Argen­ti­na: una mul­ti­tud rei­vin­di­có la memo­ria a 36 años de la dic­ta­du­ra- Resu­men Latinoamericano

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A 36 años del gol­pe de Esta­do del 24 de mar­zo de 1976, la con­sig­na prin­ci­pal fue por las com­pli­ci­da­des de los gran­des gru­pos eco­nó­mi­cos con el terro­ris­mo de Esta­do. Hubo pedi­dos para que se ace­le­ren los jui­cios y se abran archivos.

Por Vic­to­ria Ginzberg

“Los gru­pos eco­nó­mi­cos tam­bién fue­ron la dic­ta­du­ra”, decía la ban­de­ra que enca­be­zó la mar­cha con­vo­ca­da por Madres y Abue­las de Pla­za de Mayo, Fami­lia­res de Des­apa­re­ci­dos y Dete­ni­dos por Razo­nes Polí­ti­cas, Her­ma­nos de Des­apa­re­ci­dos por la Ver­dad y la Jus­ti­cia e Hijos (Hijos por la Iden­ti­dad y la Jus­ti­cia con­tra el Olvi­do y el Silen­cio) para con­me­mo­rar los 36 años del gol­pe mili­tar del 24 de mar­zo de 1976. Esa fue la con­sig­na prin­ci­pal de la movi­li­za­ción que reco­rrió ayer por la tar­de la Ave­ni­da de Mayo has­ta entrar en una Pla­za reple­ta. “Con los geno­ci­das en el poder se imple­men­tó un plan eco­nó­mi­co, polí­ti­co, social y cul­tu­ral con­tra el pue­blo. Apo­yan­do e ins­ti­gan­do este gol­pe de Esta­do estu­vie­ron los gran­des gru­pos eco­nó­mi­cos. Exi­gi­mos jui­cio y cas­ti­go por­que fue­ron par­te de los que finan­cia­ron y se bene­fi­cia­ron. Se enri­que­cie­ron con la dic­ta­du­ra y fue­ron par­tí­ci­pes: sin ellos el geno­ci­dio no hubie­ra sido posi­ble”, leye­ron lue­go inte­gran­tes de los orga­nis­mos de dere­chos huma­nos des­de el escenario.

La cita era para la seis de la tar­de, pero las dis­tin­tas orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas, socia­les y estu­dian­ti­les comen­za­ron a con­cen­trar­se des­de mucho antes. La colum­na de La Cám­po­ra en Alsi­na y Ave­ni­da de Mayo iba cre­cien­do detrás de una ban­de­ra con la leyen­da “demo­cra­cia y sobe­ra­nía” y dos muñe­cos gran­des de Nés­tor y Cris­ti­na Kirch­ner. Los miem­bros de Koli­na, la agru­pa­ción que res­pon­de a Ali­cia Kirch­ner, se jun­ta­ron con sus pan­car­tas ver­des alre­de­dor del Minis­te­rio de Desa­rro­llo Social. Tam­bién se fue­ron aco­mo­dan­do, entre muchos otros, el Movi­mien­to Evi­ta, la Mar­tín Fie­rro, la Corrien­te Nacio­nal de la Mili­tan­cia, la JP des­ca­mi­sa­dos, Miles, La Sca­la­bri­ni, el Par­ti­do Comu­nis­ta y Nue­vo Encuen­tro, con Mar­tín Sab­ba­te­lla y Car­los Heller a la cabe­za, la CTA y la Juven­tud Sin­di­cal de la CGT y la Fede­ra­ción de Estu­dian­tes Secundarios.

