«Los res­pon­sa­bles de la ocu­pa­ción nos han deja­do en manos de ase­si­nos»

Gara entre­vis­ta a la resis­ten­cia ira­quí

Se hace lla­mar Saad y se pre­sen­ta como el líder de unas mili­cias suníes que deben su nom­bre a la his­tó­ri­ca insu­rrec­ción con­tra el impe­rio bri­tá­ni­co. Rei­vin­di­ca, des­de una visión islá­mi­ca aun­que ale­ja­da del rigo­ris­mo de Al Qae­da, el dere­cho de los ira­quíes a rebe­lar­se con­tra un gobierno títe­re, como hizo la resis­ten­cia en el Esta­do fran­cés con­tra el régi­men de Vichy.

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«Has­ta el últi­mo momen­to no sabréis dón­de ni cuán­do se rea­li­za­rá la entre­vis­ta», nos dice la voz que está al otro lado del telé­fono. Des­co­no­ce­mos su iden­ti­dad, tam­bién el núme­ro del que nos lla­ma. «La per­so­na que con­tac­ta­rá con voso­tros se hará lla­mar Saad. No es su ver­da­de­ro nom­bre, ni os lo dirá. No le pre­gun­téis nada acer­ca de su vida per­so­nal o la entre­vis­ta se ter­mi­na­rá inme­dia­ta­men­te».

Nos jun­ta­mos con Saad en el lugar pac­ta­do 30 minu­tos antes de la entre­vis­ta. Nos mues­tra un lis­ta­do de per­so­nas en el poder en el gobierno ira­quí. «Son todos chiíes», denun­cia. Antes de comen­zar la entre­vis­ta, que tam­bién se gra­ba­rá en video, el insur­gen­te mira a la calle por el res­qui­cio que dejan las cor­ti­nas. «No quie­ro que mi cara se vea. Mi voz tie­ne que ser dis­tor­sio­na­da. No pue­de ver­se la ropa que lle­vo. La cáma­ra tie­ne que estar gra­ban­do des­de un ángu­lo, no des­de el fren­te. Al ter­mi­nar la entre­vis­ta ten­go que ver lo que se ha gra­ba­do para que mi iden­ti­dad no corra peli­gro». Saad está ner­vio­so, vigi­la con­ti­nua­men­te de reo­jo la puer­ta que hemos atra­ve­sa­do. La situa­ción es ten­sa y entre­vis­ta­dor t entre­vis­ta­do que­re­mos ter­mi­nar el tra­ba­jo cuan­to antes. Comen­za­mos a char­lar de varios temas para olvi­dar­nos un poco de la adre­na­li­na que nos reco­rre el cuer­po. Saad con­fir­ma que es el coman­dan­te en jefe de Las Bri­ga­das de la Revo­lu­ción de 1920.

Nos comen­ta que Las Bri­ga­das de la Revo­lu­ción de 1920 es un gru­po de mili­cia­nos suníes, que inclu­ye a ex miem­bros del disuel­to ejér­ci­to ira­quí, que lle­va­ron a cabo ata­ques arma­dos con­tra las fuer­zas de ocu­pa­ción esta­dou­ni­den­ses. Su obje­ti­vo: esta­ble­cer un Irak inde­pen­dien­te y libe­ra­do con base islá­mi­ca. El nom­bre del gru­po hace refe­ren­cia a la revo­lu­ción de 1920 con­tra el domi­nio bri­tá­ni­co en Irak.

¿Cómo se han orga­ni­za­do los gru­pos insur­gen­tes suníes des­de la reti­ra­da de las tro­pas esta­dou­ni­den­ses en diciem­bre pasa­do?

Des­pués de la inva­sión del país una gran can­ti­dad de gue­rri­llas se crea­ron y se reu­nie­ron en gru­pos dife­ren­tes. Tene­mos una gran can­ti­dad de armas de los anti­guos alma­ce­nes del régi­men de Sad­dam Husein. Unos y otros esta­mos en con­tac­to direc­to ya que com­par­ti­mos una agen­da común. Hay gru­pos insur­gen­tes reli­gio­sos que aún están acti­vos, tales como Ansar Al Sun­na, pero tam­bién hay insur­gen­cia secu­lar. Las Bri­ga­das de la Revo­lu­ción de 1920, la cual diri­jo, per­te­ne­ce a una coa­li­ción de gru­pos insur­gen­tes más amplia, lla­ma­do Fren­te Yihad y Cam­bio, que cons­ta de 13 gru­pos insur­gen­tes suníes en total. Nos orga­ni­za­mos en célu­las inde­pen­dien­tes, por lo que es muy difí­cil ser pene­tra­das por agen­tes de la segu­ri­dad. Hay que hacer una cla­ra dis­tin­ción entre Fren­te Yihad y Cam­bio ‑mi gru­po- y Al Qae­da. Este últi­mo tie­ne un pro­gra­ma pro­pio a lar­go pla­zo y no tene­mos rela­ción algu­na con ellos.

¿Los miem­bros del par­ti­do Baath – los segui­do­res de Sad­dam Hus­sein – tam­bién per­te­ne­cen a esta coa­li­ción de gru­pos insur­gen­tes que usted men­cio­na?

