¿Qué nos que­da?- Her­ma­nos de Vic­tor Manuel Perez Elex­pe

De nue­vo, des­de los juz­ga­dos de Bara­kal­do vuel­ven a res­pon­der­nos con una rotun­da nega­ti­va ante la soli­ci­tud de enjui­cia­mien­to del guar­dia civil Nar­ci­so San Juan del Rey, que ase­si­nó a nues­tro her­mano Víc­tor Manuel el 20 de enero de 1975 en Por­tu­ga­le­te, cuan­do repar­tía octa­vi­llas en soli­da­ri­dad con los obre­ros de la empre­sa Pota­sas de Nava­rra. Sola­men­te pedi­mos jus­ti­cia (ver­dad, reco­no­ci­mien­to, repa­ra­ción, jus­ti­cia, garan­tías de no repe­ti­ción), y la Jus­ti­cia espa­ño­la nos vuel­ve a aban­do­nar, nos vuel­ve a humi­llar. Una y otra vez.

La reso­lu­ción, ade­más de poner en duda el ase­si­na­to ‑los hechos pues­tos en nues­tro cono­ci­mien­to reve­lan la posi­ble exis­ten­cia de hechos que pudie­ran ser cons­ti­tu­ti­vos del tipo penal de asesinato‑, resal­ta el hecho de que, al haber trans­cu­rri­do más de 20 años des­de el mis­mo, el deli­to ya ha pres­cri­to. Por otra par­te, ante la peti­ción de que sea con­si­de­ra­do como un cri­men de lesa huma­ni­dad den­tro de los crí­me­nes come­ti­dos por el fran­quis­mo ‑cuya fina­li­dad era el exter­mi­nio sis­te­má­ti­co de pobla­cio­nes y colec­ti­vos no adic­tos al régimen‑, nos res­pon­den que no se pue­de con­si­de­rar como tal y, basán­do­se en el artícu­lo 7 ECPI-EDL 199849046, lo cali­fi­can úni­ca­men­te como de ase­si­na­to. Ade­más, dicen que el artícu­lo 607 bis del Códi­go Penal entró en vigor el 1 de octu­bre de 2004. No hay otra argu­men­ta­ción.

La cas­ta judi­cial sabe, o debe­ría saber, que en el año 1977 nues­tros padres inten­ta­ron lle­var a jui­cio al ase­sino, y que no se le lle­gó a juz­gar. ¿Será por eso que dude sobre los hechos? Sabe per­fec­ta­men­te que no toma­ron decla­ra­ción a los tes­ti­gos del ase­si­na­to; sabe que el ase­sino y sus cóm­pli­ces min­tie­ron; sabe que el ase­sino está vivo, rién­do­se de las víc­ti­mas del fran­quis­mo, bai­lan­do sobre la tum­ba de nues­tro her­mano y, pro­ba­ble­men­te, muy agra­de­ci­do a la (in)Justicia espa­ño­la. Sabe que nues­tros padres hicie­ron ges­tio­nes infor­ma­les duran­te el pri­mer Gobierno socia­lis­ta (no había pres­cri­to el deli­to por ase­si­na­to) para reabrir el caso, y que la res­pues­ta fue que «no es el momen­to». Saben que era inú­til el inten­tar reabrir los casos de terro­ris­mo de esta­do duran­te los gobier­nos de Aznar. Si saben todo eso y más, ¿por qué nos res­pon­den que el deli­to ya ha pres­cri­to? Aban­dono y humi­lla­ción, una y otra vez.

Una vez pres­cri­to el deli­to por ase­si­na­to, una vez pres­cri­tos la mayo­ría de los deli­tos por terro­ris­mo de esta­do del fran­quis­mo, con todo ata­do y bien ata­do, la izquier­da gober­nan­te, para tran­qui­li­zar su con­cien­cia, aprue­ba la Ley de Memo­ria His­tó­ri­ca, ley des­ca­fei­na­da y mani­fies­ta­men­te insu­fi­cien­te que ofre­ce un tími­do reco­no­ci­mien­to a algu­nas víc­ti­mas de la Gue­rra Civil y del fran­quis­mo. El Borra­dor del Decre­to de decla­ra­ción y repa­ra­ción inte­gral de las víc­ti­mas de sufri­mien­tos injus­tos, como con­se­cuen­cia de la vul­ne­ra­ción de sus dere­chos huma­nos pro­du­ci­da en la Comu­ni­dad Autó­no­ma del País Vas­co entre los años 1960 y 1978, no ofre­ce mejo­res expec­ta­ti­vas, por­que su obje­ti­vo no es ni iden­ti­fi­car ni lle­var a los ase­si­nos ante la Jus­ti­cia.

Saben estos jue­ces y sabe la cla­se polí­ti­ca gober­nan­te de antes y de aho­ra, sin pie­dad ante las víc­ti­mas del terro­ris­mo fran­quis­ta y com­pla­cien­tes ante los vic­ti­ma­rios, que los crí­me­nes del fran­quis­mo, del terro­ris­mo de esta­do, son crí­me­nes de lesa huma­ni­dad, inde­pen­dien­te­men­te de la inten­si­dad y de la diná­mi­ca de los mis­mos. Y algu­nos de ellos así lo con­fie­san en pri­va­do, pero no se atre­ven a mani­fes­tar­lo en públi­co. Saben que los crí­me­nes de lesa huma­ni­dad no pres­cri­ben, cual­quie­ra que sea la fecha en que se hayan come­ti­do, y saben que argu­men­tar que el artícu­lo 607 bis del Códi­go Penal entró en vigor el 1 de octu­bre de 2004 en el Esta­do espa­ñol es un argu­men­to de muy poco peso, o es una fal­ta de argu­men­tos ante lo evi­den­te o es un acto de cobar­día ante las posi­bles con­se­cuen­cias.