Los HIJOS, con sus car­te­les con la gorra y la leyen­da por jui­cio y cas­ti­go, esta­ban al lado de las Madres y Abue­las que levan­ta­ban la lar­ga ban­de­ra azul con las fotos de los des­apa­re­ci­dos. Alre­de­dor de ellos se ubi­ca­ron el Cen­tro de Estu­dios Lega­les y Socia­les (CELS), la Asam­blea Per­ma­nen­te por los Dere­chos Huma­nos (APDH), el Archi­vo por la Memo­ria y la Diver­si­dad Sexual, los fami­lia­res de des­apa­re­ci­dos japo­ne­ses y de los dete­ni­dos des­apa­re­ci­dos de la Igle­sia de la San­ta Cruz. La Aso­cia­ción Argen­ti­na de Acto­res lle­va­ba silue­tas con nom­bres de los acto­res des­apa­re­ci­dos. Ade­lan­te, la escue­la de per­cu­sión La Chi­lin­ga mar­có el rit­mo con sus “tam­bo­res en lucha”, como decían las reme­ras de sus inte­gran­tes. De hecho, muchas de las reme­ras de los que mar­cha­ron ayer lla­ma­ban la aten­ción. Eran como una segun­da ban­de­ra o, para algu­nos, la pri­me­ra. La de Miles (de Luis D“Elía) eran ama­ri­llas, había varios moti­vos de La Cám­po­ra (según la regio­nal), muchas con la leyen­da “Yo me pon­go la cami­se­ta por el jui­cio y cas­ti­go”, de HIJOS y de Tea­tro por la Iden­ti­dad. Un gran­do­te tenía un mode­lo negro que en la espal­da decía “yo lo vi” y en la pan­za la foto de Nés­tor Kirch­ner miran­do como el ex jefe del Ejér­ci­to Rober­to Ben­di­ni baja­ba, subi­do a un ban­qui­to, el cua­dro del dic­ta­dor Jor­ge Rafael Vide­la. “Bajan­do un cua­dro, for­mas­te miles”, decía en la mis­ma línea un volan­te de La Cámpora.

Poco des­pués de las cin­co, el lugar se pobló de per­so­nas sin per­te­nen­cia a orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas, estu­dian­ti­les o gre­mia­les, que lle­ga­ban a acom­pa­ñar los orga­nis­mos de dere­chos huma­nos. Había quie­nes traían sus bici­cle­tas o los mates. Y un joven has­ta lle­vó a su perro. Levan­ta­ban cáma­ras digi­ta­les o celu­la­res. Un señor ves­ti­do con tra­je gris de verano, som­breo y un habano fil­ma­ba con su Ipad. Estu­vie­ron el jefe de gabi­ne­te, Juan Manuel Abal Medi­na, que se sacó fotos con quie­nes se lo pedían y la minis­tra de Segu­ri­dad, Nil­da Garré.

La mar­cha arran­có lue­go de que ter­mi­na­ra la pri­me­ra movi­li­za­ción de la jor­na­da, enca­be­za­da por agru­pa­cio­nes de izquier­da. “Las dife­ren­cias no son por kirch­ne­ris­mo o anti­kirch­ne­ris­mo, por­que las dos mar­chas exis­tían antes del kirch­ne­ris­mo. Sur­gie­ron por la inca­pa­ci­dad de sin­te­ti­zar pos­tu­ras polí­ti­cas ante coyun­tu­ras y las dife­ren­cias hicie­ron a que un año las Madres no pudie­ran leer su dis­cur­so. Pen­sa­mos igual sobre el terro­ris­mo de Esta­do y a lo mejor pode­mos pen­sar igual en otras cosas. No-sotros cri­ti­ca­mos la Ley Anti­te­rro­ris­ta, pero no pode­mos decir que hay un polí­ti­ca repre­si­va por par­te del gobierno nacio­nal. De todas for­mas, el 24 de mar­zo es un día para que mar­che todo el mun­do, más allá de cuán­tas mar­chas haya, es la movi­li­za­ción más impor­tan­te del año”, refle­xio­na­ba Pau­la Maro­ni, mien­tras sos­te­nía la ban­de­ra de HIJOS.

Los mani­fes­tan­tes avan­za­ron por una ave­ni­da cer­ca­da (“el galli­ne­ro”, dije­ron des­pués des­de el esce­na­rio”) por las vallas de la carre­ra del TC que se corre­rá el pró­xi­mo domin­go. Pero las rejas fue­ron uti­li­za­das por gen­te que se subía para aplau­dir, para col­gar pan­car­tas y dibu­jos. Fren­te a la sede del gobierno por­te­ño, la movi­li­za­ción le dedi­có unos can­tos poco agra­da­bles a Mau­ri­cio Macri. Pero la estro­fa más corea­da duran­te la jor­na­da fue “Como a los nazis, les va a pasar, a don­de vayan los ire­mos a buscar”.

