El ex coro­nel Ama­deo Mar­tí­nez Inglés, impu­tado por la Audien­cia Nacional

JM Alva­rez

Resul­ta extra­ño que esta noti­cia, sur­gi­da hace ya 15 horas, aún no haya sido reco­gi­da pro­fu­sa­men­te. Qui­zás estén apren­dien­do las for­mas del enemi­go. En fin. Como dice la can­ción: «Aquí no se sal­va ni dios». Nues­tra fuen­te es lare​pu​bli​ca​.es.

Según infor­ma el Coro­nel reti­ra­do del Ejer­ci­to, Ama­deo Mar­ti­nez Inglés, el pasa­do día 23 de mar­zo por la tar­de reci­bió a tra­vés de tele­gra­ma y de una patru­lla de la poli­cía muni­ci­pal de Alca­lá de Hena­res una cédu­la de cita­ción pro­ve­nien­te del Juz­ga­do Cen­tral de Ins­truc­ción núme­ro dos de la Audien­cia Nacio­nal por la que se le con­vo­ca a decla­rar como impu­tado en el cita­do Juz­ga­do el pró­xi­mo 16 de Abril a las 10,30 horas en un pre­sun­to deli­to CONTRA LA CORONA en rela­ción al artícu­lo publi­ca­do el 12.12.11 en el perió­di­co digi­tal Cana­rias Semanal


ARTICULO POR EL CUAL ES LLAMADO POR LA AUDIENCIA NACIONAL

¿Por­qué te callas ahora?

Sí, sí, regio sue­gro del atlé­ti­co Urdan­ga; divino monar­ca envia­do por el Espí­ri­tu San­to a este ben­di­to país para velar por la demo­cra­cia, la feli­ci­dad, la salud y el bien­es­tar de sus sufri­dos ciu­da­da­nos; rey sin par que crees pro­ve­nir del tes­tícu­lo dere­cho del empe­ra­dor Car­lo­magno cuan­do en reali­dad lo haces de la pér­fi­da boca­man­ga del geno­ci­da Franco.

Sí, tú, últi­mo repre­sen­tan­te en Espa­ña de la ban­da de borra­chos, pute­ros, idio­tas, des­ce­re­bra­dos, cabro­nes, nin­fó­ma­nas, vagos y malean­tes que a lo lar­go de los siglos han con­for­ma­do la forá­nea estir­pe real bor­bó­ni­ca cul­pa­ble del atra­so, la igno­ran­cia, la degra­da­ción, la pobre­za, el odio y la mise­ria gene­ra­li­za­da de cen­te­na­res de gene­ra­cio­nes de espa­ño­les; pre­sun­to (esta­mos en un Esta­do de dere­cho aun­que no lo parez­ca) mal­ver­sa­dor de fon­dos públi­cos para pagar fran­ca­che­las sexua­les; corrup­to máxi­mo en un país don­de, des­gra­cia­da­men­te, la corrup­ción se mama des­de la cuna; impu­ne muñi­dor de una des­co­mu­nal for­tu­na per­so­nal que nadie en este país sabe de don­de ha sali­do; vil auto­gol­pis­ta cas­tren­se en aquél recor­da­do 23‑F que orga­ni­zas­te in extre­mis para sal­va­guar­dar tu detes­ta­ble coro­na fran­quis­ta; fra­tri­ci­da con­fe­so (o pre­sun­to ase­sino) en tu juven­tud; reo de un deli­to de alta trai­ción a la nación espa­ño­la al pac­tar en 1975 con el Depar­ta­men­to de Esta­do nor­te­ame­ri­cano, osten­tan­do inte­ri­na­men­te la Jefa­tu­ra del Esta­do espa­ñol por enfer­me­dad del dic­ta­dor Fran­co, la entre­ga ver­gon­zan­te a Marrue­cos de la tota­li­dad de la anti­gua pro­vin­cia espa­ño­la del Saha­ra Occi­den­tal (terri­to­rio bajo admi­nis­tra­ción espa­ño­la, según la ONU) en evi­ta­ción egoís­ta de una gue­rra con ese país que hubie­ra pues­to en peli­gro tu tam­ba­lean­te coro­na; corres­pon­sa­ble, en con­se­cuen­cia, del espan­to­so geno­ci­dio pos­te­rior (más de tres mil víc­ti­mas) come­ti­do por el rey alauí, Has­san II, para domi­nar el inmen­so terri­to­rio aban­do­na­do por Espa­ña… tú que man­das callar a voz en gri­to a jefes de Esta­do extranjeros.

