¿Quién es Bru­fau?: Per­fil de un pira­ta espa­ñol del siglo XXI- Resu­men Lati­no­ame­ri­cano

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Anto­nio Bru­fau, titu­lar de Rep­sol espa­ño­la

Con ingre­sos que supe­ra­ron el año pasa­do los ocho millo­nes de euros, Anto­nio Bru­fau Niu­bó lide­ró el ran­king de com­pen­sa­cio­nes para altos direc­ti­vos vin­cu­la­dos con el sec­tor petro­le­ro. Tie­ne par­ti­ci­pa­ción en fir­mas que están vin­cu­la­das entre sí y le dan mayor poder de lobby. Bru­fau hizo sus pri­me­ras armas en Arthur Ander­sen en Espa­ña, la audi­to­ra clau­su­ra­da por el gobierno esta­dou­ni­den­se por “con­ni­ven­cia” y “pac­tos” con las fir­mas audi­ta­das, escán­da­lo que esta­lló a par­tir de la quie­bra del gigan­te de la ener­gía Enron. “Yo apren­dí todo lo que sé duran­te los 18 años que tra­ba­jé en Ander­sen”, se sin­ce­ró Bru­fau. De todos modos, para esa épo­ca había sido reclu­ta­do por la enti­dad finan­cie­ra La Cai­xa, en don­de que­dó impli­ca­do en una esta­fa por un cré­di­to otor­ga­do a Círcu­lo Nova­tio, de Javier de La Rosa, que supe­ra­ba en 600 veces el patri­mo­nio de la com­pa­ñía, y por el que Bru­fau tuvo que res­pon­der ante la Jus­ti­cia.

Nació el 12 de mar­zo de 1948 en la pobla­ción leri­da­na de Molle­rus­sa, en el seno de una fami­lia aco­mo­da­da, como pri­mo­gé­ni­to de dos hijos y una hija. Su her­mano Robert es arqui­tec­to y pro­fe­sor titu­lar de la Uni­ver­si­dad Poli­téc­ni­ca de Cata­lun­ya. Tras cur­sar sus pri­me­ros estu­dios y el bachi­lle­ra­to en cen­tros pri­va­dos de Llei­da, en 1970 se licen­ció en Cien­cias Eco­nó­mi­cas por la Uni­ver­si­dad de Bar­ce­lo­na. El año siguien­te reali­zó un mas­ter en eco­no­mía en el Ins­ti­tu­to de Estu­dios Supe­rio­res de la Empre­sa.

Su carre­ra pro­fe­sio­nal comen­zó en la con­sul­to­ra Arthur Ander­sen, des­pués de que recha­za­ra una ofer­ta de la fir­ma auto­mo­triz Pega­so, que en poco tiem­po cerró sus puer­tas. Fue socio a nivel mun­dial de la audi­to­ra esta­dou­ni­den­se des­de 1980 has­ta 1988 y direc­tor en su sede de Bar­ce­lo­na. La audi­to­ra estu­vo siem­pre envuel­ta en rumo­res sobre con­flic­to de intere­ses con sus clien­tes, lo que que­dó en evi­den­cia en el resul­ta­do de una inves­ti­ga­ción de 2001 por la quie­bra frau­du­len­ta de Enron, que moti­vó que cese sus acti­vi­da­des. La audi­to­ra fue acu­sa­da de obs­truc­ción a la Jus­ti­cia y des­truc­ción y alte­ra­ción de docu­men­tos rela­cio­na­dos con la quie­bra de Enron. “Era otra Ander­sen. Empe­za­mos cin­co per­so­nas en un des­pa­cho de Bar­ce­lo­na en 1970 y, unos años des­pués, éra­mos cen­te­na­res de emplea­dos”, recuer­da Bru­fau.

Su paso por la audi­to­ría le sir­vió para esta­ble­cer lazos con empre­sa­rios de peso. Cuan­do ya había lle­ga­do a ser miem­bro del con­se­jo ase­sor de Ander­sen a nivel glo­bal, en 1988, reci­bió la ofer­ta de Josep Vila­ra­sau pre­si­den­te de La Cai­xa, para incor­po­rar­se a la enti­dad finan­cie­ra de aho­rro como codi­rec­tor, jun­to con Isi­dre Fai­né. Des­de enton­ces fue uno de los pesos pesa­do del equi­po de Vila­ra­sau y se encar­gó pri­mor­dial­men­te de las par­ti­ci­pa­cio­nes indus­tria­les de La Cai­xa. De la mano de este ban­co fue ingre­san­do al nego­cio ener­gé­ti­co. En 1997 Bru­fau lle­gó a Gas Natu­ral, empre­sa en la que La Cai­xa posee un por­cen­ta­je impor­tan­te de accio­nes. Un año des­pués asu­mió la pre­si­den­cia de la empre­sa y, en noviem­bre de 1999, reem­pla­zó al influ­yen­te empre­sa­rio Pere Duran Farell, falle­ci­do este mis­mo año, al fren­te de la Fun­da­ción Cata­la­na de Gas.