La ban­de­ra con las fotos de los des­apa­re­ci­dos entró a la Pla­za acom­pa­ña­da por el clá­si­co “Madres de la Pla­za, el pue­blo las abra­za”. La mul­ti­tud lle­na­ba el lugar y se exten­día por las calles cer­ca­nas cuan­do des­de el esce­na­rio se comen­zó a leer el docu­men­to con­sen­sua­do por las orga­ni­za­cio­nes de dere­chos huma­nos con­vo­can­tes. Mar­ta Váz­quez, Taty Almei­da y Hay­deé Gar­cía de Gas­te­lú, de Madres Línea Fun­da­do­ra; Este­la Car­lot­to, de Abue­las; Lita Boi­tano, de Familiares,y Car­los Piso­ni y Agus­tín Cetrán­go­lo, de HIJOS, fue­ron algu­nos de los que se tur­na­ron en la tarea. En la línea de la con­vo­ca­to­ria prin­ci­pal, se men­cio­nó, entre otras, a las empre­sas Ford, Mer­ce­des-Benz, Acin­dar, Cla­rín, La Nación, Loma Negra, La Veloz del Nor­te, Astar­sa, Papel Pren­sa y el Ban­co de Ita­lia como cóm­pli­ces y bene­fi­cia­rias del terro­ris­mo de Esta­do. Hubo tam­bién un agra­de­ci­mien­to espe­cial al Equi­po Argen­tino de Antro­po­lo­gía Foren­se, cuya tarea per­mi­tió que se iden­ti­fi­quen 515 des­apa­re­ci­dos y un pedi­do para que la Jus­ti­cia ace­le­re el pro­ce­so de juz­ga­mien­to de los repre­so­res –“ya son 273 los geno­ci­das con­de­na­dos, pero no hay un empre­sa­rio entre ellos. Nece­si­ta­mos que la Jus­ti­cia avan­ce más, por­que muchas de las con­de­nas no están fir­mes”– y para que se des­cla­si­fi­quen todos los archi­vos de la dic­ta­du­ra per­te­ne­cien­tes a las fuer­zas arma­das y de segu­ri­dad nacio­na­les y pro­vin­cia­les y los de la SIDE.

Duran­te el dis­cur­so, se hicie­ron crí­ti­cas a Macri: “Un pro­yec­to de exclu­sión, con pato­tas para eje­cu­tar des­alo­jos vio­len­tos, con una infra­es­truc­tu­ra para escu­chas ile­ga­les, con una poli­cía dise­ña­da por el repre­sor Jor­ge ‘Fino’ Pala­cios y un mode­lo de edu­ca­ción y salud para pocos”. Los orga­nis­mos de dere­chos huma­nos ase­gu­ra­ron que “des­de 2003 a esta par­te, el país ha avan­za­do mucho en mate­ria de pro­mo­ción y defen­sa de los dere­chos huma­nos”, men­cio­na­ron como una medi­da impor­tan­te “orde­nar la no repre­sión de la pro­tes­ta social” y elo­gia­ron la alian­za del “gobierno nacio­nal y popu­lar de Cris­ti­na” con Boli­via, Uru­guay, Para­guay, Bra­sil, Ecua­dor y Vene­zue­la, pero tam­bién cri­ti­ca­ron la Ley Anti­te­rro­ris­ta. “Que­re­mos seguir dan­do ejem­plo ante el mun­do en mate­ria de dere­chos huma­nos, medi­das así nos ale­jan de este camino”, señalaron.

Tam­bién hubo lugar para men­cio­nar la gue­rra de Mal­vi­nas y reco­no­cer a los sol­da­dos que fue­ron tor­tu­ra­dos por sus supe­rio­res y para recla­mar el escla­re­ci­mien­to de la des­apa­ri­ción de Julio López, Luciano Arru­ga y Mari­ta Verón –víc­ti­ma de la tra­ta– y del ase­si­na­to de Mariano Ferreyra.

Sobre el final se escu­chó: “Lle­ga­mos acá otro 24 de mar­zo más. Eso es por­que este pue­blo se com­pro­me­te cada vez más con la demo­cra­cia. Somos la his­to­ria impa­ra­ble de este pue­blo que no dará ni un solo paso atrás, que no per­mi­ti­rá nin­gún atro­pe­llo, que segui­rá su camino con las ban­de­ras bien en alto para lle­var­las a la vic­to­ria. Acá esta­mos para seguir cons­tru­yen­do todos jun­tos una lati­noa­mé­ri­ca con más memo­ria, ver­dad y justicia”.

Ellas y el festejo

Por Mario Wainfeld

Ima­gen: Télam.
El día es res­plan­de­cien­te, fácil es che­quear­lo y con­sig­nar­lo. Poner­le núme­ro a la mul­ti­tud resul­ta más difí­cil de lo habi­tual. Hay una segui­di­lla de actos (en algún momen­to, dos pal­cos dife­ren­tes mon­ta­dos en la Pla­za de Mayo), gru­pos de mani­fes­tan­tes dis­per­sos por varias ave­ni­das. Algu­nos van pegan­do la vuel­ta pero len­ti­fi­can el regre­so para obtu­rar o demo­rar la lle­ga­da de otros. Hay com­pe­ten­cia, chi­ca­nas, com­pe­ten­cias cora­les a ver quién alza más la voz, muy oca­sio­nal­men­te un par de piñas. Es un acto plu­ra­lis­ta, con una con­cu­rren­cia enor­me, para nada uni­for­me, mul­ti­par­ti­da­rio. No hay uni­dad, ni pare­ce un acto sue­co (o lo que uno supo­ne que es un acto sue­co) pero se rebo­sa vida.