¿Por qué callas aho­ra? ¿Por qué no hablas, y cuan­to antes, a los espa­ño­les? Pri­me­ro ¡fal­ta­ría más! de las andan­zas pre­sun­ta­men­te delic­ti­vas (los jue­ces habla­rán pró­xi­ma­men­te) de tu depor­ti­vo yerno, ese cara­du­ra inte­gral que se ha vali­do de su matri­mo­nio (con el, segu­ra­men­te, tam­bién delic­ti­vo con­sen­so de su gen­til espo­sa) y de la impu­ni­dad casi abso­lu­ta de que ha goza­do has­ta aho­ra la lla­ma­da fami­lia real espa­ño­la, para apro­piar­se de millo­nes de euros del era­rio públi­co. Con la gen­til cola­bo­ra­ción de polí­ti­cos y altos car­gos de las derro­cha­do­ras y detes­ta­bles admi­nis­tra­cio­nes públi­cas de este país (cen­tral y autonómicas).

Y en segun­do lugar, supre­mo líder de la ya amor­ti­za­da monar­quía fran­quis­ta del 18 de julio, y ya va sien­do hora, hábla­nos de todas las irre­gu­la­ri­da­des y pre­sun­tos deli­tos come­ti­dos por tu regia per­so­na, algu­nos de los cua­les aca­bo de seña­lar y que este humil­de mor­tal (o ple­be­yo, como quie­ras) ha denun­cia­do repe­ti­das veces en los últi­mos años ante las Cor­tes Espa­ño­las, úni­ca ins­ti­tu­ción que pue­de enten­der de los mis­mos en base a la abso­lu­ta impu­ni­dad cons­ti­tu­cio­nal de la que gozas gra­cias a tu ama­do gene­ra­lí­si­mo, el ter­cer dic­ta­dor más san­gui­na­rio de la his­to­ria euro­pea des­pués de Hitler y Sta­lin. Pre­sun­tos deli­tos de los que más tar­de o más tem­prano ten­drás que res­pon­der ante el pue­blo espa­ñol y que, no te que­pa la menor duda, ocu­pa­rán algún día pági­nas y pági­nas en la tris­te his­to­ria de este país de la modé­li­ca tran­si­ción y gai­tas parecidas.

Por­que, ami­go monar­ca, ya cono­ces los popu­la­res dichos: «A todo cer­do le lle­ga su San Mar­tín» y «El tiem­po colo­ca a cada uno en su lugar». Y a ti, y a toda tu fami­lia y paren­te­la más o menos cer­ca­na de enchu­fa­dos, vagos y malean­tes de toda laya, pare­ce ser que está a pun­to de lle­ga­ros esa sucu­len­ta y tra­di­cio­nal ono­más­ti­ca de ances­tral raíz gas­tro­nó­mi­ca a la vez que el jus­ti­cie­ro «deve­nir tem­po­ral de la his­to­ria» os arrin­co­na sádi­ca­men­te con­tra vues­tro pro­pio latro­ci­nio y con­tra vues­tra y escan­da­lo­sa corrup­ción; deci­di­do a baja­ros a todos a las negras pro­fun­di­da­des del infierno polí­ti­co y social.

