Las ilu­sio­nes de Stephen Har­per- Fidel Cas­tro

Creo, sin áni­mo de ofen­der a nadie, que así se lla­ma el Pri­mer Minis­tro de Cana­dá. Lo deduz­co de una decla­ra­ción publi­ca­da el “Miér­co­les San­to” por un voce­ro del Minis­te­rio de Rela­cio­nes Exte­rio­res de ese país. Son casi 200 los Esta­dos, supues­ta­men­te inde­pen­dien­tes, que inte­gran la Orga­ni­za­ción de Nacio­nes Uni­das. Cons­tan­te­men­te cam­bian o los cam­bian. Muchos son per­so­nas hono­ra­bles y ami­gos de Cuba, pero no es posi­ble recor­dar los deta­lles de cada uno de ellos.

En la segun­da mitad del siglo XX tuve el pri­vi­le­gio de vivir años de inten­so apren­di­za­je, y apre­ciar que los cana­dien­ses, ubi­ca­dos en el extre­mo nor­te de este hemis­fe­rio, fue­ron siem­pre res­pe­tuo­sos de nues­tro país. Inver­tían en esfe­ras de su inte­rés y comer­cia­ban con Cuba, pero no inter­ve­nían en los asun­tos inter­nos de nues­tro Esta­do.

El pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio ini­cia­do el 1º de Enero de 1959 no impli­có medi­das que afec­ta­ran sus intere­ses, los cua­les fue­ron toma­dos en cuen­ta por la Revo­lu­ción en el man­te­ni­mien­to de rela­cio­nes nor­ma­les y cons­truc­ti­vas con las auto­ri­da­des de aquel país don­de se lle­va­ba a cabo un inten­so esfuer­zo por su pro­pio desa­rro­llo. No fue­ron, por tan­to, cóm­pli­ces del blo­queo eco­nó­mi­co, la gue­rra, y la inva­sión mer­ce­na­ria que Esta­dos Uni­dos apli­có con­tra Cuba.

En mayo de 1948, año en que se creó la OEA, ins­ti­tu­ción de bochor­no­sa his­to­ria que dio al tras­te con lo poco que ya que­da­ba del sue­ño de los liber­ta­do­res de Amé­ri­ca, Cana­dá esta­ba lejos de per­te­ne­cer a la mis­ma. Ese sta­tus se man­tu­vo duran­te más de 40 años, has­ta 1990. Algu­nos de sus líde­res nos visi­ta­ron. Uno de ellos fue Pie­rre Elliott Tru­deau, bri­llan­te y valien­te polí­ti­co, muer­to pre­ma­tu­ra­men­te, a cuyo sepe­lio asis­ti­mos en nom­bre de Cuba.

Se supo­ne que la OEA sea una orga­ni­za­ción regio­nal inte­gra­da por los Esta­dos sobe­ra­nos de este hemis­fe­rio. Tal afir­ma­ción, como otras muchas de con­su­mo dia­rio, encie­rra un gran núme­ro de men­ti­ras. Lo menos que pode­mos hacer es estar cons­cien­tes de las mis­mas, si se pre­ser­va el espí­ri­tu de lucha y la espe­ran­za de un mun­do más digno.

Se supo­ne que la OEA sea una orga­ni­za­ción pan­ame­ri­ca­na. Un país cual­quie­ra de Euro­pa, Áfri­ca, Asia o de Ocea­nía, no podría per­te­ne­cer a la OEA por poseer una colo­nia, como Fran­cia en Gua­da­lu­pe; o los Paí­ses Bajos, en Cura­zao. Pero el colo­nia­lis­mo bri­tá­ni­co no podía defi­nir el sta­tus de Cana­dá, y expli­car si era una colo­nia, una repú­bli­ca, o un rei­no.

El Jefe de Esta­do en Cana­dá es la Rei­na de Ingla­te­rra Isa­bel II, aun­que esta depo­si­te sus facul­ta­des en un Gober­na­dor Gene­ral desig­na­do por ella. De ese modo cabe pre­gun­tar si el Rei­no Uni­do es tam­bién par­te de la OEA.

A su vez, el hono­ra­ble Minis­tro de Rela­cio­nes Exte­rio­res de Cana­dá no se atre­ve a decir si apo­ya o no a la Argen­ti­na en el espi­no­so tema de las Mal­vi­nas. Expre­sa solo bea­tí­fi­cos deseos de que reine la paz entre los dos paí­ses, pero allí Gran Bre­ta­ña posee la mayor base mili­tar fue­ra de su terri­to­rio que vio­la la sobe­ra­nía Argen­ti­na, no se excu­só por haber hun­di­do el Bel­grano que esta­ba fue­ra de las aguas juris­dic­cio­na­les esta­ble­ci­das por ellos mis­mos y pro­vo­có el sacri­fi­cio inú­til de cien­tos de jóve­nes que cum­plían su ser­vi­cio mili­tar. Hay que pre­gun­tar­le a Oba­ma y a Har­per qué posi­ción van a adop­tar fren­te al jus­tí­si­mo recla­mo de que se rein­te­gre la sobe­ra­nía de Argen­ti­na sobre las islas, y se deje de pri­var­la de los recur­sos ener­gé­ti­cos y pes­que­ros que tan­to nece­si­ta para el desa­rro­llo del país.