El ver­bo para expli­car qué hacen los que pro­ta­go­ni­zan el 24 de mar­zo siem­pre gene­ra difi­cul­ta­des. “Recuer­dan” sue­na ambi­guo. “Con­me­mo­ran” evo­ca a locu­to­res ofi­cia­les o direc­to­ras de escue­la. El cli­ma en ave­ni­das y calles apor­ta otro voca­blo, que pare­ce exó­ti­co pero arri­ma mejor a lo que pasa: la mul­ti­tud (se) fes­te­ja. No olvi­da, cla­ro. No renie­ga de los recla­mos de Ver­dad y Jus­ti­cia, no baja las ban­de­ras o estan­dar­tes con imá­ge­nes de com­pa­ñe­ros des­apa­re­ci­dos. No fal­tan lágri­mas pero hay más risas, bati­fon­do, abra­zos, espe­cu­la­cio­nes entu­sias­tas acer­ca del núme­ro de par­ti­ci­pan­tes. Se cele­bra, aun­que parez­ca exó­ti­co. Veri­fi­car el dato es más sen­ci­llo que expli­car­lo, siem­pre lo es. En la oca­sión, el cro­nis­ta supo­ne que se fes­te­jan los avan­ces, los jui­cios, las con­de­nas, la reno­va­ción siem­pre cre­cien­te de la asis­ten­cia. Los anti­guos actos de resis­ten­cia, de aguan­te, de no bajar las ban­de­ras per­sis­ten en el fol­klo­re y en muchas con­sig­nas. Pero quie­nes avan­zan hacia la Pla­za fes­te­jan que avan­zan, a secas.

La Chi­lin­ga, la escue­la de per­cu­sión en la que baten el par­che y mucho más una bocha de chi­cos y chi­cas, alar­dea: lle­va “16 años de lucha”. Es sin­to­má­ti­ca la fecha de naci­mien­to: segu­ra­men­te la eco­lo­gía de las movi­li­za­cio­nes del 24 de mar­zo pegó un vira­je en el vigé­si­mo ani­ver­sa­rio, allá por 1996. Tomó color, amplió el tra­di­cio­nal círcu­lo de ini­cia­dos, agre­gó bulla.

Cua­tro gene­ra­cio­nes se entre­ve­ran, si se hace bien la cuen­ta: la de Madres y Abue­las, la de los seten­tis­tas, la de sus hijos, la de los nie­tos. Estos, cla­ro, van en bra­zos o en coche­ci­to. Las calles están col­ma­das pero nada impi­de que las fami­lias cami­nen, que los bares estén abier­tos y hagan su agos­to, que los super­mer­ca­di­tos ago­ten bebi­das y jugos. Has­ta turis­tas hay. Si igno­ra­ran el moti­vo de la con­vo­ca­to­ria y se les con­ta­ra qué se con­me­mo­ra, les cos­ta­ría creer­lo. Entre tan­to, pue­den dar­le a la garra­pi­ña­da y al cho­ri, que son más ricos en días así.

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Hay que ver y aplau­dir has­ta enro­je­cer las pal­mas y los ojos la colum­na de los orga­nis­mos. Siem­pre hay que ver­la. El batir de La Chi­lin­ga ayu­da a ubi­car­la. Hora­cio Pie­tra­ga­lla, el nie­to recu­pe­ra­do que es dipu­tado nacio­nal por el Fren­te para la Vic­to­ria bonae­ren­se, tra­ta de con­du­cir al con­jun­to, alta­voz en mano. Goza de una ven­ta­ja com­pa­ra­ti­va, que el cro­nis­ta envi­dia en silen­cio: es muy lun­go, quie­nes cono­cie­ron a su padre cuen­tan que era idén­ti­co. Los turis­tas no reco­no­ce­rían en ese pibe, enfras­ca­do en su labor mili­tan­te, a un señor legis­la­dor. Pie­tra­ga­lla les pide a los com­pa­ñe­ros que no se apu­ren, no hay espa­cio ade­lan­te. Alguien le pega el gri­to: “Empu­ja­los vos, que tenés fue­ros”. Todos ríen, inclui­do el suso­di­cho. La colum­na espe­ra, se toma su tiem­po: es con­sa­bi­do que las Vie­jas siem­pre entran, siem­pre se les hace lugar. La Pla­za es suya, des­de la noche de la dic­ta­du­ra has­ta esta eta­pa ines­pe­ra­da. Eso sí: jamás estu­vie­ron tan acompañadas.

