Lucha Ins­ti­tu­cio­nal- Borro­ka Garaia

La lucha ins­ti­tu­cio­nal en el apa­ra­to bur­gués ha sido fuen­te de dis­cu­sión para todo movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio. Des­de algu­nas escue­las de pen­sa­mien­to como el anar­quis­mo clá­si­co don­de gene­ral­men­te ese fren­te ha sido recha­za­do de una mane­ra infle­xi­ble pasan­do por revo­lu­cio­nes socia­lis­tas don­de han enca­ja­do en la estra­te­gia glo­bal de lucha como las lle­va­das a cabo por el par­ti­do bol­che­vi­que. El lle­var a cabo una diná­mi­ca en las esfe­ras capi­ta­lis­tas sean a tra­vés de las ins­ti­tu­cio­nes o el sin­di­ca­lis­mo ha traí­do y pue­de traer sus ven­ta­jas pero a su vez no se pue­den obviar los incon­ve­nien­tes y peli­gros que sub­ya­cen. El más evi­den­te resul­ta en que la lucha ins­ti­tu­cio­nal se con­vier­ta en el cen­tro de la ini­cia­ti­va polí­ti­ca. El prin­ci­pio y el final de don­de empie­za y aca­ba todo. Al ocu­rrir esto la pri­me­ra con­se­cuen­cia es la social-demo­cra­ti­za­ción. La siguien­te con­se­cuen­cia enca­de­na­da es la des­mo­vi­li­za­ción y final­men­te el aban­dono de la lucha. A par­tir de ahí, se pro­du­cen gene­ral­men­te los pro­ce­sos de des­com­po­si­ción ideo­ló­gi­ca pro­nun­cia­dos y cos­to­sa­men­te recu­pe­ra­bles. Esto no ocu­rre así por algo alea­to­rio sino que es pro­duc­to del efec­to asi­mi­la­dor, de mucha poten­cia, del que están imbui­das todas las estruc­tu­ras bur­gue­sas.

La izquier­da aber­tza­le ya des­de hace déca­das apos­tó por abrir el fren­te ins­ti­tu­cio­nal no sin ser cons­cien­te de todos esos peli­gros. La ile­ga­li­za­ción de las estruc­tu­ras ins­ti­tu­cio­na­les de la izquier­da aber­tza­le son el tes­ti­go vivien­te de que el sis­te­ma no pudo ni asi­mi­lar esa lucha ins­ti­tu­cio­nal y no solo eso sino que ade­más le oca­sio­nó fuer­te ero­sión al esta­do. En esta segun­da fase de lucha ins­ti­tu­cio­nal que se abre se man­tie­nen esos peli­gros pero según avan­ce el pro­ce­so que deje atrás esas ile­ga­li­za­cio­nes se aña­di­rán nue­vos aun­que no hay que olvi­dar que las ven­ta­jas tam­bién pue­den ser mayo­res. Supe­rar las ile­ga­li­za­cio­nes no lo han con­se­gui­do innu­me­ra­bles movi­mien­tos revo­lu­cio­na­rios que han sido derro­ta­dos. Vol­ver de un perío­do ile­ga­li­za­dor con fuer­za es una tarea de extre­ma difi­cul­tad. En la que los bue­nos resul­ta­dos elec­to­ra­les no pue­den nublar la gran foto­gra­fía del esta­do de las cosas.

Los pri­me­ros sín­to­mas que pue­den indi­car que se ini­cia ese pro­ce­so dege­ne­ra­ti­vo antes men­cio­na­do son prin­ci­pal­men­te dos; la des­co­ne­xión con el movi­mien­to popu­lar y a su vez que la socie­dad se que­de miran­do que es lo que hace o no hace el fren­te ins­ti­tu­cio­nal. Es un pro­ble­ma que pese a las apa­rien­cias no está en manos sim­ple­men­te del fren­te ins­ti­tu­cio­nal y como se rela­cio­na con las luchas sola­men­te sino que prin­ci­pal­men­te resi­de en todo lo demás.