Tam­bién saben per­fec­ta­men­te que en el año 1975, año en que Nar­ci­so San Juan del Rey ase­si­nó a nues­tro her­mano, ya esta­ban defi­ni­dos los crí­me­nes de lesa huma­ni­dad ‑Esta­tu­to de Lon­dres de 1945, art. 6 c‑, y que la nor­ma penal inter­na­cio­nal esta­ba vigen­te mucho antes del día del ase­si­na­to. Tam­bién cono­cen los jue­ces y polí­ti­cos espa­ño­les que, exis­ta o no tipi­fi­ca­ción inter­na de esos crí­me­nes, el hecho de que el dere­cho interno no impon­ga pena algu­na por un acto que cons­ti­tu­ya deli­to de Dere­cho inter­na­cio­nal no exi­me de res­pon­sa­bi­li­dad en Dere­cho inter­na­cio­nal a quien lo haya come­ti­do. Es decir, la Jus­ti­cia espa­ño­la, con su reite­ra­da nega­ti­va a juz­gar al ase­sino de nues­tro her­mano, está con­tri­bu­yen­do a la con­so­li­da­ción de la impu­ni­dad del ase­si­na­to, ya que, aun­que en su legis­la­ción no estu­vie­ra tipi­fi­ca­do el deli­to de lesa huma­ni­dad, debe­rían haber apli­ca­do el prin­ci­pio de lega­li­dad inter­na­cio­nal.

No nos sor­pren­de esta situa­ción. La veni­mos pade­cien­do de for­ma gene­ra­li­za­da des­de el año 1936 y, en pri­me­ra per­so­na, de la for­ma más cru­da, des­de el año 1975. Ade­más de la pér­di­da de nues­tro her­mano Víc­tor, el pos­te­rior des­am­pa­ro, aban­dono y humi­lla­ción por par­te de las ins­ti­tu­cio­nes es cons­tan­te, y sus efec­tos nega­ti­vos en nues­tra fami­lia y en nues­tra cre­di­bi­li­dad en la Jus­ti­cia, son evi­den­tes.

Pero ¿qué pre­ten­de la Jus­ti­cia espa­ño­la? ¿Qué pre­ten­de la dere­cha espa­ño­la negan­do los hechos? ¿Qué pre­ten­de la izquier­da que nos ha gober­na­do duran­te tan­tos años cerran­do los ojos ante tama­ña injus­ti­cia?

Cuan­do un ase­sino que­da sin juz­gar, cuan­do un ase­si­na­to que­da impu­ne, cuan­do se argu­men­ta de tal mane­ra que has­ta un lego en la mate­ria se da cuen­ta de que no hay volun­tad de resar­cir a las víc­ti­mas del fran­quis­mo; cuan­do no se quie­re dero­gar una Ley de Amnis­tía, ver­da­de­ra ley de pun­to final median­te la cual se inten­tó legi­ti­mar los ase­si­na­tos del fran­quis­mo y dotar de label demo­crá­ti­co a los res­pon­sa­bles polí­ti­cos de aque­llos ase­si­na­tos; cuan­do es evi­den­te que las ins­ti­tu­cio­nes espa­ño­las apli­can un rase­ro dife­ren­te depen­dien­do de qué víc­ti­mas se tra­te; cuan­do es evi­den­te que tra­tan de borrar de la memo­ria colec­ti­va a las víc­ti­mas del fran­quis­mo, ¿qué nos que­da? ¿Callar­nos y aga­char la cabe­za? ¡No esta­mos dis­pues­tos! Sería como si a las víc­ti­mas, a nues­tro her­mano, los vol­vie­ran a ase­si­nar de nue­vo. Y con él a noso­tros, a sus fami­lia­res. No lo deci­mos por decir. Como con­se­cuen­cia de este des­am­pa­ro, per­di­mos otro her­mano, inca­paz de enten­der por qué nos aban­do­na­ban las ins­ti­tu­cio­nes, por qué no se podía hacer jus­ti­cia.

En esta situa­ción esta­mos los fami­lia­res de Víc­tor, y los fami­lia­res de los miles y miles de ase­si­na­dos, de exter­mi­na­dos, fusi­la­dos y aban­do­na­dos en cune­tas, por el terro­ris­mo de esta­do. ¡Un horror!

Y es que son de tal tama­ño las atro­ci­da­des que tra­tan de ocul­tar, que ni ellos mis­mos las pue­den sopor­tar. Negan­do la evi­den­cia, o crean­do dudas sobres los hechos, inten­tan for­jar una nue­va memo­ria colec­ti­va, en la que no haya ni ras­tro de aque­llas masa­cres. ¡Cobar­des!

Noso­tros segui­mos hacia ade­lan­te, fir­mes en nues­tra volun­tad de hacer jus­ti­cia, obli­ga­dos a reco­rrer un camino, el de la Jus­ti­cia espa­ño­la, con múl­ti­ples obs­tácu­los y zan­ca­di­llas. Los ire­mos superan­do y sor­tean­do de uno en uno, has­ta lle­gar a Estras­bur­go. No que­da otra.

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