Hay Madres y Abue­las que avan­zan en auto, otras patean como en los bue­nos tiem­pos. Nora Cor­ti­ñas y Tati Almey­da de Línea Fun­da­do­ra, sin ir más lejos. ¿Cuán­tos kiló­me­tros habrán reco­rri­do Nora y Tati sin des­fa­lle­cer, sin resig­nar­se, sin per­der la ale­gría de la lucha? El cro­nis­ta se acer­ca a Nora, cada vez más chi­qui­ta y vivaz, la besa, se excu­sa: omi­tió feli­ci­tar­la en su cum­plea­ños, el 22 de mar­zo. Nori­ta absuel­ve: “Tenés todo el año para feli­ci­tar­me”. Cum­plió 82. Cor­ti­ñas y Almei­da siem­pre son­ríen, ayer reían mien­tras miles y miles las vitoreaban.

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La mira­da pano­rá­mi­ca y varias horas de cami­na­ta no alcan­zan para dar debi­da cuen­ta de todas las agru­pa­cio­nes o fuer­zas polí­ti­cas que com­par­ten, con mejo­res o peo­res modos, el espa­cio. La rese­ña es imper­fec­ta y muy incom­ple­ta. Des­de la CGT has­ta La Cám­po­ra. Imá­ge­nes del Che Gue­va­ra, de Nés­tor y Cris­ti­na Kirch­ner, de John William Cooke. Insig­nias de la Juven­tud Radi­cal y has­ta un gru­pe­te del ARI. Todos suman y colo­rean. Ban­de­ras celes­tes y blan­cas, rojas, has­ta con hoz y mar­ti­llo. Ban­de­ras de paí­ses her­ma­nos, uru­gua­yas por doquier. No cami­nan jun­tos, sólo uni­fi­can con­sig­nas cuan­do pri­ma el común deno­mi­na­dor antidictatorial.

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ARGENTINA

GIGANTESCA MOVILIZACION DEL ESPACIO

POR LA MEMORIA, LA VERDAD Y LA JUSTICIA

La izquier­da no ofi­cia­lis­ta movió dece­nas de miles 

La movi­li­za­ción fue de Con­gre­so a Pla­za de Mayo. Los par­ti­dos de izquier­da apor­ta­ron las colum­nas más gran­des. Par­ti­ci­pa­ron nume­ro­sos gru­pos de arte, dan­za y tea­tro. Los radi­ca­les fue­ron y les can­ta­ron de todo. Con­clu­yó con un docu­men­to crí­ti­co al Gobierno.

En la mar­cha del Espa­cio por la Memo­ria, la Ver­dad y la Jus­ti­cia hubo mayo­ría de jóvenes.

Los par­ti­dos de izquier­da mar­cha­ron cerran­do la movi­li­za­ción de ayer del Espa­cio por la Memo­ria, la Ver­dad y la Jus­ti­cia. Lle­va­ron las colum­nas más gran­des, pero lo impac­tan­te fue otra cosa: la enor­me can­ti­dad de gru­pos –colec­ti­vos de arte, cen­tros cul­tu­ra­les, de tea­tro, de dan­za, de per­cu­sión– que habían lle­ga­do para enca­be­zar las pri­me­ras cua­dras de la mar­cha a la Pla­za. A las cua­tro de la tar­de, la Ave­ni­da de Mayo se con­vir­tió en un esce­na­rio móvil. De gol­pe, detrás de unas ban­de­ras con los nom­bres de los des­apa­re­ci­dos pasa­ban cien per­so­nas con reme­ras blan­cas, bai­lan­do una coreo­gra­fía sin nin­gún car­tel. O de entre las cabe­zas de la mul­ti­tud un gru­po de mala­ba­ris­tas tira­ban al aire sus cla­vas rojas, para vol­ver­las a aga­rrar en el momen­to en que una chi­ca de toga y pelu­ca ental­ca­da cru­za­ba corrien­do la ave­ni­da, como pri­mer acto de una obra de tea­tro impro­vi­sa­da en la calle. Así abrió la pri­me­ra de las dos mar­chas que lle­ga­ron has­ta la Pirá­mi­de de Mayo por el 24 de marzo.

