Vichy- Mikel Ari­za­le­ta

Tam­bién el gobierno fran­cés de Vichy, cola­bo­ra­dor del nazis­mo, exi­gió de los ense­ñan­tes y pro­fe­so­res la decla­ra­ción jura­men­ta­da de que no eran ni maso­nes ni poseían ori­gen judío. Sar­tre de regre­so del cau­ti­ve­rio de la gue­rra, a fina­les de mar­zo de 1941, le echa en cara a Beau­voir por haber fir­ma­do dicha decla­ra­ción: “No tuve otra alter­na­ti­va”, fue la res­pues­ta de Beau­voir.

Pero su alter­na­ti­va de vida para ella fue alter­na­ti­va de muer­te para otros: con­de­na inso­li­da­ria de san­gre y des­truc­ción de otros y otras. Todos recuer­dan aque­lla refle­xión en la difi­cul­tad, hecha poe­sía soli­da­ria y huma­na en la per­se­cu­ción, del pas­tor pro­tes­tan­te Mar­tin Nie­mö­ller, arres­ta­do el 1 de julio de 1937 y con­de­na­do el 2 de mar­zo de 1938 a sie­te meses de cár­cel. Y una vez libre fue apre­sa­do de nue­vo por la Ges­ta­po e inter­na­do en los cam­pos de con­cen­tra­ción de Sach­senhau­sen y Dachau has­ta 1945. Fue libe­ra­do poco antes de fene­cer en un horno cre­ma­to­rio al que esta­ba des­ti­na­do: “Als die Nazis die Kom­mu­nis­ten hol­ten, habe ich gesch­wie­gen; ich war ja kein Kom­mu­nist…, cuan­do los nazis vinie­ron a por los comu­nis­tas…”.

La vida, las gue­rras, al igual que la cri­sis que pade­ce­mos, no son epi­de­mia que debe pasar sobre uno meti­do en cama o qui­tár­se­la de en medio con un “yo no lo sabía”. La cri­sis está hecha, fabri­ca­da y diri­gi­da por hom­bres, por gen­te deter­mi­na­da, por unos intere­ses, por un tipo de com­por­ta­mien­to humano y de estruc­tu­ras. Y, como en Vichy, hay quin­ta­co­lum­nis­tas en las filas huma­nas, cobar­des y sumi­sos ante la dig­ni­dad. Ven­di­dos. Y una per­so­na ven­di­da se hace cosa y obje­to, pier­de ros­tro y com­pa­ñe­ro. Crea gue­rra y des­pre­cio, rom­pe lazos. En opi­nión del grie­go Leo­ni­das Vati­kio­tis, pro­fe­sor uni­ver­si­ta­rio y perio­dis­ta, con una amplia expe­rien­cia en temas de eco­no­mía y polí­ti­ca inter­na­cio­nal, “los pla­nes de «res­ca­te» nun­ca tuvie­ron la inten­ción de sal­var la eco­no­mía grie­ga ni, mucho menos, garan­ti­zar un nivel de vida digno a su pobla­ción. Antes bien, el obje­ti­vo fue cerrar el parén­te­sis abier­to en el pri­mer perío­do de la post-gue­rra, cuan­do Euro­pa cubrió la ver­güen­za del colo­nia­lis­mo com­pran­do al movi­mien­to obre­ro con el Esta­do del bien­es­tar”.

La res­pon­sa­bi­li­dad es una tarea huma­na del escri­tor, del polí­ti­co, del tra­ba­ja­dor, de todo hom­bre y toda mujer. Exi­ge una pos­tu­ra racio­nal, soli­da­ria y ana­lí­ti­ca para librar a la socie­dad del saqueo y la rapi­ña y hacer­la huma­na. No sólo nos están roban­do la pala­bra, tam­bién los sen­ti­mien­tos, el aná­li­sis, la infor­ma­ción, la dig­ni­dad, al otro u otra… Nos están enfren­tan­do con el otro des­de la escla­vi­tud, des­de la pobre­za y el saqueo. La cul­pa son los chi­nos, los fun­cio­na­rios, los para­dos, los enfer­mos, los vie­jos, los vagos, la mujer, el hom­bre, el musul­mán, el vecino, quien rei­vin­di­ca en la calle, el mani­fes­tan­te, el 15‑M, quien no pue­de pagar la hipo­te­ca del piso… ¿Se han pre­gun­ta­do quien nos seña­la a dia­rio con su matra­ca al enemi­go, quien insu­fla y pone obje­ti­vo a nues­tra ira y colo­ca dia­nas en nues­tra vida?

Sube nues­tra gaso­li­na por­que nues­tro gobierno ame­na­za de gue­rra al pue­blo ira­ní. Se recor­tan nues­tros dere­chos por­que se expor­tan gue­rras. Se reba­jan sala­rios por­que se endeu­dó un Esta­do en bene­fi­cio de ban­cos y empre­sas que han hecho de la pobla­ción un mer­ca­do de escla­vos apro­ve­chan­do la des­igual­dad, la nece­si­dad y la penu­ria de los huma­nos. Su argu­men­ta­ción es esquil­ma­ción, acu­mu­la­ción de bene­fi­cios, for­tu­na… y basu­ra y san­gre a su alre­de­dor. Se le lla­ma pro­gre­so cuan­do aumen­ta de año en año la ham­bru­na en el mun­do. Hay otro nego­cio humano dis­tin­to a pro­pa­gar y lle­nar la tie­rra de escla­vos y lágri­mas.

En nues­tras ins­ti­tu­cio­nes nece­si­ta­mos per­so­nas dig­nas, soli­da­rias, pro­mo­to­ras de huma­ni­dad, no espe­cia­lis­tas en el chan­ta­je y el robo, y en la expor­ta­ción de gue­rras, y la ame­na­za, y la inva­sión de pue­blos. y el des­pre­cio de gen­tes…

Tam­bién Vichy ter­mi­nó cola­bo­ran­do con el cam­po de con­cen­tra­ción nazi, con la indig­ni­dad, el ham­bre y la pobre­za. Creó mise­ria, como nues­tros gobier­nos en nues­tros días.

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