“La eco­no­mía ha roto defi­ni­ti­va­men­te con la natu­ra­le­za”- Eric LLopis

Nicaragua acusa a Costa Rica de

El mar­co del deba­te eco­nó­mi­co, entre neo­li­be­ra­les y key­ne­sia­nos, deja poco espa­cio para otras pro­pues­tas más a la izquier­da. Por ejem­plo, las que pro­ce­den del eco­lo­gis­mo radi­cal, hoy más nece­sa­rias que nun­ca ya que, como afir­ma la antro­pó­lo­ga, pro­fe­so­ra de la UNED y espe­cia­lis­ta en Eco­lo­gía y Femi­nis­mo, Yayo Herre­ro, “la eco­no­mía actual, vin­cu­la­da a las finan­zas y a las bol­sas, se ha des­li­ga­do total­men­te del mun­do físi­co, de la naturaleza”.

Yayo Herre­ro ha impar­ti­do el sex­to taller de la Aca­de­mia de Pen­sa­mien­to Crí­ti­co orga­ni­za­da por Socia­lis­mo 21 y El Vie­jo Topo, en la Uni­ver­si­dad Poli­téc­ni­ca de Valen­cia. “Hom­bres y muje­res fren­te a la cri­sis” es el títu­lo de la con­fe­ren­cia desa­rro­lla­da por la ecofeminista.

Ni siquie­ra, como expli­ca Jor­ge Riech­mann, los indi­ca­do­res de los mode­los eco­nó­mi­cos vigen­tes pue­den dis­tin­guir “lo que nos aca­ri­cia de lo que nos aplas­ta”. ¿Cómo decre­ce el sue­lo fér­til? ¿Hay que pro­du­cir bom­bas u hor­ta­li­zas? ¿Es el cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co lo que deter­mi­na la vida? Yayo Herre­ro con­si­de­ra que el Pro­duc­to Inte­rior Bru­to (PIB) no con­ta­bi­li­za cues­tio­nes vita­les, como el ciclo del agua o las tareas rela­cio­na­das con la crian­za”. Al con­tra­rio, “con­ta­bi­li­za la des­truc­ción –las gue­rras o las enfer­me­da­des como un fac­tor gene­ra­dor de rique­za”. “Y es con estos indi­ca­do­res con los que nos pre­ten­den sacar de la crisis”.

La crí­ti­ca eco­fe­mi­nis­ta del capi­ta­lis­mo con­si­de­ra éste como un ice­berg. En la pun­ta aflo­ran las bol­sas, los mer­ca­dos y el suflé finan­cie­ro. Por deba­jo, el expo­lio de recur­sos natu­ra­les, la extrac­ción de plus­va­lías y la incau­ta­ción de un volu­men ingen­te de tra­ba­jo que, en las socie­da­des patriar­ca­les, rea­li­zan las muje­res. De hecho, estos tra­ba­jos que rea­li­zan las muje­res son los que garan­ti­zan la repro­duc­ción social y la exis­ten­cia de una vida digna.

En la actual coyun­tu­ra de cri­sis hay un argu­men­to inape­la­ble y que, según Yayo Herre­ro, es como “men­tar la bicha”: los lími­tes físi­cos de la natu­ra­le­za y los de nues­tros cuer­pos, que por defi­ni­ción son vul­ne­ra­bles. Por deba­jo de la actual cri­sis finan­cie­ra hay otra eco­ló­gi­ca, “de la que no se habla”. Por ejem­plo, vivi­mos en un mun­do que “come petró­leo”, afir­ma la antro­pó­lo­ga, sin tener en cuen­ta que se ha lle­ga­do a la extrac­ción del 50% de las reser­vas mun­dia­les, sin­gu­lar­men­te, del petró­leo más fácil de extraer y con mayor capa­ci­dad ener­gé­ti­ca. La can­ti­dad de tec­no­lo­gía y las inver­sio­nes reque­ri­das para obte­ner el com­bus­ti­ble fósil hace que cada vez sea menos rentable.

Las mis­mas limi­ta­cio­nes físi­cas del pla­ne­ta afec­tan a la ener­gía nuclear, a la que el gobierno del PP pre­ten­de dar un impul­so. Ade­más de los habi­tua­les argu­men­tos con­tra­rios, cen­tra­dos en la gene­ra­ción de resi­duos y los peli­gros en sí de esta ener­gía, cabe agre­gar los lími­tes de las reser­vas de ura­nio. Otro tan­to suce­de con el calen­ta­mien­to glo­bal: “Fun­cio­na­mos con la men­ta­li­dad de que el pla­ne­ta es un mecano sobre el que rigen leyes cien­tí­fi­cas, cuan­do no es así; cuen­ta con sus pro­pias pau­tas y rit­mos, que aho­ra esta­mos cam­bian­do”, afir­ma Yayo Herrero.

La cri­sis eco­ló­gi­ca tam­bién pro­fun­di­za la bre­cha social entre el cen­tro y la peri­fe­ria del mun­do. Según la antro­pó­lo­ga eco­fe­mi­nis­ta, “mien­tras el nor­te se ha con­ver­ti­do en un gran cen­tro con­su­mi­dor de pro­duc­tos y gene­ra­dor de resi­duos, el sur pasa a ser una gran área de extrac­ción de mate­rias pri­mas y el gran ver­te­de­ro del pla­ne­ta”. Y este mode­lo, en nin­gún caso resul­ta expor­ta­ble. No hay más que con­si­de­rar los datos de la “hue­lla eco­ló­gi­ca”: Si todos los habi­tan­tes del mun­do con­su­mie­ran lo que un espa­ñol medio, serían nece­sa­rios tres pla­ne­tas como el actual; entre cin­co y sie­te si se toma como patrón un nor­te­ame­ri­cano medio, y cua­tro veces un ciu­da­dano noruego.