Los par­ti­dos de izquier­da y agru­pa­cio­nes uni­ver­si­ta­rias, que tuvie­ron una movi­li­za­ción como pocas veces (cuan­do comen­zó el acto había más de media pla­za lle­na y varias cua­dras copa­das) arran­ca­ron la jor­na­da fren­te al Con­gre­so. Con­vo­ca­dos por el Encuen­tro Memo­ria, Ver­dad y Jus­ti­cia, que reúne a más de 300 gru­pos, empe­za­ron a cami­nar len­ta­men­te a las 16. El Pre­mio Nobel de la Paz, Adol­fo Pérez Esqui­vel, mar­cha­ba al fren­te jun­to con los diri­gen­tes más repre­sen­ta­ti­vos de la izquier­da, como Jor­ge Alta­mi­ra, últi­mo can­di­da­to pre­si­den­cial del Fren­te de Izquier­da. Mez­cla­do entre ellos se vio a Lean­dro Des­pouy, titu­lar de la Audi­to­ría Gene­ral de la Nación, a la dipu­tada Vic­to­ria Don­da, al actor Manuel Callau y al can­tan­te de Calle 13, René Pérez Joglar. El que no la pasó bien fue Ricar­do Gil Lave­dra: los mili­tan­tes trots­kis­tas, lue­go de recor­dar­le el rol de la UCR en las leyes de Pun­to Final y Obe­dien­cia Debi­da, le pidie­ron que se retirara.
El Espa­cio reúne a las orga­ni­za­cio­nes crí­ti­cas del kirch­ne­ris­mo. En el docu­men­to con­sen­sua­do que leye­ron des­de un pal­co mon­ta­do de espal­das a la Casa Rosa­da no aho­rra­ron cues­tio­na­mien­tos a la ges­tión pre­si­den­cial, repu­dia­ron la san­ción de la ley anti­te­rro­ris­ta y advir­tie­ron sobre la judi­cia­li­za­ción de las luchas socia­les. “Denun­cia­mos que el gobierno nacio­nal des­plie­ga des­de hace lar­go tiem­po una polí­ti­ca repre­si­va y de cri­mi­na­li­za­ción de la pro­tes­ta”, seña­la­ron en este sen­ti­do, para adver­tir que en el país “ya hay más de cua­tro mil per­so­nas con cau­sas abier­tas” por haber par­ti­ci­pa­do en reclamos.

René, el can­tan­te del gru­po puer­to­rri­que­ño Calle 13 mar­chó con la gen­te del Par­ti­do Obrero

Fue una mar­cha con mayo­ría de jóve­nes. Los cen­tros de estu­dian­tes de los cole­gios secun­da­rios lle­va­ron una pan­car­ta uni­fi­ca­do­ra, “en defen­sa de la edu­ca­ción públi­ca”, mien­tras que los uni­ver­si­ta­rios, más atrás, cami­na­ron jun­to a muchos docen­tes de la Cona­du His­tó­ri­ca. Tam­bién hubo una colum­na de ter­cia­rios. El tema es que los estu­dian­tes fue­ron tan­tos que, a la hora de entrar en la pla­za, demo­ra­ron el arran­que de los gru­pos que esta­ban atrás, y esto gene­ró que el orden de ingre­so a la pla­za se per­die­ra y que con la ansie­dad hubie­ra colum­nas que en lugar de espe­rar opta­ran por man­dar­se por las dia­go­na­les. La pér­di­da del orden de entra­da, que no es nove­dad en estas mar­chas mul­ti­tu­di­na­rias, le hizo pasar un mal rato a los radi­ca­les, que este año jun­ta­ron fuer­zas para lle­var mili­tan­tes a la movi­li­za­ción, con tan­ta mala suer­te que que­da­ron pega­dos a las colum­nas de la izquier­da. Como era de espe­rar, les can­ta­ron de todo, y si bien logra­ron lle­gar al Cabil­do, se tuvie­ron que aguan­tar una hora de con­sig­nas recor­dán­do­les al ex pre­si­den­te Raúl Alfon­sín, a la obe­dien­cia debi­da y el pun­to final.

