Nue­vos pro­tec­to­ra­dos- Igna­cio Ramonet

El 21 de febre­ro será recor­da­do en Gre­cia como la jor­na­da de la Gran Capi­tu­la­ción. Ese día, a cam­bio de la pro­me­sa de un segun­do plan de res­ca­te finan­cie­ro, el gobierno heleno acep­tó las humi­llan­tes con­di­cio­nes exi­gi­das por el “clan euro­peo de la tri­ple A” lide­ra­do por Ale­ma­nia: dra­co­nia­nos recor­tes del gas­to públi­co, reba­ja del sala­rio míni­mo, reduc­ción de las pen­sio­nes, des­pi­do de 150.000 fun­cio­na­rios, subi­da de impues­tos y pri­va­ti­za­cio­nes masivas.

De nada ha ser­vi­do que los grie­gos lle­ven ya cua­tro años de tera­pia de cho­que y de sacri­fi­cios socia­les muy duros, ni que hayan teni­do que some­ter­se, el pasa­do 10 de noviem­bre, a un “gol­pe de Esta­do finan­cie­ro” median­te el cual Ber­lín impu­so, sin nin­gu­na con­sul­ta demo­crá­ti­ca, al ban­que­ro Lukas Papa­de­mos (exvi­ce­pre­si­den­te del Ban­co Cen­tral Euro­peo) como Pri­mer minis­tro de un gobierno tri­par­ti­to com­pues­to de social demó­cra­tas, con­ser­va­do­res y extre­ma derecha.

Esta vez la afren­ta ha sido mayor. Lo que se le ha exi­gi­do a Ate­nas es cla­ra­men­te una enor­me cesión de sobe­ra­nía, “pro­ba­ble­men­te la mayor rea­li­za­da por un país en tiem­pos de paz” (1). De hecho, Gre­cia ha sido colo­ca­da bajo tute­la euro­pea, y dis­po­ne aho­ra, para todo lo que con­cier­ne a su pre­su­pues­to y a su eco­no­mía, de un esta­tu­to de sobe­ra­nía limitada.

Seme­jan­te agre­sión se veía venir. Como una adver­ten­cia ade­más a los otros paí­ses en difi­cul­tad de la zona euro, entre ellos Espa­ña. En julio de 2011, ya Jean-Clau­de Junc­ker, pri­mer minis­tro de Luxem­bur­go y pre­si­den­te del Euro­gru­po (2), había avi­sa­do: “La sobe­ra­nía de Gre­cia será enor­me­men­te res­trin­gi­da” (3). Y el 27 de enero pasa­do, el dia­rio bri­tá­ni­co Finan­cial Times reve­ló un docu­men­to ale­mán que exi­gía el envío a Ate­nas de un Comi­sa­rio con dere­cho de veto para diri­gir el pre­su­pues­to públi­co de esa nación y blo­quear cual­quier gas­to no auto­ri­za­do por sus acree­do­res. La vís­pe­ra, en una entre­vis­ta al sema­na­rio Der Spie­gel, el jefe del gru­po par­la­men­ta­rio de la Unión Cris­tiano-Demó­cra­ta (CDU), Vol­ker Kau­der, fue aún más lejos: recla­mó el envío a Gre­cia de “fun­cio­na­rios ale­ma­nes que ayu­den a cons­truir una admi­nis­tra­ción finan­cie­ra efi­cien­te”. Cosa que tam­bién pidió el pro­pio minis­tro ale­mán de Eco­no­mía, el muy libe­ral Phi­lipp Rösler.

