Vide­la reco­no­ce el ase­si­na­to de entre sie­te y ocho mil per­so­nas

El ex dic­ta­dor de Argen­ti­na, Jor­ge Rafael Vide­la, reco­no­ció por pri­me­ra vez que el régi­men mili­tar que lide­ró en la déca­da del 70 mató a “sie­te mil u ocho mil per­so­nas” que habían sido secues­tra­das o dete­ni­das.

Vide­la ase­gu­ró que hicie­ron des­apa­re­cer los cuer­pos para evi­tar “pro­tes­tas”.

“Pon­ga­mos que eran sie­te mil u ocho mil las per­so­nas que debían morir para ganar la gue­rra con­tra la sub­ver­sión”, dijo al perio­dis­ta Cefe­rino Reato para su libro “Dis­po­si­ción Final, la con­fe­sión de Vide­la sobre los des­apa­re­ci­dos”, del cual el dia­rio La Nación dio hoy un ade­lan­to.

En entre­vis­tas rea­li­za­das entre octu­bre de 2011 y mar­zo de 2012 en la cár­cel fede­ral de Cam­po de Mayo, Vide­la sos­tu­vo que “cada des­apa­ri­ción pue­de ser enten­di­da cier­ta­men­te como el enmas­ca­ra­mien­to, el disi­mu­lo, de una muer­te”.

“No había otra solu­ción”, sos­tu­vo, y expre­só que en el régi­men “está­ba­mos de acuer­do en que era el pre­cio a pagar para ganar la gue­rra con­tra la sub­ver­sión y nece­si­tá­ba­mos que no fue­ra evi­den­te para que la socie­dad no se die­ra cuen­ta. Había que eli­mi­nar a un con­jun­to gran­de de per­so­nas que no podían ser lle­va­das a la jus­ti­cia ni tam­po­co fusi­la­das”.

Vide­la enca­be­zó la jun­ta entre 1976 y 1981. Esos años fue­ron los más duros de la repre­sión de la dic­ta­du­ra que se exten­dió has­ta 1983 y duran­te la cual des­apa­re­cie­ron unas 30.000 per­so­nas, de acuer­do con los orga­nis­mos de dere­chos huma­nos.

En “las con­fe­sio­nes” de Vide­la se deta­lla el “méto­do” que usó el régi­men para repri­mir, al tiem­po que se sub­ra­ya la impor­tan­cia de la lla­ma­da Doc­tri­na Fran­ce­sa en la lucha con­tra los gru­pos arma­dos, que había sido uti­li­za­da en Indo­chi­na y Arge­lia y fue ense­ña­da a los mili­ta­res lati­no­ame­ri­ca­nos.

Reato gra­bó 20 horas de entre­vis­tas en la cel­da 5, don­de se encuen­tra el ex dic­ta­dor con­de­na­do por crí­me­nes de lesa huma­ni­dad.

El ex repre­sor admi­tió ade­más que el régi­men hizo des­apa­re­cer los cuer­pos de per­so­nas que habían sido muer­tas en tiro­teos, como el caso del jefe del gru­po arma­do Ejér­ci­to Revo­lu­cio­na­rio del Pue­blo (ERP), Mario San­tu­cho.

“Era una per­so­na que gene­ra­ba expec­ta­ti­vas; la apa­ri­ción de ese cuer­po iba a dar lugar a home­na­jes, a cele­bra­cio­nes. Era una figu­ra que había que opa­car”.

(Con infor­ma­ción de ANSA)

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