“Vos que te la das de pro­gre­sis­ta /​votás la ley anti­te­rro­ris­ta”, can­ta­ron tam­bién en las colum­nas de los par­ti­dos de izquier­da, esta vez con des­tino al gobierno actual. El grue­so de las colum­nas toda­vía no había podi­do lle­gar has­ta el esce­na­rio cuan­do, por una cues­tión de tiem­po por­que ya era la hora en que la segun­da mar­cha tenía que comen­zar, los locu­to­res empe­za­ron a leer el docu­men­to del Encuen­tro. A modo de anti­ci­po de lo que sería su tono, las orga­ni­za­cio­nes que lo inte­gran habían dado a cono­cer en la sema­na un “infor­me sobre la situa­ción de los dere­chos huma­nos”, rea­li­za­do espe­cial­men­te para este 24. Con el eje pues­to en los casos de cri­mi­na­li­za­ción de la pro­tes­ta, denun­cia­ron que del regis­tro que habla de 4000 per­so­nas con cau­sas judi­cia­les se des­pren­den varios datos. Por ejem­plo, que los recla­mos por cues­tio­nes labo­ra­les –es decir de tra­ba­ja­do­res– y por tie­rras –de los pue­blos ori­gi­na­rios– han sido los más cri­mi­na­li­za­dos. Y que en los últi­mos años, la ten­den­cia fue a agra­var las impu­tacio­nes, apli­can­do tipos pena­les más pesados.

Al mar­gen del docu­men­to con­sen­sua­do, en la movi­li­za­ción se expre­sa­ron otros recla­mos enmar­ca­dos en un sen­ti­do amplio de los dere­chos huma­nos. El Fren­te Nacio­nal por la ley de Iden­ti­dad de Géne­ro, por ejem­plo, mar­chó con ese nor­te. Tam­bién par­ti­ci­pa­ron los del Fren­te de Artis­tas del Bor­da; “Exclui­dos y olvi­da­dos somos des­apa­re­ci­dos”, plan­tea­ron en uno de sus car­te­les. En otro adver­tían que “si hay sen­ti­do común, hay otros sen­ti­dos posibles”.

Hubo mucha gen­te que mar­chó des­mar­ca­da de cual­quier gru­po. Padres con chi­cos en bici­cle­ta, fami­lia­res de des­apa­re­ci­dos que fue­ron a la pla­za con la foto de su ser que­ri­do o con su nom­bre escri­to en un papel, pren­di­do al pecho. Gen­te que, como todos los años, avan­zó por las vere­das, a los cos­ta­dos de las colum­nas, con el acen­to pues­to en el ani­ver­sa­rio del gol­pe, pero sin mucha idea de las dife­ren­cias que se expre­sa­rían en una mar­cha con res­pec­to a la otra. Para muchos, tam­bién es par­te de la tra­di­ción de los 24 de mar­zo ir a las dos mar­chas. Como sea, la dimen­sión que tuvo pudo vol­ver a medir­se en lo difi­cul­to­so que fue lle­gar des­de el Con­gre­so a la Pla­za. Cuan­do en el pal­co ter­mi­na­ron de leer el docu­men­to, toda­vía había colum­nas que espe­ra­ban para entrar a cin­co cua­dras de dis­tan­cia de la plaza.

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ARGENTINA

HUBO ACTOS, MARCHAS Y HOMENAJES EN DISTINTAS CIUDADES

El recuer­do atra­ve­só el país

En Cór­do­ba y Jujuy las movi­li­za­cio­nes fue­ron mul­ti­tu­di­na­rias. En Bahía Blan­ca se reali­zó una cere­mo­nia en el pre­dio don­de fun­cio­nó el cen­tro clan­des­tino de deten­ción La Escue­li­ta. En Rosa­rio se plan­ta­ron nue­vos árbo­les en el Bos­que de la Memoria.

La mar­cha con­vo­ca­da con la Tupac Ama­ru en Jujuy reu­nió a más de cin­cuen­ta mil personas.

El ani­ver­sa­rio del gol­pe de Esta­do se recor­dó ayer con actos en todo el país. Quin­ce mil per­so­nas par­ti­ci­pa­ron en Cór­do­ba del Día de la Memo­ria en el espa­cio don­de fun­cio­nó La Per­la, el mayor cen­tro clan­des­tino de la pro­vin­cia. En Bahía Blan­ca, que vive su pri­mer jui­cio a repre­so­res, el acto fue en el pre­dio don­de fun­cio­nó La Escue­li­ta. En Jujuy, cin­cuen­ta mil per­so­nas mar­cha­ron para recla­mar la ace­le­ra­ción de los pro­ce­sos. “Vamos a con­ti­nuar acom­pa­ñan­do a las orga­ni­za­cio­nes has­ta tan­to se haga jus­ti­cia y los res­pon­sa­bles de los deli­tos de lesa huma­ni­dad vayan a la cár­cel”, expre­só Mila­gro Sala, refe­ren­te de la Tupac Ama­ru. El fis­cal y coor­di­na­dor de la Uni­dad Fis­cal de cau­sas de lesa huma­ni­dad, Jor­ge Auat, recor­dó que Jujuy y Cata­mar­ca son las úni­cas pro­vin­cias en las que toda­vía no se ini­cia­ron jui­cios por deli­tos come­ti­dos duran­te la últi­ma dictadura.