En 2002 debió res­pon­der ante el Juz­ga­do de Ins­truc­ción de Bar­ce­lo­na como direc­tor de La Cai­xa por la con­ce­sión de un cré­di­to de 300 millo­nes de pese­tas a Círcu­lo Nova­tio, cuyo capi­tal era de 500.000 pese­tas y se encon­tra­ba inac­ti­va. Esta ope­ra­ción, rea­li­za­da en 1995, fue denun­cia­da como un supues­to deli­to de esta­fa por la ava­lis­ta del cré­di­to, Flo­ra Ber­trand, quien ade­más lle­vó a los tri­bu­na­les un pre­sun­to “enten­di­mien­to” entre La Cai­xa y el letra­do de De la Rosa, Juan Piqué. Bru­fau fue impu­tado jun­to con otros cin­co emplea­dos de La Cai­xa. El cré­di­to fue con­ce­di­do para una supues­ta ope­ra­ción inmo­bi­lia­ria el mis­mo día en que De la Rosa salió de pri­sión y debía devol­ver dine­ro a varias per­so­nas que le pres­ta­ron para la fian­za. Bru­fau recha­zó los car­gos, pero Piqué admi­tió haber hecho ges­tio­nes ante La Cai­xa duran­te la con­ce­sión del prés­ta­mo, y lue­go tam­bién “para demo­rar el cobro de algu­nos intere­ses ven­ci­dos”.

Meses des­pués fue ele­gi­do pre­si­den­te del Círcu­lo de Eco­no­mía, foro de deba­te cata­lán que aglu­ti­na a 1500 empre­sa­rios y pro­fe­sio­na­les, en sus­ti­tu­ción de Sal­va­dor Gaba­rró, enton­ces con­se­je­ro de Rep­sol. Bru­fau ade­lan­tó que la “éti­ca y la pro­ble­má­ti­ca de la inmi­gra­ción masi­va” serían sus dos “prio­ri­da­des”. Ese mis­mo año, Bru­fau fue tam­bién nom­bra­do miem­bro de la Cáma­ra de Comer­cio Inter­na­cio­nal, como inte­gran­te del comi­té eje­cu­ti­vo de esta enti­dad fun­da­da en 1919, que agru­pa a repre­sen­tan­tes de 140 paí­ses, cuyo obje­ti­vo es poten­ciar el libre comer­cio.

El 27 de octu­bre de 2004 asu­me al fren­te de Rep­sol YPF apun­ta­la­do por La Cai­xa, res­pal­do que le ser­vi­rá lue­go en el con­flic­to interno que ame­na­zó el año pasa­do con des­ti­tuir­lo. En 2009 se ini­ció un duro cru­ce interno entre Bru­fau y Luis del Rive­ro, titu­lar de Sacyr y prin­ci­pal accio­nis­ta de Rep­sol, por­que este últi­mo obje­tó el recor­te de divi­den­dos a cuen­ta del ejer­ci­cio de ese año. Del Rive­ro debía res­pon­der por las deu­das que le que­da­ron en el sec­tor inmo­bi­lia­rio a cau­sa de la cri­sis finan­cie­ra inter­na­cio­nal. En medio de esta con­tien­da, el año pasa­do se cono­ció un posi­ble acuer­do de sin­di­ca­ción de accio­nes entre Sacyr y Pemex para ele­var la par­ti­ci­pa­ción de ambos al 29,5 por cien­to den­tro de la petro­le­ra. Bru­fau y La Cai­xa hicie­ron valer la mayo­ría en el Con­se­jo de Admi­nis­tra­ción de Rep­sol, a pesar de que Sacyr y Pemex tuvie­ran el 30 por cien­to del paque­te accio­na­rio (con­tra el 12 de La Cai­xa). De esta pelea, Bru­fau vuel­ve a salir for­ta­le­ci­do, ya que com­pró el 10 por cien­to del capi­tal de Rep­sol que per­te­ne­cía a Sacyr –des­pla­zan­do a Del Rive­ro– y con Pemex refor­zó la alian­za.

Como accio­nis­ta indi­vi­dual, Bru­fau es el de mayor peso den­tro del paque­te de Rep­sol. El cie­rre del últi­mo ejer­ci­cio fis­cal (2011) arro­jó para el empre­sa­rio espa­ñol una “com­pen­sa­ción anual” de 8.164.188 euros. Este ingre­so estu­vo com­pues­to por su sala­rio, de 2.368.000 euros, más un bono de 2.772.000 euros que reci­bió por los resul­ta­dos de la com­pa­ñía. El res­to se com­po­ne por las ganan­cias por su tenen­cia en accio­nes en las dife­ren­tes empre­sas que con­tro­la.

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