A tan­to no se ha lle­ga­do, pero el acuer­do del 21 de febre­ro pre­vé “una pre­sen­cia per­ma­nen­te en Gre­cia de una misión de la Comi­sión Euro­pea” para con­tro­lar y vigi­lar sus cuen­tas, así como “una pre­sen­cia refor­za­da de la troi­ka [Comi­sión Euro­pea, Ban­co Cen­tral Euro­peo, Fon­do Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal] para super­vi­sar per­ma­nen­te­men­te el pago de la deu­da”. Los fon­dos trans­fe­ri­dos en el mar­co del Plan de ajus­te serán ingre­sa­dos en una cuen­ta blo­quea­da que sólo la troi­ka ges­tio­na­rá, no el gobierno grie­go. Y que úni­ca­men­te ser­vi­rá para reem­bol­sar la deu­da sobe­ra­na, no para pagar los sala­rios de los fun­cio­na­rios, por ejem­plo, o las pen­sio­nes de los jubi­la­dos. Los nue­vos bonos del Esta­do heleno no serán de dere­cho grie­go sino de dere­cho bri­tá­ni­co… En caso de con­flic­to entre Ate­nas y los acree­do­res pri­va­dos, el liti­gio será juz­ga­do en Luxem­bur­go, no en Gre­cia… Aun­que no es ofi­cial, la Repú­bli­ca Helé­ni­ca ha deja­do de ser un Esta­do soberano.

De modo encu­bier­to, la Unión Euro­pea (UE) ha entra­do en una nue­va eta­pa en la que los Esta­dos fuer­tes (“el clan de la tri­ple A” más Fran­cia) exi­gen de los demás, y en par­ti­cu­lar de los Esta­dos de la peri­fe­ria, un cam­bio de régi­men. No se tra­ta direc­ta­men­te de un esta­tu­to colo­nial. Pero se ase­me­ja bas­tan­te a un tipo de admi­nis­tra­ción que las gran­des poten­cias esta­ble­cie­ron duran­te la era colo­nial: el de protectorado.

Para los colo­ni­za­do­res, el pro­tec­to­ra­do era una mane­ra de exten­der su influen­cia polí­ti­ca y eco­nó­mi­ca, y de colo­car bajo tute­la terri­to­rios extran­je­ros a los que se desea­ba extraer las rique­zas, sin asu­mir los incon­ve­nien­tes y los gas­tos que aca­rrea habi­tual­men­te una ane­xión pura y sim­ple. La dife­ren­cia con la colo­nia, es que el “Esta­do pro­te­gi­do” con­ser­va for­mal­men­te sus ins­ti­tu­cio­nes, pero cede a la “poten­cia pro­tec­to­ra” su polí­ti­ca exte­rior y, sobre todo, su eco­no­mía y su comer­cio exterior.

No pue­de sor­pren­der­nos pues que, des­de el comien­zo en 2008 de la cri­sis finan­cie­ra, haya­mos asis­ti­do, en el seno de la UE, y más par­ti­cu­lar­men­te en la Euro­zo­na, a una pér­di­da mani­fies­ta de sobe­ra­nía de los Esta­dos más depri­mi­dos (Irlan­da, Gre­cia, Por­tu­gal, Ita­lia, España).

Como fase pre­li­mi­nar del nue­vo esta­tu­to de “pro­tec­to­ra­do euro­peo”, al que aca­ba tris­te­men­te de acce­der Grecia.

Ange­la Mer­kel acu­ñó en sep­tiem­bre pasa­do el con­cep­to de “markt­kon­for­me demo­kra­tie” (demo­cra­cia en con­for­mi­dad con el mer­ca­do). Lo defi­nió de la mane­ra siguien­te: “La ela­bo­ra­ción del pre­su­pues­to del Esta­do es una pre­rro­ga­ti­va fun­da­men­tal del Par­la­men­to, pero hay que hallar vías para que ese requi­si­to demo­crá­ti­co esté en con­for­mi­dad con el mer­ca­do” (4). El mer­ca­do es aho­ra la pau­ta. Lo cual sig­ni­fi­ca que ya no son los elec­to­res los que deter­mi­nan las deci­sio­nes legis­la­ti­vas sino las Bol­sas, los espe­cu­la­do­res y los ban­cos (5).