No. Por lo que yo sé, sólo tie­nen un gru­po ope­ra­ti­vo que sólo es capaz de lle­var a cabo ope­ra­cio­nes en unas pocas áreas del país.

Usted es el coman­dan­te en jefe de las Bri­ga­das de la Revo­lu­ción de 1920, ¿cómo defi­ni­ría a su gru­po?

Ele­gi­mos el nom­bre del gru­po en rela­ción con la revo­lu­ción de 1920 con­tra el domi­nio colo­nial bri­tá­ni­co en Irak. Deci­di­mos orga­ni­zar­nos antes de la inva­sión cuan­do tuvi­mos prue­bas cla­ras de lo que iba a suce­der. Hoy lucha­mos por un esta­do ira­quí libre e inde­pen­dien­te con una base islá­mi­ca. De hecho fui­mos los pri­me­ros com­ba­tien­tes en luchar con­tra los esta­dou­ni­den­ses. La pri­me­ra acción lle­va­da a cabo fue el 20 de mayo de 2003, cuan­do des­trui­mos un vehícu­lo blin­da­do esta­dou­ni­den­se en la ciu­dad de Mosul. Nues­tra últi­ma ope­ra­ción con­tra los inva­so­res fue tres días antes de que se reti­ra­ran. Des­truí­mos un vehícu­lo mili­tar en la base Baker, en el nor­te de Bag­dad.

Hoy en día pode­mos ope­rar en dos ter­ce­ras par­tes del país y sólo esta­mos espe­ran­do órde­nes de nues­tros altos man­dos. Por otro lado, la últi­ma acción del Fren­te Yihad y Cam­bio fue el bom­bar­deo del aero­puer­to de Bag­dad con misi­les Kat­yusha el 27 de mar­zo. Los medios de comu­ni­ca­ción a menu­do nos retra­tan, ya sea como los yiha­dis­tas de Al Qae­da o los miem­bros del par­ti­do Baath, pero, como he men­cio­na­do antes, no hay cone­xión algu­na entre noso­tros. Sim­ple­men­te somos ira­quíes suníes nor­ma­les que han esta­do luchan­do con­tra la ocu­pa­ción des­de el pri­mer día.

¿Aca­so la recien­te reti­ra­da de las tro­pas esta­dou­ni­den­ses sig­ni­fi­ca que la ocu­pa­ción del país ha ter­mi­na­do?

Cuan­do Ale­ma­nia inva­dió Fran­cia en la Segun­da Gue­rra Mun­dial esta­ble­ció un gobierno títe­re, el de Vichy. La resis­ten­cia fran­ce­sa man­tu­vo la lucha con­tra la ocu­pa­ción y eso es exac­ta­men­te lo que esta­mos hacien­do hoy, esta­mos luchan­do con­tra el gobierno títe­re crea­do por Washing­ton. Lucha­mos con­tra ellos cuan­do ocu­pa­ron el país y hoy lucha­mos toda­vía con­tra cual­quier per­so­na, sea títe­re de Esta­dos Uni­dos o del gobierno ira­ní, cuya influen­cia es cada vez mayor en Irak, espe­cial­men­te a tra­vés de la coa­li­ción polí­ti­ca chií en el poder.

El núme­ro real de bajas esta­dou­ni­den­ses en Irak des­de el 2003 sigue gene­ran­do con­tro­ver­sia ¿Tie­ne usted la suya?

La cifra de muer­tos dada por los esta­dou­ni­den­ses no tie­ne nada que ver con las cifras reales. Sabe­mos que más de 40.000 sol­da­dos esta­dou­ni­den­ses han muer­to y 250.000 resul­ta­ron heri­dos.

Usted denun­cia que los suníes están sien­do mar­gi­na­dos en Irak. ¿Pue­de con­cre­tar esta acu­sa­ción?

La mayo­ría de los suníes en Irak, en su con­jun­to, se han man­te­ni­do lejos del poder y la toma de deci­sio­nes. Te pue­do dar algu­nas cifras: sólo el 3% del per­so­nal del Minis­te­rio del Inte­rior es suní, un 9% en el Minis­te­rio de Defen­sa. Entre los nue­ve depar­ta­men­tos que se ocu­pan de la segu­ri­dad, todos los altos ran­gos están ocu­pa­dos por chií­taa. Casi todos los coman­dan­tes son chií­tas, a pesar de que muchos de ellos fue­ron ofi­cia­les de alto ran­go duran­te el régi­men de Sad­dam Hus­sein.