Me asom­bré real­men­te cuan­do pro­fun­di­cé en los datos de las acti­vi­da­des de las trans­na­cio­na­les cana­dien­ses en Amé­ri­ca Lati­na. Cono­cía el daño que los yan­quis le impo­nían al pue­blo de Cana­dá. Obli­ga­ban al país a bus­car el petró­leo extra­yén­do­lo de gran­des exten­sio­nes de are­na impreg­na­das de ese líqui­do, oca­sio­nan­do un daño irre­pa­ra­ble al medio ambien­te de ese her­mo­so y exten­so país.

El daño increí­ble era el que las empre­sas cana­dien­ses espe­cia­li­za­das en bús­que­da de oro, meta­les pre­cio­sos y mate­rial radio­ac­ti­vo oca­sio­na­ban a millo­nes de per­so­nas.

En un artícu­lo publi­ca­do en el sitio web Alai­net hace una sema­na, sus­cri­to por una inge­nie­ra en Cali­dad Ambiental,que nos intro­du­ce más deta­lla­da­men­te en la mate­ria que incon­ta­bles veces se ha men­cio­na­do como uno de los prin­ci­pa­les azo­tes que gol­pea a millo­nes de per­so­nas.

“Las empre­sas mine­ras, el 60% de las cua­les son de capi­tal cana­dien­se, tra­ba­jan bajo la lógi­ca de apro­ve­cha­mien­to máxi­mo, a bajo cos­to y cor­to tiem­po, con­di­cio­nes que son aún más ven­ta­jo­sas sí, en el sitio don­de se ins­ta­lan, se pagan míni­mos ingre­sos tri­bu­ta­rios y exis­ten muy pocos com­pro­mi­sos ambien­ta­les y socia­les…”

“Las leyes de mine­ría de nues­tros paí­ses […] no inclu­yen obli­ga­cio­nes y meto­do­lo­gías para el con­trol de impac­tos ambien­ta­les y socia­les.”

“…los ingre­sos tri­bu­ta­rios que las empre­sas mine­ras pagan a los paí­ses de la región son en pro­me­dio no más del 1.5% de los ingre­sos obte­ni­dos.”

“La lucha social en con­tra de la mine­ría, espe­cial­men­te la metá­li­ca, ha veni­do cre­cien­do a medi­da que gene­ra­cio­nes ente­ras han visua­li­za­do los impac­tos ambien­ta­les y socia­les…”

“Gua­te­ma­la tie­ne una fuer­za de resis­ten­cia ante los pro­yec­tos mine­ros que es admi­ra­ble, gra­cias a la apro­pia­ción que tie­nen los pue­blos indí­ge­nas del valor de sus terri­to­rios y sus recur­sos natu­ra­les como heren­cias ances­tra­les inva­lua­bles. Sin embar­go, en los últi­mos 10 años, las con­se­cuen­cias de esa lucha se han visua­li­za­do en el ase­si­na­to de 120 acti­vis­tas y defen­so­res de los Dere­chos Huma­nos.”

En el mis­mo artícu­lo se va seña­lan­do lo que ocu­rre en El Sal­va­dor, Hon­du­ras, Nica­ra­gua y Cos­ta Rica, con cifras que obli­gan a pen­sar pro­fun­da­men­te en gra­ve­dad y el rigor del saqueo des­pia­da­do que se va come­tien­do con­tra los recur­sos natu­ra­les de nues­tros paí­ses e hipo­te­can­do el futu­ro de los lati­no­ame­ri­ca­nos.

La pre­sen­cia de Dil­ma Rous­seff, de regre­so a su país, con esca­la en Washing­ton, ser­vi­rá para que Oba­ma se per­sua­da de que aun­que algu­nos se refo­ci­lan pro­nun­cian­do melo­sos dis­cur­sos, Lati­noa­mé­ri­ca está lejos de ser un coro de paí­ses deman­dan­do limos­nas.

Las gua­ya­be­ras que usa­rá Oba­ma en Car­ta­ge­na es uno de los gran­des temas de las agen­cias noti­cio­sas: “Edgar Gómez […] ha dise­ña­do una para el pre­si­den­te de Esta­dos Uni­dos, Barack Oba­ma, que la exhi­bi­rá duran­te la Cum­bre de las Amé­ri­cas”, nos cuen­ta la hija del dise­ña­dor, y aña­de: “Se tra­ta de una gua­ya­be­ra blan­ca, sobria y con un tra­ba­jo manual más noto­rio de lo habi­tual…”.

De inme­dia­to la agen­cia de noti­cia agre­ga: “Esta cami­sa cari­be­ña tie­ne su ori­gen en las ori­llas del río Yaya­bo, en Cuba, por eso ini­cial­men­te se lla­ma­ban yaya­be­ras…”.

Lo curio­so, ama­bles lec­to­res, es que Cuba está prohi­bi­da en esa reu­nión; pero las gua­ya­be­ras, no. ¿Quién pue­de aguan­tar la risa? Hay que correr para avi­sar­le a Har­per.

Fidel Cas­tro Ruz

Abril 8 de 2012

8 y 24 p.m.

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