Basau­ri recuer­da a los no olvidados

Flo­res y pala­bras de recon­ci­lia­ción y jus­ti­cia sus­ti­tu­ye­ron ayer a las balas en la fatal esqui­na que vio morir hace 36 años al basau­ri­ta­rra Vicen­te Antón Ferre­ro. Este vecino, así como el res­to de los que des­apa­re­cie­ron duran­te el alza­mien­to mili­tar, la dic­ta­du­ra y la tran­si­ción fue­ron recor­da­dos ayer en silen­cio por un cen­te­nar de veci­nos que qui­so par­ti­ci­par en el pri­mer acto de home­na­je que orga­ni­za el Ayun­ta­mien­to de Basau­ri. Entre ellas, fami­lia­res de los falle­ci­dos en el trá­gi­co 5 de mar­zo en Gas­teiz, suce­so por el que pro­tes­ta­ba el joven de 18 años cuan­do los dis­pa­ros de la Guar­dia Civil aca­ba­ron con su vida.

«Sin odio, sin sed de ven­gan­za, con sere­ni­dad, recor­de­mos y reco­noz­ca­mos lo que ocu­rrió, haga­mos visi­ble el dolor de tan­ta gen­te, reti­re­mos los sím­bo­los de la infa­mia de nues­tras calles para que por fin poda­mos pasar pági­na», expre­só el alcal­de, Ando­ni Bus­quet. Jun­to al pri­mer edil, el home­na­je, que será cele­bra­do de for­ma anual, con­tó con la pre­sen­cia del res­to de gru­pos de la Cor­po­ra­ción basau­ri­ta­rra a excep­ción de los repre­sen­tan­tes del Par­ti­do Popular.

Esa mis­ma calle, que lle­va el nom­bre de Antón Ferre­ro, ha sido la ele­gi­da por el colec­ti­vo Lau Hai­ze­ta­ra Gogoan para seguir dan­do pasos hacia la recu­pe­ra­ción de la memo­ria y el recuer­do de las víc­ti­mas. El siguien­te paso, según recor­da­ron ayer antes de dar las gra­cias al Con­sis­to­rio, es el de ela­bo­rar una lis­ta con todos los falle­ci­dos del muni­ci­pio duran­te el franquismo.

Cen­te­na­ria tra­ba­ja­do­ra Antes, por la maña­na, le había toca­do a la resi­den­cia foral de Biz­kotxal­de ser tes­ti­go de otro home­na­je. El que la Dipu­tación y el Ayun­ta­mien­to brin­da­ron a Vicen­ta Ruiz Ramos en su 100 cum­plea­ños. Naci­da el 8 de mar­zo de 1912 en Ure­lla­na Vie­ja, Vicen­ta es una mujer muy lucha­do­ra. En Bada­joz tra­ba­jó en el cam­po, en los oli­va­res, y se que­dó viu­da estan­do emba­ra­za­da de su segun­do hijo, en ple­na Gue­rra Civil pues su mari­do era repu­bli­cano y murió en el con­flic­to. En los años 60 se tras­la­dó a Eus­ka­di ins­ta­lán­do­se pri­me­ro en Santurtzi.

Des­de enton­ces, ha segui­do tra­ba­jan­do duro para sacar ade­lan­te a su fami­lia. Ade­más de los dos hijos, uno ya falle­ci­do, tie­ne seis nie­tos y otros tan­tos biznietos.

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