Abdul Aziz Al Obei­di, en la región de Anbar, es suní, pero ha esta­do tra­ba­jan­do muy ape­ga­do a los intere­ses chiíes. El 80% del entre­na­mien­to del cuer­po de la Poli­cía Fede­ral se lle­va a cabo en Irán. Apar­te de eso, expi­lo­tos duran­te la gue­rra entre Irak e Irán están sien­do envia­dos a Irán. Más de 150 fue­ron entre­ga­dos recien­te­men­te a las auto­ri­da­des ira­níes y no sabe­mos nada acer­ca de ellos. En el plano civil, esta­mos some­ti­dos a cam­pa­ñas de arres­tos indis­cri­mi­na­dos y hoy en día se habla de 300.000 pri­sio­ne­ros suníes en Irak, la mayo­ría de ellos ino­cen­tes y, a menu­do man­te­ni­dos en cár­ce­les secre­tas. Las eje­cu­cio­nes de los suníes son tam­bién algo común. Muchos de ellos han sido obli­ga­dos median­te tor­tu­ra a con­fe­sar crí­me­nes que no han come­ti­do.

Se dice que los chiíes com­pren­den el 60% de la pobla­ción. ¿Es rea­lis­ta luchar con­tra una mayo­ría tan aplas­tan­te y tan bien bien arma­da?

Fue­ron los ame­ri­ca­nos los que difun­die­ron la fal­sa idea de que somos sólo el 20% de la pobla­ción total, algo que tam­bién ha sido alen­ta­do por Irán. Hay una mane­ra de saber las cifras reales: sólo tie­nes que fijar­te en los cupo­nes de ali­men­tos, que esta­ble­cen la sec­ta reli­gio­sa de cada indi­vi­duo. Con estos datos se lle­ga a la con­clu­sión de que somos más de la mitad de la pobla­ción. No se olvi­de de que la mayo­ría de los kur­dos son suni­tas, y tam­bién los tur­co­ma­nos. El Gobierno es muy cons­cien­te de ello y ha cana­li­za­do la lle­ga­da de más de un millón de chiíes de Irán a nues­tro país.

Según algu­nos infor­mes, hubo miem­bros de las Bri­ga­das de la Revo­lu­ción de que se unie­ron a los esta­dou­ni­den­ses para com­ba­tir a Al Qae­da en 2007. ¿Cómo se expli­ca esto?

Ha habi­do una con­fu­sión ali­men­ta­da por algu­nos medios de comu­ni­ca­ción que tenían un gran inte­rés en ali­near­nos con las fuer­zas del gobierno títe­res, pero siem­pre los hemos nega­do cate­gó­ri­ca­men­te. Quie­nes se unie­ron a los esta­dou­ni­den­ses en 2007 eran anti­guos miem­bros de nues­tra bri­ga­da de Diya­la, que ya había crea­do otro gru­po escin­di­do lla­ma­do Hamas Irak. Soy cons­cien­te de que varios exin­sur­gen­tes suni­tas se unie­ron al Con­se­jo del Des­per­tar o Sah­wa ‑un gru­po para­mi­li­tar res­pal­da­do y finan­cia­do por las tro­pas esta­dou­ni­den­ses para com­ba­tir a Al Qae­da en las regio­nes suníes‑, pero la Revo­lu­ción de 1920 no se han acer­ca­do a las mili­cias de los inva­so­res de nues­tro país.

En con­se­cuen­cia, son los Hijos de Irak tam­bién obje­ti­vos poten­cia­les de su gru­po?

Hay que hacer una dis­tin­ción entre ellos. Esta­mos tra­tan­do de con­ven­cer a los que se unie­ron al pro­gra­ma sólo por un sala­rio para que depu­sie­ran las armas. Pero los que se ali­nea­ron con los ame­ri­ca­nos con la cla­ra inten­ción de dañar a la resis­ten­cia ira­quí serán cas­ti­ga­dos por sus actos.

¿Está usted luchan­do tam­bién en Siria?

Pre­fie­ro no comen­tar nada sobre esta cues­tión.

El gobierno, en repe­ti­das oca­sio­nes, insis­te en que la recon­ci­lia­ción con gru­pos como el suyo está en mar­cha aho­ra que los ame­ri­ca­nos han deja­do el país. ¿Es esto cier­to?

Eso es abso­lu­ta­men­te fal­so. ¿Cómo pue­de ser cier­to eso si mira­mos las cifras de dete­ni­dos suníes y la pre­sen­cia abru­ma­do­ra de los chiíes en las fuer­zas de segu­ri­dad? No hay recon­ci­lia­ción posi­ble de nin­gún tipo en el esce­na­rio actual.

¿Hay algún men­sa­je que quie­re trans­mi­tir a la comu­ni­dad inter­na­cio­nal?

El mun­do debe saber que todo el país se encuen­tra toda­vía en un esta­do de aban­dono. Los res­pon­sa­bles de la ocu­pa­ción de Irak nos han deja­do en manos de ase­si­nos que están masa­cran­do a su pro­pio pue­blo. Un millón y medio de ira­quíes han muer­to duran­te la gue­rra, hay más de un millón de viu­das y cua­tro millo­nes de huér­fa­nos. Moral­men­te los res­pon­sa­bles debe­rían ayu­dar­nos a recons­truir el país y hacer fren­te a la gra­ve situa­ción que esta­mos vivien­do en la actua­li­dad. Nun­ca hay que olvi­dar que todo empe­zó con una inva­sión basa­da en una red de men­ti­ras basa­da en la supues­ta exis­ten­cia de armas de des­truc­ción masi­va en Irak.

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