Esta nue­va filo­so­fía anti­de­mo­crá­ti­ca triun­fa hoy en Euro­pa. Se está tra­du­cien­do ya en nor­mas, leyes y tra­ta­dos que limi­tan los már­ge­nes de manio­bra de los gobier­nos y fun­cio­nan como un “pilo­to auto­má­ti­co” para domes­ti­car a las socie­da­des. A ese res­pec­to, Gre­cia fun­cio­na como un mode­lo de lo que ame­na­za a los demás paí­ses de la peri­fe­ria. Y que el Meca­nis­mo Euro­peo de Esta­bi­li­dad (MEDE) va a esta­ble­cer, a par­tir del pro­xi­mo mes de julio, como nor­ma legal en la Unión Europea.

Con­ce­bi­do por Ange­la Mer­kel y apro­ba­do ya, en su prin­ci­pio, por el Pre­si­den­te del Gobierno espa­ñol Mariano Rajoy, el MEDE es un nue­vo orga­nis­mo inter­gu­ber­na­men­tal, una suer­te de FMI euro­peo. Está sien­do rati­fi­ca­do por los Par­la­men­tos de los paí­ses euro­peos sin nin­gún deba­te públi­co, a pesar de que sus carac­te­rís­ti­cas podrían tener con­se­cuen­cias nefas­tas para los ciu­da­da­nos. En efec­to, el MEDE pre­vé la con­ce­sión de ayu­das finan­cie­ras a paí­ses en difi­cul­tad, a con­di­ción de que cedan sobe­ra­nía, acep­ten colo­car­se bajo la tute­la de una troi­ka euro­pea y apli­quen des­pia­da­dos pla­nes de ajuste.

El MEDE está arti­cu­la­do con el “Pac­to fis­cal” adop­ta­do el pasa­do 30 de enero por 25 de los 27 jefes de Esta­do y de Gobierno de la UE. Este temi­ble Pac­to (cuyo nom­bre ver­da­de­ro es “Tra­ta­do sobre Esta­bi­li­dad, Coor­di­na­ción y Gober­nan­za de la Unión Eco­nó­mi­ca y Mone­ta­ria”) es tam­bién una exi­gen­cia de Ale­ma­nia, y obli­ga­rá a los Esta­dos fir­man­tes a incluir en sus Cons­ti­tu­cio­nes la lla­ma­da “regla de oro”, que impo­ne man­te­ner el défi­cit estruc­tu­ral anual por deba­jo del 0,5 % del PIB. Los paí­ses que no inclu­yan en sus Cons­ti­tu­cio­nes ese techo de gas­to podrán ser denun­cia­dos ante el Tri­bu­nal de Jus­ti­cia de la UE por cual­quier otro de los Esta­dos miembros.

Car­los Marx decía que los gobier­nos, en la era indus­trial, no eran más que los con­se­jos de admi­nis­tra­ción de la bur­gue­sía. Hoy podría­mos decir que, en la Euro­pa “aus­te­ri­ta­ria” de Ange­la Mer­kel, los Gobier­nos se están con­vir­tien­do en los con­se­jos de admi­nis­tra­ción de los mer­ca­dos. ¿Has­ta cuándo?

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(1) El País, Madrid, 21 de febre­ro de 2012.#
(2) El Euro­gru­po coor­di­na y super­vi­sa las polí­ti­cas y estra­te­gias eco­nó­mi­cas comu­nes de los Esta­dos de la zona euro (euro­zo­na). Una vez al mes con­gre­ga a los minis­tros de Eco­no­mía y Finan­zas de esos Estados.
(3) Entre­vis­ta al sema­na­rio ale­mán Focus, 4 de julio de 2011.
(4) Decla­ra­ción a la radio públi­ca ale­ma­na Deu­ts­chland­funk, 1 de sep­tiem­bre de 2011.
(5) Léa­se Rafael Poch, “Un docu­men­to ale­mán pide un comi­sa­rio para Gre­cia”, La Van­guar­dia, Bar­ce­lo­na, 28 de enero de 2012.

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