73% de los ruma­nos renun­cian ir al médi­co por moti­vos eco­nó­mi­cos

Un Valle­kano en Ruma­nia

Un 73% de los ruma­nos han renun­cia­do a ir al médi­co en 2010, por cau­sa de los pro­ble­mas eco­nó­mi­cos y la fal­ta de dine­ro, según el comu­ni­ca­do de pren­sa de la Aso­cia­cion Ruma­na de pro­duc­to­res de Medi­ca­men­tos.

Las muje­res han renun­cia­do mas facil­men­te a ir al medi­co cuan­do se encon­tra­ban enfer­mas, sien­do el 75% el por­cen­ta­je de las que afir­man no haber acu­di­do al espe­cia­lis­ta por fal­ta de dine­ro a pesar de sen­tir­se enfer­mas.

La cate­go­ría don­de mas cla­ra está esta renun­cia es la de los jóve­nes entre 15 y 24 años, sien­do en este caso el por­cen­ta­je del 85%.

A la vez que los gobier­nos redu­cen los gas­tos des­ti­na­dos a la cali­dad sani­ta­ria, la per­di­da de dere­chos y sala­rios entre la pobla­cion hace que los ruma­nos cada vez ten­gan menos posi­bi­li­da­des por un lado de ser aten­di­dos dig­na­men­te y por otro de poder pagar ni siquie­ra las medi­ci­nas sub­ven­cio­na­das.

Ruma­nia se situa entre los ulti­mos pues­tos de la Union Euro­pea en lo que se refie­re a gas­to sani­ta­rio por capi­ta, sien­do este de 600 euros al año, mien­tras la media euro­pea es de 1800 euros. Ruma­nia tam­bién ocu­pa el últi­mo lugar en lo que se refie­re al PIB des­ti­na­do en los pre­su­pues­tos a la sani­dad, un 3,6%, que es dos veces mas peque­ño que el de la media euro­pea y por deba­jo de la media de los pai­ses afri­ca­nos.

Una situa­ción que con­tras­ta con la que los ruma­nos habían cons­trui­do con su tra­ba­jo duran­te el Socia­lis­mo y que hace ape­nas dos déca­das comen­zó a ser des­trui­da poco a poco tras el gol­pe de esta­do que reins­tau­ró el capi­ta­lis­mo y, con el, la bar­ba­rie social y eco­nó­mi­ca en Ruma­nía.

Al final el pér­fi­do obje­ti­vo de las eli­tes mafio­sas capi­ta­lis­tas está sien­do cum­pli­do poco a poco: regre­sar a los tiem­pos en los que solo podian tener una sani­dad dig­na los que podían pagár­se­la, y a la que tuvie­ron que renun­ciar pro­gre­si­va­men­te tras el triun­fo del comu­nis­mo en Rusia en 1917 y la derro­ta del fas­cis­mo por el Ejér­ci­to Rojo en la Segun­da Gue­rra Mun­dial.

Dos déca­das des­pués del final de la mayor ame­na­za a sus pri­vi­le­gios, la Union Sovie­ti­ca y el socia­lis­mo de los pai­ses del este euro­peo, pare­ce que el obje­ti­vo está cada vez mas cer­ca.

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