Otra cri­sis silen­cia­da, en el con­tex­to de la gran cri­sis glo­bal, es la de los cui­da­dos. Según Yayo Herre­ro, “las muje­res en los últi­mos años han sali­do al espa­cio públi­co y acce­di­do a empleos remu­ne­ra­dos; sin embar­go, no se ha pro­du­ci­do la con­tra­par­ti­da; los hom­bres no han asu­mi­do las tareas domés­ti­cas y de cui­da­dos que se requie­ren para man­te­ner la vida huma­na”. Esto ha dado lugar a que muchas muje­res sopor­ten dobles y tri­ples jor­na­das en las que afron­tan, tras aban­do­nar el cen­tro de tra­ba­jo, la crian­za de los hijos, de las per­so­nas mayo­res (con una pobla­ción cada vez más enve­je­ci­da) y las labo­res del hogar. En un con­tex­to, ade­más, de ciu­da­des cada vez más hos­ti­les, con un indi­vi­dua­lis­mo feroz y las tije­ras de los recor­tes socia­les al acecho.

Así, jus­to cuan­do las tareas del cui­da­do se vuel­ven más insos­la­ya­bles, hay menos tiem­po para rea­li­zar­las. Y el sis­te­ma res­pon­de de mane­ra impla­ca­ble. A la cri­sis eco­ló­gi­ca y de los cui­da­dos res­pon­de con un “pro­ce­so de acu­mu­la­ción ori­gi­na­ria de capi­tal, en pala­bras de Yayo Herre­ro, que se tra­du­ce en recor­tes en sala­rios, edu­ca­ción, sani­dad, pen­sio­nes y, en suma, en todo lo que la gen­te tie­ne”. ¿Y el capi­ta­lis­mo ver­de? “Pre­ten­de que coin­ci­dan el cre­ci­mien­to y la acu­mu­la­ción, con la sos­te­ni­bi­li­dad, y esto es impo­si­ble”, res­pon­de la pro­fe­so­ra de la UNED. ¿Y la eco­efi­cien­cia? Ocu­rre lo mis­mo; un coche pro­du­ci­do hoy con­su­me mucho menos que uno de hace tres déca­das, pero este avan­ce pier­de su efec­to por la gene­ra­li­za­ción del uso del automóvil.

Ante la cri­sis de los cui­da­dos, han aflo­ra­do nue­vos par­ches que en nin­gún caso dan una solu­ción a la cues­tión de fon­do. Uno es la trans­fe­ren­cia gene­ra­cio­nal, por ejem­plo, cuan­do muchas muje­res no dan abas­to y tras­la­dan la aten­ción de sus hijos a los mayo­res (pue­de sur­gir enton­ces el sín­dro­me de los “abue­los-escla­vo”). Otro fenó­meno que se pro­du­ce es la con­tra­ta­ción de muje­res por otras muje­res para que se hagan car­go de los tra­ba­jos domés­ti­cos y de los cui­da­dos, lo que da lugar a unlum­pen feme­nino dedi­ca­do a estas tareas. “Son los tra­ba­jos más impres­cin­di­bles pero tam­bién los menos remu­ne­ra­dos por el mer­ca­do; ade­más, muchas de estas muje­res pro­ce­den de los mis­mos paí­ses de los que el nor­te extrae mate­rias pri­mas”, expli­ca Yayo Herrero.

Pero la cri­sis avan­za sin freno y los pro­ce­sos de ajus­te y recor­tes no entien­den de alter­na­ti­vas. Por eso, según Herre­ro, “es más urgen­te que nun­ca el diá­lo­go entre el eco­fe­mi­nis­mo y el res­to de sec­to­res de la izquier­da; la res­pues­ta neo­key­ne­sia­na de recons­truir el sis­te­ma pro­duc­ti­vo, basa­do en la eco­no­mía real, fren­te a la hege­mo­nía de las finan­zas no es la solu­ción”. Des­de el eco­fe­mi­nis­mo se sos­tie­ne que la pro­duc­ción ha de vin­cu­lar­se a la con­ser­va­ción y la repro­duc­ción de la vida; en otras pala­bras, “hay que repen­sar qué se pro­du­ce, cómo y para quién”.

“Y hay muchas alter­na­ti­vas, sólo que fal­ta fuer­za polí­ti­ca para impo­ner­las”, sen­ten­cia la pro­fe­so­ra de la UNED. Con volun­tad polí­ti­ca y poder para apli­car­la, otra eco­no­mía es posi­ble. Esta­dos Uni­dos pudo recon­ver­tir su indus­tria mili­tar en sólo cua­tro años duran­te el perio­do de entre­gue­rras y des­pués de la segun­da gue­rra mun­dial. El gran pro­ble­ma es que, des­de una pers­pec­ti­va eco­ló­gi­ca, ya no hay tiem­po. “Si no hace­mos nada, ire­mos hacia una deri­va eco­fas­cis­ta, en la que se impon­ga la gue­rra para apro­piar­se de los recur­sos cada vez más esca­sos del pla­ne­ta, sea el agua, el petró­leo o cual­quier otra mate­ria pri­ma”, con­clu­ye Yayo Herre­ro. De noso­tros depende.

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