Car­ta entre­ga­da en varias jugue­te­rias de Eus­kal Herria, por el boi­kot al esta­do de Israel y sus pro­duc­tos

palestina belen gasteiz

Al geren­te de las jugue­te­rías _​_​_​_​_​_​_​_​_​_​_​_​_​_​_​_​_​

Es posi­ble que uste­des no conoz­can las gra­ves vio­la­cio­nes del Dere­cho Inter­na­cio­nal y de los Dere­chos Huma­nos que Israel come­te des­de hace 60 años en con­tra del pue­blo pales­tino. Por si ese fue­ra el caso, a con­ti­nua­ción pasa­mos a expo­ner de for­ma resu­mi­da dichas vul­ne­ra­cio­nes.

El Esta­do de Israel vio­la el Dere­cho Inter­na­cio­nal con­ti­nua­men­te, incum­plien­do más de 50 Reso­lu­cio­nes de la ONU, así como la Cuar­ta Con­ven­ción de Gine­bra. Sus vio­la­cio­nes de los Dere­chos Huma­nos abar­can las demo­li­cio­nes de casas, el cie­rre de cen­tros cul­tu­ra­les pales­ti­nos, el encar­ce­la­mien­to de meno­res de 18 años, los ase­si­na­tos selec­ti­vos, la cons­truc­ción de colo­nias judías en terri­to­rio ocu­pa­do, etc. Según el terri­to­rio, el sis­te­ma de apartheid israe­lí tie­ne dife­ren­tes for­ma­tos:

  • Al 1,2 millo­nes de pales­ti­nos y pales­ti­nas que viven en Israel les apli­can todo tipo de medi­das dis­cri­mi­na­to­rias: socia­les, edu­ca­ti­vas, sani­ta­rias, admi­nis­tra­ti­vas, lega­les, labo­ra­les, etc.
  • A los más de 200.000 pales­ti­nos y pales­ti­nas que viven en Jeru­sa­lén les apli­can todo tipo de polí­ti­cas dis­cri­mi­na­ti­vas con el obje­ti­vo de expul­sar­les de su tie­rra, en don­de tan sólo se les reco­no­ce como resi­den­tes per­ma­nen­tes.
  • A los 2,6 millo­nes de pales­ti­nos que viven en Cis­jor­da­nia les están ence­rran­do tras un Muro que lle­ga en algu­nas zonas has­ta los 9 metros de altu­ra, divi­dien­do su terri­to­rio y apri­sio­nán­do­los en gue­tos sin posi­bi­li­dad de movi­mien­to.
  • Al 1,5 millón de pales­ti­nos y pales­ti­nas que viven en la Fran­ja de Gaza, Israel les some­te a un blo­queo ile­gal, que les man­tie­ne en unas con­di­cio­nes de mise­ria y reclu­sión abso­lu­ta­men­te inhu­ma­nas, cerran­do todos los pasos fron­te­ri­zos e impi­dien­do la entra­da de mate­ria­les bási­cos como hari­na, leche, lápi­ces, etc.
  • A los casi 6 millo­nes de pales­ti­nos y pales­ti­nas que viven como refu­gia­dos en la diás­po­ra inter­na­cio­nal se les impi­de vol­ver a sus tie­rras ori­gi­na­rias (hoy en Israel), a pesar de la Reso­lu­ción 194 de la ONU que reco­no­ce su dere­cho al retorno.

Los jugue­tes son un ele­men­to fun­da­men­tal en la edu­ca­ción de niños y niñas. Son unas de las prin­ci­pa­les herra­mien­tas lúdi­co-rela­cio­na­les y recrea­ti­vas. En su elec­ción se tie­nen en cuen­ta cri­te­rios basa­dos en prin­ci­pios de desa­rro­llo cog­ni­ti­vo y emo­cio­nal, así como de valo­res, por lo tan­to resul­ta incon­gruen­te ven­der jugue­tes que han sido cons­trui­dos por fábri­cas per­te­ne­cien­tes a un esta­do que come­te crí­me­nes de gue­rra, como que­da paten­te en el infor­me Golds­to­ne (ONU, 2010). Las accio­nes de Israel sobre los terri­to­rios pales­ti­nos hacen la vida de los niños y niñas extre­ma­da­men­te difí­cil. No solo des­tru­ye sus jugue­tes sino que man­tie­ne un embar­go sobre los mis­mos en toda la Fran­ja de Gaza. Israel uti­li­za sus rela­cio­nes comer­cia­les con pro­duc­tos tan supues­ta­men­te ino­cuos, para legi­ti­mar su régi­men y ocul­tar sus vio­la­cio­nes con­ti­nuas del Dere­cho Inter­na­cio­nal y de los Dere­chos Huma­nos.

Por todos estos moti­vos en 2005 la socie­dad civil pales­ti­na lan­zó la cam­pa­ña inter­na­cio­nal del BDS (Boi­cot, Des­in­ver­sio­nes y San­cio­nes) con­tra Israel, ins­pi­ra­da en la exi­to­sa cam­pa­ña de boi­cot y san­cio­nes que se lle­vó a cabo con­tra el régi­men de apartheid sura­fri­cano. La cam­pa­ña BDS, res­pal­da­da por cada vez más per­so­nas e ins­ti­tu­cio­nes de todo el mun­do como Des­mond Tutú o Jewish voi­ce for Pea­ce, tie­ne como obje­ti­vo pre­sio­nar a Israel para que cum­pla con el Dere­cho Inter­na­cio­nal y res­pe­te los DDHH.

El Boi­cot, las san­cio­nes y las des­in­ver­sio­nes son una for­ma efi­caz y no-vio­len­ta de pre­sión, con una posi­bi­li­dad real de con­se­guir el cam­bio de las polí­ti­cas con­tra­rias al Dere­cho Inter­na­cio­nal en Pales­ti­na, tal como demos­tró el caso suda­fri­cano. Por todo lo expues­to en esta car­ta, les soli­ci­ta­mos una reu­nión para abor­dar este tema direc­ta­men­te.
Aten­ta­men­te: Eus­kal Herria-Pales­ti­na Sarea

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