Pon­ga­mos un ejem­plo; muchos ayun­ta­mien­tos de HB en la épo­ca del ser­vi­cio mili­tar espa­ñol se nega­ron a entre­gar al Esta­do pape­leos rela­cio­na­dos con los mozos que tenían que acu­dir a pres­tar tal ser­vi­cio degra­dan­te. Si no hubie­ra exis­ti­do un fuer­te movi­mien­to pro-insu­mi­sión en la calle, ni se hubie­ra hecho eso segu­ra­men­te y si se hubie­ra hecho se hubie­ra que­da­do en una lucha inco­ne­xa sin ape­nas rele­van­cia. Y como ocu­rre con eso ocu­rre con todo y nos lle­va a la con­clu­sión de que es impo­si­ble que des­de las ins­ti­tu­cio­nes se gene­re lucha por sí sola, es impo­si­ble que des­de las ins­ti­tu­cio­nes se pue­dan poner en mar­cha estra­te­gias de libe­ra­ción nacio­nal y social por sí solas. Tie­ne que ser el pue­blo orga­ni­za­do el que las lle­ve a cabo y des­de las ins­ti­tu­cio­nes des­pués ser alta­vo­ces de ello y com­ple­men­tar­lo con diná­mi­cas de lucha y estra­te­gias que son exten­sio­nes de las ya exis­ten­tes. Al revés es impo­si­ble. Y es lo que crea des­mo­vi­li­za­ción y final­men­te que la socie­dad pase a ser espec­ta­do­ra y no agen­te acti­vo de cam­bio. Dele­ga­cio­nis­mo sería la pala­bra cla­ve aquí. Des­de las ins­ti­tu­cio­nes tam­po­co se pue­de orga­ni­zar ni ser la fuer­za ori­gi­na­ria de esas luchas por muchos moti­vos y no solo rela­cio­na­dos con el efec­to asi­mi­la­dor.

Por lo tan­to exis­te una res­pon­sa­bi­li­dad múl­ti­ple de la cual nadie es aje­na. Por una par­te ser cons­cien­tes de que la uni­dad popu­lar no pue­de gene­rar lucha pro­fun­da por sí mis­ma sino que pre­ci­sa­men­te es la uni­dad de los y las que luchan en múl­ti­ples ámbi­tos, que el fren­te ins­ti­tu­cio­nal más que mar­car lo que debe hacer es ser un sonar gigan­tes­co que cap­te esas luchas y que las refle­je en las ins­ti­tu­cio­nes y a su vez que la socie­dad y la izquier­da aber­tza­le nece­si­tan meca­nis­mos de lucha y de cons­truc­ción nacio­nal y social. Y esos meca­nis­mos no son el par­ti­do. Como jun­tar todas las pie­zas y estra­té­gi­ca­men­te encau­zar­las hacia la inde­pen­den­cia y el socia­lis­mo depen­de de muchos fac­to­res y hay que ser cons­cien­tes tam­bién de la inde­pen­den­cia de muchos ámbi­tos.

No hay que vol­ver a inven­tar la rue­da, pero recor­dar como gira pue­de ser valio­so cuan­do vie­nen baches. Rever­tir el pro­ce­so podría ser letal a medio o lar­go pla­zo. Ya que no ser­vi­rá de nada tener un coche impre­sio­nan­te sin rue­das. Al sis­te­ma y los esta­dos ade­más les pue­de gus­tar tunear ese coche en un momen­to dado mien­tras te pin­chan la rue­da y no te ente­ras.

De la mis­ma mane­ra se requie­re un nivel de trans­pa­ren­cia y cone­xión popu­lar muy pro­fun­do has­ta eli­mi­nar el con­cep­to de «bases socia­les». Ya que el pro­ce­so de libe­ra­ción nacio­nal y social no nece­si­ta bases de nada sino un gigan­tes­to auzo­lan que haga mini­mi­zar al míni­mo posi­ble los con­cep­tos de arri­ba y aba­jo e ins­ti­tu­cio­nes y pue­blo. De lo con­tra­rio se pue­den gene­rar cas­tas según crez­ca la influen­cia polí­ti­ca e ins­ti­tu­cio­nal.

Borro­ka garai da!

27 de mar­zo de 2012

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