mi­ca y en los paí­ses ára­bes, don­de la vir­gi­ni­dad es fun­da­men­tal y cre­ce el núme­ro de muje­res que se recons­tru­yen el himen para casar­se».

Tam­za­li cree que la revo­lu­ción de la deno­mi­na­da pri­ma­ve­ra ára­be favo­re­ce a las muje­res, «lo que es un peli­gro para ellas es la con­tra­rre­vo­lu­ción».

«El pro­ble­ma de los occi­den­ta­les es que se pien­san que los isla­mis­tas son revo­lu­cio­na­rios cuan­do en reali­dad son con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rios y aho­ra son con­tra­rre­vo­lu­cio­nes lo que hay en los paí­ses ára­bes, pero los occi­den­ta­les están cie­gos», ha dicho.

Por eso, cree que los com­por­ta­mien­tos de racis­mo en Euro­pa hacia los musul­ma­nes fomen­tan el auge del isla­mis­mo.

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