El lar­go tiem­po del vino (Vega Sici­lia, natu­ral­men­te) y las rosas de pala­cios y lujo­sas resi­den­cias vera­nie­gas (más de sie­te lus­tros), gas­tán­doos a espuer­tas el esca­so dine­ro de los ama­dos y ton­to­rro­nes súb­di­tos, toca a su fin. Y todos, abso­lu­ta­men­te todos los com­po­nen­tes de esa tu des­pre­cia­ble fami­lia real, ten­dréis que com­pa­re­cer algún día ante la jus­ti­cia; unos, como el atlé­ti­co y des­ce­re­bra­do depor­tis­ta de eli­te que cre­yó que le había toca­do la bono­lo­to cuan­do la infan­ti­ta de marras le eli­gió como dul­ce espo­so de su par­ti­cu­lar cuen­to de hadas, muy pron­to, por­que las prue­bas son irre­fu­ta­bles y por­que, aun­que tor­pe y len­ta, la bella dio­sa cie­ga cel­ti­bé­ri­ca de la balan­za de oro, no podrá esta vez mirar para otro lado y ten­drá que cas­ti­gar como se mere­ce tan­to derro­che, tan­to latro­ci­nio y tan­ta vagan­cia fami­liar e ins­ti­tu­cio­nal; otros, como las infan­ti­tas bor­bó­ni­cas casa­das o sepa­ra­das tem­po­ral­men­te de sus pare­jas, que se dejan que­rer cobran­do espec­ta­cu­la­res suel­dos millo­na­rios de gran­des empre­sas espa­ño­las y mul­ti­na­cio­na­les y que, con tri­bu­na­les o sin ellos, pron­to ten­drán que renun­ciar a tan­ta bico­ca; y tú, toda­vía rey fran­quis­ta de todos los espa­ño­les, aún pro­te­gi­do como estás por la lar­ga mano del dic­ta­dor y por la nefas­ta heren­cia cons­ti­tu­cio­nal de unos cuan­tos pelo­tas de intra­mu­ros del régi­men (padres de la patria, qué risa) que parie­ron una Car­ta Mag­na a tu medi­da hacién­do­te divino e invio­la­ble… no te con­fíes dema­sia­do que el horno no está para bollos y muy pron­to pin­ta­rán bas­tos en las calles y ave­ni­das de muchas ciu­da­des españolas.

¡Deja ya de hacer­te el muer­to! ¡Deja ya de emplear medios del Esta­do (avio­nes mili­ta­res y demás) para acu­dir a gran­des pre­mios de Fór­mu­la I o tor­neos inter­na­cio­na­les de tenis a la par que elu­des con total des­ver­güen­za las esca­sas y ridí­cu­las obli­ga­cio­nes de tu medie­val cargo…y habla! Cuén­ta­nos a los espa­ño­les si cono­cías o no las pre­sun­ta­men­te delic­ti­vas andan­zas de tu toda­vía yerno, el Urdan­ga ése, y por qué te hicis­te el sue­co si, como es de cajón, las cono­cías. Y, tam­bién, nos pones al corrien­te de a cuan­to ascien­de a día de hoy tu ama­ña­da for­tu­ni­ta, de como se desa­rro­lla­ron (sin entrar en deta­lles mor­bo­sos, des­de lue­go) tus píca­ras ale­grías ama­to­rias con car­go a los fon­dos reser­va­dos del Esta­do espa­ñol, de como trans­cu­rrió el tor­tuo­so día (23‑F del 81) en el que sal­vas­te a todos los espa­ño­les… y de todas las demás gua­rre­rías per­so­na­les y fami­lia­res come­ti­das en tu ya lar­go rei­na­do. Así los espa­ño­les nos ire­mos ente­ran­do de todo ello sin tener que acu­dir a Inter­net y los jue­ces y los dipu­tados elec­tos del Par­ti­do Popu­lar del hoy «muy asus­ta­do y mudo Rajoy» podrán ir toman­do nota. Para cuan­do haga fal­ta, naturalmente…

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