El acto en Cór­do­ba tuvo una úni­ca ora­do­ra: Lucía Bona­fe, repre­sen­tan­te de HIJOS en la Comi­sión de la Memo­ria pro­vin­cial. “Nos encon­tra­mos en este espa­cio para hacer cuer­po y prác­ti­ca la lucha por la Memo­ria, la Ver­dad y la Jus­ti­cia”, des­ta­có Bona­fe. Resal­tó el valor de los espa­cios recu­pe­ra­dos y des­ta­có la deci­sión del ex pre­si­den­te Kirch­ner en 2007 de “hacer reali­dad una exi­gen­cia de la socie­dad cor­do­be­sa al recu­pe­rar el ex cen­tro de tor­tu­ra de La Per­la”. El acto se cerró con un reci­tal de León Gieco.

El acto en Bahía Blan­ca fue orga­ni­za­do por la APDH jun­to con H.I.J.O.S. Eduar­do Hidal­go, secre­ta­rio de APDH y sobre­vi­vien­te de La Escue­li­ta, cele­bró los avan­ces en mate­ria judi­cial, aun­que reco­no­ció que “per­ma­ne­cen las ana­cró­ni­cas y nega­ti­vas prác­ti­cas que con­ti­núan unien­do a nivel local al poder his­tó­ri­co con­ser­va­dor, auto­ri­ta­rio o gol­pis­ta de la ciudad”.

En La Pla­ta, miem­bros de la aso­cia­ción Cla­ra Anahí hicie­ron una vigi­lia en la Casa-Museo Terug­gi-Maria­ni. “Per­ma­ne­ce­mos en silen­cio en home­na­je a los des­apa­re­ci­dos”, expli­có Elsa Pavón, vice­pre­si­den­ta de la aso­cia­ción que enca­be­za Isa­bel Cho­ro­bik de Maria­ni, que estu­vo pre­sen­te en el acto. “La refle­xión es que pasa­ron 36 años y no olvi­da­mos, segui­mos pre­gun­tan­do qué pasó con nues­tra gen­te”, dijo. La comu­na pla­ten­se orga­ni­zó una “corre­ca­mi­na­ta” de tres kiló­me­tros en Pla­za Moreno. La Mul­ti­sec­to­rial La Pla­ta, Beris­so y Ense­na­da se con­cen­tró en Pla­za San Mar­tín. El PRO reali­zó una jor­na­da en Pla­za Mal­vi­nas, don­de se pro­yec­tó La Noche de los Lápices.

Rosa­rio repi­tió su cere­mo­nia de plan­ta­ción de árbo­les para reno­var su com­pro­mi­so con los valo­res de liber­tad, jus­ti­cia y demo­cra­cia. El Bos­que de la Memo­ria fue crea­do en 1999 por el Museo de la Memo­ria pro­vin­cial. “Se tra­ta de una cere­mo­nia sim­bó­li­ca en la que este año se plan­ta­ron seis árbo­les, como tes­ti­mo­nio vivo de las jóve­nes gene­ra­cio­nes para que nun­ca más sean vul­ne­ra­dos los prin­ci­pios ele­men­ta­les de la dig­ni­dad huma­na”, des­ta­có Rubén Cha­ba­bo, direc­tor del museo.

El acto cen­tral en San Luis fue en pla­za Prin­gles, fren­te al mono­li­to con los nom­bres de los de- sapa­re­ci­dos pun­ta­nos. En la expla­na­da de la Uni­ver­si­dad Nacio­nal se recor­dó al pri­mer rec­tor de esa casa, Mau­ri­cio Amíl­car López, des­apa­re­ci­do en dic­ta­du­ra, y a los pro­fe­so­res y alum­nos víc­ti­mas de la repre­sión ile­gal. En Mar del Pla­ta las acti­vi­da­des arrran­ca­ron a las tres de la madru­ga­da con la ento­na­ción del Himno en pla­za San Mar­tín y se eri­gió un Paseo de la Memo­ria con mues­tras de foto­gra­fía y paneles.

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